Páginas vistas en total

Seguidores

lunes, 25 de julio de 2011

LAS COSAS QUE LLEVABAN LOS HOMBRES QUE LUCHARON

«Las cosas que llevaban los hombres que lucharon» de Tim O’Brien. Ed. Anagrama.

Es un lugar común en las películas sobre la guerra que los soldados novatos lleven en sus mochilas infinidad de utensilios inútiles y que sólo suponen una carga extra; es frecuente que un soldado veterano o un superior supervise esa mochila y empiece a vaciarla de todo lo innecesario echándolo al suelo sin ningún miramiento ante el espanto del novato.
              El título de este libro hace referencia a ese hecho y su trama se desarrolla en Vietnam. Soldados, suboficiales y oficiales todos jovencísimos han de llevar más de veinte kilos de pertrechos arriba y abajo, por selvas, aldeas, arrozales. Pero no sólo cargan con armas y otros artilugios: el que más y el que menos también lleva su particular carga emocional, cartas, fotografías, pequeños amuletos.
              ¿Qué es lo valiente, acudir a la oficina de alistamiento en cuanto uno es llamado? ¿o huir, escapar, desertar anticipadamente de esa atrocidad que es la guerra?
              ¿Quién es el valiente, quién el cobarde?
              El libro funciona bastante bien, deja leerse con fluidez y curiosidad. Pero no siempre, hay momentos en los que aquello se para, se hace un poco pesado, como la mochila de los soldados.
              Uno de sus personajes, un soldado, recurre con demasiada soltura a los tranquilizantes: «Como cuando Ted Lavender se pasó con los tranquilizantes. “¿Cómo está la guerra hoy?”, decía alguien, y Ted Lavender mostraba una sonrisa amplia, distraída, y decía: “Suave, chico. Hoy tenemos una encantadora guerra suave”» (pág. 46).
              Es este un libro de lectura bastante grata, bueno, casi muy bueno, aconsejable para cualquier momento, también, cómo no, en tiempo de vacaciones. He leído otro título del mismo autor: «En el lago de los Bosques», también publicado por Anagrama y ya muy difícil de conseguir, y cuya búsqueda resulta esfuerzo que no merece la pena acometer, es un libro mediocre, de esos que te dejan con el sabor de la decepción en la boca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada