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martes, 27 de septiembre de 2011

MON COEUR S’OUVRE À TA VOIX, de SAINT-SAËNS



              «Mon coeur s’ouvre à ton coeur» es un aria que pertenece a la ópera «Sansón y Dalila» del compositor Camille Saint-Saëns de quien ya escuchamos en este blog una pequeña composición. «Samson et Dalila» es lo que se denomina una grand opéra, un tipo de ópera de grandes dimensiones en la que todo es a lo grande: gran orquesta, muchos personajes, temas históricos, ostentosos vestuarios, etc. Esta ópera, como es de suponer, está basada en algunos episodios bíblicos dedicados a esta peculiar pareja; su libreto fue escrito por Ferdinand Lemaire. Un dramón: por un lado Sansón (tenor dramático), hebreo y con unos poderes sobrenaturales de aúpa, entre los que destaca su hercúlea fuerza; no obstante, al igual que en el caso de Aquiles y su famoso talón, los poderes de Sansón desaparecerían si alguien le cortase su luenga cabellera. Estos poderes le han sido concedidos para que destruya al ejército de los filisteos. Pues nada, resulta que una tal Dalila (mezzosoprano), filistea y bellísima, le seduce y le saca a Sansón con sus artes femeninas el secreto de su vulnerabilidad. De modo que, mientras el fortachón se está echando una siestecilla, zas, le corta los cabellos y con ellos se le van las fuerzas al traicionado Sansón. No obstante, en una fiesta que montan los malvados filisteos se presenta Sansón conducido por un lazarillo, pues previamente le habían sacado los ojos, y, echando el resto saca fuerzas de flaqueza y, zumba, derriba el templo en el que todos estaban congregados y muere hasta el apuntador, incluido Sansón y la pérfida Dalila.
              Esta aria recoge el momento en el que (copio y pego de la Wiki) «Dalila seduce a Sansón mostrándose como una mujer sensible y afligida por las barreras étnicas y religiosas que impiden su felicidad». En este episodio «destaca la maravillosa aria-dúo de Dalila ("Mon coeur s'ouvre à ta voix"), verdadero momento culmen de la obra, la seducción de Dalila y la flaqueza de Sansón». En fin...
              Se trata, en efecto, de un aria bellísima, para mezzo, compuesta de una estrofa y un estribillo que se repiten; en la repetición del estribillo hay una intervención del tenor que crea un bello contrapunto. Dentro de su sencillez esta aria contiene lo que escolásticamente se considerarían unas incorrecciones que vienen a demostrar que lo no escolástico suena, en ocasiones, de manera muy bella. Este estribillo emplea un motivo melódico muy utilizado durante toda la historia de la música con un significado simbólico muy determinado; el giro en cuestión es el cromatismo, sobre todo en sentido descendente. Un cromatismo es una serie de sonidos que en lugar de proceder alternando tonos y semitonos sólo utiliza semitonos. Para entendernos: sería como en lugar de bajar una escalera, peldaño por peldaño, nos dejásemos deslizar por una suave rampa descendente. La simbología es clara: evoca el deslizamiento sinuoso propio de la serpiente; por esa razón, siempre se ha utilizado para poner música a textos relacionados con el pecado, la caída, el diablo y cosas así. Aquí está claro que simboliza la seducción, diabólica, de Dalila. Yendo un poco más lejos ese suave cromatismo también podría recordar la suavidad de los vestidos de seda, la suavidad de la piel de Dalila, la suavidad de dejarse llevar por la sensualidad. Insisto, la verdadera maestría de un músico queda demostrada cuando al hacer uso de este tipo de recursos consigue una música bella, y no sólo un torpe ejercicio. En este caso, Saint-Saëns, como ya dijimos en otra ocasión, demuestra poseer una gran inventiva melódica, y consigue en esta aria una melodía de una belleza sumamente expresiva.

           
El texto de esta emotiva aria dice así:

DALILA

Mon cœur s'ouvre à ta voix
¡Mi corazón se abre a tu voz
comme s'ouvre les fleurs
como se abren las flores
Aux baisers de l'aurore!
a los besos de la aurora!
Mais, ô mon bien-aimé,
¡Mas, ¡oh! mi bien amado,
pour mieux sécher mes pleurs,
para secar mis lágrimas,
Que ta voix parle encore!
deja que tu voz suene otra vez!
Dis-moi qu'à Dalila
¡Dime que a Dalila
tu reviens pour jamais!
tú regresas para siempre!
Redis à ma tendresse
¡Recuerda a mi ternura
Les serments d'autrefois,
las promesas de otro tiempo,
ces serments que j'aimais!
los juramentos que tanto amo!
Ah! réponds à ma tendresse!
¡Ah! ¡Responde a mi ternura!
Verse-moi, verse-moi l'ivresse!
¡Vierte sobre mí tu amor!

              La primera versión es la de Maria Callas; el papel de tenor es substituido por un solo instrumental:


              En esta segunda versión, interpretada por Vesselina Kasarova, la intervención de la repetición del estribillo sí la realiza un tenor:


              Quien así lo desee..:

              Callas:                 http://www.sharebeast.com/0jjcrj0ttn0z

              Kasarova:           http://www.sharebeast.com/a7i1u72rqf06
     
              Partitura:           http://www.sharebeast.com/rkxlpq6x6d5v

             

2 comentarios:

  1. Que maravillosa descripción Carlos! Me dejó muy feliz haberla leído. Gracias.

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    Respuestas
    1. Me alegra mucho haberle propiciado un momento de felicidad. Gracias a usted por su comentario.

      Un afectuoso saludo

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