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miércoles, 31 de agosto de 2011

EL MARAVILLOSO MUNDO DEL CIRCO

              En la entrada anterior fui despectivo con el circo, con el maravilloso mundo del circo, lo cual lamento sinceramente. Ventaja que tiene esto del blog, que puedes enmendar desmanes, limar asperezas. Cuando dije «denigrar la interpretación»  lo que en realidad quise decir es que en esos casos se incurre en lo denominado quid pro cuo, tomar una cosa por otra. Ni es una sala de conciertos el sitio adecuado para un malabarista ni la carpa de un circo adecuada para la música... llamémosle clásica. El enorme sacrificio y esfuerzo necesario para llegar a ser un buen artista del circo merece toda mi admiración y, por supuesto, todo mi respeto. Sólo he ido una vez al circo, además, hace muy pocos años. En esa ocasión pude presenciar cómo una chica iba haciendo rodar por el aire pelotas que alguien le iba lanzando, mientras ella subía y bajaba una escalera; si no recuerdo mal llegó a tener en movimiento diez pelotas. Aquello fue emocionante: la coordinación, la destreza, el temple y sangre fría, la elegancia que demostró aquella malabarista, el fruto de cientos, miles de horas de trabajo y esfuerzo, además de haber nacido con esa habilidad. Casi me saltaron las lágrimas y me hizo recordar las cientos y miles de horas que también pasé yo en mi juventud delante de mi instrumento, para no conseguir, ni de lejos, el virtuosismo de esta dama.



              Como he dicho sólo he asistido a esa función de circo y porque se empeñó y me invitó un gran amigo. Cuando fui niño, en mi casa, utilizando la expresión al uso en aquel entonces y que hoy sería políticamente incorrectísima, «no teníamos ni para hacer cantar a un ciego». Más tarde, sinceramente, nunca me interesó en lo más mínimo ni el circo ni cualquier otro tipo de espectáculo: no voy ni al cine, y ya hace muchos años que dejé de asistir a las salas de concierto. Pero gracias a aquella señorita que movía en el aire diez bolas al mismo tiempo siempre guardaré un emocionado recuerdo de ese denominado «el maravilloso mundo del circo»


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