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viernes, 2 de septiembre de 2011

ODA SOBRE UNA URNA GRIEGA, de JOHN KEATS

         Se repite hasta la saciedad que una imagen vale más que mil palabras. Pero esa es una idea bastante moderna. Keats, hace muchos, muchos años contempló un objeto, una imagen que en su mente de poeta se convirtió en palabra, y esa palabra hoy nos hace ver a través del tiempo, desde su muda desnudez. La música que no suena es la más dulce y también es más dulce el beso jamás alcanzado. La imagen no vista es la más bella, es más dulce si es escuchada en el silencio de nuestra mente, pronunciada por el sigiloso poder evocador de la palabra.

I

Oh, tú, intacta aún esposa de la calma;
oh, tú, hija adoptiva del silencio y del tiempo remansado;
rústica historiadora, que a tu manera cuentas,
con más dulzura que la poesía, un frondoso relato:
¿Qué leyenda, con hojas adornada, en torno tuyo ronda?
¿Sus figuras son dioses, mortales, o ambas cosas?
¿En Tempe están o en valles de la Arcadia?
¿Qué hombres o dioses muestras? ¿Qué doncellas esquivas?
¿Qué loco perseguir? ¿Qué afán por escapar?
¿Qué flautas y tambores? ¿Qué impetuoso éxtasis?

II

La melodía oída siempre es dulce, pero cuánto más dulce
es la que no se oye. Seguid sonando, pues, sutiles flautas;
no ya para el oído, sino, más apreciadas,
tocad para el espíritu vuestras mudas canciones.
Bello joven, debajo de los árboles, jamás podrá cesar
tu música, y jamás se quedarán sin hojas esas frondas;
ansioso amante, no podrás besar
-casi, casi rozándola- a tu amada, pero no te lamentes:
ella conservará toda su luz y, aunque tú no la alcances,
por siempre la amarás, será hermosa por siempre.

III

Oh, felices ramajes, que no podéis dejar
vuestras hojas caer ni despediros de la primavera;
oh, músico dichoso, infatigable,
que sin cesar entonas melodías que suenan siempre nuevas;
oh, más dichoso amor, amor feliz, feliz,
eternamente ardiente sin ser nunca gozado,
anhelante por siempre y siempre joven:
viviendo siempre por encima de la pasión humana,
que deja el corazón triste, hastiado,
encendida la frente y abrasada la lengua.

IV

¿Quiénes son estos yendo al sacrificio?
¿Hacia qué verde altar, misterioso oficiante,
conduces a esa res que muge al cielo,
cubiertos con guirnaldas sus suavísimos lomos?
¿Qué pueblo junto a un río o junto al mar,
o erigido en un monte, con tranquilas murallas,
esta pía mañana se ha quedado vacío de su gente?
Tus calles siempre, pueblo diminuto,
seguirán en silencio, y ni una sola alma
regresará a decirte por qué estás desolado.

V

¡Oh, ática figura! ¡Hermosa imagen! Hombres y doncellas
que nacieron del mármol, labrados al detalle,
entre boscosas ramas y pisada hojarasca.
Tú, silenciosa forma, logras ensimismarnos
como la eternidad. ¡Oh, fría pastoral!
Cuando la edad consuma a esta generación,
seguirás siendo, en medio de lamentos
distintos a los nuestros, de los hombres amiga, a los que dices:
«La belleza es verdad, la verdad es belleza». Eso es todo
lo que sabéis vosotros en la tierra. Y nada más necesitáis saber.










«Belleza y verdad» Edición y traducción de Lorenzo Oliván.  Ed. Pre-textos. Valencia, 2010.





4 comentarios:

  1. He visto esta versión en youtube:

    http://youtu.be/tWpPsJxYHMQ

    Ángeles

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, Ángeles, por tu bello gesto voy a publicar una nueva entrada sólo con el vídeo que nos has descubierto.

      Hay una débil luz de esperanza, en esta sociedad enferma que nos ha tocado vivir, cuando alguien, como tú, nos recuerda las palabras de Keats: la belleza es verdad, la verdad es belleza.

      Un afectuoso saludo

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  2. ¡Buen día,profesor!

    Espero que estés muy bien.Y en vista de que no obtuve respuesta a mi comentario-(entrada anterior)-sólo me queda añadir:

    La melodía oída siempre es dulce,pero cuanto más dulce es la que no se oye.

    Cuantas veces hemos contemplado con los ojos del alma a alguien,algo,un lugar,un instante,una rosa,ese mar,ese cielo,esa luna,las estrellas...

    La contemplación estética de Keats nos habla de su amor por la naturaleza,entre otras cosas.Poesía llena de melancolía,sutil,imaginativa;tan llena de contrastes,reflexiva,casi filosófica,impulsiva,apasionada.
    Su visión estética que siempre tiene un valor moral."No estoy seguro de nada salvo la pureza del corazón y de la verdad de la imaginación:lo que la imaginación toma como belleza debe ser cierto".

    Hay quienes creen que la poesía debe huir de la filosofía como del diablo,si no quiere perder su condición de poesía.Supongo que para ellos estaría mejor si le quitáramos a esta Oda los últimos versos.Menciono esto,por una conversación que tuve hace un tiempo con un amigo.
    Pero como yo soy común y silvestre...

    Una cosa bella es un goce eterno,un abrazo.






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    Respuestas
    1. Buenos días, C.G. Disculpa que ayer no te respondiera; está empezando el curso por aquí y ya tengo muchos asuntos de trabajo que atender. Aun así, comencé a responderte pero una llamada telefónica me hizo salir a una reunión urgente. Te respondo ahora, aquí mismo, a tu comentario de ayer, así como al de hoy.

      Verás, hace un tiempo tuve un Hammond, modelo C3, pero hace como un año que lo vendí. Es un instrumento muy grande, enorme, y mi piso parece que encoja con el tiempo. De todos modos, cuando lo tuve, jamás realicé ninguna grabación, sobre todo porque no tengo ningún esquipo de grabación, ni bueno y malo ni aceptable, ninguno. Para grabar el sonido de un Hammond auténtico, el mío salió de fábrica en 1965, se requiere un equipo de grabación muy bueno, es muy difícil de captar su timbre tan especial. Por otro lado, tampoco tengo ninguna grabación mía tocando al piano, entre otras, por la misma razón, pero, en este caso, además porque mi piano es vertical, viejo y mediocre, su sonido, aún con un equipo de grabación muy bueno dejaría muchísimo que desear.

      La oda de Keats viene a mi memoria una y otra vez: en especial, el pensamiento ese que citas sobre la melodía no oída; me parece de una gran clarividencia: cuando imaginamos “melodía” lo que nos viene a la mente es algo de una belleza indescriptible, quizá como ocurre con cualquier otra cosa. Algo parecido ocurre con los sueños: en ocasiones nos despertamos con la sensación de que hemos tenido un sueño bonito, un dulce sueño, pero somos incapaces de recordar con exactitud qué es lo que soñamos, sólo nos queda en la mente, o en el espíritu, la esencia de ese sueño, el aroma, algo mucho más intenso y a la vez sutil que una narración de ese sueño.

      Es muy simpático eso que dices de ti mismo: “Yo soy normal y silvestre…”; me lo apunto, también yo lo utilizaré para mí mismo.

      Y ahora has de disculparme, he de salir pitando a atender mis obligaciones.


      Un fuerte abrazo

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