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lunes, 3 de octubre de 2011

4’33, de JOHN CAGE

John Milton Cage Jr.
John Cage (John Milton Cage Jr.) fue una persona estadounidense nacida en 1912 y fallecida en 1992. Era hombre multifacético: según la Wiki fue: «compositor, instrumentista, filósofo, teórico musical, poeta, artista, pintor, aficionado a la micología y a su vez recolector de setas». Yo no entiendo muy bien, sobre todo, lo de «artista»; tampoco lo de «aficionado a la micología y a su vez recolector de setas»; estas cosas no las entiendo porque me parecen redundancias, pero no acabo de entenderlas porque me parecen redundantes. ¿Se puede ser aficionado a la micología y no ser recolector de setas...?, posiblemente sí, y en ese caso sea un micólogo a quien le gusta ver las setas en cromos o algo así.


Un buen día, este hombre de dios, cogió el portante y se vino al viejo continente. Estuvo por Alemania, Austria y tal y allí recibió clases ni más ni menos que del mismísimo Arnold Schoenberg, quien como toda persona educada sabe fue el creador de un sistema de composición llamado dodecafonismo, sistema que tuvo bastante predicamento y que dio a lugar a la denominada Segunda Escuela de Viena, formada, principalmente, por él mismo y dos de sus alumnos: Alban Berg y Anton Webern. No obstante, Cage no siguió el dodecafonismo, se fue por otros derroteros. En eso que se quedó sin una perra: no veas el panorama, en Europa y sin un duro. Entonces echó mano a su multifacetismo y se presentó a un concurso, creo que televisivo, sobre setas, concurso que ganó. Ya con dinerito fresco en el bolsillo se compró una furgoneta y se volvió a su Los Ángeles natal o, si no, al menos a su EEUU natal, supongo que subiendo su furgoneta a un barco pero no estoy seguro. Schoenberg, que era una eminencia, resumió toda la plural sapiencia de este conspicuo micólogo con una sola palabra: dijo de él que era un «inventor».
Y sí, inventó alguna cosilla, como por ejemplo, el «piano preparado». No se escurrió mucho los sesos, todo hay que decirlo: cogió un piano de cola normal e introdujo en él lo primero que tenía a mano: canicas (¿?), gomas, lápices y otros objetos, no sabemos si introdujo setas. Al proceder de este modo con un pobre piano se consigue que al ser tocado suenen sonidos y ruidos producidos por los objetos que brincan y bailan al tuntún en su interior. Mola, ¿eh?


En la entrada sobre el theremin vimos cómo un instrumento sonaba al ser tocado sin tocarlo. Cage, realizando un portentoso tour de force, fue un poco más lejos: compuso una obra en la cual, aun habiendo uno o muchos instrumentos que se tocaban tocándolos, no había que tocarlos, es decir, que compuso una obra constituida únicamente de silencio, ¿quién da más? Parece broma pero no: detrás de esta composición, llamada 4’33 (que es el tiempo que dura), hay toda una reflexión teórico filosófica que ahora no recuerdo bien pero que venía a decir que la música era, además del silencio, los ruidos que se producían en la sala: una tos, el crujir de una silla, un carraspeo, incluso una tan inoportuna como traicionera pequeña ventosidad escapada de un colon irritable. En resumidas cuentas: 4’33 es una composición musical para cualquier tipo de instrumento o conjunto de ellos que consiste en no tocar nada durante cuatro minutos y treinta y tres segundos.

La partitura publicada por la prestigiosa editorial Peters
¿Es esto arte? ¿es una composición musical?... No lo sé pero yo lo único que digo es que en caso de serlo podría alguien presentar una obra a un examen de composición que se llamase, por ejemplo, 3’44; o podría un instrumentista de cualquier instrumento presentarse a un examen interpretando esta pieza. Que yo sepa nadie lo ha intentado.
Hay más ejemplos de este tipo en el arte actual; así, hay cuadros de afamados artistas que son lienzos en blanco, o más o menos en blanco. Este, cuyo autor desconozco, es de los blancos del todo:


 O este otro, un poco más currao:

Malevitch

Aquí podemos observar a un incauto jovenzuelo que se ha colado en una exposición como un perro en una misa...:


Sin embargo este pobre hombre está rompiéndose el lomo currando para que luego le paguen cuatro perras mientras los otros se forran, y de arte ni hablar del peluquín:


¡Ah Pancho!, pero este del rodillo no es artista, como todos los demás, este no es más que un currante. En fin, injusticias de la vida. Pero volvamos al 4'33, es más, escuchémosla, es un decir, en interpretación de no sé quién, no es broma:


Y bueno, por qué no, quien así lo desee puede bajarse 4'33 de John Cage, para su gozo y deleite, dándole al http de aquí abajo:


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