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domingo, 16 de octubre de 2011

ACOMPAÑAMIENTO / IMPROVISACIÓN


En sentido musical se entiende por «acompañamiento», y según el «Diccionario Harvard de música» editado por Don Randel y publicado por Alianza y con excelente traducción al español de Luis Carlos Gago, «el respaldo musical para una parte o partes principales. (...) los intérpretes de una obra musical se dividen en dos grupos con una función contrastante y complementaria: una parte principal en la que se centran principalmente el interés musical y la atención del oyente, mientras que el principal objetivo del acompañamiento, subordinado a aquélla, es en cierto sentido de apoyo. La parte principal puede tener uno o más intérpretes solistas, vocales o instrumentales, o un grupo de intérpretes, como un coro. El acompañamiento es generalmente instrumental, ya sea con un solo instrumento (generalmente uno capaz de producir acordes), un grupo o una orquesta». Ese acompañamiento puede haber sido escrito por el propio compositor o puede que por diversas circunstancias no esté escrito y se deje a la discreción de un acompañante. También hay fórmulas intermedias:

      A)      En el barroco, principalmente, se utilizaba lo que se denomina «bajo continuo»; el bajo continuo consiste en un sistema de anotación abreviada en el que se escribía, debajo de una o varias melodías o y siempre como trasfondo de toda composición orquestal, una línea de bajo, es decir, una continuidad de notas graves con su ritmo y su lógica musical, a la que se adjuntaba una serie de signos y cifras que indicaban, o sugerían, qué armonías debían añadirse a esa línea. Este procedimiento se utilizaba para  economizar papel y tinta pero sobre todo tiempo. Tanta era la economía necesaria que las más de las veces no se escribía ni tan siquiera signo ni cifra alguno y era el acompañante quien debía deducir la armonía adecuada. La mano izquierda se encargaba únicamente de tocar la línea de bajo; la derecha era la encargada de tocar los acordes debida y correctamente enlazados. Las reglas que debían seguirse para enlazar adecuadamente los acordes eran las de la armonía pero con ciertas diferencias. Por lo tanto, no hay que realizar el bajo continuo con las reglas que en la actualidad se estudian en la asignatura de Armonía sino con los preceptos que a tal efecto se explican en los numerosísimos tratados que se escribieron por toda Europa en el siglo XVIII. De entre todos ellos cabe destacar el «Versuch über die wahre Art das Clavier zu spielen» (Ensayo sobre la verdadera manera de tocar los instrumentos de teclado) de Carl Philipp Emanuel Bach.
      B)      En la música de jazz se utiliza el llamado «cifrado de jazz» o «cifrado americano». En este sistema no se da el bajo sino la melodía con la letra o sin ella en el caso de que se trate de una canción. A estas partituras, así como a la canción o tema que en ellas aparece, se les llama «estándar», cuyo plural es «estándares». Esta melodía va acompañada de un sistema convencional de letras, signos y cifras que sirve para indicar qué acorde hay que utilizar en cada sitio. Los acordes se indican escribiendo el nombre de la nota fundamental del acorde utilizando el sistema silábico. Así:

LA          A
SI           B
DO        C
RE         D
MI         E
FA         F
SOL       G

Junto a estas letras se van añadiendo símbolos y cifras que especifican con bastante exactitud el acorde requerido.

      C)      Por último es frecuente que haya de realizarse un acompañamiento de una canción popular de la que se dispone, o no, sólo de la melodía, sin ninguna indicación de qué acordes emplear. En este caso hay que deducir qué acompañamiento es el adecuado deduciéndolo de la armonía subyacente a toda melodía. Yo me he visto en situaciones en las que, en una iglesia, he tenido que acompañar con el órgano una melodía –por ejemplo, el himno a un santo– que ni conocía ni tenía partitura alguna: en esos casos hay que deducirlo todo, es decir, en primer lugar hay que atinar con la tonalidad; el compás es prácticamente imposible de captar porque el ritmo que llevan las gentes del lugar parece un chicle, se estira y se encoge como la tripa de Jorge; luego hay que ir anticipando qué giros melódicos son los más probables y arriesgarse, y armonizarlos al mismo tiempo; sangre fría, mucha sangre fría también es necesaria, es muy sufrida la vida del músico.

Hay que decir que estos tres tipos de acompañamiento se realizan, el noventa y nueve por ciento de las veces, improvisando en mayor o menor grado, lo cual nos lleva al segundo punto del enunciado de esta entrada, la improvisación.

Es muy difícil definir qué es la improvisación musical. En primer lugar es necesario puntualizar que, además del libro citado más arriba, todo estudiante de música ha de poseer: «En el transcurso de la interpretación. Estudios sobre el mundo de la improvisación musical», Bruno Nettl y Melinda Russell editores, traducción al español de Barbara Zitman, editorial Akal. El diccionario Harvard es un libro de consulta absolutamente indispensable; el que acabo de reseñar es un libro específico para entender un poco el complejo mundo de la improvisación. Ya siguiendo este último libro encontramos que «enunciar una definición de improvisación parece haber sido más bien un asunto de elegancia lexicográfica que de conceptuación». Veamos algunas de las definiciones que de unos y otros autores y libros recoge este libro:
El New Grove Dictionary define la improvisación como «La creación de una obra musical, o forma final de una obra musical, durante su interpretación»
El gran tratadista alemán Hugo Riemann dice que «La improvisación... consiste en la simultánea invención y realización sonora de música; excluye a las obras escritas, así como las realizaciones de una obra existente, es decir, ejecución, reproducción, interpretación.»
En distintas ediciones del diccionario Harvard podemos encontrar que la improvisación es «la creación de música en el transcurso de la interpretación», y también «el arte de hacer música espontáneamente, sin ayuda de una notación, bosquejo o memoria».

Pero dejemos de momento los planteamientos teóricos y pasemos a la práctica.

Del siguiente tratado, que todo el mundo se bajará, los alumnos de primero se leerán todo lo que del principio del libro consideren necesario y se prepararán el «bajete» nº 1 de la página 46 y los 2 y 3 de la 47; obsérvese que no están cifrados, lo cual no significa que todos los acordes estén en estado fundamental... Los alumnos de otros cursos se estudiarán los ejercicios que les corresponda:

http://www.sharebeast.com/c10przwwxwrh

Aquí podemos escuchar una versión para chelo con acompañamiento de piano de «All I Ask of You» de Andrew Lloyd Webber; toca el chelo Liwei Qin:


Aquí la misma pieza cantada por los ya conocidos The King's Singers:


Aquí Renée Fleming & Bryn Terfel la cantan que da gozo:



Aquí, quien así lo desee puede bajarse la versión de estos dos de aquí arriba que es la más mejor:


Aquí los alumnos se bajarán un archivo comprimido con varias partituras y audios de este tema. Y las estudiarán, cada cual como dios le dé a entender, claro está:


Aquí podemos escuchar a Chet Baker cantando el estándar «Time After Time»:


Aquí un archivo comprimido con la partitura de Time After Time y el audio de arriba. Para estudiar:


De los dos estándares de aquí arriba cada alumno realizará dos versiones, una tocando melodía y acompañamiento al piano y otra cantando la melodía y acompañándose al piano. No es broma.

Y eso es to, y eso es to, y eso es todo amigos...

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