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viernes, 13 de abril de 2012

LAS EDADES DE LA VIDA: NIÑEZ


Durante la infancia es cuando queda grabado en las mentes, en el corazón de las personas todo aquello que les acompañará el resto de sus vidas. Ya antes de nacer, somos distintos; ya antes de ser concebidos somos distintos. No es lo mismo ser concebido por dos personas sanas que llevan una vida apacible que por dos enfermas que viven una mala vida. Durante la gestación, hay madres que no fuman, no beben, se alimentan bien, descansan; también hay madres que se alimentan con lo que encuentran en contenedores de basura, duermen de mala manera, también las hay que no pueden dejar de trabajar quince horas al día, que no pueden dejar el cigarrillo, la botella, la jeringuilla, la prostitución. Todo eso influye, claro. No es determinante pero casi. Siempre habrá niños que independientemente de estas condiciones llegarán a ser personas buenas, malas, honradas, deshonestas, sanas, enfermas; médicos, psicópatas, asesinos, curas y monjas, compositores, drogadictos, abstemios. De todo. Pero hay una diferencia entre nacer en una cama de hospital de manos de un buen equipo médico que hacerlo en una casa abandonada de manos de la miseria; no es lo mismo que te metan en una cuna y que a tu madre le pongan un gotero con lo mejor de lo mejor que te dejen encima de unos periódicos mientras tu madre se mete lo peor de lo peor. Siempre hay, siempre ha habido clases.


Tan malo es el exceso como el defecto. Cuántas parejas hay hoy en día que pasados los cuarenta y muchos deciden que les falta, para realizarse plenamente, tener un par de criaturas, chico y chica a ser posible, y por ese orden: luego crían a esos pequeños infelices con mil pamplinas, paparruchas, regalos, mimos, cucamonas, ropita de este diseño o de este otro, remilgos; perdón, pero me da mucho asco contemplar esa mierda. Detesto los desfiles de moda infantil: no entiendo cómo se puede gastar una fortuna en la ropa de un niño que dentro de unos meses habrá que tirar a la basura pues un niño ¡crece! ¿pero es que no lo ven?


Erase una vez que se era un país maravilloso, con paro y tal pero maravilloso, en el que hubo una boda entre un príncipe azul, azul marino para ser exactos, y una chica que no era princesa ni nada: ¿no es como un cuento de hadas? Durante la ceremonia, docenas de niñitas y niñitos con unos ropajes que sólo se utilizaron para esa maravillosa ocasión iban de aquí para allá, portando la cola de la novia y tal; con lo que se gastó en la ropita esa de los cojones se podría haber comprado ropa para mil niños y no sólo para una ocasión. Ese mismo día, unas niñas palestinas fueron asesinadas, no recuerdo si como daños colaterales o qué; de la noticia me enteré yo y cuatro paletos más como yo que no estábamos viendo lo otro, lo de la boda. ATENCIÓN, PREGUNTA: ¿qué hubiera ocurrido si las niñas asesinadas hubieran sido de las que con lindos vestiditos participaban en el cuento de hadas? Ojo, tan inocentes son unas niñas como otras, la sociedad, las sociedades en las que han nacido por azar es lo que señalo y acuso.


Pero estamos aquí con motivo de la niñez. La sociedad que no cuida de los más débiles, niños y ancianos, es la sociedad más cruel, mezquina y miserable. Si consideramos las cosas globalmente vivimos en la sociedad más cruel, mezquina y miserable.


He escogido un puñado de imágenes de niños. Ha sido costoso y difícil. Cada foto, al pincharla, muestra su título y su autor. En esta época de recortes me he dicho, ¿por qué no recortar las fotos que me gusten? Es una manera de decir que las he robado. Pero sin maldad, para compartirlas con ustedes, un poco a lo Robin Hood. Como siempre digo: si alguien ve algo que le pertenece que me lo diga y lo quito antes que canta un gallo.

No hay nada  más hermoso que la sonrisa de un niño; nada que diga más que su mirada; nada más triste que su pobreza, tristeza, que su llanto.

Pasen y vean.


 















































De todas estas fotos, quizá, mi preferida sea esta. Niños normales y corrientes, ni ricos ni pobres. Sus caritas expresan las emociones infantiles de un modo inequívoco, sin poses, sin engaños, expresan la verdad, la única verdad que existe. Lo más bonito de este mundo.



4 comentarios:

  1. Los padres compran ropita mona a sus hijos porque tienen ilusión. La ilusión, como el amor, te lleva a hacer cosas que no son del todo lógico.

    También sucede que mucha gente no sabe qué regalarte y te regala ropa para la criatura.

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    1. Desde luego, ¡qué no daría uno a una criatura!, hasta la vida daría. Pero qué bonito sería que no existiesen esos estremecedores contrastes: unos tanto, tantísimo, y otros tan poco, tan poquísimo. Y lo de la ropa no es más que un pequeño detalle: ¿qué hacen niños detrás de unas rejas, pidiendo por la calle, buscando en estercoleros...? y tantas otras miserias.
      Muchas gracias por su comentario.
      Un cordial saludo

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  2. Perdón anónimo, estamos hablando de que para que los niños de primera clase vistan "monos" porque a sus padres les hace ilusión, en otro lugar del planeta no muy lejano, hay otros niños de segunda o cuarta clase que pierden desde tempranísima edad, TODO: sonrisas, ilusiones, esperanzas, dignidad, derechos... porque sus manitas y sus horas de trabajo se pagan a muy bajo precio. Ya lo sabemos todo, los medios de comunicación nos informan diariamente de la mala situación que viven millones de niños por haber nacido en un determinado lugar de este infame, cínico, hipócrita,indecente,insostenible mundo, entonces por qué seguimos mirando para otro lado? Ilusión, amor, comportamiento ilógico... creo que ya somos mayorcitos para diferenciar el cerdo de la velocidad. Un saludo.

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    1. Ha puntualizado usted muchas cosas, se lo agradezco. Vivo muy cerca de una guardería: es una guardería «progre» y «cara». Los papás de los niños son progres y ricos, por lo cual hoy llevan esta ropa, mañana esta otra, sus niños ni te digo. Como son progres y quieren respetar la ecología, los días que hace bueno llevan a sus niños en una bicicleta que cuesta más de 600 pavos; al día siguiente sigue luciendo el sol pero el nene no quiere bicicleta, entonces lo llevan en un carrito que parece de otro planeta, pongamos otros 600 pavos; pero si llueve... si llueve, la ecología pasa a un segundo plano: la mamá, que va a un gimnasio que flipas para mantenerse en sus 52 kilitos, detiene su Porsche cuatro por cuatro de 2 toneladas en medio de la calle, cortando el paso a todo el mundo, y saca de él a su lindo nene de 12 kilitos: 2 toneladas para transportar 64 kilitos; no tengo ni idea de lo que cuesta un Porsche, un Audi, un Mercedes cuatro por cuatro, ni sabía que existiesen, por eso hablo de peso y no de dinero; claro, el cónyuge ha tenido que coger el utilitario para acudir al trabajo, mismas marcas pero sin cuatro por cuatro. A ese niño lo están educando en unos valores ecologistas, democráticos, progresistas y sostenibles. Pero sobre todo «valores», por eso dicen que en «muy elevados valores».
      Muchas gracias por su comentario. Un cordial saludo

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