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domingo, 18 de septiembre de 2011

KAK SLADKO S TOBOYU MNE BYT’, de GLINKA



              La traducción del título de esta entrada es, no hace falta ni que lo diga: «Qué dulce es para mí estar cerca de ti». Se trata de una canción de Mikhail Ivanovich Glinka; en ruso, a la canción de concierto se le llama «romans», «romance». Cuando una música es triste, cuánto más triste es si es música rusa. Las bellísimas melodías de Rachmaninoff, de Tchaikovski o, como en este caso, de Glinka son de una tristeza muy especial, con un sabor eslavo que las hace inconfundibles. Parece como si estuviesen impregnadas de una melancolía endémica, como si las innumerables tragedias que se han sucedido en la inmensa Rusia a lo largo de la historia hubieran teñido de fatalismo la melancolía que ya de por sí es triste. Quizá el rudo clima de este enorme país condicionara su destino. Hay un proverbio ruso que dice: «Lo hicimos lo mejor que pudimos, pero acabó saliendo como siempre»; a ese fatalismo me refiero, tan bien descrito por la sabiduría popular.


La melodía y una traducción libre de la primera estrofa de este Lied podría ser la siguiente; obsérvese la perfecta adecuación estructural entre música y texto:


        «Qué dulce es para mí estar cerca de ti,
              cuando mi alma puede silenciosamente
                  sumergirse en tus ojos de lapislázuli.
          Ellos pueden comunicar con gran intensidad
              todo el ardor y la pasión del alma,
             algo imposible de expresar con palabras.
          Mi corazón tiembla incontroladamente
              cuando me miras.»


              Escuchemos este «romance» en interpretación de un ruso que lleva el ritmo como le place y de quien no sabemos ni el nombre; la pianista también es una perfecta desconocida pero se gana con sudor y lágrimas cada miserable rublo que le paguen por seguir sin perder comba a este señor que canta muy bien pero que a las clases de lectura rítmica no fue ni a una, quizá, porque se iba a echar unos vodkas con los amiguetes, es un decir:




              Aconsejo vivamente que escuchen, y si lo desean también se bajen, estas otras versiones de esta triste y bella canción. Todas estas versiones son de gran calidad artística y alguna muy difícil de conseguir:

Interpretada por:

              Araxia Davtian, soprano:


              Sergei Leiferkus, bajo:


              Mischa Maisky, en transcripción para chelo:


              Oleg Pogudin, con acompañamiento de guitarra:





2 comentarios:

  1. Qué música más bella para despedir y para dar la bienvenida al nuevo año. Esta melodía surgió como de la nada en uno de los momentos más entrañables que recuerdo. Espero que la vida me tenga todavía reservadas situaciones y músicas, al menos tan bellas y entrañables como las que ya forman parte de mí.

    Un fuerte abrazo y feliz año nuevo, querido Carlos.

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  2. El alma de la gran Rusia está repleta de músicas tan bellas como esta que surgen inesperadamente y acompañan momentos inolvidables, haciéndolos imperecederos, de nuestras frágiles vidas. Ojalá sea como tú dices, y como yo te deseo, y todavía la vida te tenga reservado lo mejor, los mejores años y los más felices días.
    Gracias. Un abrazo

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