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miércoles, 21 de marzo de 2012

WINTERREISE - 7, AUF DEM FLUSSE - FRANZ SCHUBERT


Comencemos escuchando el poema de Müller empleado para este Lied declamado por el poeta y escritor alemán Peter Härtling, autor, entre otras obras, de «Hölderlin: una novela», «Schubert» y «Schumanns Schatten: Variationen über mehrere Personen»:



Auf dem Flusse
Wilhelm Müller

Der du so lustig rauschtest,
Du heller, wilder Fluß,
Wie still bist du geworden,
Gibst keinen Scheidegruß.

Mit harter, starrer Rinde
Hast du dich überdeckt,
Liegst kalt und unbeweglich
Im Sande ausgestreckt.

In deine Decke grab' ich
Mit einem spitzen Stein
Den Namen meiner Liebchen
Und Stund' und Tag hinein:

Den Tag des ersten Grußes,
Den Tag, an dem ich ging;
Um Nam' und Zahlen windet
Sich ein zerbroch'ner Ring.

Mein Herz, in diesem Bache
Erkennst du nun dein Bild?
Ob's unter seiner Rinde
Wohl auch so reißend schwillt?

De idéntica manera que ocurre con la interpretación musical, en la que no se puede encontrar dos versiones iguales de una misma composición, ocurre con la recitación: un rapsoda pronuncia un poema de una manera propia que nunca será igual a la de otro recitador. Podemos comprobarlo escuchando Auf dem Flusse declamado por el actor austriaco Xaver Hutter:


Sobre el río
Andrés Neuman

Tú, que alegre corrías,
claro y silvestre río,
¡cuán silencioso estás!
Hoy no te has despedido.

Esperas que tu firme
coraza te proteja;
helado, imperturbable,
yaces sobre la arena.

Grabo en tu superficie
con afiladas piedras
el nombre de mi amada,
y la hora, y la fecha.

El día de mi marcha,
el día en que nos vimos:
rodeando cifras, nombres,
se ha quebrado el anillo.

Corazón, ¿no devuelve
tu imagen este río?
¿No se esconde un torrente
bajo tu piel de frío?


La música de este Lied es una de las más enigmáticas escritas por Schubert. La armonía empleada por Schubert para enfatizar el poema de Müller es insólita, me atrevería a decir que es la primera vez en la historia de la música que se utiliza el giro armónico que vamos a señalar a continuación. Schubert es uno de los más grandes compositores de la historia; su contribución a la evolución de la armonía es fundamental. Así, en el compás 9, escribe un cambio de tono, no una modulación, que juraría es la primera vez que se emplea: se trata de un brusco cambio de la tonalidad principal, mi menor, a la muy lejana y extraña tonalidad de re sostenido menor; al tratarse de un cambio de tono, como hemos señalado, y no de una modulación, no hay tránsito alguno, no existe nada entre un tono y otro que suavice la transformación. Ni qué decir tiene que el resultado sonoro de este giro es sorprendente, sobrecogedor, crea una atmósfera un tanto fantasmagórica, espectral.

Idris Kahn

En el momento crucial añade la indicación (sehr leise), cuya traducción en este contexto sería «muy silencioso»; además aparece escrita la indicación «tres pes», que significa pianissimo, muy suave; obsérvese que en ese preciso momento el texto está diciendo Wie still bist du geworden, es decir, «¡cuán silencioso estás!; todo este conjunto de circunstancias es por sí solo de lo más elocuente. Sería exagerado decir que este cambio de tono no se utilizará con soltura hasta mucho más tarde; en el Romanticismo la armonía alcanza ámbitos mucho más complejos. Pero el compositor que utilizará este giro como un elemento propio de su lenguaje será Prokofiev, en pleno siglo XX. Queda de manifiesto que el significado auténtico del concepto de «modernidad» está muy alejado del que se utiliza hoy en día para justificar las inmensas gilipolleces, paparruchas, memeces, cursilerías, pedanterías, en fin..., estupideces de todo pelo y condición, y, sobre todo, objetos artísticos de toda índole que únicamente se sustentan en lo gratuito, en la ignorancia, en la estrechez de miras y en la estulticia más insultante. Lo auténticamente moderno es aquello que, paradójicamente, no pasa de moda. Cabe señalar, y ahora me dirijo a mis alumnos en particular, que estamos ante un caso de acorde de sexta y cuarta cadencial que si es un quinto grado yo soy El Gato con Botas; si por casualidad algún profesor de armonía, análisis, fundamentos de composición o cualquier otra disciplina similar leyera o leyese estas modestas reflexiones, puede, a su vez y si así le peta, reflexionar sobre esa grandísima burrada que un puñadito de ignorantes aburridos, y una caterva de menesterosos acólitos, empezaron a poner de moda hace unos cuantos años... Este es el cuerpo del delito en cuestión con el lugar de autos debidamente señalizado:


A continuación podemos comprobar cómo el propio Schubert duda en el momento de gestación de este pasaje: primero escribe si bemol, evidentemente porque es una nota infinitamente más cercana que el la sostenido por el que al final se decanta; es decir, que cambia a re sostenido menor en lugar de a mi bemol menor, una brillante jugada:


(Vale, ya sé que no se ve un pijo, pero si se pincha en la imagen se hace grande y se ve un poco mejor; si ni así, aquí está este artilugio que no creo que Schubert vaya a utilizar de momento)


Pero, ¿cómo suena? ¿suena, quizá, a experimento casero? ¿suena duro, forzado? Jamás, jamás Schubert, ni ningún otro gran maestro, escribiría algo que su exquisito oído no aprobase, ni una sola nota. Comprobémoslo:

 

Idris Kahn
Podemos observar, en el siguiente audio, cómo, la búsqueda de la modernidad y originalidad, parece fruto del aburrimiento, del desficio, de las ganas de llamar la atención y de una gran vanidad. La introducción que se inventa Hans Zender para este Lied, ¿aporta algo?, ¿mejora, enfatiza, colorea?, o, por el contrario, ¿es un pegote, algo inútil e impertinente? Que cada cual saque sus propias conclusiones, pues no faltaba más; canta Hans Peter Blochwitz acompañado del «Ensemble Modern» esta recreación realizada por Hans Zender:


Pasemos a escuchar versiones normales y corrientes de este bello Lied. Comencemos con  Christine Schäfer acompañada por Eric Schneider:

 

Bueno, o no tan normales y corrientes pero sin llegar a lo estrambótico. A continuación podemos escuchar a Prégardien acompañado por el grupo «Pentaèdre»:


A continuación una de mis versiones predilectas: Martti Talvela acompañado por Ralf Gothoni:



¿Cómo se las ingeniará nuestro amigo Matthias Loibner para acompañar esta canción con su zamfoña? Escuchémoslo. Canta Natasha Mirkovic:


Muy hermosa también esta versión de Christian Elsner acompañado por el Henschel Quartett:


Y ¿qué se puede decir Hans Hotter acompañado por Gerald Moore? Mejor no decir nada y escuchar con atención:


Gerard Souzay, como siempre, dulcemente expresivo; le acompaña Dalton Baldwin:


No puedo dejar de brindarles la oportunidad de escuchar esta canción en interpretación de Peter Schreier y Sviatoslav Richter:


Para terminar les propongo la siempre inigualable, inapelable versión del tándem Dietrich Fischer-Dieskau - Gerald Moore. Hoy, la palabra «terminar» tiene un mayor significado. En efecto, ayer día 20 comenzó la primavera y como ya me imaginaba y así lo comenté en su día no he podido concluir con todo el ciclo Winterreise en la estación que le es propia. De modo que dejamos a nuestro joven amigo en su eterno itinerario, nos despedimos de él hasta el próximo invierno. No sé muy bien por qué, pero despedirme de este desafortunado muchacho, me encoje un poco el corazón. ¡Buen viaje, anónimo amigo! y buen viaje tengamos también todos nosotros hasta que retornen los fríos días del próximo invierno:





2 comentarios:

  1. Muy buena exposición de este Lied.

    Me encanta el romanticismo cuando empieza a sacarse modulaciones, enarmonías y otras curiosas hierbas de la chistera.

    Cuánto debe haber sentido, sufrido, anhelado Schubert para componer estos Lieder...

    Me ha gustado mucho la voz del bajo Talvela. Tiene un encanto especial.

    Mi momento supremo en este Lied es la cadencia "rompida" (V-VI) del final del mismo. Es brutal la fuerza con que llega y luego se desvanece con el final misterioso del piano.

    Un cordial saludo y una pronta recuperación.


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    Respuestas
    1. Schubert es, quizá, tan grande como el que más: Beethoven, Bach, Mozart, este Lied puede ser una muestra de ello. La cadencia a la que creo que usted se refiere (en la versión de Talvela minuto 2:52 aproximadamente) no es exactamente una cadencia rota, si me permite la observación, aunque su efecto es muy similar: en esta versión, en do menor, el bajo sube a la nota la bemol, pero no como nota fundamental del acorde de sexto grado sino como séptima del acorde de ¡séptima se sensible en tercera inversión! JAQUE MATE. Este enlace no es exactamente el propio de la cadencia "rompida" también llamada "rota"; se trata de una cadencia sin clasificar, a medias entre la rota y la evitada en cuanto a su sentido armónico, que no tiene un nombre propio. Por momentos como este, que los hay a miles en Schubert, hago el comentario inicial: Schubert fue uno de los más grandes.
      Muchas gracias por su comentario y por sus buenos deseos para mi pronta recuperación.
      Un afectuoso saludo

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