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miércoles, 18 de abril de 2012

EUFEMISMOS



A dios lo que es de dios, y al césar lo suyo. Los políticos serán lo que serán, fueron lo fueron, y no podrían haber sido otra cosa que lo que son, pero un mérito hay que reconocerles: tienen un talento fuera de lo común para encontrar eufemismos. De modo que, una vez transcurridos de sobra los cien días de gobierno preceptivos, paso a destacar dos magníficos ejemplos de sabiduría política.

Así, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, cree que no es correcto decir que se vaya a aumentar el número de alumnos por clase hasta la aberrante cantidad de 45; no señor, se trata de fomentar el que los niños «se relacionen y socialicen», qué qué, toma perla, este tío es un fenómeno de la Educación, un fenómeno paranormal.


Del mismo modo, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha dicho que no se trata de ninguna amnistía fiscal que valga sino «de una regulación de activos ocultos», toma castaña pilonga, este, este, ya no encuentro palabras, este tío es un campeón, a este hay que ponerle un monumento con la frasecita. ¿Cómo se le habrá ocurrido la tamaña hipocresía?, talento, político no se hace, se nace.

Sigo detestando a la clase política, soy así de insociable, irrelacionable, irregulable, inactivo y ocultista, un perroflauta incorregible. Qué orgulloso me siento de mí mismo.

Escuchemos a Clark Terry, que este sí que dice las cosas bien claritas, sin eufemismos ni milongas.



4 comentarios:

  1. Eufemismo: "Modo de expresar con suavidad o decoro ideas cuya franca expresión sería malsonante o molesta"
    Esta pandilla usa el eufemismo precisamente porque no tiene decoro ni decencia y la "franca expresión" sería "vamos a tratar de volver a conseguir que sólo los ricos accedan a una titulación superior, como siempre ha sido y como debe de ser"... por eso vamos a hacinar 36 o más alumnos por clase para que ni la mitad consiga acabar sus estudios y si es posible que la otra mitad no pueda pagar las tasas universitarias Carlos deseo de todo corazón que estés restablecido y tu dedo normalizado

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    1. No había leído la definición de la palabra eufemismo y, ahora y gracias a ti, al conocerla pienso que no es la palabra eufemismo la más adecuada para calificar lo que hace esta banda. Expresar algo con suavidad o decoro es algo digno de admirar, es elegante y educado, se hace para no herir o dañar a quien ha de escuchar una explicación que de otro modo sería malsonante, dolorosa, incluso insultante. Pero estos, además de no saber lo que es el decoro ni la decencia (ignorancia, al parecer, consustancial con todo político), no buscan ninguno de esos plausibles efectos: son malsonantes porque la rimbombancia siempre es cacofónica; causan dolor, porque lo que en realidad están diciendo tiene unas consecuencias que van a hacer mucho daño a muchas personas; son insultantes porque ofenden la inteligencia de cualquiera. Además, hacen como hizo la Iglesia durante tantos siglos: utilizar un lenguaje que una inmensa mayoría no entienda, en el caso de la Iglesia el latín y en el caso de estos el lenguaje «oficial», para hacer pasar así las barbaridades más atroces. Lo que voy a decir es un poco malsonante pero sería ridículo decirlo con un eufemismo; proviene de una película del gran Clint Eastwood: «Si me meas no me digas que está lloviendo».
      Cambiando de tema: ayer recogí los resultado pero la visita no la tengo hasta el martes próximo; el dedo sigue como una morcilla de Burgos, y duele como un demonio pero, al menos, ni sigue engordando y duele más que dolía. Muchas gracias por tu interés.
      Y muchas gracias por tus siempre inteligentes, amables y acertados comentarios.
      Un afectuoso saludo

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  2. Simplemente, magnífico!!! Y después dicen que los españoles no tienen sentido crítico!!! Hay una gran diferencia lamentablemente entre la teoría de la democracia y lo que existe en la práctica, que es más de lo mismo y nada de variedad donde elegir.... Qué clase de democracia es cuando no hay opciones que valgan la pena?

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    1. Gracias, Lorena: estoy muy de acuerdo con lo que expones. La democracia les sirvió a los de la Grecia clásica, en la que ni los esclavos ni las mujeres (¿?) podían votar. Por supuesto que las dictaduras son despreciables y ridículas, véase Corea del Norte. Pero, ¿no hay nada más? Los poderosos se quedan muy orgullosos de sí mismos y muy tranquilitos: "Con la máscara de la democracia ocultamos nuestro despotismo, como ha sido siempre, y el pueblo calladito porque le dejamos que vaya a las urnas cada cuatro años..."
      Un afectuoso saludo

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