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miércoles, 12 de octubre de 2011

CHET BAKER, EL POETA DEL JAZZ

Chet Baker, trompetista y cantante de jazz


̶ Vamos a ponernos en marcha y no vamos
a parar hasta que lleguemos allí.
̶  ¿Adónde vamos, tío?
̶  No lo sé, pero vamos a ir.

Jack Keoruac
En el camino

«La Navidad de 1929 llegó pocas semanas después de que se hundiera el mercado de valores. Pero en aquel diciembre, Vera Baker, de diecinueve años, recibió el regalo de sus sueños. En su casita de Oklahoma, contemplaba el bebé que tenía en brazos, un ángel con piel de alabastro y ojos avellanados. Cuando el niño le sonreía, todo era mágico. Estaba segura de que aquel niño la elevaría por encima de las frías realidades de su matrimonio con un alcohólico que casi siempre estaba sin trabajo. Más aún, le daría sentido a su vida, aportando toda la ternura y emoción que le faltaban» Así describe James Gavin la venida al mundo de Chet Baker, en su libro «Deep in a Dream» traducido al español por Juan Manuel Ibeas Delgado y publicado por Mondadori bajo el título «La larga noche de Chet Baker», libro de obligada lectura para quien quiera saber cómo fue la vida de este gran músico de jazz. También la cita inicial pertenece a ese libro.

No hace falta ser psicoanalista para darse cuenta de que las expectativas depositadas en su hijo por parte de Vera no eran las más adecuadas  ni aconsejables: un hijo no es más, ni menos, que un hijo, un niño, todo lo que exceda los frágiles límites de un sano cariño y una prudente protección, tarde o temprano tendrá consecuencias en la personalidad el indefenso niño. En mi opinión, esa relación, marcaría la vida de Chet Baker desde la niñez hasta la muerte acaecida en 1988; el peso que depositó Vera Baker sobre los hombros de su hijo no permitió que este creciera como cualquier otro niño.

Su formación como músico sencillamente no existió, fueron sus grandes aptitudes para la música junto con la práctica incansable quienes forjaron a este excepcional artista. Un gran oído musical y una gran memoria hicieron el resto.

Muy pronto apareció en la vida de Baker la destructiva amante que le acompañaría hasta el final de sus días: la droga. Según sus propias palabra a él le gustaban tres cosas: la música, las drogas y las mujeres, y por ese orden. También recalcó en más de una ocasión que si era un buen músico no era gracias sino a pesar de las drogas. A lo largo de sus 59 años de existencia probó todo tipo de drogas pero su favorita era la llamada speedball, palabra con la que se denomina a la combinación de cocaína y heroína mezcladas en la misma jeringuilla y que se inyecta vía intravenosa; así la definía con sus propias palabras cuando le preguntaron cuál era su droga preferida: «Aaah... una que mata de miedo a otra gente», “explicó con una ligera sonrisa. Se llamaba speedball”. Esa primera subida de coca es una... sensación devastadora. Vamos, que da miedo». Hacia el final de su vida un «roadie» que conoció en Holanda se quedó estupefacto al ver la cantidad de droga que consumía en un día: seis gramos de heroína o speedball al día, cuatro veces la cantidad que puede consumir un yonqui normal, «se podía matar a una manada de vacas con eso». Sin embargo Chet no murió por sobredosis, su muerte está rodeada de misterio; simplemente apareció muerto debajo de una ventana de la habitación en la que se hospedaba en un hotel de Ámsterdam, así, sin más explicaciones. Una vez más estamos ante una personalidad, como en el caso de Amy Winehouse, que por un montón de razones no soporta la vida tal cual es. Punto final con el tema de Chet y la droga.

Baker ha sido uno de los músicos más populares, y más buenos, de la historia del jazz; tanto tocando la trompeta como cantando era un auténtico poeta,  dulce y lleno de una ternura que nunca empalaga.

Es necesario decir que Chet Baker ha sido el único trompetista, que se tenga notica, que tocaba faltándole unos cuantos dientes delanteros, en los cuales, tras los labios, se apoya la boquilla de la trompeta. No se sabe exactamente cómo los perdió. Lo que sí está claro es que lo cogieron entre unos cuantos y le dieron una brutal paliza rompiéndole deliberadamente los dientes para que no pudiera seguir tocando; se cree que fue por un asunto de drogas. Poco a poco consiguió volver a tocar aun con la ausencia de esos imprescindibles dientes; en tiempos difíciles aparecía por una sala de grabación habiendo perdido la dentadura postiza o el pegamento con que la sujetaba... todo un poema. Chet Baker se sabía guapo, por eso es muy difícil encontrar una foto en la que aparezca con la boca abierta. Aquí, con Miles Davis, podemos ver un poco la ausencia de alguna tecla:


Uno de los grandes temas que Baker interpretó durante toda su vida fue, My funny Valentine. Una de sus primeras grabaciones con Lars Gullin, bajo; Glauco Masetti, saxo alto; Romano Mussolini, piano, Franco Cerri, saxo bar., Jimmy Pratt, batería. Turín, Italia, 1959:


El mismo estándar muchos años después, en 1987. El vídeo tiene un corte no sé por qué razón:


Extraigo frases, testimonios, del magnífico libro arriba mencionado:
«... con su poder de entretejer belleza a partir de la más cruda desesperanza»; «podía convertir el caos en poesía»; el gran pianista de jazz Enrico Pieranunzi al escuchar a Baker creyó descubrir la clave del misterio del jazz: «que la improvisación es un territorio ilimitado, el país de nuestra realidad más íntima»; Laurente Goddet, crítico francés, dijo del álbum The Touch of Your Lips, que era un monumento a la «belleza y la verdad», «las ideas tienen una frescura absoluta, las frases son delicadas e inquietantes, el sonido es uno de los más dulces y claros que existen (...). La música de este álbum se queda colgando en la noche como una estrella».

De este disco podemos escuchar I Waited For You: Chet Baker, trompeta, voz; Doug Raney, guitarra; Niels-Henning Ørsted Pedersen, contrabajo. Junio de 1979:


Aquí se puede bajar este tema:


El gran Niels-Henning Ørsted Pedersen
Nicola Stilo, músico con quien Baker tocó, se había enamorado del jazz al escuchar a Miles Davis, otro trompeta de jazz, «pero cuando oyó a Chet Baker experimentó una auténtica epifanía», sentía que Baker estaba «tan cerca del espíritu que necesitaba acercarse a él», de modo que empezó a seguirle allá donde tocara, «mirándolo siempre con arrebatada melancolía»; cuando ya tocó con Chet dijo: «Me sentía bien las noches que tocaba un poco bien... cuando era capaz de hacer un buen solo y a Chet le gustaba. No necesitabas más que una mirada suya para saber si estaba contento o no. Tío, cada actuación con Chet Baker era como una clase de ejercicios de oído. Y de sencillez». Dice Stilo «...clase de ejercicios de oído...», hoy en día, en los planes de estudio, se le llama eso «formación auditiva», aunque, en ocasiones, se convierta más bien en «fornicación auditiva»...; clases de «sencillez» todavía no se han inventado.

En la cárcel...

 









Aquí, del álbum Embraceable You, Forgetful:


Un paréntesis personal: a mí, hace muchos años, no me gustaba el jazz. Un buen día escuché algo de Baker y me quedé un poco «pillado»; luego escuché otro poco y otro poco más. Antes de que me diera cuenta estaba completamente fascinado por este músico, allá a donde iba buscaba cedés de Chet. Nunca he coleccionado nada pero de Baker conseguí bastantes cedés (con Sviatoslav Richter me pasó lo mismo). Entonces hubo una gran época en mi vida en la que no me gustaba el jazz, sólo me gustaba Chet Baker. Fue más tarde, y siempre gracias a Baker, que comencé a escuchar más y más jazz hasta que descubrí que es una de las grandes músicas del siglo XX y ahora sí puedo decir que me gusta mucho el jazz.

Conception; además de Chet, Philip Catherine, guitarra y Jean-Louis Rassinfosse, contrabajo, del CD Live in Bologna 1985:



Más opiniones de más músicos: «Cuando yo estaba siempre pensando en los cambios que estaba tocando, él me ayudó a descubrir que existe un punto más elevado, en el que te olvidas de todos los cambios y vas solo de una a otra, sabiendo exactamente adónde vas»; Baker le dijo a otro músico de jazz: «Para mí, una improvisación es como contar una historia. Tienes que empezar tú solo como si le estuvieses contando un cuento a un niño. No puedes limitarte a decir un montón de palabras que el niño no entiende; tienes que empezar por una frase simple, y después desarrollarla»; «Incluso en sus peores momentos, tenía un sonido que conmovía a la gente; con unas pocas notas, podía dejar clavado al público».

Del mismo CD de arriba, My Foolish Heart:


Para bajar:

Algunas frases de Chet Baker: insistía en «crear música que sea bella» y «mantenerla muy simple»; pensaba que América no era más que «un enorme pueblo de paletos montañeses»; «El que vacila está perdido»; «Si quieres que una cosa se haga, hazla tú»; «La vida está llena de decepciones». Le gustaba Billie Holiday «porque nunca levantaba la voz», pero le dejaba frío el famoso scat de Ella Fitzgerald: «es de parvulario. Está todo ensayado de antemano, y todas las veces que canta una canción lo hace igual» (el scat es una improvisación cantada en la que sólo se utilizan sílabas sin sentido). Prefería tocar sin batería que con ella: «Porque hacen demasiado ruido, maldita sea, por eso. No necesito que nadie me marque el compás  ̶  y dándose con el dedo en la frente añadió ̶ : Tengo el compás guardado aquí, en mi cabeza». En cierta ocasión alguien le preguntó si creía en Dios, a lo que Chat respondió gruñendo: «¡Sí, espero que exista Dios, para poder agarrarle por el puto cuello»    

Otro clásico de Chet Baker, But not for me, en el que le podemos escuchar realizando un scat no ensayado sino improvisado. La grabación pertenece al CD The Touch of Your Lips, ya mencionado:



Para bajar:


Chet Baker fue un desdichado que durante toda su vida se hizo mucho daño a sí mismo y a todas las personas que estuvieron más cerca de él. Como músico fue un gigante, pero como persona no creció mucho más que el niñito ese que tanto quería su mamá. La muerte le llegó en un momento en el que estaba pasando por una crisis amorosa igual que la que podría pasar a un adolescente.

Aquí, un enlace externo en el que se puede disfrutar de un fragmento de la canción Every Time We Say Goodbye, emocionante, en el que se puede comprobar cómo las drogas no mataron al corazón puro y amable de Chet Baker:


Casi toda la información para esta entrada la he obtenido del libro mencionado al principio de la misma y a cuyo autor estoy enormemente agradecido: Deep in a dream. La larga noche de Chet Baker, de James Gavin, publicado por Mondadori. Creo que ya existe edición de bolsillo de este magnífico libro, por lo que el alumnado y la alumnada que ha de vérselas conmigo, u otros, este curso no tiene motivo ninguno para no adquirirlo y leerlo de pe a pa: su vista todavía puede con todo; todas estas personas están escusadas de asistir a alguna que otra clase y así aprovechar el tiempo aprendiendo. Las personas que, como yo, tengan la vista cansada pueden adquirirlo en tamaño grande, aunque con la tapa blanda (editores roñosos). Sea como fuere es un libro de los que hay que leer.

Para finalizar, he aquí unas cuantas fotos de Chet Baker en las que se puede observar el paulatino e inexorable deterioro que las drogas fueron ocasionándole:

 














10 comentarios:

  1. Maldita droga... Cuantísima buena música ha arrebatado...

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  2. Así es, la droga se ha llevado por delante mucha buena música, y muchísimas más cosas. A la droga se entra por un bien engrasado tobogán; sin embargo, para salir de ella hay que escalar un altísimo muro con la sola ayuda de uñas y dientes.

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    1. Y el muro también esta engrasado.

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    2. Así es, también ese muro es resbaladizo, te hace caer una y otra vez; aun así, hay gente que consigue pasar al otro lado del muro.

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  3. Every Time We Say Goodbye es definitivamente,para mí, la canción más emotiva que pueda recibir una persona amada. Agradezco a Chet Baker su sencillez y escondida ternura, hacen que se me encoja el corazón cada vez, una a una, que susurra este tema en particular.
    Carlos, el trabajo que nos brinda, su trabajo, es de una generosidad inigualable, abro su blog con una gran expectación y curiosidad, ávida de sus conocimientos.

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  4. Le agradezco sus generosas y amables palabras referidas a mi blog y es un placer para mí compartir con usted, y con todo el mundo, lo que gracias a mi incansable curiosidad he ido descubriendo a lo largo de mi vida.
    La canción de Chet Baker es realmente bonita, pero lo es, sobre todo, la versión que hace Chet de ella. Es una canción muy antigua y de la que, por lo tanto, se han hecho muchas versiones. Para mí, esta canción interpretada del modo que lo hace Baker en esta grabación es sublime: quizá haya algo igual de bello pero más bello no.
    Un cordial saludo

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  5. Que lindo es encontrar esto revisando Inet. Amo a Chet, junto a Coltrane me metieron en el jazz, si se algo de jazz es por Chet. Gracias por tu homenaje a él.

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    1. Gracias a ti, por tu comentario, por contarnos tu experiencia. Chet, Coltrane, Bill Evans... inmortales.

      Un saludo

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  6. Gracias y felicitaciones por el carácter puesto en su blog. Amo la música y admiro a todos quienes cumplieron con su deber en ella,a los que triunfaron y a quienes no buscaron más que edificarla. Saludos.

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    1. Hola, Walter, gracias a ti por tus felicitaciones. Espero que encuentres más cosas de tu agrado en Guerra y Paz.

      Un cordial saludo

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