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lunes, 8 de agosto de 2011

JORGE LUIS BORGES

 
SONETO

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.


Estremecedora confesión, terrible, la que Borges nos revela en este soneto. No fue feliz. Nos dice que en lugar de intentar serlo aplicó su mente «a las simétricas porfías del arte, que entreteje naderías». Sólo él puede llamar naderías a su arte, aunque todos le entendemos. Resulta inevitable la comparación: Sviatoslav Richter, semanas antes de su muerte, reconoce ante la discreta y atenta cámara de Bruno Monseignon, que no se gusta a sí mismo. Ambos, Borges y Richter, genios que en sus respectivos artes son cúspide y son sublimes, ambos nos hacen la misma amarga confidencia. Y Borges, en su arácnido afán, lo hace de un modo que conmueve por la belleza de sus palabras, de sus metáforas, de su inimitable talento literario.


POEMA DE LOS DONES

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.


              Con otra figura es oportuno comparar a Borges para entender mejor este poema. Con Paul Groussac guarda Borges muchas similitudes. Ambos padecieron una pésima visión hasta caer en la ceguera. A los dos se les encomendó quehaceres relacionados con el reino animal: a Groussac se le nombró ovejero, a Borges inspector de gallinas y conejos, cosas de políticos. Ambos se mantuvieron alejados de la religión, Groussac desde un laicismo militante; Borges desde un agnosticismo que le llevó a decir aquello de «yo no creo en nada, pero estoy dispuesto a admitir hasta que hay un dios que son tres», en clara referencia al trinitario misterio sobre el que se cimienta el catolicismo. Ambos, y con esto acabo, fueron directores de la Biblioteca Nacional de Argentina cuyos libros sólo pudieron ojear a través del blanquecino cristal de sus cegueras.
              Me tomo la libertad de finalizar esta entrada con una pequeña frivolidad. Hay algunas grabaciones de Borges. Hace bastantes años, cuando ponías la tele para ver un programa cultural y te encontrabas con un programa cultural, hubo un programa titulado «A fondo» dirigido y presentado por Joaquín Soler Serrano en el que se entrevistaba de un modo serio a personajes de las artes y la cultura: Borges, Cela, Forsyth, Cortázar, Dalí, Mujica Láinez, fueron algunos de los entrevistados. Abro paréntesis: hoy en día también hay programas «culturales» en los que se entrevista a personajes como Víctor Manuel y Ana Belén, Los Mojinos Escocíos, un malabarista que se han encontrado por la calle, un mago, un torero y, nunca puede faltar, un cocinero. ¡Ah!, y cine, mucho cine. Cierro paréntesis. A Borges le entrevistó Soler Serrano en dos ocasiones. Bien, además, no sé la referencia exacta, se grabó un cedé en el que el propio Borges declama algunos de sus poemas.
              Quien así lo desee puede escuchar este «Poema de los dones» recitado por el mismo Borges y también bajarse el audio, pinchando aquí abajo.



4 comentarios:

  1. Ayer Richter y hoy Borges...

    Como duelen ese soneto y poema,como duelen...
    ¿En qué radica la felicidad?...¿dónde se le puede hallar?...

    Tantas veces esquiva,de mi ya no se acuerda.Le he dejado la puerta abierta...
    Le invité el otro día a pasar,pero cuando me di la vuelta ya no estaba la ingrata.Así viene y así se va.
    Por eso te pido mi buen Carlos,que cuando la veas,le digas que me venga a visitar.

    Gracias por tu compañía,y por este escape de la realidad.

    ¡Hasta pronto!


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    Respuestas
    1. No tengo respuestas, nadie las tiene. Pero sí que me atrevería a darte mi opinión sobre algo que dices. Yo no creo que escribir en este blog, tanto tú como yo, tanto en los cometarios como en las a veces tan laboriosas entradas, suponga un escape de la realidad, desde luego que para mí no lo es. El tiempo que yo dedico al blog es tiempo real; el que tú le dedicas también lo es. Ese tiempo está constituido por segundos y minutos, y también, al cabo, por horas. Fracciones de tiempo que son ineludibles eslabones de nuestros días, de nuestra vida. Nada hay más real que la vida, aunque su materia, el tiempo, sea tan escurridiza. Cada vez que dedico mi tiempo a este blog lo hago libremente, porque me es grato. Contar mis historias y que personas que no conozco ni conoceré jamás las lean, y escuchen, y, modestamente (e inexplicablemente para mí), encuentren un pequeño deleite, una pequeña alegría, una lágrima de felicidad, todo ello es cierto, es real, no es un escape de la realidad. Y creo que todos debemos sentirnos, aunque sea un ápice, felices, felices realmente, no fuera de la realidad, no fuera de la vida: eso que está pasando mientras nos preguntamos qué es la vida es, precisamente, la vida. Quizá con la felicidad ocurra lo mismo, o algo parecido: debemos estar muy alerta no sea que cuando aparezca un rallito de felicidad nos pille mirando a otro lado.

      No sé qué hora será ahí; aquí son de las 13.30. Me fui pronto al mar esta mañana y ya hace un rato que estoy de vuelta; hace 30 grados pero la sensación es de 35; todas estas cosas, así como el tiempo y los movimientos que empleo en escribirlas, son reales, son realidad, creo que son lo contrario de escape: creo que todas ellas son mi modo de hacer frente a la realidad, mi manera de escapar de lo irreal para partir en busca de eso que hemos venido a llamar felicidad, lo único que hacemos y no hemos dejado de hacer todos y cada uno.

      Un abrazo

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  2. Buenas tardes,aquí ya es pasada la medianoche...

    *Al leer tu comentario,he sentido como si una ola gigante me arrastrase,y me llevara de vuelta a la orilla.

    Es cierto lo que dices,quizá mis palabras encierran una contradicción no revelada,algo que constantemente me repito cuando digo:"Escapar de la realidad"-"Este es mi momento,mi tiempo,mi espacio"...y lo disfruto plenamente,lo respiro,lo abrazo.Sé que es real,porque lo vivo.

    Tu opinión acerca de la realidad,tu percepción de ella,de la vida,lo que haces,y todo cuanto te rodea,me ha gustado mucho.Soy consciente que tu intención no es agradar a los demás,sólo te muestras tal y como eres,por tus ideas.Eres un reflejo de ti mismo.
    Un ser humano verdadero,real,y transparente...eso de lo que nadie o pocos se acuerdan,lo que no vende,eso que ya no está de moda.

    Me gustaría decirte muchas cosas,pero temo enredar más las cosas...por eso algunas veces es mejor callar.

    Sólo una cosa más antes de irme(a dormir)mejor aclarar-Ni creas que te librarás de mí tan fácilmente.
    ¡Graciassss! por tener el gesto de responder siempre a mis comentarios,he visto que lo haces con el resto de lectores,y es un detalle tan bonito;pero en mi caso...voy a destiempo,y aún así te tomas la molestia.Y aunque sólo te conozco por esta ventanita,me atrevería a decir que dirás:No es ninguna molestia.

    Ahora si...¡hasta mañana!

    Un abrazo



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    Respuestas
    1. Dices muchas cosas que me parecen ciertas.

      Respondo, procuro reponder, a todo el mundo, y creo que en este caso la expresión adquiere su verdadera dimensión. ¿Cómo iba a dejar de hacerlo? Sería como si alguien por la calle me hiciese alguna pregunta y le volviese la cara. Tengo muchos defectos, he cometido mucho errores, pero hay algunas cosas en las que soy, procuro ser, como se debe ser: la cortesía, la buena educación, el respeto, son cosas que durante toda mi vida he cuidado. No creo que sea mérito, quizá sólo se deba a la educación que me dieron mis padres y a un natural mío. Muchos días llevo muy mal humor a cuestas pero si alguien se dirige a mí no puedo evitar la sonrisa; ya vuelvo luego a mi mohín serio.

      Es cierto, me muestro tal como soy, y en ocasiones me gustaría que no fuera así; leo cosas escritas tiempo atrás y no termina de convencerme la imagen que ofrecen de mí; pero ese soy yo, ese era o fui yo, ese voy siendo.

      No es molestia pero sí esfuerzo, dedicación, claro. Hay esfuerzos que no son molestia, como estos. Otros sí, claro, y los hay que mucha, mucha molestia.

      Por último me gusta mucho la expresión: «La palabra es plata, el silencio oro»

      Ojalá ahora que ya será más de medianoche duermas apaciblemente.

      Un abrazo

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