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domingo, 30 de octubre de 2011

EL TIGRE, de JOHN VAILLANT. II


El libro de Vaillant abarca muchos temas. Uno al que presta mucha atención es al de la sociedad de los últimos tiempos de la extinta Unión Soviética. Ya en otro lugar mencioné la inmensa maldad de Stalin. Hasta hace bien poco se podía sólo se podía tratar de criminal al infame Hitler; a Stalin no estaba bien visto por ciertos sectores de la población definirlo como el asesino de masas que fue. Vamos, que para mucha gente y durante muchos años Satanlin ha sido un santo, un bendito, como Benedicto.


Esto, quizá fuese debido a que siempre ha estado mejor vista la izquierda que la derecha; a la izquierda se le ha considerado siempre benefactora de las clases obreras, pobres, siempre del lado de los humillados y ofendidos. Al cabo nos hemos dado cuenta de que tan maligna puede ser una ideología como cualquier otra, todo estriba en cómo y quién la aplique. A mi modo de ver sobra toda ideología toda religión, el hombre es digno por sí mismo sin que haga falta ninguna religión o ideología que le dé esa dignidad. Al fin, tras la caída de los muros han empezado a salir los cadáveres de los armarios y ya se han escrito magníficos libros que poco a poco van poniendo las cosas en su sitio.



Un ejemplo de la perversión del tiránico Stalin es el hecho de que el humor estaba prácticamente prohibido, como tantas otras cosas, bajo su reinado del terror. Nos cuenta Vaillant, citando otra fuente: «Después de estudiar los expedientes de los prisioneros políticos de Stalin, el historiador Roy Medvedev llegó a la conclusión de que doscientas mil personas fueron a la cárcel por contar chistes». Cuando se habla de la cárcel en la URSS se trata la mayoría de las veces de los fatídicos gulags, aquellos terribles campos de concentración a setenta grados bajo cero la mayor parte del año.


Si alguien contaba un chiste en el que se hiciera una remota referencia, por muy remota que fuera, al zar del comunismo, casi seguro que era delatado y acababa en un gulag; de ese modo el delator podía conseguir la habitación ocupada por el chistoso.


El mero hecho de por descuido alguien pisara una hoja de periódico en la que hubiera una imagen de Stalin, en una cara u otra de la hoja, o que apareciese escrito el nombre del gran dictador, hacía que este montase en cólera, enfureciese y sucumbiera a un auténtico ataque de rabia, cuyas consecuencias ya hemos explicado.


Y mira que los soviéticos tienen cosas que a nosotros, los no soviéticos, nos parecen graciosas:




 











Tras la disolución de la Unión Soviética volvió poco a poco el humor, el sentido del humor, a la nueva y antiquísima Rusia. Uno de los personajes del libro de Vaillant, Markov, hace gala de una gran sentido del humor. Así, se inventa una hipotética «Radio Armenia» a la que sus hipotéticos oyentes mandaban preguntas de todo tipo y esta contestaba a su manera. He aquí algunos ejemplos:

«Aquí Radio Armenia. Nuestros oyentes nos han preguntado: “¿Por qué nuestro gobierno no tiene prisa en desembarcar a nuestros hombres en la Luna?”.
Nosotros respondemos: “Y si se niegan a volver?”»

«Aquí Radio Armenia. Nuestros oyentes nos han preguntado: “¿Qué significa ‘negocio ruso’?”.
Nosotros respondemos: “Robar una caja de vodka, venderla y beberse el dinero”»

Aquí van un par de chistes que bien se podrían aplicar a nuestra sociedad actual:

«Aquí Radio Armenia. Nuestros oyentes nos han preguntado: “¿Qué es el caos?”.
Nosotros respondemos: “ No hacemos comentarios sobre política económica”»

«Aquí Radio Armenia. Nuestros oyentes nos han preguntado: “¿Es posible llegar a fin de mes con solo el salario?”
Nosotros respondemos: “No lo sabemos, nunca lo hemos intentado”»

Stalin: Tengo mucho apetito. Deme ración para dos.

4 comentarios:

  1. Hola Carlos, después de la entrada me dan ganas de leerme el libro. La izquierda a lo largo de la historia ha sido traicionada muchas veces. Desde Lenin con su comunismo de guerra hasta los nuevos estados neocapitalistas (China y Vietnam). Un libro que retrata muy bien la traición soviética es: "Rebelión en la granja" de G. Orwell. Retrata como han ido engañando a la gente para explotarla más y más inventando un estado más competitivo que el capitalista. Por otra parte, alguna gente de izquierdas suele ser más dogmática que nadie y, aunque se tilden de tolerantes, rechazan toda razón diferente. ¿La izquierda no debería ser lo más tolerante?¿la izquierda no debería ser la "defensora de la libertad"?. SI, la izquierda debería ser muchas cosas pero una frase de Lenin lo deja un poco más claro: "Es cierto que la libertad es algo precioso, tan precioso que debe ser racionada". La libertad no existe. Hemos ido cambiando de formas de estado pero la relación de poder siempre es la misma. La "democracia" griega, las dictaduras romanas, el absolutismo, el despotismo, la dictadura del partido único y, por último y vigente, la dictadura de la Imagen Única. Realmente, en esta dictadura del capital, la izquierda ha quedado como algo nostálgico, algo que vive de las cenizas de revoluciones pasadas, de dictadores pasados... Eso es lo que ha conseguido la dictadura de la Imagen Única porque si la izquierda fuera un peligro para el Estado estaría prohibida. Por último, hablarte un poco de mi opinión sobre ese asesino de masas llamado Stalin. Una persona que como Iván "el terrible" tenia el trastorno de pensar que todo el mundo que le rodea está contra él. Mira si llevo el trastorno a tal punto que cuando la Alemania nazi invadió la URSS había ruso que decía que los nazis nos han salvado ya que la guerra paró la maquinaria "depurativa" de Stalin. Lamentable que haya gente que lo adore y lo recuerde como un buen líder. Te dejo una frase de Galeano: "Ahora las torturas se llaman «apremios ilegales». La traición se llama «realismo». El oportunismo se llama «pragmatismo». El imperialismo se llama «globalización». Y a las víctimas del imperialismo se las llama «países en vía de desarrollo»."

    Un abrazo

    Fernando

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  2. Estimado Fernando, sí, te aconsejo leer «El tigre», no te decepcionará en ningún sentido. Estoy muy de acuerdo con tu comentario. La «izquierda» yo siempre he creído, o debería decir «querido», que estaba del lado de los pobres y desprotegidos, de los indefensos, de los débiles, de los perdedores. Yo siempre he sentido una inclinación natural por estos «sectores» de la población (hay que ver cómo hasta el lenguaje se ha convertido en oficialista y administrativo). Al cabo, la historia, viene a demostrar que las ideologías serán más o menos buenas como compendio teórico pero que al llevarlas al día a día no funcionan. Si Hitler y Stalin fueron homicidas se quedan en pañales al lado de Mao Zedong. No sé si habrás leído una tercera entrada que escribí sobre «El tigre»: en ella traslado del libro algunas opiniones, no puedo llamarlas explicaciones, del porqué del odio que el hombre ha demostrado por el mundo, del porqué el hombre mata al hombre. Por último te diré que me parce muy lúcido Galeano al señalar esos terribles eufemismos; me hiere especialmente el de «países en vías de desarrollo».
    Gracias por tu comentario
    Un abrazo

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  3. Estimado Carlos, la verdad que no he leído la tercera parte de "el tigre" pero no tardaré mucho... Si, estoy de acuerdo con las ideologías teóricas y no prácticas. A veces me pregunto ¿Qué pensarían los burócratas soviéticos cuando estaban tramitando las miles y miles penas de muerte y de trabajos forzados? Simplemente que estaban haciendo su trabajo perfectamente porque siempre es el oprimido el que descubre al opresor. El opresor no se puede descubrir ni a si mismo. Supongo que han intentado acabar con el pensamiento diferente utilizando distintos mecanismos ( terapias de sangre y fuego en las dictaduras y la televisión en las "democracias") pero hay gente que siempre tiende a pensar con la parte izquierda del cerebro y que no pueden cambiar su afán de soñar despierto con un mundo diferente, su intolerancia a las injusticias y al capital, su desconfianza con los gobiernos y los bancos y su inconformismo natal. Mientras, nos bombardean con derechos y más derechos que reflejan sus Constituciones pero que la realidad no los oye. En conclusión, no se quien dijo que cuando pienses como la mayoría estás en el lugar equivocado. Seguiremos intentándolo... Un abrazo. Fernando

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  4. Estimado Fernando, no sé si todavía leerás esta respuesta a tu último comentario, no he podido escribirte antes. Quienes firman sentencias creo que no piensan, sólo odian, odian, como tú dices, la diferencia. Me ha gustado mucho la frase: "Cuando pienses como la mayoría estás en el lugar equivocado", según esta frase, al menos en una cosa no me he equivocado en esta vida. Un abrazo, Fernando.

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