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jueves, 8 de septiembre de 2011

OPINIÓN II – LENGUAJE DE POLÍTICOS Y PERIODISTAS


              Como ya dije en otro lugar sólo veo la tele al mediodía para, intentar, enterarme de cómo va el mundo. Sólo veo dos canales, RTVE 24 Horas y Euronews, más este último por su concreción y objetividad. En el canal español arriba mencionado se supone que cada treinta minutos dan un noticiario pero en numerosas ocasiones es substituido por alguna perorata de algún político; cuando sí hacen el noticiario, de casi treinta minutos, casi su mitad es «okupada» por un político o varios si son pequeños; el resto del tiempo es dedicado a sucesos y calamidades, un poco de gastronomía, otro poco de cine y deporte, mucho deporte. Todo esto va hilvanado, cosido y remendado por periodistas de todo pelo y condición, que también, déjalos ir.  Por estas razones es por las que suelo recurrir a Euronews, que en diez minutos dan cuenta de todo lo acaecido en España y el resto del mundo y a otra cosa. Los periódicos ni verlos salvo muy contadas y excepcionales ocasiones. De modo que he de ver y oír a los miembros de nuestra clase política lo quiera o no. Y es asombroso lo mal que se puede llegar a hablar, y no me refiero a lo mal que hablan los unos de los otros, que esa es harina de otro costal, sino a lo mal que emplean nuestra hermosa y llana lengua, el español. Se supone que la clase política, es una clase con estudios, yo qué sé, alguna carrerita o algo: vana ilusión, la mayoría ha comenzado alguna carrerilla pero no la ha terminado y el resto, la parte restante, la que sí la ha terminado, al parecer hacía bolillos o andaba por ahí con sus correligionarios arreglando el mundo de taberna en taberna. Los periodistas se supone que han estudiado periodismo, o no.
              Y es que hay cosas que hacen sangrar a los oídos más curtidos. Tan sólo voy a hacer mención de unas pocas incorrecciones de estas en las que incurren nuestros bien pagados políticos y periodistas. Empezaré por el final:

  • 1.       «Punto y final»: Como deben de haber oído por algún sitio eso de «punto y seguido» y «punto y aparte» pues toma castaña: «punto y final». Como todos sabemos lo correcto es «punto final»
  • 2.       «Detrás suyo»: El «detrás» no pertenece a nadie, no es ni suyo/tuyo ni mío. Lo correcto es «detrás de él»
  • 3.       «Ciudadanos y ciudadanas»: Esta expresión se utiliza porque queda muy guay, muy feminista (que es lo contrario de machista), muy pluralista, muy de casi todo. Lo correcto es «ciudadanos», y punto, final o no.
  • 4.       «De motu propio»: Esto lo dicen para fardar, no les es suficiente con decir «voluntariamente», no, tienen que demostrar que «saben latín», y meten la pata, en este caso por partida doble: ni es «de» ni es «propio»; lo correcto, como todo el mundo menos ellos sabe, es «motu proprio».
  • 5.       «A grosso modo»: Más de lo mismo. Podrían decir «aproximadamente», «más o menos», «por encima», o incluso «a bulto». Ni hablar del peluquín: «a grosso modo». Pues no, lo correcto es «grosso modo», sin la «a» de delante.
  • 6.       «Honesto»: Ya no hay nadie honrado, ahora se es «honesto», que según el DRAE significa: 1. adj. Decente o decoroso; 2. adj. Recatado, pudoroso; 3. Razonable, justo; y sólo como cuarta acepción: 4. adj. Probo, recto, honrado. De modo que cuando alguien dice de un compañero de partido que es un «político honesto» yo siempre me imagino que se refiere a alguien que no va con la camisa desabrochada tirando de pelo en pecho y con la bragueta bajada, o de una dama que no va con una minifalda hasta la ingle y un escote hasta el mimo sitio.
  • 7.       «Ignorar»: Esta ya no tiene arreglo. El diccionario, en su afán democrático y todo eso, ya la ha incluido con su significado anglosajón. Y es que «ignorar», toda la vida ha significado única y exclusivamente, «desconocer», «no estar al tanto o no tener noticia de algo». Pero como cuatro cantamañanas empezaron hace años y años a traducir mal del inglés to ignore, (hacer caso omiso de) y colaron el «ignorar» con este sentido pues al cabo ya todos los españolitos decimos eso de «no me ignores». Qué pena.
  • 8.       «Contemplar»: Antes se contemplaba un cuadro, un paisaje; también se decía de la actividad que llevaba a cabo quien se retiraba a una vida contemplativa, como dice el DRAE: «Dicho del alma: Ocuparse con intensidad en pensar en Dios y considerar sus atributos divinos o los misterios de la religión», flipante; incluso era sinónimo de complacer en exceso a alguien, por cariño o lisonja, de ahí la expresión «sin contemplaciones». Bueno, pues hoy todo es contemplado: «No se ha incluido en el proyecto de ley de la cosecha del garbanzo de Fuentesaúco pero se contempla la posibilidad». Sin contemplaciones.
  • 9.       «Decir que»: Este es terrible y de reciente incorporación. Sale el portavoz de lo que sea y suelta: «Decir que el gobierno no ha alcanzado un acuerdo con los sindicatos», y, claro, uno se queda con cara de bobo pensando que o no ha oído el principio o se le ha escapado el final: «Es triste tener que decir que el gobierno no ha alcanzado un acuerdo con los sindicatos», o, «Decir que el gobierno no ha alcanzado un acuerdo con los sindicatos es como decir que no hay pacto que valga». Pero no, al final oiremos: «Presidente decir apretarse cinturón ciudadanos. Jao». No es de extrañar: ya que se pasan el tiempo haciendo el indio ¿por qué no hablar como los apaches, sioux o pies negros hablaban en las películas de vaqueros?. Mí no entender.
Para finalizar no quiero dejar de mencionar dos ejemplos concretos. El otro día escuché a un tal Rubalcaba decir que en las últimas semanas había recibido muchos «emails» y muchas cartas de las de antes felicitándole por sus propuestas y animándole a no sé qué; aunque tenía que reconocer que también había recibido «críticas». Me vino a la memoria una expresión muy utilizada por todo el mundo, a saber: «crítica constructiva». No, señor Rubalcaba, no, señor todo el mundo, una crítica es un «examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc.», o el «conjunto de los juicios públicos sobre una obra, un concierto, un espectáculo, etc.», es decir, una crítica no es un comentario malicioso, ladino, insultante, que sólo señale las flaquezas y errores de algo, no. Por esta razón no puede existir una «crítica negativa» ni el señor Rubalcaba puede recibir elogios y «críticas». Otra cosa es que tal artista o tal lo que sea reciba una mala crítica: me viene a la memoria una frase del genial Erik Satie, a quien, como era de esperar, la crítica hacía trizas; Satie tenía una muy mala opinión de los críticos, claro, y dijo de ellos con gran ironía: «El que posó como modelo para el Pensador de Rodin fue un crítico», toma guasa. Pero volvamos al tal Rubalcaba. En la misma comparecencia, refiriéndose a la próxima campaña electoral dijo que ahora iba a empezar «lo que yo llamo “ilusionismo programático”», y como yo estaba comiendo se me atragantó un garbanzo. En la expresión «ilusionismo programático», «ilusionismo» actúa como sujeto y «programático» como adjetivo, es decir que lo que dijo el mentado fue «arte de producir fenómenos que parecen contradecir los hechos naturales pertenecientes o relativos al programa». Mí no comprender.
El segundo ejemplo es referente a una tal Espe, también llamada Esperanza, y así equilibro la balanza. Un periódico difundió un escrito de esta noble dama en el que se dirigía a los llamados «trabajadores de la enseñanza»; se podía ver una foto de dicho escrito en el que, a modo de escarnio, unos profesores habían corregido con bolígrafo rojo todas las faltas de ortografía e incorrecciones que en el escrito aparecían. Tras la foto había casi mil comentarios refiriéndose a la imagen: no los leí todos, ni loco, pero los había a favor y en contra de la señora Espe; lo que no vi por ningún lado fue algún comentario que señalase que en la correcciones de los profesores había burradas como pinos, y que, además, en el escrito había burradas que los profesores, ni nadie, había señalado. Para más inri, luego encontré por la red la noticia de que en dicha foto había sido manipulado el documento original y que el auténtico era uno que mostraban allí: en este, supuestamente, auténtico documento, en efecto, no había tantas faltas como las señaladas por los maestros pero seguía habiendo unas cuantas.
Como dice un proverbio alemán: «Primero, todo sale al revés y, segundo, de lo que uno se imaginaba»

Crítico, o político, o periodista pensando.


8 comentarios:

  1. No tienes bastantes preocupaciones (por no decir jodiendas) en tu vida que además tienes que amargarte por cómo se expresan los políticos, no por qué hacen sino por cómo se expresan, ni que fuera ese uno de sus principales problemas.

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  2. Estimado anónimo, no sé qué puedes saber tú de mis preocupaciones. En cuanto a lo que escribes entre paréntesis tampoco creo que sepas nada pero te ruego que no utilices palabras soeces en estas páginas. En otras entradas me he ocupado de cómo son y qué hacen los políticos. Pero también me interesa cómo se expresan, pues como dijo Wittgenstein, "Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo". Por otro lado, la influencia que ejercen sobre la ciudadanía con su incorrecto lenguaje, merma el ya de por sí mermado lenguaje de la calle. Y, por último, en mi blog hablo de lo que me place, ¿me lo permites o he de pedirte permiso? Además, yo no estoy en absoluto amargado ni me amarga cómo hablen ni los políticos ni cómo te expreses tú. Y tú, ¿estás tú amargado? ¿y por qué te preocupas tú y te extrañas de que yo me preocupe de lo que a mí me plazca? ¿Qué es esto, una paradoja?

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  3. ¿Esa palabra es soez? Incluso me molesté en asegurarme de qué significa para no enojarte, pero aún así lo he hecho. Lo siento.


    El límite de tu mundo no es tu lenguaje, pues puedes imaginar (y sobre todo sentir) cosas que no puedes describir ¿verdad?.


    No he venido a decirte sobre qué escribir ¿quién soy para decirlo? mi pregunta pretendía ser un consejo que nadie me ha pedido. Como recomendaría Elsa Punset, hemos de evitar más el pensamiento negativo, aunque no por ello veamos el lado útil (informativo) de tu mensaje.


    Respecto a los políticos, también es una opinión que nadie me ha pedido, lo que falta en este país es vergüenza, eso motivaría a la gente en general a hacer las cosas bien.


    - G.

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  4. No me has enojado con tu palabra malsonante, si no soez, simplemente me gustaría que en este blog no apareciesen para que si en él entran jóvenes o niños no encontrasen lo que ya sobra por todos lados.
    Yo sí que creo que "el límite de mi lenguaje son los límites de mi mundo", al menos en el mundo práctico, en el mundo de los objetos tangibles, que es en el que deberían moverse los políticos. Además, si utilizan un lenguaje lleno de incorrecciones, de eufemismos y palabras raras lo que pretenden es engañar, confundir, hacer como que dicen mucho cuando no están diciendo nada, igual que hizo la Iglesia durante muchos siglos utilizando el latín como única lengua. También demuestran ignorancia y yo no deseo que las riendas de mi país las lleven unos cuantos ignorante.
    Te lo digo sinceramente, - G., posiblemente haya más cosas en común en nuestras maneras de pensar que discrepancias. Pero por la manera en que nos hemos expresado, por el lenguaje escrito y sobrentendido que hemos utilizado, parece que es todo lo contrario.
    No conocía a la hija de Eduardo Punset, Elsa, pero leeré algo de ella, te agradezco la información.
    Un cordial saludo

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  5. ¿De verdad que no conoce usted a Elsa Punset y su increíble acento anglosajón? Ponga un coach en su vida, señor.

    Yo estoy con G. No veo soez usar la palabra jodienda, como tampoco creo que haya muchos niños leyendo su blog (más que apreciado por mí). Y si los hay no creo que teniendo intereses tan elevados se vayan a sentir ofendidos. Es curioso, pues mi suegra usa la palabra joder para referirse de modo educado al noble placer del ayuntamiento de la pareja, ya que dice que el término follar sí que es soez. Así que la primera vez que comí con mi familia política recuerdo que salió una conversación y mi suegras soltó algo como: "En aquella época la gente no se pasaba el tiempo jodiendo como ahora". A mí me parecía cuanto menos curioso, hoy en día ya me he acostumbrado pese a que le hemos recomendado que use otros términos.

    Saludos.

    ManoloP

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  6. Ja, ja, ya, vaya con su suegra, ManoloP, una mujer con personalidad. Yo tampoco creo que nadie a estas alturas se ofenda por un «jodiendas» más o menos; algunos de mis alumnos, nada más por darle demasiado pronto o tarde a una tecla, o a la de al lado, ya sueltan un «me cago en dios» en fortissimo. Quizá tenga que rectificar la política lingüística de este blog.
    Volviendo a lo de la «jodienda», Juan Aroca Sanz, en su libro «Diccionario de atentados contra el idioma español» (Ediciones del Prado) dice en la entrada «Hacer el amor» que es un galicismo y un anglicismo, y dice que lo realmente español y correcto es: fornicar, yacer, copular, cubrir, chingar, yogar, coger, conocer, follar, aparearse, parearse, joder y, por último, tener pernicia; también he leído en algún sitio la expresión «tener trato». Ahora, como le digas a una dama algo distinto a lo de «hacer el amor»... te arriesgas a vete tú a saber qué.

    Un cordial saludo

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  7. No te quepa duda de que tenemos algún interés común aunque lo afirmase sólo por la cantidad de cosas que hay en el mundo.

    Elsa ha tenido una sección semanal en el programa «el hormiguero» en la cual ha salido hablando sobre estudios psicológicos, explicando el origen de algunas cuestiones culturales y dando consejos/trucos para pensar en positivo.

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  8. - G, ¿y a ti te parece que escribir: «No tienes bastantes preocupaciones (por no decir jodiendas) en tu vida que además tienes que amargarte por cómo se expresan los políticos, no por qué hacen sino por cómo se expresan, ni que fuera ese uno de sus principales problemas.» es pensar en positivo? ¿Qué sería entonces pensar en negativo? Con todo mi respeto y de la manera más amable me atrevería a decirte que hay un poco de contradicción en tus comentarios, contradicción que es absolutamente humana y que sin ella no seríamos humanos.
    Yo creo que lo positivo es que, de manera educada y respetuosa, mantengamos este intercambio de opiniones.
    En lo de la «vergüenza» de tu segundo comentario estoy más que de acuerdo contigo.
    Saludos

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