Páginas vistas en total

Seguidores

lunes, 19 de marzo de 2012

EL ACORDEÓN

Hay instrumentos e instrumentos. Pero, bueno, de eso ya hablaremos otro día, no empecemos con tiranteces.

Ya hemos dicho en otras ocasiones que lo importante no es el instrumento sino el músico que hay detrás. Vale, siempre hay excepciones.


Procuremos no desviarnos del tema. Me gustaría hablar en esta ocasión de un instrumento, como se dice hoy en día, en alza, sí, un instrumento en alza. Desde sus muy humildes orígenes, 


pasando por los más honrosos bailes para jubilados, 


sin dejar de lado el más terco de los olvidos así como un, en ocasiones merecido, menosprecio cuando no un bochornoso... ¿ridículo?,


este instrumento ha alcanzado un lugar de gran relieve en el panorama musical contemporáneo. En efecto, damas y caballeros, estamos hablando del acordeón. A mí, su timbre, si quien toca lo hace muy muy bien e interpreta música muy muy buena, me entusiasma. Es un sonido, el del acordeón, que posee infinidad de colores y matices, desde el más dulce, delgado, casi transparente, hasta el más metálico, grueso, feroz.



Como pueden ver los hay de teclado y de botones. Los botones no tengo ni idea de cómo tienen repartidas las notas:


Es un instrumento de una dificultad técnica enorme, equiparable a la de la mayoría de los instrumentos. Decimos que es un instrumento en alza por dos razones: en primer lugar porque se está componiendo mucha música culta para acordeón, solo o junto a con las más diversas formaciones instrumentales, aunque es en la música de cámara donde mejor acogida tiene. Por otro lado se están realizando transcripciones de gran calidad de obras del repertorio clásico con sorprendentes resultados. Todo esto ha sido posible gracias a la gran evolución que ha tenido su técnica desde hace unos veinte o treinta años. También gracias a que se ha introducido su estudio en los conservatorios. Destacan en este instrumento intérpretes rusos, franceses y japoneses.


Escuchemos en primer lugar una composición reciente para este instrumento: «Like a Water Buffalo», del compositor Yuji Takahashi. Interpreta magistralmente la acordeonista Mie Miki, a quien se puede ver en la foto de aquí arriba:


Ahora una transcripción de una de las «Piezas líricas» Op. 71 de Grieg, la titulada «Érase una vez», con la misma intérprete:


De nuevo Mie Miki interpreta una pieza contemporánea, la titulada «Ein Lied des Fremders», de Yuji Takahashi:



La cantante Elisabeth Kulman acompañada del conjunto «Amarcord Wien» nos deleitan ahora con el Lied de Mahler « Ging Heut Morgen Uebers». Este insólito conjunto está constituido por Sebastian Gurtler, violín, Michael Williams, chelo, Gerhard Muthspiel, contrabajo y Tommaso Huber al acordeón:


Escuchemos a el «Amarcord Wien» tocando una transcripción muy original de una pieza muy escuchada en este blog en muy diferentes versiones: la «Gipnopedia» nº 1 de Erik Satie:


El otro día escuchábamos diferentes versiones de «El arte de la fuga» del gran Bach. No escuchamos esta versión, a cargo del «Trio 335» que está constituido por Amy Goeser, oboe, Heike Storm, acordeón y Steve Vacchi al fagot. El contrapunctus primero:


Pero, bueno, no sólo en la música «docta» (que decía la Wiki el otro día) encontramos a la humilde acordeón. A los pocos compases del comienzo de esta canción interpretada por Curtis Stigers pueden oír, si tienen la paciencia de esperar, un bonito solo de acordeón. La canción se titula «As You Turn To Go»:


En fin, quizá peque de atiborrar las entradas con demasiadas versiones, audios y otras zarandajas. Pero es que hay tanta música magnífica, tantas magníficas intérpretes. Les ruego me perdonen que abuse un poco más de su amable paciencia y les proponga la audición de una obra completa. Se trata del «Italienisches Konzert» («Concierto italiano»), BWV 971 de Johann Sebastian Bach, en sus tres movimientos: el primero no tiene indicación de velocidad, el segundo es un Andante y el tercero un Presto. Escuchando la interpretación de Mie Miki no puedo dejar de pensar en que si la escuchara el viejo Bach se le pondría una sonrisa de oreja a oreja. Desde el primer momento deslumbra el virtuosismo y musicalidad de esta gran acordeonista; observen, por ejemplo, la endiablada velocidad con que arremete el Presto final. Eso no es de este mundo:

 




Sorprendente, ¿eh? Espero que hayan disfrutado tanto como yo del bello sonido del humilde y glorioso acordeón.


(...)

(Un rato más tarde...) Estoy escuchando el Adagietto de la quinta sinfonía de Gustav Mahler y no puedo resistirme a la tentación de añadirlo a esta entrada a modo de bis. Se trata de una transcripción muy bien hecha interpretada por «Amarcord Wien». Es realmente deliciosa. Les pido disculpas por ser taaan pesado.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada