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domingo, 2 de octubre de 2011

POLÍTICA, EDUCACIÓN e INMIGRACIÓN y OTRAS COSAS QUE NO ME CALLO



En este país éramos, hace unos cuarenta o cincuenta años, unos paletos ignorantes, unos palurdos analfabetos. Mi abuela contaba un chascarrillo que decía:

«En tiempos de los postóles
eran los hombres tan barbáros,
que se comían los pajáros,
debajó de los arbóles» (sic).

Pues nosotros, los españolitos, éramos, más o menos, como los hombres en tiempo de los postóles.
Pero, ah maravilla, cambiaron los tiempos, y de la noche a la mañana, como por ensalmo, llegaron unos señores llamados socialistas y desde ese mismo momento ya todas fuimos personas ilustradas, doctas, sabias, educadas, incluso «etcetéras».
Un estado, en primer lugar, ha de cuidar y proteger a los más débiles: ancianos y niños. A los primeros no ha de faltarles de nada: ni comida, ni techo, ni agua, ni vino, ni médicos, ni dinero para algún capricho, ni tabaco, ni ropa, ni cariño, ni respeto, ni comprensión, ni aire acondicionado ni calefacción, ni tan siquiera una buena obra para poderse sentar en un banco a contemplar cómo evoluciona con los amigachos; no ha de faltarles de nada, ya han dado, la inmensa mayoría, toda su vida para sacarnos a nosotros y al país adelante. Algo parecido ocurre con los niños; para empezar han de tener lo mismo que los ancianos, quitando lo del vino, el tabaco y la obra; en contrapartida, además, todo niño merece: una buena (mejor si es muy buena) educación gratuita, unos pocos juguetes (sin pasarse), espacios saludables en los que poder jugar y practicar deportes, unas buenas expectativas de futuro... en fin, seguro que se me olvida algo pero no he pegado ojo en toda la noche y no ando muy fino. A las generaciones intermedias es a las que nos toca apechugar y rompernos el lomo para que estas criaturas puedan vivir de la mejor manera sus últimos días y sus inicios en la vida respectivamente. Dependiendo de la riqueza de un país y de su justa repartición y distribución, estas cosas elementales podrán ser de mejor o no tan mejor calidad pero en nuestro caso tendría que ser, y haber sido, de primera calidad. Pues cuando apareció esta especie llamada socialistas todavía ampliaron la gama de prestaciones, me referiré a una en concreto: TODO EL MUNDO TIENE DERECHO A ESTUDIAR HASTA QUE LE DÉ LA GANA. Guay, pensó el pueblo, ya era hora, ¡viva la justicia social, viva los socialistas, viva los sindicatos!

¡A estudiar, chaval!
De modo que cuando cualquier tarugo acababa a trancas y barrancas el bachiller superior y el COU y que ni quería estudiar, ni quería trabajar, ni quería nada de nada, optaba por lo de estudiar: así podía levantarse todos los días más o menos a la hora que le daba la gana, acudir a la taberna de la «facul» y ponerse a pimplar y fumar porros hasta que el cuerpo aguantase; a mediodía a casita a comer, la mamá le había hecho un plato de caliente, segundo plato y postre, y como el niño ya era mayorcito, su café, copita (sin pasarse) y cigarrito; después de una mañana tan estresante la mamá le decía aquello de: «nene (con dieciocho tacos), haces mala cara de tanta y tanta clase y de tanto y tanto estudiar, debes de estar agotado, ¿por qué no te echas una siestecita?», y el niño obediente se pegaba una siesta de dos o tres horitas y de paso dormía la curda que con tanto éxito había disimulado, disfrazándola de agotamiento; por la noche podía salir a «estudiar» a casa de unos amigos y seguir con la juerga, a la que ahora se añadía echar un polvete porque todos eran muy modernos y muy guay. 


Pasaba el tiempo, y el niño no terminaba la carrera... Pero de un modo u otro, es decir, copiando en los exámenes, llevando el arte de hacer chuletas al más elevado virtuosismo, y otras fintas y trampas, con casi treinta años, el chaval acababa lo que fuera, hasta medicina acababa, tenía derecho a aprobar.
A todo esto, el otro día hubo una manifestación «por la calidad de la enseñanza pública» a la cabeza de la cual iba un sindicalista... un sindicalista que lleva a sus hijos a colegios privados que le cuestan mil euracos al mes (haz lo que yo digo, no lo que yo hago).

Patera de sindicalista
Haz así y no yo como yo hago

Claro, poco a poco en la sociedad empezaron a sobrar abogados, médicos, arquitectos, ingenieros, lingüistas, historiadores, egiptólogos, epígrafos, psicólogos, helenistas y más y más profesionales absolutamente imprescindibles en toda sociedad moderna y con derechos de alta gama.
Justo y necesario es decir que entre toda esta caterva de mastuerzos había gente con las aptitudes y con actitudes adecuadas que habían estudiado con ahínco y esmero, y que incluso habían tenido que trabajar simultáneamente a sus estudios para poder ayudar a la malsana economía familiar, y que habían conseguido ser unos profesionales dignos, ni más ni menos. También hay que decir que entre los de la caterva de mastuerzos proliferaban los «niños de papá», «niños pijos», «niños bien», muchos de los cuales son nuestros actuales políticos, de uno y otro pelo; hasta ahí llegó la democracia: ya no sólo los «hijos de papá» amasaban fortunas y se hacían políticos para seguir haciendo el panadero, ahora también los hijos de familias «no tan bien» podían dedicarse desde muy pronto a pisar pasillos de partidos y, poco a poco, amasar fortunas y luego hacerse políticos para seguir haciendo el panadero, eso sí, «panaderos socialistas». ¿Cómo si no De la Vega, Bono, Rubalcaba y tantos otros tienen amasadas fortunas de casi un millón de euros? Sí, Fraga todavía tiene más, pero en lugar de acabar con esas grandes descompensaciones sociales lo que han hecho los socialistas es descompensarse ellos también, hacia el lado de los de las grandes fortunas. Además, Fraga tiene más años que el Estrecho de Gibraltar y además fue franquista, y estos, quitando a De la Vega que es más vieja que él, están en la mitad de sus vidas y, por supuesto, no son nada, pero nada franquistas.

 




















Al tiempo, en la sociedad, empezaron a faltar albañiles, carpinteros, electricistas, fontaneros, peones camineros, panaderos, hasta zapateros (aunque de eso ya hablaremos otro día)... en fin, de todo; y es que estas profesiones, tan dignas e imprescindibles como cualesquiera otras, estaba «mal vistas», sobre todo, por supuesto, en las clases sociales de la mitad para arriba.
Solución: más derechos y más «democracia», «solidaridad», «buen rollo»: hay que dar oportunidades a las pobres personas de otros países menos afortunados que el nuestro. Sí, pero había que darles las oportunidades que aquí nadie quería, las de los oficios que aquí estaban «mal vistos». Así que abramos las puertas y las fronteras, derribemos los muros, papeles para todos, permitamos que las pobres agencias de viajes del tipo «La patera sin frontera» o «El cayuco del almendruco» hagan fortuna «ayudando» a los parias de la Tierra.


 

































Una vez aquí tendrán derecho a una vivienda digna... bueno, tampoco demasiado digna, que ya han hecho bastante los políticos trayéndolos al primer mundo; les daremos una vivienda patera, para que no noten de golpe mucho el cambio y se vayan ambientando poco a poco, y los integraremos (y con letra pequeña: «en los barrios más pobres»), y que así confraternicen con las gentes del lugar, camellos, delincuentes, estraperlistas, chulos, navajeros, estafadores, malhechores, incluso permitamos que confraternicen con grupos terroristas radicales, somos así de demócratas.



¡Viva la democracia y la igualdad social! ¡Menos mal que hemos llegado los socialistas y hemos acabado con pretéritas injusticias! ¡Somos más buenos y más guay que el mismísimo Stalin, que Dios tenga en su gloria!

Y es que la cruda realidad es que NO TODO EL MUNDO TIENE DERECHO A ESTUDIAR HASTA QUE LE DE LA GANA. Quien tenga las aptitudes y demuestre la actitud adecuada SÍ, TIENE DERECHO A ESTUDIAR HASTA QUE TERMINE EL DOCTORADO COMPLETAMENTE GRATIS. Quienes no tengan las aptitudes para estudiar seguro que tendrán aptitudes para otras cosas: también para ellos UNA FORMACIÓN PROFESIONAL DE PRIMERA CALIDAD COMPLETAMENTE GRATUITA. Y luego equiparemos los salarios: ni que un abogado o un político gane una burrada sin dar un palo al agua ni que un fontanero o un carpintero o un electricista sea explotado vilmente y le paguen una miseria.
Bueno, pues todo este rollo macabeo para explicar por qué no he pegado ojo en toda la noche: en mi escalera, puerta con puerta, viven unos seres humanos tan dignos como tú y como yo, que provienen de allende nuestros mares y que, en lugar de integrarse y adecuarse a nuestras costumbres, intentan inculcarnos las suyas. En este caso en concreto quieren mostrarnos, mostrarme a mí,  su saludable y respetable y respetuosa costumbre de estar desde las siete de la tarde de los sábados hasta las diez de la mañana del domingo sin dejar de beber alcohol, gritando y pegando risotadas como verdaderos energúmenos, con la bachata a un volumen que tiemblan los cimientos, fumando tanto que toda la escalera apesta a humo, cantando a voz en cuello, montando sangrientas y brutales peleas por un quítame allá esas pajas. Supongo, claro está, que Rubalcaba, Zapatero, Bono, también tienen como vecinos, puerta con puerta, a inmigrantes: el embajador de Colombia, el cónsul de Filipinas, un diplomático de no sé dónde, un nuncio de su santidad, y pobrecitos seres humanos de semejante estrato social; además, seguro que sus pisitos tienen también las paredes de papel de fumar, con ventanas y puertas desvencijadas, con unas distancias de ventana a ventana por la que no pasa ni un alma. Sí, seguro. Y luego resulta que si yo hago este tipo de reflexión no soy otra cosa más que: ¡UN RACISTA, UN FASCISTA, UN XENÓFOBO, UNA MALA PERSONA, UN IGNORANTE, UN FRANQUISTA! Y yo soy todo eso mientras que el señor Bono es un demócrata socialista bellísima persona solidaria y además va a misa todos los domingos y fiestas de guardar y si ahorra tanto y ha conseguido amasar su gran fortuna ha sido trabajando duro cada día, de sol a sol, y va a ver al que va de blanco y le llama santo padre, y se la coge con papel de fumar y es mas bendito que el Benedito, y mientras yo soy más ateo que la pata de un burro. Y luego, con magnífica ironía, el señor Bono (que hasta el apellido habla de su bonhomía) y los de su cuerda nos cantan aquello de :

¡Arriba, parias de la Tierra!
¡En pie, famélica legión!
Atruena la razón en marcha:
es el fin de la opresión.
El pasado hay que hacer añicos.
¡Legión esclava en pie a vencer!
El mundo va a cambiar de base.
Los nada de hoy todo han de ser.
Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la internacional. (Bis)
Ni en dioses, reyes ni tribunos,
está el supremo salvador.
Nosotros mismos realicemos
el esfuerzo redentor.
Para hacer que el tirano caiga
y el mundo siervo liberar,
soplemos la potente fragua
que el hombre libre ha de forjar.
Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la internacional. (Bis)
La ley nos burla y el Estado
oprime y sangra al productor;
nos da derechos irrisorios,
no hay deberes del señor.
Basta ya de tutela odiosa,
que la igualdad ley ha de ser:
"No más deberes sin derechos,
ningún derecho sin deber".
Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la Internacional. (Bis).

He aquí este emocionante himno a la igualdad:

 

Y quien se lo quiera bajar:


Les pido disculpas si no les pongo una bachata ni para oír ni bajar pero es que no es un género, y además lo detesto, y más además, no está el horno para bollos, y aquí no se amasa na de na.


Bueno, como sé que esta entrada levantará más de una ampolla les pido comedimiento, al menos en el empleo del lenguaje. Como autor del blog puedo escoger, si lo deseo, que no todo el mundo pueda escribir comentarios, o que yo tenga que dar el visto bueno antes de que se publique. Pero yo, aunque no lo parezca, creo en la libertad de expresión, creo en la democracia auténtica, y he configurado el blog de modo que en él pueda escribir quien quiera y se publique inmediatamente su comentario sin mi previo consentimiento. Eso sí, si encuentro algo que sobrepase lo que considero adecuado y aceptable, puedo borrarlo sin más contemplaciones, cosa que, hasta el día de hoy, no ha ocurrido vez ninguna.

6 comentarios:

  1. Me encanta cuando te pones así.

    Tienes mucha razón en general.

    Curioso cómo evolucionan algunas culturas, eh. Mira los Japoneses tan tradicionales en unos aspectos y tan tecnologicos en otros y espera a ver qué hacen los chinos que por lo pronto tienen programa espacial para entretener a los que ni son campesinos ni emigran para conquistar poco a poco el resto del planeta.

    Pero bueno, al final esto trataba de que abrir las fronteras nos ha salido rana. Tus vecinos no te dejan descansar, en Torrevieja se reunen bandas de ladrones, ...

    Mis condolencias por la parte que te toca.
    - G

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  2. Te agradezco sinceramente tus condolencias. Y tienes razón, en ocasiones me «pongo así». Ayer domingo me ponía a escribir esta entrada a las seis de la madrugada tras una noche dando vueltas en la cama... Creo que es bastante normal que me «pusiese así». Creo entender que todo el mundo ha comprendido que yo no estoy contra el «qué» sino contra el «cómo». Aunque también es cierto que estoy contra muchos «quiénes». Gracias por tu comentario.
    Un cordial saludo

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  3. Lo de la Universidad en este país es de juzgado de guardia. Pero también le puedo asegurar, respecto a las carreras técnicas que es el tema que conozco, que hay/había una densidad por metro cuadrado de profesores psicópatas que no se la salta un galgo.

    Profesores (aunque muchos malísimos enseñando) que ponían exámenes donde aprobar ( sí, un puñetero 5) era como si se apareciese la Virgen de Lourdes. Donde habían preguntas, ejercicios, problemas que ni siquiera se habían tratado en clase.

    Profesores de dibujo (por poner un ejemplo) que tras sudar la gota gorda para realizar un ejercicio gráfico de geometría descriptiva te bajaban un punto la nota por "temas de presentación"; es decir de tanto pasar la regla encima de los trazos del lapiz enguarrarse algo la hoja.

    Donde había exámenes que duraban 3 días. Llegabas a las 9 de la mañana hasta las 7-8 de la tarde y así los 3 días.

    Burros hay en todos los lados y gente pasota, pero también una muy mala, nefasta calidad educativa.

    Me ha encantado su entrada. Describe muy correctamente la realidad de lo que hemos vivido y sufrido.

    Reciba un cordial saludo.

    P.D. Lamento lo de los vecinos que le hacen compañía. También en mi barrio tenemos multiculturalidad a tope.

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    1. Precisamente esta tarde comentábamos sobre profesores... Claro, una cosa es estar charlando un rato y otra plasmar por escrito las cosas que se puedan decir en esa charla. Sencillamente no puedo escribir aquí lo esencial de mis planteamientos. Además, da la casualidad de que yo soy profesor... si digo algo un poco fuerte algún colega podría sentirse herido en su sensibilidad y nada más lejos de mi intención. Estudios recientes (¡ya era hora!) han demostrado que niños y adolescentes necesitan dormir más horas y en otros momentos del día que los adultos. Por ejemplo, lo ideal y natural para un chiquillo es acostarse hacia las 23:00 y levantarse hacia las 10:00 o 10:30. También ha quedado demostrado que estar sentado en una silla cuatro o cinco horas seguidas entre cuatro paredes es nefasto para la salud, física y psíquica, y dificulta el aprendizaje en más de un cincuenta por ciento; lo ideal es lo que hacían los griegos, charlar sobre cualquier tema mientras se pasea por entre los olivos. Pero no, le obligamos a levantarse hacia las siete y media u ocho y meterse en un aula mal ventilada, con veinte o treinta chavales más y un profesor que tiene un mal día, no se ha duchado en tres, no se ha cambiado la camisa en cinco, el pelo lo lleva grasiento y aplastado del lado de la almohada, el aliento le huele a una mezcla de mal aliento, café (o carajillo), tabaco y otras cosas ya más difíciles de definir; está de un humor de perros prácticamente no habla, sólo grita, no pierde ocasión de demostrar lo mucho que sabe él (y una mierda) y lo poco que sabe un chavalillo de diez años y ya puestos lo pone en evidencia y le maltrata un poco, sólo un poco, psicológicamente. Y luego, si la criatura no quiere levantarse temprano y no quiere ir al colegio le arreamos un soplamocos y le llevamos de las orejas a clase de la seño tal. Y todo porque la sociedad mierdosa en la que vivimos está montada así: papá y mamá han de ir a trabajar, si tienen trabajo, y en tal caso han de hacerlo porque así se realizan, ganan mucho dinerito para comprar chalets y coches y televisiones y cosas así, muchas cosas, todas las cosas, y de paso estar con la criatura el mínimo tiempo posible, porque después de estar todo el día trabajando lo que necesitan es ver el fútbol, y el concurso, y a Belén Esteban, y tú a callar y a hacer los deberes que para ese te he comprado un ordenador y me cuesta una fortuna el colegio pijo al que te llevo y el tenis y el uniforme de verano y luego el de invierno y el comedor y... Y UNA MIERDA COMO EL SOMBRERO DE UN PICADOR. Luego llegará el instituto y será peor y luego la universidad que ya la ha descrito usted. Irvine Welsh escribió un libro tan mordaz como todos los demás con un título que ya dice casi todo: «Si te gustó la escuela te encantará el trabajo».

      Me alegro mucho de que le parezca acertada mi entrada. Y le agradezco que me lo diga. Hace que no me sienta tan terriblemente solo y marginado.

      Y ya me callo, porque tema hay para diez entradas más, o más.

      Un afectuoso saludo

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  4. El Sistema y ya no sólo me refiero al educativo es demencial. Vivimos inmersos en una vida, en unos "ritmos" (palabra muy apropiada para este blog) que para nada son ergonómicos (si me permite la palabreja).

    ¿No sentimos continuamente que se organiza la jornada de las personas de una forma estresante? Todos sacrificados en aras de la sacrosanta productividad y ,claro está, al final acabamos perdiendo por el camino algún que otro tornillo.

    Muchas veces llego a pensar que tanta incompetencia en nuestras autoridades, en aquéllos que rigen nuestras sociedades, no puede ser fortuita.

    Literalmente se está jugando con la salud mental y no sólo mental de las personas. Ya desde niños nos someten a unas pautas como las que Usted muy bien ha descrito.

    Le agradezco su extensa contestación y su certera exposición de los hechos. Y en cuanto pueda me haré con el libro de Irvine Welsh que comenta. Por el título ya me veo disfrutando como un gorrino panza arriba.

    Reciba un cordial saludo y ojalá todo ésto consiga mejorar alguna vez.

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    1. Ojalá, sí, ojalá. ¿Seremos los humanos capaces de darle la vuelta al mundo? Ojalá...

      Un cordial saludo, y gracias a usted.

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