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domingo, 12 de febrero de 2012

WINTERREISE - 4, ERSTARRUNG - FRANZ SCHUBERT



Winterreise - 4, Erstarrung




Petrificado
Andrés Neuman

Busco en vano en la nieve
las huellas de sus pasos
allí por donde, juntos,
cruzábamos el prado.

Quiero besar el suelo,
traspasar hielo y nieve
hasta alcanzar la tierra
con lágrimas ardientes.

¿Dónde encontrar un pétalo,
dónde una hierba verde?
Las flores están muertas
y el prado palidece.

¿No hay por aquí el más leve
recuerdo que llevarme?
¿Quién me hablará de ella
cuando mi dolor calle?

Su imagen se refleja
en mi pecho menguante;
¡si el pecho se deshiela,
derretirá su imagen!


Congelación
Fernando Pérez Cárceles

Busco en la nieve inútilmente
la huella de sus pasos,
por donde abrazada a mí
atravesó la verde campiña.

Quiero besar el suelo,
y penetrar el hielo y la nieve
con mis cálidas lágrimas
hasta que vea la tierra.

¿Dónde encontrar una flor,
dónde encontrar la verde hierba?
Las flores están muertas
y la hierba se ve mustia.

Entonces, ¿no tengo ningún recuerdo
que pueda llevarme de aquí?
Cuando mis penas callen,
¿quién me hablará entonces de ella?

Mi corazón está como muerto,
y la imagen de ella se congela dentro de él:
si mi corazón se deshiela nuevamente,
fluye también su imagen.
  

Lo primero que llama la atención en esta entrada es las muy distintas versiones que han realizado los dos traductores convocados. Ya la palabra que constituye su título, Erstarrung, tiene múltiples traducciones: «rigidez», «solidificación», «entumecimiento»,... Jamás una traducción captará todos los matices de un texto al verterlo a otra lengua. Pero, ¡acaso hablando la misma lengua se transmite y capta el significado completo de lo que se pronuncia? No, por mucho ahínco que se ponga en expresar un enunciado y mucha atención se preste para intentar comprenderlo, jamás se dirá todo lo que se quiere ni entenderá lo que se escuche. Por eso, una simple conversación entre dos personas que se hablen en una misma lengua que sea la materna para ambas, ya supone un ejercicio de traducción: la comprensión es traducción.


Cuando se traduce de un idioma a otro, la dificultad se dispara. Evidentemente, esto la hace mucho más valiosa, es más, imprescindible. Por otro lado es un ejercicio antiquísimo: es más que probable que cuando dos humanoides pertenecientes a distintos clanes, tribus u orígenes se toparon por primera vez cara a cara, en primer lugar la emprenderían a garrotazos los unos con los otros; pero una vez rebasada esa primera fase de acercamiento inicial lo más seguro es que, los supervivientes, se dirigirían la palabra: para pedirse tabaco, o fuego, o algo; ¡ah, maravilla! en ese preciso instante nació la traducción, ¿quién va a ser tan necio de restarle mérito al hacerse entender, al intentar dejar el garrote para acudir al habla? Siempre que hablo de este tema, no puedo evitarlo, me viene a la mente ese famoso pasaje del Quijote, ubicado en el capítulo LXII de su segunda parte, en el que el hidalgo pronuncia, en el más hermoso de los castellanos, aquello de:

«Pero, con todo esto, me parece que el traducir de una lengua en otra, como no sea de las reinas de las lenguas, griega y latina, es como quien mira los tapices flamencos por el revés, que aunque se veen las figuras, son llenas de hilos que las escurecen y no se veen con la lisura y tez de la haz; y el traducir de lenguas fáciles ni arguye ingenio ni elocución, como no le arguye el que traslada ni el que copia un papel de otro papel. Y no por esto quiero inferir que no sea loable este ejercicio del traducir, porque en otras cosas peores se podría ocupar el hombre y que menos provecho le trujesen»

En castellano está escrito, y sin embargo, tan sólo el paso de los años, ha hecho de esa nuestra lengua otra, que requerirá que más de uno tenga que leer más de una vez el pasaje, como a mí me pasó, y haya de acudir al diccionario donde no hallará ya algunas de las voces. Mención ineludible merece el famoso relato de mi amado Jorge Luis Borges titulado «Pierre Menard, autor del Quijote», relato en el que con su habitual lucidez y sabiduría da detallada razón de lo justificado de dicho título, y en el que traduce, no ya de un idioma a otro, ni de uno al mismo, más bien cabría decir de un ámbito a otro, de una a otra dimensión.

http://www.mediafire.com/?7hdq5py32pdl2xm



Una vez más, a través de la traducción, de las traducciones, de la música, de la poesía, de sus artes y destrezas respectivas, el humano intenta contar algo, sólo eso, contar una historia, verídica o no, es lo de menos, lo mismo que hacían los de los garrotes cabe una hoguera en la noche de los tiempos.


En este Lied, nuestro amigo viajero, busca otros símbolos, otro lenguaje, busca las huellas de su amada, para, al leerlas, recordar, que es uno de los modos de entender; también quiere besarlas, es decir, entablar diálogo con ellas, no es mudo el lenguaje de los besos. El propio caminante lo dice: quiere encontrar tan sólo un recuerdo, para que le hable de ella cuando su dolor cese. Sin embargo no hay un diálogo, sólo un monólogo, es decir, un diálogo consigo mismo. Agitación, soledad, vacío, ausencia, desesperanza, gran dramatismo el de este poema.


Y, una vez más, Schubert, intentará con todos los medios a su alcance, conseguir lo que aquí estamos tratando: hacer entender, contar una historia. Y lo hace con una música que es de las más bellas de todo el ciclo, que posee una melodía subyugante, llena de desesperación y de furia, y al mismo tiempo con unos momentos de gran ternura.


Ya el acompañamiento, desde el preludio, es un caballo al galope, sobre el que montamos y corremos a través de tierras agrestes, sin cesar ni un instante; sólo por un momento se vuelve el paisaje verde y lisa pradera, sólo un instante en el que pasaremos brevemente por la bemol mayor. Veamos el manuscrito:


 Podemos decir que hasta la escritura es furiosa, precipitada. En el tercer compás del preludio rectifica, está escribiendo rápido, se equivoca, baja hasta el mi bemol y corrige. ¿Podemos aventurar una explicación a este error? Ya en el Lied anterior, en el que aparece a menudo la palabra «lágrima», Schubert recurre a notas descendentes por grados conjuntos para evocar algo que resbala, que cae.


Observemos cómo desde la síncopa re bemol prosigue el trazo por grados conjuntos descendentes. Veámoslo en partituras modernas:


En «Gefror'ne Thränen» comprobamos cómo predominan claramente las sucesiones descendentes por grados conjuntos. ¿Por qué no pensar que al escribir el comienzo del siguiente Lied, «Erstarrung», quizá en el mismo día en que acabase el anterior y todavía influido por su atmósfera, errase y siguiera un grado más descendente? Además, obsérvese cómo aquí, en el Lied que hoy nos ocupa, cuando el texto dice la palabra «Thränen», «lágrimas», también la hace coincidir con una sucesión de grados conjuntos descendentes:


¿Es una casualidad que aquí escriba la sol fa mi...  y en el preludio del siguiente Lied escriba lo mismo y luego lo corrija? No creo en las casualidades. Cuando escuchemos las distintas versiones podremos comprobar cómo, de un modo u otro, enfatiza cada cantante este breve pasaje: Thränen...



Comencemos escuchando tres versiones distintas del mismo cantante, el gran Fischer-Dieskau, tres lecturas distintas, tres traducciones. Las presento por orden cronológico de grabación: la primera con el pianista Reutter grabada en 1952; luego la más famosa con Moore y a continuación la última versión que grabó con el pianista Murray Perahia. Podemos comprobar que a menudo que pasa el tiempo, la voz de Dietrich se va haciendo menos oscura y su interpretación menos impetuosa y dramática, podemos observar la evolución de este maestro:


 




Ahora una versión muy interesante a cargo de Jon Vickers y Geoffrey Parsons:

 

Una voz femenina, en una interpretación muy apasionada, la de Brigitte Fassbaender acompañada por Aribert Reiman:


En arreglo para cuarteto de cuerda y tenor de Jens Josef; Christian Elsner, tenor y el Henschel Quartett.


A continuación la versión del tenor Peter Pears acompañado al piano por su amante el compositor Benjamin Britten. Pears no está mal, Britten toca muy bien. Como todo el mundo sabe, Britten, fue un compositor aunque no todo el mundo lo considere tal cosa. Lo que sí es admitido por todos es la afición sexual de Benjamin por los niños y adolescentes, ¡acuso!


Escuchemos la siempre estimulante versión de Peter Anders y Michael Rauchensein. Obsérvese el énfasis antes mencionado:


Podemos continuar con la recreación para orquesta y tenor del compositor Hans Zender; Hans Peter Blochwitz es el cantante y al propio Hans Zender (don Juan Palomo) dirige al Ensemble Modern:


Peter Schreier y Sviatoslav son los responsables de esta magnífica interpretación:


Para terminar, como siempre, Hans Hotter y Gerald Moore, siempre magnífica:



No sé ustedes pero yo estoy un poco fatigado. Les pido disculpas si les he cansado en demasía.


3 comentarios:

  1. Muchas gracias por ésta exposición magnífica.

    A propósito del señor Müller y de la traducción del poema.

    Como ha sido dicho, los poemas de Wilhelm Müller se originan en la lírica popular; en sus trabajos de recopilación de historias sencillas de la tradicion y de la época que él, historiador y filólogo, convertía en poemas.

    Traducción de Luis Gago

    Entumecimiento

    En vano busco en la nieve
    huellas de sus pisadas
    allí donde ella recorría
    los verdes prados de mi brazo.

    Quiero besar el suelo,
    traspasando el hielo y la nieve
    con mis ardientes lágrimas,
    hasta que vea la tierra.

    ¿Dónde hallaré una flor?
    ¿Dónde hallaré hierba verde?
    Las flores ya han muerto,
    la hierba está tan pálida.

    ¿No me llevaré entonces
    de aquí ningún recuerdo?
    Cuando se acallen mis pesares,
    ¿quién me hablará de ella?

    Mi corazón está como muerto,
    dentro está su imagen helada:
    si mi corazón vuelve a fundirse,
    también su imagen rezumará!

    un quijote

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    Respuestas
    1. Estimado amigo, muchas gracias a usted por su comentario, así como, en esta ocasión, por aportar a la entrada la magnífica traducción de Luis Gago.

      Resulta llamativo las incontables metáforas que utiliza Müller, tanto en este como en el resto de los Lieder, para expresar la falta de esperanza, la desesperación. El enamorado no correspondido parte en busca de... ¿de qué? En realidad no lo sabe, es más una huída que un viaje: no tiene esperanza, sólo camina, en absoluta soledad; no se encuentra con ninguna persona en tdod su trayecto, nadie a quien mirar y que le mire a los ojos: sólo nos vemos a nosotros mismos cuando vemos nuestra mirada reflejada en los ojos de otra persona; de no ser así es como si no existiéramos: «sólo somos el sueño de una sombra», parafraseando a Píndaro.

      Muchas gracias de nuevo, apreciado amigo

      Le saludo con sumo afecto

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  2. El enamorado no correspondido, o abandonado, o, incluso, traicionado ( un ser masculino casi siempre, por tradición en nuestra historia patriarcal - larga tela por cortar). En el fondo se trata del asunto más hondamente humano del Deseo, el amar, la madre simbólica y/o real y sus extensiones: la afectividad, es decir, los afectos todos; los que relacionan humanos entre sí; el padre; la simpatía con los otros y los seres vivos, el planeta; la comunidad posible o no; la fraternidad, la amistad. El sempiterno tema del amor que el Romanticismo hubo de exaltar, junto a todo aquello que sabemos... Que toda vena romántica continúa o rescata, que se transforma también o reestructura en nuestro tiempo marcado por la técnica, superficial o supuestamente no-afectivo.
    El bolero, el tango, la balada moderna, etc. y etc., la canción romántica popular, en general, ¿en qué y cómo han mutado?. ...

    Siempre me ha parecido hallar o sentir que la amistad representa la mejor forma del amar, creo preferir los ojos-espejo del -o de la- Amig@ a los extasiados, más impermanentes, del amante. Me doy cuenta que estoy exagerando, se trata, más bien de dos tempos, y, de cualidades diferentes, ¿cierto?

    Se olvida usted de 'Der Leiermann'.

    Nota: su amiga, la artista Inés González ha creado en torno a éste Lieder un velo de una delicadeza... (Me encanta la obra de ella).

    un abrazo inmenso,
    de un quijote




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