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martes, 22 de noviembre de 2011

CHOMSKY, Y SUS 10 ESTRATEGIAS

10 estrategias de manipulación mediática 

Noam Chomsky

1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. «Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)».

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado «problema-reacción-solución». Se crea un problema, una «situación» prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.


4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como «dolorosa y necesaria», obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que «todo irá mejorar mañana» y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discursos, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? «Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)».

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. «La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)».

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, ¡no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el «sistema» ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.


 

No vamos a explicar aquí nada en cuanto al trabajo intelectual y político de Noam Chomsky. Sólo diremos que es un lingüista, filósofo y activista de izquierdas estadounidense que políticamente se define como anarquista o socialista libertario. A sus célebres «10 Estrategias» se podrían añadir hoy en día algunas más, sobre todo algunas propiciadas por el cada vez mayor alejamiento de la tecnología creada por el hombre con respecto a su biología, lo cual todavía está por determinar qué consecuencias tendrá a medio y largo plazo. Hay una estrategia muy antigua y muy utilizada que es la de crear comisiones: «Si quieres que algún problema no se resuelva crea una comisión; si quieres que un crimen quede impune crea una comisión que lo investigue», es infalible, creo que la inventó Napoleón.

Chomsky es un personaje controvertido que se ha relacionado con personajes e ideas, por decir algo, un tanto peculiares:


Es de señalar el apoyo que manifestó a Norman Finkelstein; este autor, doctor por la Universidad de Princeton, estadounidense pero de raíces judías y cuyos familiares sufrieron de uno u otro modo el Holocausto nazi, escribió un libro marcado por la polémica desde su publicación: «La industria del Holocausto». Este libro no está elaborado con un absoluto rigor histórico, es cierto, pero en él se plantea el sionismo de un modo que da que pensar. No se cuestiona en absoluto el Holocausto, es decir, que no cae ni en el llamado «revisionismo» ni, mucho menos, en el «negacionismo»; sí cuestiona el modo en el que se creó el estado de Israel, la manera en la que sacaron y siguen sacando provecho los judíos (el victimismo) del Holocausto, la manera en que trata Israel a Palestina, y otros temas así de peliagudos. Todo esto ha provocado que ciertos sectores le hayan llamado «antisemita», a él, que sufrió en primera persona los horrores del nazismo.


En fin, me parece que todo esto es bastante interesante. Y si bien el famoso decálogo es ampliamente conocido, no está de más recordarlo en estos momentos de cambios políticos, momentos en los que es muy fácil que intenten, una vez más, hacernos comulgar con ruedas de molino. Por cierto, hablando de comulgar, hay por ahí un tal Rouco Varela que ya ha ofrecido su apoyo espiritual al nuevo presidente del gobierno; dice este hombre que la situación económica y sus «causas más profundas» se deben «en síntesis y en el fondo» a «la pérdida de valores morales, que va de la mano del relativismo (¡qué manía con el relativismo, ¡si Einstein levantara la cabeza!) y olvido de dios y su santa ley (claro, él, lo de dios y tal lo pone con mayúsculas)»; también ha pedido aumentar los recursos económicos de la Iglesia a través de Cáritas. ¡Vaya Cárita más dura tiene el gachó!

Elegante parasol modelo Cáritas

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