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domingo, 21 de enero de 2018

AN DEN KLEINEN RADIOAPPARAT - EISLER - BRECHT


Cuando se posee una grabación de Dietrich Fischer-Dieskau lo primero que se puede hacer es escucharla, luego ya se escucharán las demás...


Como siempre, no sólo inapelable: magnífica, bellísima interpretación la de este gran maestro del canto, de incomparable voz, sobran comentarios.

Esta es una canción que conozco desde hace mucho tiempo, de tanto en tanto, bastante a menudo, vuelve a visitarme y se queda dando vueltas por mi cabeza durante unos días, como si un buen y querido amigo viniese a pasar unos días conmigo, o una buena y querida amiga. Me parece una canción muy bonita, nunca me canso de escucharla, me envuelve con un velo de una dulce melancolía, bella y arropadora melancolía. La música es de Hanns Eisler, de quien ya hablé en su día, y el texto es de su buen amigo Bertolt Brecht, de quien no hace falta que yo diga nada.

Pero, ¿qué significa ese abrupto final? ¿por qué esas dos notas graves y fuertes, que casi asustan? ¿por qué su compositor ha escogido ese final y no cualquier otro? Como decía nuestro venerado Gerald Moore: no sólo el cantante ha de entender el texto de lo que canta hasta su última palabra, esté escrito en el idioma que sea, también el pianista acompañante ha de comprender hasta la última sílaba de la canción que está acompañando; claro, ¿de qué otro modo darán ambos el carácter adecuado a su interpretación si no es así? A lo que nosotros añadimos: también el oyente ha de comprender el texto ¿de qué otro modo si no podrá entender lo que está escuchando? Por esta razón siempre procuro presentar la traducción al español del texto que sea. Y, una vez más, gracias al buen hacer de nuestro querido amigo Vladimir García, podemos entender qué dice la letra de esta canción:

An den kleinen Radioapparat 
AL PEQUEÑO APARATO DE RADIO

Du kleiner Kasten, den ich flüchtend trug
Pequeña caja, te he llevado en mi huida,
Dass seine Lampen mir auch nicht zerbrächen
Cuidando que tus lámparas no se quebrasen,
Dass seine Lampen mir auch nicht zerbrächen
Preocupado, de la casa al barco, del barco al tren,
Dass meine Feinde weiter zu mir sprächen
Por que mis enemigos pudieran seguir hablándome,

An meinem Lager und zu meiner Pein
En mi campamento, para mi tormento,
Der letzten nachts, der ersten in der Früh
El último a la noche y el primero al alba,
Von ihren Siegen und von meiner Müh:
De sus victorias y de mis penalidades,
Versprich mir, nicht auf einmal stumm zu sein.
Prométeme que no enmudecerás de pronto.


En muchas ocasiones hemos hablado en este blog sobre las mil caras del terrible drama que sufrieron los judíos en la 2ª Guerra Mundial. Y en este dulce poema de Brecht vemos a un hombre huyendo, de aquí para allá, con la única compañía de su aparato de radio, aferrándose a él desesperadamente, esperando saber algo de su país, aunque venga dado por el mismísimo enemigo. Me parece un texto conmovedor en su sencillez.

Pero lo que realmente me seduce es la música. Eisler, con una economía de medios asombrosa, crea una atmósfera que te atrapa desde el primer momento. Añoranza, súplica, ternura: todo eso escucho en esta sencilla canción, pequeña obra maestra (la partitura está disponible en el IMSLP):


Es una música que ha atraído a multitud de músicos e intérpretes, existen multitud de versiones, la mayor parte de ellas recreaciones a partir de la partitura original. Como esta, cantada por Dorine Niezing, en la que el acompañamiento se ha reelaborado por completo. Por cierto, el «estampido» final ha sido borrado del mapa por todos los arreglistas (¿?):


Aquí podemos escucharla con el acompañamiento de una guitarra, y una segunda parte en la que es traducida al inglés; canta Gina Pietsch acompañada por Dietmar Ungerank:


Esta otra versión me gusta por la naturalidad y sencillez con la que la canta Theo Bleckmann:


Volvamos a escuchar una versión «ortodoxa»; Matthias Goerne nos ofrece una magnífica versión a un tempo bastante más rápido:


También se han realizado versiones sólo instrumentales, como esta deliciosa paráfrasis en jazz para piano solo que nos ofrece Yannick Délez:


Escuchemos una última versión. Torten Follinger nos recuerda que este tipo de canciones eran genuinas del cabaret alemán, incluso anuncia el título de la canción antes de cantarla; le acompaña Goran Larsen:
 

Y todavía hay muchas versiones más. Creo que con las que hemos escuchado en esta página podemos hacernos una buena idea de ellas. El siete es uno de mis números preferidos.
                                                      

P. S. Bueno, una versión más de propina: buen jazz a cargo de  Hasselberg y Figueiredo:

jueves, 18 de enero de 2018

SARA TEASDALE – ĒRIKS EŠENVALDS – ONLY IN SLEEP (2.000.000 de visitas)


Al parecer, durante la noche, sigilosamente, quizá sin tan siquiera darse cuenta, alguien ha sido el visitante 2.000.000 de Guerra y Paz, y tras él, unos cuantos miles de personas han seguido atravesando esa delgada línea. Fue en torno al 17 de octubre pasado cuando cruzamos la barrera del millón: en sólo tres meses Guerra y Paz ha recibido un millón más de visitas. Yo, que no soy ni de ciencias ni de letras, sino de notas, me quedo un poco embobado, quiero pensar 2.000.000 pero mi mente se resiste: ¿cuánto es 2.000.000? Y los números resbalan por mi mente, como se desliza veloz y suave un trineo cuesta abajo.

De nuevo, y para celebrar nuestra nueva onomástica, les traigo a quienes son ya dos buenos amigos: Ēriks pone música a un poema de Sara, en esta ocasión: «Only in Sleep»; un viejo amigo de Guerra y Paz me pasó el enlace.

Only in sleep I see their faces,
Sólo en sueños puedo encontrar sus rostros,
Children I played with when I was a child,
Niñas con que jugaba cuando niña,
Louise comes back with her brown hair braided,
Luisa con su pelo marrón trenzado,
Annie with ringlets warm and wild.
Anita con sus cálidos, salvajes bucles.

Only in sleep Time is forgotten.
Sólo en sueños el Tiempo es olvidado.
What may have come to them, who can know?
¿Qué habrá sido de ellas? ¿Y quién puede saberlo?
Yet we played last night as long ago,
En mis sueños jugábamos como ha mucho tiempo,
And the dollhouse stood at the turn of the stair.
La casa de muñecas al volver la escalera.

The years had not sharpened their smooth round faces,
Los años no han endurecido sus caras suaves y redondeadas,
I met their eyes and found them mild.
Me encontré con sus ojos, los encontré muy tiernos.
Do they, too, dream of me, I wonder,
¿Soñarán ellas también conmigo? me pregunto.
And for them am I too a child?
¿Seré en sus sueños yo una niña también?


Teasdale me parece una poetisa de una gran sensibilidad. Qué sugestivas y evocadoras las imágenes que nos brinda con su poema: ¿cómo somos en los sueños, seguimos siendo niños? El Tiempo, esa dimensión que hemos querido capturar los humanos encerrándola en esos chismes redondos que antes hacían tic-tac y ahora sólo parpadean, en esos gruesos tomos llenos de polvo, en esas hojas que caen indefectiblemente una tras otra. Y, sin embargo, basta una noche, basta un sueño para que todo se venga abajo: ya no estamos en el hoy, somos, por unos indefinibles instantes, otros distintos a lo que somos, a lo que creemos ser, volvemos a ser lo que fuimos, vivimos y sentimos lo que creíamos atrás, y descubrimos que es en los sueños en donde somos de una manera más plena, donde presente, pasado, incluso futuro, no son más que quimeras, descubrimos que el tiempo no es divisible, que es sólo una sola cosa, sólo un eterno instante. A veces me veo en un espejo…, ¿quién es ese que me mira? ¿desde cuándo es así quien siento que soy? …

Una vez más expreso mi más sincera y afectuosa gratitud a mi querido amigo Vladimir García, traductor «oficial» de Guerra y Paz, por su brillante traducción.

Y a todos ustedes les doy las gracias por seguir a bordo a pesar de mis prolongados silencios y ausencias; lo sé, paso demasiado tiempo encerrado en mi camarote, enredado en mis cartas de navegación, soñando destinos, buscando imposibles islas, en fin, zanganeando…

Como tantas veces he dicho, no sé qué busca la gente en G & P, sólo puedo imaginar lo que encuentra. Procuraré, una vez más, publicar más entradas: todavía sé de muchas cosas que pienso les gustaría conocer.

Les saludo muy cordial y afectuosamente.

domingo, 24 de diciembre de 2017

LA PEREGRINACIÓN (Villancico) - ARIEL MARTÍNEZ - FÉLIX LUNA




Cuando yo era muy jovencito tocaba la guitarra, en aquella época igual valía para un roto que para un descosido. Cantaba en un coro, y por estas fechas hacíamos unos cuantos conciertos de Navidad. No recuerdo qué año quisimos montar el célebre villancico «La Peregrinación», con música de Ariel Martínez y letra de Félix Luna. Hacía falta una guitarra o dos, bueno, pues allí estaba yo, para lo que hiciese falta, tendría catorce o quince años.

Esta noche es Noche Buena, claro, y por eso vengo yo con lo que vengo. Este villancico no está mal, tanto la música como el texto tiene su aquello. La música está basada en la célebre serie de quintas (con séptimas) pero con algún acorde cambiado con bastante acierto. La letra tampoco está mal, basada en el pasaje de la Biblia, Lucas 2:4–7:

«Y también José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, para inscribirse junto con María, desposada con él, la cual estaba encinta. Y sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.»

En la recreación de Félix Luna, María y José son unos sin techo. Es un texto que resulta muy fácil relacionarlo con el terrible drama actual de la migración, tan fácil que casi da apuro, pero tampoco se puede obviar. Dice el texto: «con un dios escondido, nadie sabía…», bueno, y al parecer, seguimos sin saber…

A la huella, a la huella,
José y María,
Por las pampas heladas,
Cardos y ortigas.

A la huella, a la huella,
Cortando campo,
No hay cobijo ni fonda,
Sigan andando.

Florecita del campo,
Clavel del aire,
Si ninguno te aloja
¿Adónde naces?

¿Dónde naces, florcita?
Que estás creciendo,
Palomita asustada,
Grillo sin sueño.

A la huella, a la huella,
José y María,
Con un dios escondido,
Nadie sabía ...

A la huella, a la huella,
Los peregrinos,
Préstenme una tapera,
Para mi niño.

A la huella, a la huella,
Soles y lunas.
Los ojitos de almendra,
Piel de aceituna.

¡Ay burrito del campo!
¡Ay buey barcino!
¡Que mi niño ya viene!
¡Háganle sitio!

Un ranchito de quincha,
Sólo me ampara,
Dos alientos amigos,
La luna clara.

A la huella, a la huella,
José y María,
Con un dios escondido,
Nadie sabía ...


La letra de Félix Luna, como han podido comprobar, es muy bonita, muy dulce, con un borriquillo bien cargado de ternura.



Volviendo a mis años mozos…, la versión que interpretábamos tenía una introducción a cargo de dos guitarras. He estado buscando esa misma versión por la vasta red y lo más aproximado que he encontrado ha sido esta transcripción para guitarra sola de Jorge Cardoso interpretada por el guitarrista coreano Yoo Sik Ro. Más o menos así sonaba aquella introducción que yo tocaba:

  
Pero no he encontrado una versión plenamente satisfactoria de este villancico. Aquí podemos escuchar al Angel City Chorale dirigido por Dan Barnett, con un solista de natural y bella voz llamado Jimmer Bolden; la versión no está nada mal, ni la interpretación, lo que no entiendo es por qué tienen que meter instrumentos electrónicos cuando con un par de guitarras es como es y queda la mar de bien, pero bueno:


Y, por último, la versión que más me satisface, aunque se aleje infinitamente de aquella que interpreté en mi mocedad, la que nos ofrecen los inefables King's Singers, magnífica y sorpredente. Con ella me despido, les deseo una Feliz Navidad, y a ver si nos vamos enterando…