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lunes, 12 de febrero de 2018

RACHMANINOV - CORELLI


Sergei Rachmaninov escribió sus «Variaciones sobre un tema de Corelli, Op. 42» en el verano de 1931, según unos en una villa de su propiedad, o que habría alquilado, situada en Claire-Fontaine, en Francia, según otros en Suiza, tanto da.

Más significativo es el hecho de que esta obra fue la última que escribió para piano solo, y que su inmediata anterior para este instrumento a solo escrita por el compositor data del lejano 1917, cuando se hallaba todavía en Rusia y justo antes de abandonarla debido al estallido de la Revolución. Por otro lado, en realidad no se trata de un tema de Corelli sino de una canción o danza popular antiquísima portuguesa llamada «Folia» que el compositor italiano había utilizado para una de sus sonatas; quizá Rachmaninov sólo conociese esta sonata y pensó que el tema pertenecía a Corelli; aunque posteriormente fue informado de este punto Rachmaninov mantuvo el nombre original.

El tema encierra una dulce melancolía y, al parecer, en su origen narraba la historia de un amor desgraciado. ¿Qué llevó a Rachmaninov a escoger este tema para escribir una composición para piano solo después de tanto tiempo sin dedicar ninguna obra al género? Evidentemente sólo podemos hacer conjeturas, pero el carácter triste de esta pequeña melodía podría ser la razón principal.

En efecto, Rachmaninov atravesó a lo largo de su vida largos y profundos estados depresivos. Quizá por ello podemos encontrar en su música esa tristeza tan peculiar que lo caracteriza, una tristeza que siempre se expresa mediante una arrolladora belleza, que para quien es afecto a ella, como es mi caso, conmueve de manera única.

Se ha hablado de la poca calidad artística de estas variaciones. Al parecer, el propio Rachmaninov, cuando las interpretaba en recitales se saltaba alguna de ellas, o las tocaba en diferente orden dependiendo del número e intensidad de las «toses» que escuchaba en la sala. Hemos de pensar que esas salas fueron todas estadounidenses, y que quizá el público esperaba más espectáculo y menos recogimiento. Por otro lado, una cosa es la interpretación de la obra y otra su gestación, su composición; mientras que a la hora de tocarlas en un recital podría caber cierta frivolidad, no así en la composición de la obra.

Porque en realidad se trata, sin duda, de una obra maestra, aparte del hondo significado que pudiera representar para el autor y que queda de manifiesto en muchos aspectos y momentos de la composición. Así, la armonía empleada por Rachmaninov es de una calidad excepcional. En algunos momentos, esta armonía, es premonitoria, a pesar del tradicionalismo al que se ha querido encadenar a nuestro autor. En alguna de estas variaciones, Rachmaninov, consigue sonoridades podría decirse espectrales, algo que, sin saberlo el propio autor, era sumamente oportuno al significado original del tema.

Pero poco valor puede tener lo que yo pueda decir, en primer lugar, porque nunca seré imparcial en la valoración de la música de un compositor tan amado por mí. Pero, sobre todo, porque disponemos del análisis de esta obra, casi variación por variación, de un gran músico, gran pianista y director de orquesta, el ruso Vladimir Ashkenazy. 


En el siguiente vídeo documental, podemos escuchar a Ashkenazy, sentado al piano, explicar la obra acompañando sus explicaciones con numerosos ejemplos musicales que interpreta, se podría decir, de manera improvisada, al teclado; tanto es así, que en un momento quiere tocar algo que le viene a la mente y no le sale a la perfección a la primera, se excusa, y rectifica. No se trata de un árido análisis, que pudiera estar dirigido a expertos (por llamarlos de alguna manera); el análisis que nos ofrece Ashkenazy es comprensible para todo el mundo; no se limita a explicar aspectos más o menos técnicos, sino que, sobre todo, se adentra en la psicología de la música y del propio Rachmaninov, mediante expresiones e imágenes de gran belleza y ternura. Una vez finalizada su disertación podremos escuchar la interpretación de la composición completa en un recital en directo ofrecido por el propio Ashkenazy.

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P. S. Este vídeo intenté publicarlo en YT y me fue borrado de manera inmisericorde. Para poder compartirlo con ustedes he tenido que subirlo a otra plataforma, o como quiera que se llame. No obstante, no me extrañaría que, como suele decirse, «dure menos que un pastel a la puerta de un colegio». Ayer me comentaba un profesor que había mostrado a sus alumnos el vídeo anterior, «Richter – El enigma», y que de no haberlo encontrado en G & P no hubiera sido posible. Sólo para que un puñado de muchachos pueda ver este vídeo merece la pena el intento de subirlo, pese a las imprevisibles consecuencias que esto pueda tener. Asimismo, quiero dedicar esta entrada, especialmente, a ese grupo de alumnos, los que estudian con el profesor Evelio Mercedes Montero Rojas: va por vosotros. Y, por supuesto, a todos los amables seguidores de este humilde blog.

jueves, 1 de febrero de 2018

SCHUMANN - SCHUBERT - ERSTER VERLUST


Estimados amigos, quisiera contarles algo.

El sábado pasado, sobre las cuatro de la tarde, subí un nuevo vídeo a YouTube. Lo subí, pero no lo publiqué, es decir, lo dejé en una especie de sitio que tiene la cuenta para tal efecto, con lo cual, el vídeo queda fuera de la vista de todo el mundo, a excepción, o eso creía yo, de mí mismo. No lo publiqué porque tenía intención de escribir antes la entrada correspondiente en la que iba a presentarse el vídeo en cuestión. Pues cuál fue mi sorpresa cuando hacia las cinco de esa misma tarde recibí un correo electrónico de YouTube:


Hola, Carlos Gimeno:

Debido a un aviso de eliminación por derechos de autor que hemos recibido, tenemos que eliminar tu vídeo de YouTube:

Título del vídeo: Rachmaninov - Corelli Variations - Introduced and Played by Ashkenazy Sub. Español

Eliminación emitida por: nikitaventures music
Esto significa que ya no se puede reproducir tu vídeo en YouTube.
Has recibido un aviso por incumplimiento de derechos de autor.
Tienes 1 aviso por incumplimiento de derechos de autor. Si recibes varios avisos de este tipo, tendremos que inhabilitar tu cuenta. Para evitar que esto ocurra, no subas vídeos que contengan contenido protegido por derechos de autor y que no puedes utilizar porque no tienes permiso para ello.

Diantre, pensé, ya empezamos. Y el caso es que me había cerciorado previamente de que el mismo vídeo, pero sin subtítulos en español, ya estaba en YouTube subido por diferentes personas, y que ya estaban bastantes años subidos. Como pueden observar, la «Eliminación» ha sido «emitida por nikitaventures music». ¿Y quiénes son esos o qué cosa es eso? Ni idea. Indagué y encontré en el propio portal de YouTube una página llamada de ese modo, y en la cual se podían escribir comentarios; de modo que les escribí un comentario, que dijo así:

«Estimados amigos: hacia las 18.00 horas de hoy, sábado 27 de enero de 2018, ha sido eliminado un vídeo que he subido a mi cuenta por una denuncia presentada por ustedes, se trata del vídeo -Rachmaninov - Corelli Variations - Introduced and Played by Ashkenazy- con subtítulos en español. No dudo, ni por un instante, de la legitimidad de su denuncia; en efecto, yo no poseo, ni mucho menos, los derechos de autor de dicho vídeo. No obstante, he comprobado que el mismo vídeo, pero sin subtítulos en español ya está presente en la plataforma de YouTube subido por varios usuarios, y lo está desde hace años. Es de suponer que ustedes no tienen que dar ningún tipo de explicación en cuanto a las medidas que tomen; no obstante, me permitiría formularles una pregunta: ¿por qué denuncian mi subida y no la de los otros usuarios? ¿quizá sea por la inclusión de subtítulos en español? No espero que ustedes tengan a bien darme una respuesta, algo que entendería absolutamente; no obstante, sí que me gustaría mucho recibirla, y, por supuesto, les estaría muy agradecido. Atentamente»

Ya han pasado suficientes días como para estar en la certeza de que no me van a responder, aunque ya mientras escribía el comentario masticaba esa certeza. Por otro lado, desde que subí el vídeo anterior, el de Sviatoslav Richter, que estaba molesto por una publicidad que aparece debajo del vídeo, y no sé por qué, quizá mi memoria fotográfica, visité el vídeo y, en efecto:

Sugerido por nikitaventures music 

(bla, bla, bla...)


Otra vez nikitaventures de las narices. Y de nuevo la pregunta, ¿qué o quienes es o son eso o esos? es más ¿qué connivencia existe entre YouTube y ese fantasma? ¿cómo es posible que los de nikita vieran mi vídeo antes de publicarlo? ¿por qué esa sugerencia no solicitada debajo del vídeo de Richter? ¿por qué no denuncian el vídeo de Ashkenazy son subtítulos y sí denuncian el que subí yo que sí los llevaba? ¿acaso tienen algún tipo de animadversión hacia los hablantes de la llana lengua de Cervantes? Es decir, un montón de preguntas y ninguna respuesta. Y, eso sí, la certeza de que algo se cuece tras la aséptica imagen que quieren dar de proteger derechos de autor. Algo turbio, como el agua sucia que no deja ver su fondo, se llevan entre manos estas dos lo que sean, algo que no vemos, y que sin embargo les autoriza a tratarnos como a un trapo, sin la posibilidad siquiera de recibir una aclaración de qué ha ocurrido: algún tipo de turbio negocio. Por otro lado, se me informó de que como reciba dos denuncias más se me cancelará, de nuevo, mi cuenta de YouTube; y para más infamia, tal como señala un reciente amigo del blog, si quería reiniciar mis actividades con mi cuenta tenía que pasar, conditio sine qua non, un estúpido test tras visionar un vídeo informativo sobre propiedad intelectual: pasé del vídeo y probé suerte, a la primera fallé dos respuestas, a la segunda acerté todas. Este majadero trámite me recordó a esos procedimientos americanos que consisten en lo mismo, pero para probar que has superado algún problema de agresividad o alguna otra historia contra la sociedad o algo. Mucho asco.

Me dio rabia, sobre todo porque el vídeo en cuestión es precioso, y no hace mal a nadie, al contrario, instruye deleitando, una delicia. Y también, lo reconozco, porque después del trabajo, del dispendio económico, vienen unos tontainas y se te suben a la chepa. Bien, eso era lo que quería contarles, perdón lo la extensión.

No obstante, nosotros, los artistas, sabemos sacar provecho de desgracia ajena, como quien dice, o algo parecido, y se me ha ocurrido presentarles estas dos piezas que son una delicia.

Erster Verlust significa en la compleja lengua de Goethe «Primera pérdida», aunque en mi caso ya van unas cuantas. Pero algo debía de tener para los románticos esa expresión cuando fue utilizada bastante a menudo. Por un lado, tenemos el número 16 del llamado «Álbum de la juventud» de Robert Schumann;


una delicada pieza que parece describir eso, una primera perdida, un primer desengaño juvenil; el mismo temecita viene una y otra vez, como a la mente remuerde un mal recuerdo. Podemos escucharla, a continuación, en interpretación de no sé quién, pero con la partitura delante; no está mal tocada, a pesar de un comentario que alguien hace en la página de YouTube correspondiente.


También podemos escuchar esta tierna pieza en manos de un pianista por mí muy admirado: Alexis Weissenberg. Este portentoso pianista era capaz de tocar las cosas más difíciles de este mundo, y al tiempo dedicar su prodigiosa técnica a la interpretación de encantadoras miniaturas como esta.


Schubert escribió un bellísimo Lied con este mismo título utilizando un poema de Goethe.



He encontrado una traducción realizada por Eduardo Almagro en una página llamada Kareol. El poema dice así:

Ach, wer bringt die schönen Tage,    
¡Ay! ¿Quién me devolverá los días felices,   
Jene Tage der ersten Liebe,
aquellos días de mi primer amor?
Ach, wer bringt nur eine Stunde
¡Ay! ¿Quién me devolverá tan sólo una hora
Jener holden Zeit zurück?
de aquellos años felices?
Einsam nähr' ich meine Wunde,
Solitario, alimento mi yaga
Und mit stets erneuter Klage
y renuevo sin cesar con mis penas
Traur' ich ums verlorne Glück,
el dolor por la felicidad que perdí.            
Ach, wer bringt die schönen Tage,
¡Ay! ¿Quién me devolverá los días felices,
Jene holde Zeit zurück!
de aquellos años felices?


En efecto, aquí el meditabundo protagonista se ve remordido por esos bellos recuerdos, porque los que nos hacen sufrir no son los malos, sino los bellos y buenos recuerdos, los recuerdos de momentos en los que sentimos de un modo especial la belleza y emoción de la vida, y se fueron para siempre. Como es habitual, escuchemos este bello Lied, en primer lugar, por Dietrich Fischer-Dieskau, magnífico, como siempre:


Obsérvese que la parte vocal, que termina con un verso que menciona la palabra «felicidad», lo hace en modo mayor, cuando la tonalidad principal de la composición es menor. Como todos ustedes saben, las tonalidades menores se han utilizado para expresar la tristeza, la melancolía, y sentimientos de ese tipo, mientras que las mayores para sentimientos de índole contraria. Pues Schubert, gran mago de la expresión, conduce el final del texto al modo mayor, sin duda, porque habla de la felicidad:


sin embargo, a continuación, la parte del acompañamiento pianístico concluye con un breve postludio que reconduce al modo menor, retomando, con indecible delicadeza, el carácter melancólico del Lied:


Escuchemos, para finalizar, este mismo Lied en versión de otro de mis cantantes predilectos, Hermann Prey, cuyo timbre de voz es absolutamente inconfundible, y absolutamente precioso:


Y eso es todo por hoy. Espero que todos nos hayamos olvidado de lo malo y hayamos creado un buen recuerdo que, además, nos haga felices al rememorarlo.

lunes, 22 de enero de 2018

RICHTER: «EL ENIGMA» B. MONSAINGEON - SUBTITULADO EN ESPAÑOL - EDICIÓN COMPLETA (Resubido)

En su día, en los viejos buenos tiempos de Guerra y Paz, escribí una entrada sobre mi venerado Sviatoslav Richter, bueno, en realidad escribí varias entradas sobre este colosal pianista. En la entrada a la que me refiero aparecía el documental «Richter – El enigma», de Bruno Monsaingeon, con subtítulos en español. Luego vino la debacle: cancelaron mi cuenta de YouTube y con ella desapareció este magnífico documental. Gracias a las instrucciones que me ha dado un reciente buen seguidor de este blog, el amigo Richard Jazz, a quien doy muy sincera y efusivamente las gracias, creo haber conseguido crear una nueva cuenta de YouTube y resubir el vídeo en cuestión. Pero ese no era el único problema, había otros de otra índole que, una vez más, gracias al amigo R. Jazz, creo también haber soslayado. En definitiva, que si están ustedes leyendo esto posiblemente también tengan la oportunidad de ver el magnífico documental sobre Richter. Quizá en esta entrada debería haber hablado sobre el enigmático pianista; quien quiera saber algo más sobre él sólo tiene que escribir su nombre en el buscador más arriba y encontrará algunas entradas, incluida la mencionada en la que se presentaba el vídeo que hoy volvemos a ver. Crucemos los dedos, elevemos nuestras plegarias, para que realmente hayamos conseguido nuestro propósito y, de paso, para que no vuelvan a cancelarme la nueva cuenta de YouTube.