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domingo, 23 de octubre de 2011

LES BARICADES MYSTÉRIEUSES, de FRANÇOIS COUPERIN


Misterioso título (Las barricadas misteriosas) de este bello rondó escrito por el compositor francés François Couperin, llamado Couperin le Grand (1668 – 1733). Esta pieza pertenece a L'art de toucher le clavecin, tratado escrito por Couperin publicado en 1717. Con respecto al título, Viviane Lamarlère, lanza la hipótesis de que su origen estaría en que la música de la mano derecha con respecto a la izquierda traza líneas horizontales y verticales que recordarían, visualmente, a una barricada. En cuanto a lo de «misteriosas» vendría evocado por el hecho de que la línea melódica se abriría paso entre este entramado; al mismo tiempo, las notas que hay que mantener ligadas con la mano derecha así como el registro grave de la mano izquierda vendrían a añadir más misterio a la pieza. Conjeturas para explicar un título que ha tenido mucho predicamento: en el siglo XX muchos artistas lo han escogido para sus obras: poemas, novelas, cuadros, teatro. Así, René Magritte, el pintor surrealista francés, llamó de este modo a esta evocadora y sugestiva pintura:


Un pintor contemporáneo islandés, cuyo curioso nombre es Arngunnur Ýr, ha creado una serie de pinturas denominadas del igual modo; vemos aquí una de ellas:


Escuchemos la primera interpretación de este rondó a cargo de la clavecinista Vlandine Verlet:


La pintura que se puede contemplar en este vídeo es «Magdalena penitente», del gran pintor del barroco francés Georges de la Tour (1594 – 1652). Veamos un pequeño detalle de esta obra para apreciar la maestría de este pintor:


Uno de los motivos del cuadro es la calavera; este elemento tiene múltiples significados: por un lado simboliza la muerte, también el arrepentimiento. Pero sobre todo representa la brevedad de la vida, y se relaciona con la frase del Eclesiastés «Vanidad de vanidades, todo es vanidad», que viene a recordar que todo en la vida efímera es vanidad, pecado del cual nos debemos alejar y proteger. Yo mismo tengo una calavera, de plástico, sobre un libro viejo en mi escritorio para recordarme, en los momentos en que trabajo demasiado, que cuanto haga no podrá venirse conmigo en mi postrero viaje, y que siempre está la vanidad agazapada tras lo que nos parecen buenas intenciones; entonces procuro alejarme un rato del trabajo... no siempre lo consigo. En este «Vanitas», de un pintor anónimo alemán aparecen otros símbolos de la fugacidad de la vida: el reloj y la mecha encendida:

 
Aquí, una naturaleza muerta «Vanitas con Spinario», del pintor neerlandés Pieter Claesz: la música, la guerra, el arte y el saber en general, no son más que fruto de la vanidad; el reloj o la mecha encendida es substituido por una lámpara de aceite; un spinario es un tema recurrente en la escultura y representa a un joven quitándose una espina, una astilla del pie:

 

No quiero perder la oportunidad de mostrar aquí una escultura de una delicada belleza del gran Antonio Canova (1757 – 1822); se trata de su «Maddalena penitente»:


 Volvamos a Couperin y sus Baricades, ahora en interpretación de Francisco Ricardo:


Ahora es el cuadro «El castillo de naipes» de Jean Siméon Chardin (1699 – 1779), considerado como uno de los mejores pintores del barroco francés, el que acompaña a esta música: quizá las cartas que el muchacho quiere levantar recuerden a una barricada. Quizá, un vacilante castillo de naipes recuerde a la fragilidad de la vida:


Escuchemos a continuación este rondó interpretado en transcripción para guitarra e interpretado por  Göran Söllscher con una guitarra de nueve cuerdas:


Desde aquí se puede bajar esta versión:


Por último, desde aquí se puede bajar una partitura, original para clave, de estas misteriosas barricadas:

http://www.sharebeast.com/5e9sgjo251rf

Au revoire, que dijo Voltaire (1694 – 1778), periodista, crítico, escritor, filósofo, historiador y abogado coetáneo de algunos de los protagonistas de esta entrada.


4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Superbonito este rondó. Me hace sonreir dejándome llevar por las olas suaves que evoca la pieza.
    También me hace pensar en despertarme una mañana de un domingo soleado, abrir las ventanas y contemplar un campo de naranjos.

    Muy bellos los cuadros mostrados. George de la Tour es un pintor como la copa de un pino. Muy emotiva su obra: "Tañedor ciego de zanfonia"

    Estas "Barricadas misteriosas" me hacen pensar automáticamente en otra pieza maravillosa: "La llamada de los pájaros".

    Un cordial saludo

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  3. Pocas cosas hay más hermosas que un campo de naranjos en flor.

    Un cordial saludo

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