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domingo, 15 de enero de 2012

BRAHMS - SONATA Op. 34 - 2 PIANOS / QUINTETO


Johannes Brahms

Sonata Op. 34 · 2 Pianos / Quinteto Con Piano


Johannes Brahms fue un compositor alemán que vivió entre 1833 y 1897. Su música pertenece al período denominado Romanticismo, si bien, en la época en la que vivió, ya comenzaban los intentos de sobrepasar este estilo. Brahms fue un conservador; su música, influida especialmente por la de Beethoven, es como el dique de contención, como la presa que sostiene y pone fin al Romanticismo. Hasta su propia vida podría describirse como una novela romántica, repleta de los sentimientos más característicos de esta época: amor, abnegación, sacrificio, soledad, retiro, autodestrucción...


De origen humilde, muy pronto tuvo que contribuir a la economía doméstica con el dinero obtenido dando clases y, es famoso, tocando en burdeles. Comenzó a componer pronto, y pronto empezó a volar.
Casa natal en Hamburgo
En 1853 conoció a Schumann, quien quedó fascinado ante su música; también conoció a la esposa de Schumann, Clara, Wieck de soltera, de quien, al parecer, quedaría enamorado desde el primer momento. Luego acaeció la desdichada muerte de Schumann, y desde ese momento hasta el final de sus días (Clara falleció un año antes que Brahms), Clara y Brahms, mantuvieron una estrecha amistad, envuelta en una atmósfera de amor platónico.


Brahms, como Beethoven pero con menos razones para ello, siempre tuvo un carácter difícil, por no decir hosco. Echaba pestes de la música de Tchaikovsky, quien le pagaba con la misma moneda. Se cuenta la anécdota de que el gran compositor de Lieder, Hugo Wolf, le hizo llegar unos pocos de sus Lieder pidiéndole que pusiera una crucecita en aquellos puntos, en aquellos pasajes, que el maestro pensase que se pudieran mejorar. Al poco tiempo, Brahms devolvió los Lieder a Wolf sin ninguna crucecita, sólo una breve nota acompañaba los manuscritos: «Si hubiese puesto una cruz en cada lugar defectuoso sus partituras hubiesen parecido un cementerio», muy agradable el tío Brahms.



























Johannes, como intentando conseguir un final a su vida digno de esa novela romántica que había sido, acabó malamente. Cada vez más huraño y solitario, llegó un momento que dejó de componer; no obstante, todavía encontró en su interior una maravillosa música para clarinete. Ya habían muerto todas sus personas cercanas, sobre todo su querida Clara. Poco antes de su muerte le diagnosticaron un cáncer de hígado, toda la vida había comido y bebido Brahms como un auténtico cosaco. Se conservan menús que organizaban para él admiradoras suyas constituidos por ocho platos o más . Bien, Brahms, en lugar de cuidarse, tiró por el camino de en medio: un buen día, acudió a su taberna  preferida, «El erizo rojo», y comió y bebió como un leñador, con sus buenas cervezas y aguardientes; volvió a casa, se acostó, y ya no volvió a levantarse.


Con la sonata que traigo hoy, el primer tiempo de sonata, pasamos a mayores, es para oídos ya maduros musicalmente, como los de ustedes. Si hubiera empezado este blog con esta pieza, más de uno se hubiera echado atrás dada la gravedad del asunto. Pero ahora creo que ya todos podremos disfrutar de la ardua belleza, majestuosa, de esta pieza.


Se trata de la sonata en fa menor Op. 34. En primer lugar Brahms escribió un quinteto con piano, violín primero, violín segundo, viola, chelo y piano; posteriormente hizo una transcripción de esa misma música para dos pianos. Si en algo es cierta la célebre frase de Hans von Bülow: «Las tres bes», es en cuanto a la música de cámara de Brahms. Von Bulow, quiso decir con esa frase que los tres compositores más grandes de la historia habían sido Bach, Beethoven y Brahms; en cuanto a los dos primeros no hay nada que objetar, pero Brahms sólo es comparable a estos dos colosos por su música de cámara. Como es sabido, von Bülow estuvo casado con la hija de Liszt, Cosima, mujer que le abandonó para liarse con el enano cabeza gorda de Wagner; quizá Hans lanzó su frase para que nadie osara poner al antisemita por encima de Brahms.


Propongo la audición del primer movimiento de esta sonata, en primer lugar para dos pianos y posteriormente en su versión original para quinteto. No voy a entrar en análisis, quizá ya el oyente atento por sí mismo vaya descubriendo intuitivamente las secciones de esa estructura denominada «primer tiempo de sonata»; se pueden apreciar fácilmente repeticiones de melodías, de temas, de secciones, así como repeticiones con ligeras modificaciones. A mis alumnos les indico, y también al resto de la humanidad, que se puede escuchar un claro y bellísimo ejemplo de ese fenómeno tan extraño, casi extraterrestre puesto que nadie ha ni tan siquiera oído hablar ni de lejos de él, llamado CADENCIA EVITADA; esto acontece en la versión para dos pianos entre los minutos 10:34 y 10:36.


Primer movimiento, Allegro non troppo, de la sonata para dos pianos en fa menor Op. 34b, en interpretación de Emanuel Ax y Yefim Bronfman, pianos:


http://www.megaupload.com/?d=0YMF8D6A

El mismo movimiento en su versión original para quinteto con piano en interpretación del Cuarteto Italiano y al piano Maurizio Pollini. Pollini es, sin lugar a dudas,  uno de los más grandes pianistas que ha habido; es un gran músico que pone su portentosa técnica pianística al servicio de la música. Richter decía de él que «tocaba con demasiada perfección». Nació en el año 1942; a los 18 años ganó el primer premio del muy prestigioso «Concurso Internacional de Piano Frédéric Chopin» de Varsovia, de cuya edición formaba parte del tribunal Arthur Rubinstein, quien dijo: «Ya toca mejor que algunos de nosotros». No obstante, Pollini siguió estudiando: pasó a ser alumno del legendario Arturo Benedetti Michelangeli; en la actualidad, sigue estudiando, dando conciertos y realizando grabaciones.



En esta interpretación, la CADENCIA EVITADA arriba mencionada se encuentra entre los minutos 11:00 y 11:03:




Max Klinger: Brahms Phantasie



Aquí se puede bajar la partitura en transcripción para piano a cuatro manos. Mis alumnos pueden hacer con ella lo que se suele hacer con una partitura:



Por último dejo aquí dos links que llevan a dos blogs excepcionales. En ellos se puede encontrar prácticamente toda la música de Brahms así como sus partituras y los textos de la música vocal, en su idioma original y con traducción al español. Felicito a Álex y le agradezco de corazón la elaboración de estos dos magníficos blogs; es un trabajo colosal que apreciamos con sincera admiración:

http://opus-brahms.blogspot.com/

http://opus-brahms2.blogspot.com/

9 comentarios:

  1. Carlos el último enlace de MU me da como "temporalmente fuera de servicio", el que direcciona a la partitura que comentas. ¿Sabes algo?

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  2. Sí, es uno más de los inconvenientes que tiene este servidor, que de vez en cuando y sin saber por qué dice eso de temporalmente no disponible. No obstante, siempre, al cabo de un rato vuelve a estar disponible y a bajar correctamente. Si he escogido este servidor es porque los enlaces no suelen borrarse jamás de los jamases, o, al menos eso creo. Una gran fe, una gran duda, una gran perseverancia.
    Un gran abrazo

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  3. Aquí se puede encontrar esa partitura y algunas más:

    http://imslp.org/wiki/Sonata_for_2_Pianos,_Op.34b_%28Brahms,_Johannes%29

    http://imslp.org/wiki/Piano_Quintet,_Op.34_%28Brahms,_Johannes%29

    Perdón por las molestias.

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  4. jajaja las molestias te las causo yo a ti Carlos! con mis insistentes y reiteradas peticiones!

    Megaupload si borra enlaces, pero previamente deben de ser denunciados, como supongo que nadie denunciará tus archivos subidos, perdurarán esperemos.

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  5. Hola, Anónimo, no ha aparecido por aquí pero a mí sí me ha llegado tu comentario. Te respondo con una entrada que estoy escribiendo. Un cordial saludo y gracias por tu comentario.

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  6. ¡Qué cabronazo Brahms con la historia de las crucecitas a Hugo Wolf¡
    Eso se llama "crucificar" a alguien y lo demás son tonterías. Menos mal que Wolf no se hundió con experiencias de este tipo y siguió su carrera.
    Creo que con Sibelius también pasó algo similar con alguna de sus sinfonías. Todo el mundo buscaba la aprobación de Brahms en el campo musical.

    Es famosa la confrontación/dicotomía entre los brahmsianos y los wagnerianos. Un buen ejemplo de odio visceral. Como el que hubo entre Satie y Saint-Saens.

    Personalmente, me quedo con toda buena música y creo reconocer tanto en Brahms como en Wagner ejemplos claros de ella. Aunque reconozco que Brahms es en su totalidad claramente superior. Pero hay momentos en obras como Tristan e Isolda (preludio, muerte...), Parsifal (preludio, mujeres en flor, música de la transfiguración del grial...) que son sobrecogedores y emocionantes.

    Pero, claro, en el campo de la música de cámara: Brahms 1- Wagner 0. Y no hay penaltis que valgan.

    Del Quinteto para piano tenía la versión de Glenn Gould con un cuarteto canadiense cuyo nombre prefiero olvidar. Versión muy enérgica y alocada pero que enganchaba.

    Me quedo con el tercer movimiento con ese carácter más homofónico y con las síncopas en el tema y, también, con el inicio del último movimiento (esa especie de introducción "cuasi-dodecafónica")

    Es un quinteto misterioso, oscuro, aterciopelado, con momentos épicos.

    Una de las mejores obras de cámara, sin duda.

    Muy buena entrada y vaya tela con Pollini.

    Un cordial saludo.

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    1. Sí, Hugo Wolf sobrevivió, pero terminó tristemente sus días en una institución psiquiátrica. Es muy triste el caso de este gran compositor que, como tantos otros, es casi un perfeto desconocido en este país.

      Hay tanta música, y tan alcance de la mano en la actualidad, que creo que casi cualquier criterio de elección es válido, incluso, y muy por supuesto, el prejuicio. Con Wagner siempre me ha pasado eso: intenté de joven escuchar alguna ópera suya completa, como Tristán, y no hubo manera, me dormía. También siento repulsión por la ampulosidad, la grandilocuendia, la prepotencia, vanidad excesiva... y este "gordo cabeza gorda" era maestro conspicuo en todo esto. Desde luego, las obras o fragmentos que menciona me parecen muy hermosas.

      Pollini es uno de los mejores pianistas de la actualidad, si no el mejor. Nunca he entendido por qué está tan minusvalorado. La gente dice que es muy "frío"; quizá en jazz dirían simplemente que pertenece a los músicos "cool"...

      Muchas gracias por el comentario

      Un afectuoso saludo

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  7. Yo, que lo sepas, llevo poco tiempo escuchando en tu blog y no me echa para atrás el escuchar las dos versiones de esta sonata. Lo de la Cadencia Evitada es para nota.
    A mí, Caspar, el pintor, me parece muy sugestivo: me mezo en su naturalismo. Vi una exposición suya y me gustó bastante:

    http://tempero-koroneiki.blogspot.com.es/2010/01/coincidencias-caspar-david-friedrich-i.html

    http://tempero-koroneiki.blogspot.com.es/2010/01/coincidencias-y-divergencias-caspar.html

    Yo, otra de mis aficiones, aparte de las que ya vas conociendo, es la de ser una cabra montés. Si no hay zarzas ni breñas que lo impidan, yo saco líneas rectas en mis ascensiones en las montañas. La alta montaña ya es otro cantar.

    Un abrazo, Carlos. Tú almenos eres más frugal que Brahms.

    Buenas noches.

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    1. Mientras escucho "La catedral" por El Niño Josele, pienso en lo mágico que tiene el hecho que tú "tiembles" con esa cadencia evitada y yo con la guitarra que ahora suena en mis auriculares: dos cosas absolutamente distintas, alejadas en el tiempo y en la distancia, y en todo lo demás, menos en lo esencial. Te doy una priminicia: en la próxima entada de G & P va a aparecer una cita; posiblemente ya lo habrás leído en mi blog, pues lo repito hasta el hastío: soy ateo como la pata de un burro, aun así la cita: "El arte es el hilo umbilical que nos une con lo divino". No sé qué es eso de "divino", pero sí, el arte nos une, en lo divino y en lo humano, nos une, nos hace uno.
      Ahora suena Navarra, con la sonata "Arpeggione" de Schubert, de tu otra entrada, una de mis músicas del alma.
      No conocía los dibujos de Friedrich, son tan buenos como sus cuadros, porque, para mí, cuando el arte es arte ya no puede ser más, y estos dibujos lo son. Qué coincidencia entre los árboles con nidos de cigüeñas, las del Manzanares y las de vete tú a saber dónde.
      De tu vida en contanco con lo agreste ya voy sabiendo algo: miro a menudo tu foto, la que estás en el huerto, y me digo: "que cabrón", qué hombre más feliz, que expresión la de su rostro, no le hace falta nada para sonreír, sólo un azadón. Claro, luego te conmueven otras cosas, pero lo tuyo con la naturaleza es admirable y envidiable.
      El "escusado" también tiene su arte; he visto esas fotos tuyas de arquitecturas campestres y me parecen magníficas; mi estilo arquitectónico preferido, con diferencia, es el románico; un puñado de piedras creando un pequeño hábitat en un entorno insuperable, los árboles y las montañas.
      Por último, y para no atormentarte tanto de buena mañana, sobresaco una cita de tu entrada que comparto hasta la médula, padecí durante casi veinte años de "diarrea", cuatro, cinco, seis diarias...
      'Dios como Creador de la Naturaleza?
      Imagínatelo creando la diarrea.
      Divino...'
      Un abrazo, Manuel, me caes como el rocío cada madrugada.

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