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sábado, 31 de diciembre de 2011

EL VALS


Sí, Viena y tal está muy bien. Brahms era un enamorado de los valses de los Strauss y, en efecto, las melodías que estos músicos crearon son realmente muy bellas e inspiradas. Pero hay más valses. Como este que les dejo aquí abajo. De paso, introducimos el ballet en el blog. Precioso:


Peter Tchaikovsky, «El lago de los cisnes», Act. II - No. 13. Danza de los cisnes. Tempo di valse. USSR RTV Large Symphony Orchestra. Gennady Rozhdestvensky:

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Uno más, este sin bailarinas, interpretado por la Israel Philharmonic Orchestra bajo la dirección de Wolfgang Sawallisch:




Eso sí que no, quien quiera ver saltos de esquí que se ponga la tele.

¡FELIZ AÑO NUEVO!

IN ITÍNERE


IN ITÍNERE

In itínere es una expresión latina que significa «de camino», o «en camino», o incluso «de camino hacia el trabajo». Hemos hablado a menudo de la figura del caminante, de su significado para Schubert, también hicimos mención del zen como camino. El camino no existe, está bajo los pies del caminante, nos dijo Machado, así como el sabor de la manzana no está en ella sino en nuestro paladar cuando la mordemos.


A medianoche quedará un año más tras nosotros, como un tocón en una carretera. Nuestros pies seguirán adelante, mal que bien, y cruzarán esa frontera invisible, saltarán esa valla tras la que no sabemos qué nuevos horizontes nos aguardan, qué nuevos sabores y sinsabores. Pero es nuestro sino, está en nuestra naturaleza, seguir caminando, seguir desenrollando la alfombra que aguarda bajo nuestros pies, rico tapiz unas veces, otras tosca esterilla. Todo es camino.


Del ciclo de Lieder que Schubert escribiera, llamado Die schöne Müllerin, «La bella molinera», les dejo aquí, por si se les antoja algo que no sea un vals, su primer Lied, el titulado, Das Wandern, «Caminar». Les dejo dos versiones por dos intérpretes, con sus respectivos pianistas, ya muy conocidos en este blog: Fritz Wunderlich, acompañado por Hubert Giesen y Dietrich Fischer-Dieskau, por Gerald Moore. Esta es la traducción del texto, cuyo autor es el mismo que el del Winterreise, Wilhelm Müller, apellido este último que curiosamente significa «molinero»:


Das Wandern

Caminar

¡Caminar es el placer del molinero,
caminar!
Muy mal molinero tiene que ser
aquél que nunca pensó en caminar,
caminar!

¡Del agua lo hemos aprendido,
del agua!
No tiene descanso de día ni de noche,
siempre está deseando caminar
el agua!

¡Lo vemos también en las ruedas,
las ruedas!
Nunca se están quietas,
y nunca se cansan de girar durante mi jornada,
las ruedas.

¡Incluso las piedras, por mucho que pesen,
las piedras!
bailan en alegre fila
y quieren marchar todavía más rápidamente,
las piedras.

¡Oh, caminar, caminar en mi delicia,
oh, caminar!
Señor maestro, señora maestra,
dejadme seguir mi camino en paz,
y caminar!

 En primer lugar, Wunderlich:


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Ahora Fischer-Dieskau:


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El camino, la figura del caminante, fue una constante en el imaginario de Schubert. También escribió esta fantasía para piano titulada Wanderer, que podemos escuchar en interpretación de otro viejo amigo de este blog y a quien también gustaba mucho caminar, hacer largas caminatas, Sviatoslav Richter. Consta esta fantasía de cuatro movimientos:

Allegro con fuoco ma non troppo


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Adagio 



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 Allegro



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Que sepamos todos aceptar de buen grado lo que vayamos encontrando en el camino, que nuestra curiosidad por saber qué se esconde tras cada recodo no merme, y que la pasión y la alegría de vivir sean nuestras compañeras de viaje, y buena música, siempre buena música.


P. S. No sé por qué diantres todos los enlaces menos uno han salido en negro. Si quieren poner en marcha los que están en negro tendrán que copiar y pegar. Disculpen las molestias.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

JORGE LUIS BORGES, A FONDO. 1980


Afortunadamente para todos, en el año 1980, le fue concedido a Borges y conjuntamente a Gerardo Diego, el premio Miguel de Cervantes de literatura. Diego tenía 84 y murió a los 90; Borges sólo tenía, él dice «apenas» 81 y se fue de este mundo a los 86.Y digo afortunadamente no porque me parezca que era de justicia que se lo otorgaran: a mí los premios me parecen una farsa, se conceden por razones que se escapan de mi entendimiento.


Digo afortunadamente porque con ocasión de esta circunstancia, nuestro amigo Joaquín Soler Serrano, no dejó pasar la oportunidad, ya que el maestro estaba por estas las tierras de su «amigo» Cervantes, y lo cazó para hacerle otra entrevista en su programa «A fondo». En esta ocasión, tendremos la oportunidad de ver a un Borges muy envejecido, con muchas más dificultades físicas. No puedo dejar de señalar que el papel del entrevistador, en esta ocasión, no me agrada: atosiga al maestro, habla por encima de él, no le deja terminar las frases... Obsérvese cómo en el lapso se tiempo entre una y otra entrevista llegó a España esa cosa tan moderna y estupenda llamada la televisión en color.
En una entrada ya tuvimos ocasión de leer el «Poema de los dones», en el que Borges confiesa no haber sido feliz. En esta entrevista tendremos ocasión de escuchar del propio Borges su conformidad con lo dicho en el poema. 


Y algo más:

Quizá a los jóvenes sorprenda, como es natural, que una persona esté cansada de vivir, que ya no quiera vivir más. Quizá le resulte todavía más sorprendente que ese cansancio, que ese afán por partir, no esté teñido de amargura sino que sea un deseo casi feliz, el deseo de partir ya que el cansancio nunca es feliz. Borges era sabio, anarquista, ateo o agnóstico  ̶  a él se debe esa lúcida frase que dice estoy dispuesto a admitir hasta que hay un dios que son tres  ̶ , que había amado y había sido amado y que, según él, había tenido la fortuna de haber escrito tres o cuatro buenas páginas. Entonces, ¿para qué más?, ¿más qué? Sí, pide a la vida un año o dos más para terminar algo que tiene entre manos y hacer un par de viajes.


Una vez más me permito aconsejarles que vean y escuchen con atención, sin prisas, este vídeo. Es cierto que se repiten cosas que ya se dijeron en la entrevista de 1976. Pero aún así es muy difícil no aprender cosas de un sabio. Asimismo aconsejo encarecidamente a mis alumnos que lean, que no dejen de leer ni un solo día. Dijo Borges: Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.


Por último he de avisarles de que para poder subir el vídeo al blog, tanto este como el anterior, he tenido que subirlo previamente a Youtube. Nada más subir el anterior recibí un aviso de Youtube previniéndome de que quizá el contenido o la licencia de este vídeo pertenezca a alguien. No sé qué puede significar este aviso ni las consecuencias que puede tener, en todo caso que lo quiten de Youtube, digo yo. Les dejo con el maestro:





domingo, 25 de diciembre de 2011

JORGE LUIS BORGES, A FONDO. 1976



Sin haberlo pretendido previa ni explícitamente este está resultando ser un blog en el que a menudo se dan muestras de una marcada admiración por Jorge Luis Borges. Ya la cita que acompaña el título del blog, que cayó allí de manera casual, atestigua esta preferencia. Creo recordar que han aparecido dos o tres textos del maestro, alguno de ellos acompañado de la grabación en la que se puede escuchar al gran escritor recitar con su trémula voz el poema o la prosa que acompaña. A Borges le gustaban los libros y los tigres, y mira tú por dónde aquí se ha hablado largo y tendido de ambas tan dispares cosas, sin premeditación ninguna. Mi admiración por Borges comenzó muy temprano. Hoy he subido a Youtube, con la finalidad de a continuación subirlo a este blog, la entrevista que le realizó Joaquín Soler Serrano en el año 1976 para el programa televisivo «A fondo», programa que recuerdo que vi cuando se emitió por primera vez. Sólo hacía un año que había muerto Franco, a quien luego tendré que volver a mentar. Yo no entendía mucho de política, o no quería entender, no recuerdo, pero desde luego que no me interesaba, he tenido que mirar en la Wiki en qué año murió el dictador. Tampoco entendía de literatura, pero ella sí que me atraía cada vez con más fuerza, también me interesaba, me gustaba ya mucho la lectura, y ya me gustaba Borges. El programa que presento a continuación, no tenía un diseño, ni de su portada ni de su decorado, nada de Mariscal, Prada, Ruiz de la Prada, Armani, el otro Armani; tampoco la sintonía del programa era nada del otro mundo, no se había encargado a un compositor «de vanguardia». El plató no puede ser más humilde, por no decir pobre de solemnidad: en realidad no es ni un plató: dos sillas y una mesa con cierto diseño a la moda de la época, un cenicero, aunque nadie fuma (era fórmula de cortesía) y unas cortinas al fondo. C’est tout. En aquella época la cultura era lo de dentro, no lo de fuera; la cultura era Borges, no Miguel Bosé, ni Rihanna, ni Ana Belén, ni la muy honorable dama que les dio a la luz a estas gratas personas. Nadie piense que hago apología de ninguna ideología política, hago apología de los hombres y sus maneras de ser y pensar, que en aquel entonces eran distintos, de otra manera, o tempora, o mores, y, perdón por el exabrupto, no la mierda que son hoy en día.


Borges siempre reconoció como maestro a Rafael Cansinos Assens, inmenso erudito español de quien se decía que era una biblioteca andante. Vivió entre 1882 y 1964, pero después de la guerra civil abandonó casi por completo su actividad como escritor puesto que el caudillo lo depuró y le fue arrebatado su carnet de prensa: ¡por ser judío! Ayer hablaba de un antisemita, con el bajito este ya van dos ¿tendrá que ver la altura con el antisemitismo? (miserables canallas bajitos). Desde ese momento, Cansinos, se dedicó a la traducción: tradujo para la editorial Aguilar las obras completas de Dostoievski, Andréyev, Schiller, Goethe, Balzac... 


... acompañadas de unos estudios biográficos verdaderamente eruditos. También realizó la primera traducción al español de «Las mil y una noches» y, creo, del «Corán». Por supuesto, todas estas traducciones las realizó de sus lenguas originales. Gracias a Cansinos pude leer a Goethe, y gracias a Aguilar también a mi amado Wilde; los libros de esta editorial son pequeños y gruesos, casi en forma de cubo, con letra menuda y papel biblia, aunque yo prefiero llamarlo papel de fumar. ¿Quién se acuerda hoy de este gran hombre que además fue el maestro del mismísimo Borges? Nadie, ni semitas ni antisemitas, ni judíos ni gentiles, ni de izquierdas ni de derechas, NADIE, de ahí mi desencanto y desinterés  (he buscado una palabras suaves) por la política que no lo son menores por la religión.

Rafael Cansinos Assens
Decían de él que era una biblioteca andante, ya lo he dicho, pero, claro también poseía una biblioteca estática, material, constituida por libros, que cuando falleció el maestro se intentó donar a una institución española y fue rechazada, y luego a otra, y a otras más, y siempre el rechazo por respuesta. Acabó siendo también una biblioteca andante, o al menos ambulante, y fue a parar a la Universidad de Puerto Rico, en donde se conserva también la de Juan Ramón Jiménez. Para que luego digan... ¡con lo generoso que fue el franquismo! al menos culturalmente...


El vídeo que pueden ver a continuación dura una hora y media. Supongo que más de uno no podrá verlo de una sentada. No obstante yo me permito aconsejarles que lo vean y a mis alumnos casi se lo impongo. En él podrán ver a un anciano extremadamente humilde, casi hasta la exageración, con una mente lúcida, ciego, que tartamudea a veces, pero que con las expresiones de su rostro y con sus palabras nos atrapa, nos seduce desde el primer instante porque no dice memeces, sandeces, necedades, obviedades, paparruchas, nada de eso, cada palabra es sabia, cada gesto, gesto de hombre ciego, expresa la inocencia y el asombro de estar vivo cada instante, feliz por estarlo pero listo para la partida última. Es como si pudiésemos ver y escuchar a Hugo, a Dostoievski, a Mann, a cualquiera de los más grandes del pasado, al mismísimo Beethoven, también mermado en sus sentidos. Joaquín Soler Serrano lleva muy bien la entrevista, el propio Borges le elogia más de una vez. ¿Qué canal de televisión tenemos que sintonizar para ver un programa de estos, de los que antes se llamaban «culturales»? O tempora, o mores. Les dejo con Jorge Luis Borges.




sábado, 24 de diciembre de 2011

ERIK SATIE


Erik Satie, ven ustedes, no fue uno de los más grandes. Pero tenía chispa, era ocurrente. De él se dice que ha sido precursor del minimalismo, el serialismo, el impresionismo, el teatro del absurdo y la música repetitiva (aunque yo creo que en realidad fue más bien precursor de los perroflautas). Si el pobre de Satie hubiera sabido que iban a decir de él tantas cosas se hubiera ido a vivir a Australia. Pero no, vivió en Francia entre 1866 y 1925, es decir, 59 modestos años y ya se sabe que a los franceses les gusta mucho hablar, que si esto, que si lo otro.


Cuando empezó a estudiar música nadie daba un duro por él. Esa circunstancia le acompañó en mayor o menor medida durante toda su vida. Vivió rayando la pobreza, es más, se podría decir que amaba la pobreza pues solía predicar a sus amigos y conocidos con la arenga: «Sed pobres». De modo que malvivió la mayor parte de su mala vida en un cuartucho, una especie de minúscula buhardilla en la que había que entrar de lado pues la puerta no se abría del todo ya que tropezaba con el piano.


Al parecer no se alimentaba demasiado bien aunque sí que le gustaba tomar sus copitas, vaya, que le gustaba pimplar. No sabemos si por esto o por otras razones la cuestión es que estaba bastante como un cencerrete.


Cuando murió, se hallaron detrás del piano arriba mencionado numerosos papelitos de muy diversos tamaños con todo tipo de escritos. Eran tantos y tan ingeniosos que dieron para publicar unos cuantos libros y así ganar unos dineritos los editores, de paso, como quien no quiere la cosa. Ya hemos mencionado en este blog alguna de sus ocurrencias, recuerden ustedes la manía persecutoria que tenía esta alma de dios que era Satie por los críticos que, claro, no dejaban pasar la más mínima ocasión para despellejarlo vivo.


Observen en la imagen de arriba de estas líneas con qué elegancia tocaba el armonio, instrumento ingrato a más no poder pues hay que estar manchando con los pies sin parar para que aquello suene. Eso sí, si el instrumento es bueno y se toca con gracia es una delicia.


Bien, pues sin más preámbulo, que ya parezco yo francés también, pasemos a escuchar dos o tres de sus piezas más famosas en versiones y transcripciones distintas. Les pido disculpas de antemano por no especificar más. A continuación aparecerán los reproductores y los enlaces para bajar y punto pelota. Estoy «reventao».

 




















En fin, les ruego encarecidamente que me disculpen por no poner ni el título ni el instrumento ni el intérprete ni nada que se le pueda parecer ni remotamente. Me he pasado todo el día buscando unas piezas y otras y ahora estoy que no valgo una perra. Además, las horas que se han hecho y todavía tengo que afinar la zambomba. Damas, caballeros, les deseo que pasen una velada en paz y armonía.


THE SWINGLE SINGERS


Queridos amigos, esta noche es noche buena y mañana navidad. Por esa razón he querido traerles una selección de piezas entre las que no haya ni un solo villancico. ¡Cuánto me entristecía y preocupaba de niño aquello de «La noche buena se viene, la noche buena se va, y nosotros nos iremos y no volveremos más»! Hace falta mala leche, si nuestras navidades, supongo que también muchas de las de ustedes, ya eran bastante... menesterosas por no decir pordioseras, en aquellos tiempos de necesidades, en las que los reyes más que magos eran magros y te traían juguetes rotos, de los que ponían a precio de saldo por sus desperfectos, encima de todas esas calamidades, toma castaña pilonga: «y nosotros nos iremos y no volveremos más». Pasemos página.

The Swingle Singers es un grupo vocal que ya nos ha visitado en una ocasión. A diferencia de los King’s Singers, constituido sólo por hombres, The Swimgle Singers son paritarios, es decir, que alguna de sus miembras en alguna ocasión habrá tenido que acudir a un paritorio. Cantan como cantarían los ángeles si es que existiesen tales criaturas. Bueno, me dejo de romances y escuchemos música, que a eso hemos venido.


Comencemos con Bach. El Adagio de su sonata nº3, para violín y clave, BWV 1016. La contralto tiene una voz preciosa, da unas notas graves de terciopelo:

 


Del mismo Bach, el Largo de uno de sus conciertos para clave, o violín, u oboe, en fin, uno muy bonito:



Ahora, de las Invenciones y Sinfonías del Kantor de Santo Tomás, una de sus sinfonías, o invención a tres voces. Se trata de una pieza sencilla, recuerdo haberla tocado cuando comencé a estudiar el piano, allá por el año de Mari Castaña; ya entonces causó en mí una honda impresión que se ha mantenido intacta durante toda mi vida. Las disonancias que contiene son de lo más hermoso de este mundo. Es una obra pequeña, pero eterna obra maestra.



¿Qué?, ¿a que quita el aliento? Permítanme una burrada de esas que suelto yo a menudo. Hay compositores, como el enano cabeza gorda y antisemita de Wagner, 


que piensan que a mayor acumulación de elementos artísticos, mayor y mejor va a ser el resultado de la obra de arte obtenido. Hace falta ser bestia. No saben estos ceporros, porque su vanidad, orgullo y soberbia les impide verlo, que una sola superficie de papel puede contener varios mundos:


Hubo un músico de jazz que consiguió un sonido muy particular de su orquesta: Glenn Miller. De este autor escuchemos, si así les place, su célebre «Serenata a la luz de la luna»:



Creo que todavía no nos ha visitado en este blog ese gran músico que fue Chopin.


Chopin fue uno de los más grandes. Sí, ya sé, siempre digo lo mismo, pero es que tela con el Chopin. No se puede no amar la música de Chopin; a diferencia del mencionado un poco más arriba de la cabeza gorda, Chopin la tenía normal, proporcionada con el resto de su fino cuerpo, y de ella salían piezas de proporciones normales, y de una belleza estremecedora. Casi toda su música está impregnada de una gran melancolía, por su patria, Polonia, esa pobre tierra tan mancillada por unos y por otros, o de una profunda tristeza, debida, quizá, a su vida errante, a sus enfermedades, en fin, a su desdicha casi constante. No se puede no amar la música de Chopin. Escuchemos uno de sus valses, el que está en do sostenido menor:



Como gran pianista que era, Chopin escribió estudios para piano, obras maestras en su género. Escuchemos uno de cierto virtuosismo:

 


El siguiente estudio de este gran maestro polaco es de una belleza y una melancolía que eso no es normal, eso es de otro mundo:



Para finalizar con esta pequeña muestra de este gran grupo, Swingle Singers, una pieza muy famosa, muy bonita y con un halo de magia, de misterio. El «Claro de luna» de Claude Debussy: