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domingo, 25 de diciembre de 2011

JORGE LUIS BORGES, A FONDO. 1976



Sin haberlo pretendido previa ni explícitamente este está resultando ser un blog en el que a menudo se dan muestras de una marcada admiración por Jorge Luis Borges. Ya la cita que acompaña el título del blog, que cayó allí de manera casual, atestigua esta preferencia. Creo recordar que han aparecido dos o tres textos del maestro, alguno de ellos acompañado de la grabación en la que se puede escuchar al gran escritor recitar con su trémula voz el poema o la prosa que acompaña. A Borges le gustaban los libros y los tigres, y mira tú por dónde aquí se ha hablado largo y tendido de ambas tan dispares cosas, sin premeditación ninguna. Mi admiración por Borges comenzó muy temprano. Hoy he subido a Youtube, con la finalidad de a continuación subirlo a este blog, la entrevista que le realizó Joaquín Soler Serrano en el año 1976 para el programa televisivo «A fondo», programa que recuerdo que vi cuando se emitió por primera vez. Sólo hacía un año que había muerto Franco, a quien luego tendré que volver a mentar. Yo no entendía mucho de política, o no quería entender, no recuerdo, pero desde luego que no me interesaba, he tenido que mirar en la Wiki en qué año murió el dictador. Tampoco entendía de literatura, pero ella sí que me atraía cada vez con más fuerza, también me interesaba, me gustaba ya mucho la lectura, y ya me gustaba Borges. El programa que presento a continuación, no tenía un diseño, ni de su portada ni de su decorado, nada de Mariscal, Prada, Ruiz de la Prada, Armani, el otro Armani; tampoco la sintonía del programa era nada del otro mundo, no se había encargado a un compositor «de vanguardia». El plató no puede ser más humilde, por no decir pobre de solemnidad: en realidad no es ni un plató: dos sillas y una mesa con cierto diseño a la moda de la época, un cenicero, aunque nadie fuma (era fórmula de cortesía) y unas cortinas al fondo. C’est tout. En aquella época la cultura era lo de dentro, no lo de fuera; la cultura era Borges, no Miguel Bosé, ni Rihanna, ni Ana Belén, ni la muy honorable dama que les dio a la luz a estas gratas personas. Nadie piense que hago apología de ninguna ideología política, hago apología de los hombres y sus maneras de ser y pensar, que en aquel entonces eran distintos, de otra manera, o tempora, o mores, y, perdón por el exabrupto, no la mierda que son hoy en día.


Borges siempre reconoció como maestro a Rafael Cansinos Assens, inmenso erudito español de quien se decía que era una biblioteca andante. Vivió entre 1882 y 1964, pero después de la guerra civil abandonó casi por completo su actividad como escritor puesto que el caudillo lo depuró y le fue arrebatado su carnet de prensa: ¡por ser judío! Ayer hablaba de un antisemita, con el bajito este ya van dos ¿tendrá que ver la altura con el antisemitismo? (miserables canallas bajitos). Desde ese momento, Cansinos, se dedicó a la traducción: tradujo para la editorial Aguilar las obras completas de Dostoievski, Andréyev, Schiller, Goethe, Balzac... 


... acompañadas de unos estudios biográficos verdaderamente eruditos. También realizó la primera traducción al español de «Las mil y una noches» y, creo, del «Corán». Por supuesto, todas estas traducciones las realizó de sus lenguas originales. Gracias a Cansinos pude leer a Goethe, y gracias a Aguilar también a mi amado Wilde; los libros de esta editorial son pequeños y gruesos, casi en forma de cubo, con letra menuda y papel biblia, aunque yo prefiero llamarlo papel de fumar. ¿Quién se acuerda hoy de este gran hombre que además fue el maestro del mismísimo Borges? Nadie, ni semitas ni antisemitas, ni judíos ni gentiles, ni de izquierdas ni de derechas, NADIE, de ahí mi desencanto y desinterés  (he buscado una palabras suaves) por la política que no lo son menores por la religión.

Rafael Cansinos Assens
Decían de él que era una biblioteca andante, ya lo he dicho, pero, claro también poseía una biblioteca estática, material, constituida por libros, que cuando falleció el maestro se intentó donar a una institución española y fue rechazada, y luego a otra, y a otras más, y siempre el rechazo por respuesta. Acabó siendo también una biblioteca andante, o al menos ambulante, y fue a parar a la Universidad de Puerto Rico, en donde se conserva también la de Juan Ramón Jiménez. Para que luego digan... ¡con lo generoso que fue el franquismo! al menos culturalmente...


El vídeo que pueden ver a continuación dura una hora y media. Supongo que más de uno no podrá verlo de una sentada. No obstante yo me permito aconsejarles que lo vean y a mis alumnos casi se lo impongo. En él podrán ver a un anciano extremadamente humilde, casi hasta la exageración, con una mente lúcida, ciego, que tartamudea a veces, pero que con las expresiones de su rostro y con sus palabras nos atrapa, nos seduce desde el primer instante porque no dice memeces, sandeces, necedades, obviedades, paparruchas, nada de eso, cada palabra es sabia, cada gesto, gesto de hombre ciego, expresa la inocencia y el asombro de estar vivo cada instante, feliz por estarlo pero listo para la partida última. Es como si pudiésemos ver y escuchar a Hugo, a Dostoievski, a Mann, a cualquiera de los más grandes del pasado, al mismísimo Beethoven, también mermado en sus sentidos. Joaquín Soler Serrano lleva muy bien la entrevista, el propio Borges le elogia más de una vez. ¿Qué canal de televisión tenemos que sintonizar para ver un programa de estos, de los que antes se llamaban «culturales»? O tempora, o mores. Les dejo con Jorge Luis Borges.




6 comentarios:

  1. Maravilloso...esto si que es de otra época...

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  2. Sí es maravilloso. No he podido vencer la tentación de ver y escuchar por enésima vez este vídeo y sigue fascinándome y atrapándome desde el primer momento como la primera vez. ¿Por qué, por qué ha de pertenecer a otra época? ¿qué ha pasado? se supone que íbamos hacia adelante, ¿no? Hoy en día tenemos más medios, más de todo, pero ¿por qué hemos perdido estas cosas? ¿por qué hemos tenido que perderlas? ¿qué ha pasado?... me cuesta trabajo contener el llanto.
    Muchas gracias por tu comentario

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  3. "La democracia es un abuso de la estadística, nada más"

    Genial! Qué gran hombre, qué gran sabio!

    Gracias Carlos

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  4. Las estadísticas son infames en muchos sentidos. Sobre todo, porque anulan la individualidad. La estadística, junto con la democracia, aúpan eso que nadie quiere llamado «pensamiento único» (cosa que, por cierto no sé muy bien qué es). Ocurre que cuando uno critica, señala los defectos de la democracia, de esto que hoy en día llaman democracia, enseguida es tildado de fascista (¿?), curiosamente, no de comunista que tan contra democrático como el fascismo. Vivimos en una sociedad llena de, no ya contradicciones, porque para que haya una contradicción ha de haber dos ideas muy definidas, no, de contradicciones no, de necedades, de estupideces, de boberías y melindres, es decir, de eso llamado incultura de la gorda.
    Muchas gracias por visitarnos de nuevo con tus siempre valiosos comentarios.

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  5. Las democracias actuales han devenido en el populismo y demagogia, imponiendo el pensamiento cero como doctrina en todos los niveles sociales. En mi opinión, esto es lo que critica Borges. Si continuas escuchando la entrevista, él argumenta que, primero, no entiende (ni quiere entender) de política, segundo, no piensa que exista un sistema político definitivo y tercero, que en el fondo su corazón en anarquista. No podemos criticar tan facilmente a una persona que conoce lo que es la dictadura.
    Saludos.

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  6. En efecto, nadie podría criticar a Borges, su propia madre estuvo en la cárcel, sin embargo le acecharon como lobos. Un dictador nombró a Borges «Inspector de Conejos y Aves de Corral» o algo así. El espíritu anarquista le viene a Borges de su padre. El anarquismo es la mayor de las utopías, por eso Borges cree que, como paso previo, podría haber una democracia en Argentina «dentro de doscientos o trescientos años», cuando cada uno de los individuos, el cien por cien estadísticamente, fuera capaz de autogobernarse. Lo mismo podría decirse de España.
    Un saludo

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