«El
tigre. Una historia real de venganza y
supervivencia», John Vaillant, traducción (muy buena) de Jordi Beltrán
Ferrer, DEBATE.
En la taiga no hay testigos.
V. K. Arseniev
Dersu
Uzala
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| John Vaillant |
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| Portada |
La apariencia de este libro resulta engañosa; tanto el título, como el subtítulo, como el diseño de la portada, como el apellido de su desconocido escritor idéntico al de una marca de calentadores de agua, te hacen pensar que estás ante un libro de vete tú a saber qué. Pero tras esa apariencia se encuentra uno de los mejores libros que he leído en mi vida. Hay libros buenos y malos, largos y cortos, que contienen información, desinformación, conocimientos, paparruchas y pamplinas. Sin embargo pocos libros hay que contengan sabiduría. La palabra sabiduría proviene de la palabra saborear y en su origen no tenía relación con el saber sino con el gustar, el paladear y gozar la verdad. La socorrida Wikipedia dedica una extensa entrada a esta palabra, copio y pego aquí las primeras líneas: «La sabiduría es una habilidad que se desarrolla con la aplicación de la inteligencia en la experiencia, obteniendo conclusiones que nos dan un mayor entendimiento, que a su vez nos capacitan para reflexionar, sacando conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo». Creo que lo deja bastante claro.
En primer lugar he de decir que aconsejo encarecidamente la
lectura de este sabio libro. No está ni en PDF ni cosa similar, no hay más
remedio que comprarlo (22,90 €) o sacarlo de una biblioteca. No suelo leer los
comentarios que figuran en las contraportadas y otros recovecos de los libros
antes de leerlos; la mayoría de las veces casi te cuentan el final de la
película y te entran ganas de estrangular a alguien. Pero no es el caso: «Por favor, lean
el libro de John Vaillant», dice el San
Francisco Chronicle, y no creo que quien haya formulado esta súplica sea un
familiar cercano de Vaillant… o sí, pero tiene razón, no se puede decir más ni
menos de este libro: «por
favor, léanlo».
Es difícil realizar un comentario de un libro de estas
características, contiene tantas páginas valiosas que no sabe uno cuáles dejar
en el tintero. Creo que voy a optar por publicar dos o tres entradas y así no
cansar demasiado al desprevenido lector. Extraeré citas y fragmentos y
comentaré, si lo creo necesario, aquello que considere más importante y, sobre
todo, más necesario para mis alumnos. Voy a dar algunas piezas de un puzle que
sólo se completará leyendo el libro. No voy a contar el final de la película,
sólo el comienzo. ¡Ah!, se me olvidaba decir que está magistralmente escrito,
con un estilo sencillo, directo, noble, honrado, fluido y hermoso.
El prólogo nos pone en situación. Un habitante, un cazador,
del Primorje regresa a su cabaña junto a su perro a través de un camino nevado
rodeado de árboles nevados; es casi de noche y hace un frío que hiela, la luna,
en forma de hoja de hoz, contempla el paisaje a través de las brumas iluminadas
por una luz tenue. Queda poco para alcanzar la cabaña, la soledad es infinita,
pero de repente el perro huele algo, escucha algo, algo que sólo él es capaz de
oler y oír, algo que le hace parar en seco, como el ruido de la hoja de una
guillotina al golpear en el fondo…
El Primorje es un territorio del tamaño del estado de
Washington situado en el ángulo sudoriental de Rusia y es, entre otras cosas,
el último refugio del tigre siberiano. Este tigre (Panthera tigris altaica), también llamado tigre de Amur es una
subespecie del tigre que habita en los bosques del extremo sureste de Rusia, en
la región del río Amur, en la frontera entre Rusia y China y es el felino salvaje
de mayor tamaño del mundo.
Yuri Trush dirige en la actualidad una de las seis unidades
de la «Inspección
Tigre», encargadas de proteger a este animal en serio peligro de extinción. La
medicina popular, especialmente la de la China, que limita con el Primorje,
utiliza muchas de las partes del tigre para elaborar sus potingues. Pero no se
trata de elaborar medicinas que sirvan para salvar vidas precisamente: «La
marca registrada Viagra deriva de la palabra vyaaghra, que en sánscrito significa “tigre”»; con lo que nos
podemos hacer una idea las intenciones de la milenaria medicina china.
Ya la primera cita que aparece en esta entrada pertenece a
este libro. Y proviene de otro magnífico libro: «Dersu Uzala» (Дерсу Узала,
Dersú Uzalá) del escritor, naturalista, explorador y cartógrafo Vladímir
Arséniev (1872 – 1930) en el que narra sus viajes como explorador y cartógrafo
por la parte más oriental de Rusia. Hay edición en español de «Dersu Uzala», publicada por la
editorial DEBOLSILLO con traducción de Teresa Ramonet. Asimismo existe una
película con el sobrenombre de «El cazador» dirigida por Akira Kurosawa; ganó
el óscar a la mejor película en habla no inglesa. Gran libro y gran película.
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| Vladímir Arséniev |
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| El auténtico Dersu Uzala |
El libro «Dersu Uzala» puede bajarse desde aquí en varios
formatos:
Arséniev exploró en torno a la cuenca del río Ussuri. Por
aquellos remotos lugares conoció al singular Dersu Uzala, con quien vivió
emocionantes aventuras y entabló una gran amistad. Tanto el libro como la
película son de lectura y visión inexcusable.
| Río Ussuri |
«Si un león pudiera
hablar, no le entenderíamos»
Ludwig Wittgenstein
«En 1909, un barón estonio convertido en fisiólogo y llamado
Jakob von Uexküll introdujo en el mundo el concepto de Umwelt. Uexküll es considerado
uno de los padres de la etiología,
llamada también “ecología del
pensamiento”. Se trata de una disciplina joven cuyo objeto es estudiar el
comportamiento y la organización social a través de una lente biológica.
“Para ello ̶ escribió Uexküll en
‘A Stroll Through the Worlds os Animals
an Men’̶ , primero debemos hacer, imaginariamente, una pompa de jabón
alrededor de cada criatura que represente su propio mundo, lleno de
percepciones que sólo ella conoce. Cuando nosotros mismos entramos luego en una
de esas pompas, lo conocido... se transforma”. Uexküll dio a esa pompa el
nombre de Umwelt, palabra alemana que él aplicó al mundo subjetivo o
“egocéntrico” de un animal concreto. El Umwelt de un individuo
coexiste con el Umgebung, el término que empleó Uexküll para referirse al entorno
objetivo, un lugar que existe en teoría pero que ninguno de nosotros puede
conocer verdaderamente debido a las limitaciones inherentes a nuestros Umwelten
respectivos. Además de ser palabras que es una delicia pronunciar, Umwelt y Umgebung ofrecen un marco para
explorar y describir la experiencias de otras criaturas».
(Lo subrayado y en negrita es mío)
Considero estos conceptos de suma importancia y
trascendencia. Si una señora saliera a pasear con su perrito podrían
encontrarse en un momento dado sobre una acera, esperando a cruzar una calle
cuando el semáforo se pusiera verde. La acera sería un Umgebung en el cual
convivirían por un momento el Umwelt de la señora con el del
perrito. Es evidente que sus respectivos Umwelt les harían percibir y
experimentar de muy diferente modo en Umgebung compartido; la señora
estaría pendiente del semáforo y los colores rojo y verde tendrían unos
significados, en ese contexto, muy concretos; al mismo tiempo podría observar
un cartel de «rebajas», un policía poniendo una multa a un coche mal aparcado y
olería con agrado el perfume de otra señora a su lado; todas estas observaciones,
percepciones y experiencias tienen para la señora unos significados
absolutamente definidos objetivamente como persona que es y a la vez subjetivos
como individualidad, pero, en todo caso, dentro del ámbito del lenguaje humano;
en esos mismos instantes el perrito estaría olfateando el orín de la base de un
semáforo, escucharía, a lo lejos el maullar de un gato, quizá también le
llamara poderosamente la atención el olor proveniente de un bar en el que
estuviesen friendo longanizas; todos estos estímulos los percibiría, al igual
que la señora, de una maneja caninamente objetiva y, a la vez, subjetiva en
cuanto se trata de un perrito con una biografía única que le hace sentir las
cosas de una manera también única y, por lo tanto, subjetiva. Supongamos ahora
que por arte de magia el perrito adquiriese la facultad del habla, ¿de qué
modo, con qué palabras explicaría a su dueña lo que experimenta al olfatear el
pie del semáforo?; y la señora, ¿cómo haría entender al perrito que un señor cuya
profesión es la de policía estaba poniendo una multa en el limpiaparabrisas de
un coche que estaba mal estacionado? Estas preguntas son las que me hacen
comprender perfectamente el enunciado de Wittgesntein: ni la señora entendería
al perrito y tampoco el perrito entendería a la señora; sus respectivas
cosmologías son tan radicalmente distintas que el mero hecho de compartir un
mismo lenguaje resultaría del todo insuficiente para comunicarse.
¿Qué entenderíamos si este bichito tan encantador de aquí abajo nos hablara alto y claro?
¿Qué entenderíamos si este bichito tan encantador de aquí abajo nos hablara alto y claro?
¿Por qué razón considero todo esto de suma importancia? Por
muchas razones, pero principalmente porque yo soy profesor y muchos de mis
alumnos serán algún día profesores. Es absolutamente imprescindible que el
profesor realice un gran esfuerzo de aproximación al Umwelt de todos y cada
uno de sus alumnos por mucho que estén compartiendo un mismo Umgebung,
un aula concreta. Es al profesor a quien le corresponde adecuar su lenguaje, su
vocabulario, su manera de vestir, su estatura en todos los sentidos del término
(agachándose cuando el alumno es un niño), incluso deberá estar al tanto de los
dibujos animados que vean la mayoría e niños o películas y series televisivas
cuando no sean tan niños. Si no se realiza ese esfuerzo, sólo llegará al alumno
un tanto por ciento muy, muy limitado de lo que se le quiere hacer ver, el
resto será como si el profesor fuese una gallina que cacarea delante de los
alumnos.
Hay un cuento zen que dice algo así:
«Van dos monjes paseando por el campo cuando se detienen a
contemplar los pececillos de un riachuelo. Entonces le dice uno al otro: “Qué
felices están los peces en el agua”, a lo que el otro replica: “Tú no eres un
pez, no puedes saber lo que sienten los peces”, “Tú no eres yo” contesta el otro, “no
puedes saber lo que yo sé”».
Quien esté interesado puede bajarse un trabajo
de investigación llevado a cabo por Óscar Castro García: «Jakob von Uexküll: El
concepto de Umwelt y el origen de la
biosemiótica»:
Quien desee bajarse la película «Dersu Uzala» puede hacerlo, con un poco de paciencia, desde la siguiente página:
Continuará, al menos eso espero y deseo.









Estoy de acuerdo con el comentario que usted ha realizado en esta página. Curiosamente esta semana buscando nuevamente el acercamiento a la adolescendia de mi hijo de quince años de edad, me sumergí con él en una de sus series televisivas preferidas para entender así algunos de sus comportamientos.Viendo a esos jóvenes lo reconocía a él. Ahora usted a puesto nombre a mi experiencia: quiero y debo admirar el Umwelt de mi hijo, para comprender mejor sus inquietudes y por qué no sus rebeldías, sé que no hablamos el mismo lenguaje pero debo acercarme y aprender de él primero. La educación debería estar en manos de personas como usted dice, sin duda alguna la sociedad sería, humanamente más confortable.
ResponderSuprimirDesde luego que las ideas de Uexküll son sumamente perspicaces. A la luz de sus conceptualizaciones podemos comprender mucho mejor no sólo nuestro entrono y a todos los seres que lo habitan sino también a nosotros mismos; cada viaje de aproximación a otro Umwelt es toda una aventura en la que vamos a descubrir infinidad de matices que permanecían ocultos tras la membrana protectora de nuestro propio Umwelt; por el mero hecho de pensar en las diferencias que encontramos y por la comparación con nuestras propias características y su consiguiente cuestionamiento podemos experimentar y consentir cambios en nosotros mismos que nos enriquecen tanto cultural como, sobre todo, humanamente.
ResponderSuprimirSin duda, es uno de los mejores libros que he leído en mi vida.
ResponderSuprimirDe esos libros que te dejan pensando en él días después de haberlo terminado de leer.
Me gustan las historias reales.
Este libro combina aventura y emoción de las de verdad con un estudio de las naturalezas humana y animal, aliñado con una visión bastante realista de la vida en la Rusia post-soviética.
Las descripciones de los ataques del tigre son espectaculares y, efectivamente, está muy bien escrito.
Lo lees y te llegan los sentimientos de la gente y casi diría que incluso los del tigre.
Describes muy bien el libro. Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Porque es un libro tan excepcional me atreví, junto al «San Francisco Chronicle», a pedir por favor que se leyera este libro. En efecto, no hace falta que el tigre hable, nos llegan sus sentimientos leyendo otros códigos. Si en los colegios, en lugar de mandar leer libros más o menos mostrencos, les hicieran leer pasajes de libros como este, los estudiantes descubrirían qué fascinante universo se esconde tras las tapas de ese trasto llamado «libro». No sabes cuánto me alegro de que te haya gustado «El tigre».
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