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sábado, 21 de abril de 2012

LA CAPILLA SIXTINA


Hasta un reloj parado da la hora exacta dos veces al día, siempre que sea analógico, claro. Pues hasta para la Iglesia sirve el dicho: por despiste o vete tú a saber también la institución mencionada ha hecho algo meritorio, como el caso que nos ocupa.

 
La Capilla Sixtina es una de las construcciones arquitectónicas más importantes de la historia del arte, no tanto en cuanto a su arquitectura como a la gran cantidad, y por supuesto calidad, de pintura al fresco que sus muros internos decora. El nombre de la capilla se debe al papa Sixto IV, que como papa del Renacimiento fue un pájaro de aquí te espero Baldomero. Una mala tarde la tiene cualquiera y en una de esas se le ocurrió hacer lo único bueno de toda su vida: decidió reunir a un buen grupo de artistas de la época para que hicieran algo cuco en el Palacio Apostólico: Miguel Ángel, Rafael, Botticelli, Ghirlandaio... los mejores artistas no solo del Renacimiento, de toda la historia. No vamos aquí a dar pelos y señales de esta colosal obra de arte. Tan sólo señalaré como curiosidad el trabajo que un grupo de pintores realizó con la técnica denominada trampantojo, también denominada trompe-l'oeil. Esta técnica consiste, como su propio nombre indica, en pintar algo de tal modo que engañe a la vista de quien lo contempla. Así, las cortinas que decoran los muros en su parte inferior, están pintadas en trampantojo para crear la ilusión óptica de que son reales.


La pintura que podemos contemplar sobre estas líneas está pintada con la intención de causar la ilusión óptica de un muchaho que se escapa de un cuadro: «Escapando a la crítica», se titula el cuadro, y es su autor Pere Borrell del Caso. El siguiente es un ejemplo de trampantojo actual:


Mola, ¿eh? Bueno, volviendo al tema de la capilla y para concluir veamos la famosa capilla por fuera:


Y lo que es mejor, visitémosla...

(Si antes quitaron el sonido, ahora pónganlo de nuevo)

4 comentarios:

  1. MADRE MÍA !!!!!!
    Carlos, es una pasada, muchísimas gracias por compartir esta oportunidad de contemplar esta barbaridad. Nunca la había visto, entrar ahi dentro debe ser una sensación indescriptible. Me encantaría poder observarlo en directo algún día. Bellísimo.
    Solo con la primera imagen ya me he puesto nervioso.
    Un abrazo

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    1. Internet es una ventana al mundo. Ojalá puedas visitar esa maravilla pronto, mejor si es acompañado. Muchas gracias por tu comentario, Salva, un abrazo.

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  2. He podido estar en Roma unas cuantas veces y es casi imposible poder entrar y contemplar en condiciones la capilla sixtina. Colas kilométricas para entrar en los museos vaticanos, horarios restringidos, masificación de personas una vez dentro de la capilla.

    Sólo una vez pude entrar y con apenas tiempo para contemplarla. Es lo que tiene el turismo de masas. Lo que antes era para una selecta minoría ahora es para la gran mayoría.

    En Roma hay infinitas cosas que ver: Vaticano, San Pedro, Foro, Termas, Castillo Sant Angelo, iglesias barrocas, murallas, museos...

    Una obra excepcional: el Panteón de Agripa dentro del centro histórico. Con su óculo cenital que arroja un chorro de luz al interior. Divino.

    Hay unos grabados de Piranesi sobre esta obra y sobre Roma que son una delicia. Tal vez podrían ser dignos de su atención en éste su blog.

    Un saludo y Arrivederci, Roma¡¡

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    1. Por razones de muy diversa índole (como decía mi padre: la primera económica, y ya para qué seguir) nunca estuve en Roma. Antes de morir hay muchos lugares que quisiera visitar y sin duda Roma es uno de ellos. Sí que conozco y he estudiado con cierto detenimiento los grabados de Piranesi; su visión «romántica» de eso denominado «ruinas» es fascinante.

      Ci vediamo

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