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jueves, 29 de septiembre de 2011

CANCIÓN A UNA MUCHACHA MUERTA, de VICENTE ALEIXANDRE





Canción a una muchacha muerta

Dime, dime el secreto de tu corazón virgen,
dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra,
quiero saber por qué ahora eres un agua,
esas orillas frescas donde unos pies desnudos
se bañan con espuma.


Dime por qué sobre tu pelo suelto,
sobre tu dulce hierba acariciada,
cae, resbala, acaricia, se va
un sol ardiente o reposado que te toca
como un viento que lleva sólo un pájaro o mano.


Dime por qué tu corazón como una selva diminuta
espera bajo tierra los imposibles pájaros,
esa canción total que por encima de los ojos
hacen los sueños cuando pasan sin ruido.


Oh tú, canción que a un cuerpo muerto o vivo,
que a un ser hermoso que bajo el suelo duerme,
cantas color de piedra, color de beso o labio,
cantas como si el nácar durmiera o respirara.


Esa cintura, ese débil volumen de un pecho triste,
ese rizo voluble que ignora el viento,
esos ojos por donde sólo boga el silencio,
esos dientes que son de marfil resguardado,
ese aire que no mueve unas hojas no verdes.


¡Oh tú, cielo riente que pasas como nube;
oh pájaro feliz que sobre un hombro ríes;
fuente que, chorro fresco, te enredas con la luna;
césped blando que pisan unos pies adorados!

Vicente Aleixandre

.o0O0o.
Declamado por el autor:

 

Pavana para una infanta difunta, piano. Ravel:


Pavana para una infanta difunta, orquesta. Ravel:

 

 En el mismo orden para bajar:




2 comentarios:

  1. LA DESTRUCCIÓN O EL AMOR, ya es de los libros que yo llamo intravenosos: qué vigor el de Aleixandre. Una mañana estuve por su casa, aquí en Madrid, fotografiando el silencio que habita su casa, la desidia también.

    El poema LA COBRA es uno de mis preferidos.

    Vicente Aleixandre también formó parte de otra época amorosa insustituible. Pero yo no visité al psiquiatra. El tiempo me curó el alma atravesada.

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    Respuestas
    1. La sencillez es, paradoja, lo más difícil de conseguir, y encima uno no puede esculpirla, o te sale, casi siempre a la primera, o déjalo. También la sencillez es el arma más efectiva, es el arma que te desarma, que te deja flojo y te roba la alerta, ya ya todo te traspasa, y te hace mil pedazos.

      Je, yo sí fui a psiquiatras, y seguiré yendo hasta siempre. Cinco años de psicoanálisis me ayudaron a entender un poco mis porqués y mis sinrazones. Entonces volví a respirar, y desde entonces respiro, a veces, con un poquito más de calma. Aun así he de tomar grandes dosis para poder dormir unas horas, a empujones, cien veces interrumpidas por más de cien pesadillas, la misma y otras que no son la misma.

      Y así voy tirando.

      Un abrazo, Manuel

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