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sábado, 5 de noviembre de 2011

CHARLES BUKOWSKI


Charles Bukowski, a quien solían llamar Hank, fue un escritor y poeta estadounidense nacido en Andernach (Alemania) en 1920 y muerto sorprendentemente tarde en 1994. Se supone que debería haber muerto antes: se hizo alcohólico en cuanto vio la primera oportunidad y la encontró muy pronto; ya no abandonó este hábito hasta el final. Durante la mayor parte de su vida trabajó en cualquier cosa y por las noches se iba a los bares de peor reputación de la contornada en los que acababa a las tantas metido en ese tipo de peleas en las que a unos les gusta luchar y a otros apostar, casi a vida o muerte. Contraviniendo la lógica más elemental sobrevivió a estas dos poco aconsejables costumbres. O tres: trabajar, beber, pelear.

Bukowski en calzoncillos
 
Al cabo del día, quizá mejor fuera decir de la noche, se metía en la cochambrosa habitación alquilada de turno y entonces... entonces escribía, no podía dejar de escribir, no podía hacer otra cosa o, bueno, sí, quizá muchas noches todavía tuviera que vérselas con alguna dama, eufemismo con el que él, siempre un caballero, llamaba a las damas, también yo soy un caballero, y hacer lo que hace un caballero, tras diez horas de trabajo, varios litros de alcohol, varias peleas de boxeo pero sin guantes, con una dama que ha hecho no se sabe muy bien qué cosas a lo largo de un largo día.

Bukowski con una dama
 
Pero más tarde o más temprano escribía, y no lo hacía porque quisiera ser un escritor, ni porque se sintiera escritor, ni tan siquiera porque sentía la necesidad de escribir: escribía, punto. Detestaba a todos aquellos que le escribían, le llamaban por teléfono o acudían directamente a su casa para contarle que le admiraban, y que ellos también eran poetas pero estaban en crisis, o que querían ser poetas pero en la casa donde vivían no encontraban inspiración y que necesitaban un gran salón con una gran ventana para encontrarla, o que esto o aquello o lo de más allá. Escribió un poema:


Friendly Advice To A Lot Of Young Men
Consejo amistoso a un montón de jóvenes

Go to Tibet.
Id al Tíbet
Ride a camel.
montad en camello.
Read the bible.
leed la Biblia
Dye your shoes blue.
teñid vuestros zapatos de azul.
Grow your beard.
dejaos la barba.
Circle the world in a paper canoe.
dad la vuelta al mundo en una canoa de papel
Subscribe to the Saturday Evening Post.
suscribíos al Saturday Evening Post

Chew on the left side of you mouth only.
Masticad sólo por el lado izquierdo de la boca
Marry a woman with one leg and shave with a straight razor.
casaos con una mujer que tenga una sola pierna y afeitaos con navaja

And carve your name in her arm.
y grabad vuestro nombre en el brazo de ella

Brush your teeth with gasoline.
lavaos los dientes con gasolina
Sleep all day and climb trees at night.
dormid todo el día y trepad a los árboles por la noche.
Be a monk and drink buckshot and beer.
sed monjes y bebed perdigones y cerveza.
Hold you head under the water and play violin.
mantened la cabeza bajo el agua y tocad el violín
Do a belly dance before pink candles.
bailad la danza del vientre delante de velas rosas
Kill you dog.
matad a vuestro perro
Run for mayor.
presentaos al Alcalde
Live in a barrel.
vivid en un barril
Break your head with a hatchet.
partíos la cabeza con un hacha
Plant tulips in the rain.
plantad tulipanes bajo la lluvia.

But don't write poetry.
Pero no escribáis poesía


También le gustaba otra cosa: acudir a los hipódromos a apostar en las carreras de caballos, se hizo todo un experto. Durante largas temporadas no dejaba de ir ni un solo día; tenía sus sistemas de apuestas y sus buenos días y también sus malos.


Trabajó trece años como cartero, con una pequeña interrupción en la que estuvo ingresado en un hospital como consecuencia de una úlcera sangrante que casi le cuesta la vida. Según él mismo cuenta en sus libros, se escapó del hospital y volvió a la bebida poco a poco, mezclando, al principio, el vino con leche, hace falta estar «pirao». Cuenta su experiencia en el servicio de correos en uno de sus mejores libros «Cartero», libro que aconsejo a todo el mundo (menos a hermanitas clarisas y cosas así).
Los críticos literarios no saben muy bien o no se ponen de acuerdo en cómo calificar o etiquetar el estilo de Bukowski; también los hay que ni tan siquiera lo consideran ni escritor ni poeta. Su formación como escritor más bien no existió, tan sólo estudió un par de cursos de periodismo y literatura. Lo que sí hizo fue refugiarse en la lectura, y en las bibliotecas: en casa no podía, ni quería estar pues su padre le maltrataba a base de bien:

 
«El viejo tenía una correa de barbero. Me decía: bájate los pantalones y los calzoncillos. No recuerdo cuántos latigazos me pegaba 10, 12… pero si sé que eran fuertes. Yo no paraba de gritar, tenía 7 años. Cuando tenía 12 fui gritando menos. En la última paliza que recibí, no grité para nada, no hice ningún sonido y creo que eso le asustó, porque fue la última vez que me pegó»
 
Amigos tampoco tenía pues un espantoso acné le tenía la cara hecha un cristo, cosa que hacía mucha gracia a sus compañeros de clase. De modo que no le quedó más remedio que formarse en esa escuela tan socorrida que es la vida misma: bares, bibliotecas, pensiones de mala muerte, calles y callejones.

«Mi padre fue un gran profesor de literatura: me enseñó el significado del dolor, el dolor sin razón»

En los cuartuchos en los que mal vivía solía tener, amén de alcohol y puros, una máquina de escribir y un aparato de radio o un tocadiscos. Durante toda su vida escuchó música clásica:


«no tengo ni idea de cómo comenzó.
de niño creía que la música clásica era
cosa de maricas, y de adolescente, aun
más.
... entonces oí lo que sonaba en la cabina
contigua.
las notas me parecieron insólitas y
extrañas.
...
me llevé el disco a la cabina
y lo puse.

jamás había oído una música como
aquélla.
...
pronto encontré una tienda de discos
de 2ª mano
y me enteré de que, dando
3 álbumes de discos, se podían
retirar dos..

era bastante pobre
pero casi todo el dinero me lo gastaba
en vino y
música clásica
...

tenía unos gustos extraños.
Beethoven me gustaba pero prefería a Brahms y
Tchaikovski.
Borodin funcionaba.
Chopin sólo era bueno
a ratos
y Mozart sólo
cuando me encontraba
bien y eso me
pasaba
pocas veces.
a Smetana lo encontraba
obvio y a Sibelius
imponente.
Ives exigía poco a sí mismo.
...
Wagner era un prodigio rugiente
de energía oscura.
Haydn era amor desatado
en sonido.
Händel creaba cosas que
te agarraban la cabeza y te lanzaban
al techo.
...
y si escuchabas a Bach
lo suficiente
ya no te apetecía escuchar a
nadie más.
...
mientras escribo esto
escucho a Mahler.
Mahler siempre ha sido uno
de mis favoritos.
se pueden escuchar
sus obras una y
otra
vez sin
cansarse.
...

Mahler me acompaña ahora en
esta habitación
y los escalofríos me recorren los
brazos y suben hasta
la nuca...
es tan increíblemente espléndido,
¡espléndido!
y no sé leer ni una nota de
música.
pero he encontrado una parte del
mundo
que no se parece a ninguna otra parte del
mundo.
ha animado mi
vida, me ha ayudado a
llegar
hasta aquí.
(De su poema: «La música clásica y yo»)

Mahler, 4ª sinfonía, tercer movimiento, Ruhevoll, Claudio Abbado, Wiener Philharmoniker:




Bueno, pues el pobre Hank siguió adelante a trancas y barrancas, de pensión en pensión, de trabajo en trabajo, de pelea en pelea, de mujer en mujer y siempre, siempre borracho. De vez en cuando mandaba algún escrito suyo a alguna editorial, de fracaso en fracaso. Alguna que otra mujer hizo mella en su maltratado corazón:


Para Jane

225 días bajo la hierba
y sabes más que yo.

hace mucho que te has quedado sin sangre,
eres leña seca en una cesta.

¿es así como son las cosas?

en esta habitación
las horas del amor
aún hacen sombras.

cuando te fuiste
te llevaste casi
todo.

me arrodillo por las noches
ante tigres
que no me dejan tranquilo.

lo que fuiste
no se repetirá.

los tigres me han encontrado
y no me importa.


Al final cambiaron las cosas, demasiado al final según él. Pero consiguió publicar, publicar mucho, ganar dinero, tanto como para comprarse una casa y un coche y un ordenador. Le llamaron a programas a hacerle entrevistas, hicieron películas de sus libros. Le llamaron hasta del viejo continente; en Francia, en un programa cultural de gran relevancia llamado «Apostrophes» acabó tan borracho en medio del plató que se lo tuvieron que llevar casi a rastras, delante de intelectuales refinados y absolutamente escandalizados.

 
También encontró a una mujer a la que amó y que le amó y le cuidó. Y más tarde, cuando todavía era un chaval de 73 años, acudió la vieja dama a por él, como a todos vendrá a buscarnos algún día.

 

Confession
Confesión

waiting for death
Esperando la muerte
like a cat
Como un gato
that will jump on the
Que va a saltar sobre
bed
La cama

I am so very sorry for
Me da tanta pena
my wife
Mi mujer

she will see this
Ella verá este
stiff
Rígido
white
Blanco
body
Cuerpo
shake it once, then
Lo zarandeará una vez y luego
maybe
Quizás
again
Otra:

"Hank!"
«!Hank!»

Hank won't
Hank no
answer.
Responderá.

it's not my death that
No es mi muerte lo que
worries me, it's my wife
Me preocupa, es mi mujer
left with this
Que se quedará con este
pile of
Montón de
nothing.
Nada

I want to
Quiero que
let her know
Sepa
though
Sin embargo
that all the nights
Que todas las noches
sleeping
Que he dormido
beside her
a su lado
even the useless
Incluso las más inútiles
arguments
discusiones
were things
Siempre fueron
ever splendid
Algo espléndido

and the hard
Y esas difíciles
words
Palabras
I ever feared to
Que siempre temí
say
Decir
can now be
Pueden decirse
said:
Ahora:

I love
Te amo.
you.


La manera de escribir, salvaje, directa, llena de ternura y despiadada de Bukowski, siempre me ha conmovido. Me sigue conmoviendo. No entiendo cómo casi nadie ha leído nada de este genio indómito y fiero; yo no he podido dejar de leer todos sus libros, algunos varias veces, y los sigo leyendo. Si fuera creyente rezaría por él, si bebiera brindaría por él, si fuera escritor o compositor o poeta escribirá algo en su honor. Como no soy nada de todo esto leo sus poemas una y otra y otra vez, y a veces lloro, y a veces río, y lo hago siempre en su nombre y en su honor. Y mi mente sonríe agradecida.

P. S. Hay muchos libros suyos por la red para descargar «de baes». No obstante, si alguien quiere algo que lo diga.

6 comentarios:

  1. ...Aún recuerdo aquel libro que me dejaste hace ya algunos años: "Música de Cañerías". Desde entonces me he leído y releído todo lo que se ha traducido de este gran hombre.
    Con él he sentido infinita lástima por su vida. En otras muchas me he reído, también he sentido asco, o resentimiento por el género humano. Quizá por su escritura clara, es un autor al que siempre vuelvo y siempre acaba consolándome en cualquier momento.
    Su vida, al igual que la de "Hermano Ray" (por cierto, gracias también), me parece un ejemplo de supervivencia. En ambas además, estos genios han luchado únicamente con su talento, teniéndolo todo en contra, "tirando los dados"... como diría Chinasky.
    Un abrazo
    Víc

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  2. A propósito de «Música de cañerías» recuerdo una anécdota que, en fin, no sé qué decir. Resulta que yo era ya profesor y antes de acudir al aula donde debía impartir clase había pasado por una librería y comprado este libro. De camino a clase, por las escaleras y ya en el aula iba leyendo las primeras páginas. Distraído como iba dejé el libro encima de la mesa mientras llegaban los alumnos y tomaban asiento; como era frecuente, alguno se paraba un momento en mi mesa para comentar algo o hacer broma de algo. En eso que una niña, de unos doce o trece años que yo recuerde, al ver el libro y su título ni corta ni perezosa: ¿Este libro es de música, lo puedo ver? No había terminado la pregunta y ya estaba leyendo su comienzo: «Me envolví en una toalla el pene ensangrentado y telefoneé al consultorio del médico»... Le arrebaté el libro de las manos y ni le miré a la cara, por lo que no sé si leyó o entendió o dio crédito a lo que se halló. Me puse a pasar lista sin más contemplaciones.
    Bukowski, Charles, Baker... grandes artistas, quizá genios, con una apariencia de grandes hombres, de hombres fuertes, pero con unos corazones cuya delicadeza y fragilidad sólo unos pocos son capaces de ver, afortunados. Gracias por tu comentario.
    Un afectuoso saludo

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  3. Me atrapa este extracto «El viejo tenía una correa de barbero. Me decía: bájate los pantalones y los calzoncillos. No recuerdo cuántos latigazos me pegaba 10, 12… pero si sé que eran fuertes. Yo no paraba de gritar, tenía 7 años. Cuando tenía 12 fui gritando menos. En la última paliza que recibí, no grité para nada, no hice ningún sonido y creo que eso le asustó, porque fue la última vez que me pegó».


    Porqué iba a temer el viejo que se rebelase el muchacho pero no iba a temer que al hacerse mozo se vengara por los castigos anteriormente infringidos. A caso tenía tanta noción sobre lo que pudiera ser un desencadenante. Era entonces profundamente consciente de lo que hacía y no un arrebato provocado por el alcohol o alguna travesura. Cómo pudo parar esa costumbre de la noche a la mañana. Qué buscaba pues, si no era el estímulo de oírlo llorar. No había razón para parar en el décimo o duodécimo azote pues seguro que las nalgas estaban de sobra amoratadas y el brazo no estaba ni por asomo cansado.


    Me ha gustado conocer la personalidad de Bukowski casi tanto como saber de dónde surge el nombre de Chinaski pues una de las personas que me entretienen día a día en Twitter ha cogido una variación de este nombre y parece seguir con fidelidad esa personalidad. Os advierto que es bastante soez, pero es que yo estoy en este blog para ser la nota discordante.

    http://twitter.com/#!/xinaski


    - G.

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  4. La personalidad de Bukowski es mucho más rica y también más compleja y contradictoria que lo que puede entreverse en esta entrada. Casi toda su obra es autobiográfica, su alter ego es el personaje llamado Chinaski que mencionas. Lo que ocurre cuando se escribe utilizando sólo algunas cosas de la vida de uno y, además, se es consciente de que uno se va convirtiendo poco a poco en un mito, en una leyenda, es que se falsea la realidad y, lo que es peor, se mezclan situaciones reales semifalseadas con pura ficción, con el resultado que se puede imaginar: no se sabe qué es qué cosa.

    Pero Chinawski sí que llega un día que le da una paliza a su padre; cuando muere no acude a su entierro y cosas similares. Debe dar bastante miedo dar una buena zurra a un chaval y que no diga ni mu, se suba calzoncillos y pantalones y hasta luego Lucas.
    Nunca había estado en Twitter, tampoco sé muy bien qué es ni cómo funciona. He visitado la página que mencionas: para autodenominarse xinaski hay que conocer muy bien a los dos, tanto a Chinaski como a Bukowski, y hay que ser muy mucho algo, no sé muy bien qué, pero muy mucho.

    Por último, no creo que seas la nota disonante de este blog, en todo caso una séptima mayor en un acorde perfecto menor. Además, ¿qué sería de la música sin las disonancias? recuerda que son ellas las que dotan de motricidad a la música, no el ritmo.

    Gracias por tu comentario

    Un afectuoso saludo

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  5. Resulta inolvidable el poema de Charles Bukowaki "El incendio de un sueño" donde hace un canto a la lectuira y a la Biblioteca Pública de los Angeles al enterarse de su destrucción a causa de un incendio

    "...la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
    muy probablemente evitó
    que me convirtiera en un
    suicida,
    un ladrón
    de bancos,
    un tipo
    que pega a su mujer,
    un carnicero o
    un motorista de la policía
    y, aunque reconozco que
    puede que alguno sea estupendo,
    gracias
    a mi buena suerte
    y al camino que tenía que recorrer,
    aquella biblioteca estaba
    allí cuando yo era
    joven y buscaba
    algo
    a lo que aferrarme
    y no parecía que hubiera
    mucho.

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  6. Inolvidable, y emocionante cada vez que se vuelve a leer. Ayer, comentaba con alguien sobre el poema «La música clásica y yo» que aparece en esta entrada; en un momento dice:

    «... y no sé leer ni una nota de
    música.
    pero he encontrado una parte del
    mundo
    que no se parece a ninguna otra parte del
    mundo.
    ha animado mi
    vida, me ha ayudado a
    llegar
    hasta aquí»

    He conocido cientos de músicos en mi vida pero jamás he escuchado de ninguno de ellos algo tan certero y tan bello sobre la música. En cierto sentido dice lo mismo que el poema de la biblioteca, necesitaba Bukowski, necesitamos nosotros, algo, los libros, la música, que nos saque de la insulsa indiferencia, de la trillada rutina que pretende inculcarnos la sociedad moderna, a lo que nos podamos aferrar y así encontremos la ayuda para llegar a esos sitios que no se parecen a ningún otro lugar.

    Muchas gracias por tu comentario

    Un afectuoso saludo

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