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miércoles, 7 de marzo de 2012

HÁLITOS DE PRIMAVERA


Aquí, en el Levante, junto al Mediterráneo, la primavera se anuncia a sopetones, se asoma y se esconde. Por el cielo corren las nubes, y en las casas, la luz va y viene. 

 




Hace sol y al tiempo un viento frío. Por las noches las nubes tapan y destapan la Luna.


También los ánimos y afectos, se alternan fugazmente: ahora estás alegre, el corazón se acelera


 

 ahora estás triste, el corazón se acelera



  ahora soñoliento, encandilado



 y el corazón se acelera, un vago recuerdo.




Vaya manera de hacer el ganso.


P. S. Toda la música de esta entrada proviene de este magnífico cedé de Brandford Marsalis


Háganse un regalo, se lo merecen, se lo han ganado.

5 comentarios:

  1. ai mestre, què poc m'agrada això de "Levante"... un término que denota subordinación hacia el "centro", y que no es propio de ti aunque no dudo que será un lapsus del lenguaje. Nada, dos padresnuestros y quedas perdonado.

    Bromas a parte, gracias por el regalo. Continuo con el contrapunto desflorado.

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    1. Mi muy apreciado José, verás, yo no soy patriota, ni español ni valenciano; la cigüeña tuvo a bien dejarme caer en este lugar, en el que me siento más bien extraño (por ejemplo, ya sabes cuánto detesto la dulzaina). A mí no me duele, no me enorgullece, no me nada, ser español o valenciano. Me gusta, como muchas veces he dicho, los cielos de Valencia, su huerta, el azahar, alguna que otra cosa más. De España me gusta su románico... ahora no se me ocurre otra cosa, estoy cansado, pero casi seguro que hay dos tres cosas más, por lo menos. El documentado escrito del Consell Valencià de Cultura referente a la pertinencia del término «Levante» para designar estos u otros territorios me importa poco, tan poco que nada. Yo, la cultura, por esta zona de aquí, a la derecha de España, no la veo por ningún lado; desde aquí hacia la izquierda la veo lo mismo. Cuando digo Levante, o levante, digo el lado de un sitio por el que el sol se levanta, como contraposición a poniente, que es por donde se pone. También podría decir oriental y occidental, izquierda y derecha, Valencia y Lisboa. Eximeno llamaba a Valencia Il giardino della Spagna; otros la llaman País Valencià; otros Lo Regne; también hay quien sueña en voz alta diciendo Països Catalans; y, quizá, lo más correcto sea Comunidad Valenciana, cágate lorito. Ya te digo, me importa cuatro pitos. Lo que sí que me importa, y me duele, es que los unos y los otros, los de aquí, los de allá y los de acullá, más la muy ilustrísima dama que los trajo a este sitio como quiera que se llame, pierdan miserablemente el tiempo dilucidando cómo llamar al continente, y dándose de mamporros los unos contra los otros, en lugar de ocuparse en enriquecer y cuidar, alimentar y acrecentar el contenido. Siempre acabo diciendo lo mismo: poneos de acuerdo en cómo llamar al país, estado, nación, península que habitamos, en cómo se llama el idioma que se habla, en cómo llamar a la zona que cae junto al Mediterráneo más o menos por el centro y en cómo se llama lo que se habla por esa zona y luego me lo decís: os prometo que si decidís que España se llama, en realidad, Panderetaña y lo que allí se habla es el Anónimo Pi, no me oiréis rechistar, y lo mismo para todo lo demás. Pero por favor, a continuación pongámonos a hacer algo de provecho, como, por ejemplo, afinar los pianos del conservatorio y poner una triste pizarra con pentagramas en el aula donde damos clase, ¡ah!, y la tiza la pongo yo.
      Te mandaría un abrazo pero no te abarco. Que sea un muy afectuoso saludo, mi muy apreciado Better.

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  2. Aunque difiero en la teoría, coincido contigo en la práctica, y es que las personas y su calidad de vida son lo principal y lo otro es accesorio. En todo caso, no hay que olvidar que los sentimientos están ahí y por alguna extraña razón los humanos tendemos a amar, o simplemente tener aprecio por paisajes, melodías, tradiciones, sonidos, personas, etc. Y todo eso es muy natural y muy sano, siempre que ello no conduzca a despreciar a otros paisajes, melodías, etc. sólo por no ser "nuestras".

    Como yo tampoco te abarco, te mando otro saludo igual de afectuoso. No corras mucho!

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    1. Es posible que no estemos al cien por cien de acuerdo en todo. Lo cual es maravilloso, perfecto; podemos hablar y escucharnos y comprendernos sin que, como en otras situaciones, salten chispas. Pero creo que en lo esencial coincidimos plenamente. Recuerdo que en cierta ocasión, un conocido, refiriéndose a unos asuntos que nos concernían a un grupo de personas (o casi), se refirió a ese conjunto de intereses, con toda la seriedad del mundo, como "La cosa nostra"; flipante coincidencia, ¿no te parece?
      Hoy si que te doy un abrazo aunque me tenga que subir a un silla.

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  3. Lo suyo sería que todas las personas fueran capaces de razonar y llegar a la mutua comprensión. El título de tu blog sería más corto!

    La cosa nostra, tan lejos y tan cerca. Nos vemos mañana, a ver si te puedo llevar algo decente. No prometo nada! Una abraçada.

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