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viernes, 6 de abril de 2012

PASIÓN


Sin ánimo ninguno de ofender a nadie. No está muy clara la cosa pero al parecer vivimos en un país, España, laico, aconfesional, mas con una inmensísima tradición católica. Vale. Yo soy ateo y medio. Si alguien cree que puede sentir sus sentimientos religiosos heridos por las palabras de una persona de mi condición que no siga adelante. No es mi intención faltar el respeto a nadie, en todo caso, muchísimo menos que se me ha faltado a mí durante toda mi vida por monjas, curas, obispos, papas, sacristanes y demás. 


Cuenta la leyenda que en el año cero nació un chavalín, y ahora viene el primer escollo: fue concebido sin que su padre, el bueno de San José, participase en el evento. Mosqueo. Según María, la madre del chiquillo, había visto un anuncio, llamado La Anunciación, en el que un ángel le había anunciado (perdón por la redundancia) que iba a quedar en estado por, y cito textualmente, «por obra y gracia del Espíritu Santo». San José, que era un santo, le dijo que sí, que vale, que lo que ella dijera, pero que gracia le hacía poca, que en un pueblo la gente murmura, cotillea, en fin, que menudo papelón le había caído del cielo. Y en efecto, en Belén, el pueblo en cuestión, empezaron a llamarle Pepe, no tiene guasa, por p, p, las iniciales de «padre putativo». Hay ciertas lagunas en el relato: no se sabe si es que no tenían casa o si es que eran pobres de solemnidad o si es que se marcharon del pueblo, la cuestión es que la criatura vino al mundo en una especie de chamizo, cuadra o establo, en el que había un burro y un buey. En ese inhóspito lugar la María que se puso de parto y allí que nació el gurrumino, eso sí, sano y buen mozo como el que más. Le pusieron Jesús, pero en el pueblo pronto le llamaban cariñosamente «Quesús de María». Como a cualquier pequeñuelo le cantaron alguna que otra nana, más o menos como esta:

 
La cosa es que al muchacho no se le consideró, desde antes ya de nacer, un humano más sino algo así como un héroe, un dios o algo. Aunque por otro lado se rumoreaba que era un dios hecho hombre. Es decir, un lío que lo flipas. Dios o no dios, dado que el crío era judío, se optó por circuncidarlo, 


lo cual dio lugar a una acalorada controversia: ¿qué se hizo con el santo prepucio? Para una información más detallada véase el artículo de la Wikipedia:


Sea como fuere el chaval siguió creciendo, llegó la pubertad y, ya se sabe, que si me dejo el pelo largo, que si me hago hippy, que si tal y que si cual. Empezó a rodearse de lo que los católicos llaman «malas compañías»:


y hasta se echó una novia que, para qué engañarnos, no gozaba de muy buena fama, la Magda:




No obstante, él, erre que erre, a la suya. Abreviando mucho, la cosa es que, no se sabe por qué razón, con el tiempo empezó a oír voces. A lo que vamos, llegó un día en el que una voz le dijo que tenía que morir crucificado, ahí es na, para salvar a los hombres: salvarlos, ¿de qué?, la voz no se explicaba con mucha claridad... algo dijo sobre «los pecados»; el pobre Quesús le preguntaba a la voz que qué era eso de «pecado»; «ten fe, hijo mío» y Quesús preguntaba que qué era eso de «fe»... El cuento de nunca acabar. Al final, el bueno de Quesús, que era un bendito, se marchó a un monte que había saliendo del pueblo parriba y meditó, y meditó, y más que te meditó.


Tras muchos días de comerse el tarro decidió que para qué discutir: si no tragaba y se dejaba crucificar iba a estar toda su santa vida con la vocecita esa de las narices, que si haz esto, que si haz lo otro. Además, por aquel entonces las cosas estaban fatal, mucho paro y una corrupción que no había manera de barrer del mapa, aquello estaba hecho una auténtica porquería:


El partido que estaba en el poder se lo gastaba todo en fiestas, fastos y juergas que llamaban paganas, palabra que como todo el mundo sabe proviene de la unión de dos palabras «paga nada», que con el tiempo se abrevió «paga na»:

 
Fue entonces cuando un mal amigo le traicionó por un puñado de dólares, y es más o menos por estas fechas cuando empezó lo que se vino a llamar «La Pasión» propiamente dicha. La Magda intentó mediar, pero que si quieres arroz, Catalina:

 


Nada ni nadie logró convencer al bueno de Quesús de que se escapara o se escondiera o algo, es más, se envalentonó y le echó agallas al asunto. A partir de ese momento se fue gestando una frase que con el tiempo se hizo muy socorrida: «Se armó la de dios es cristo»:


Al pobre Jesús empezaron a darle por todos los lados, las suyas y las del pulpo. Madre mía como me lo pusieron al pobre. Le hicieron pasar las de Caín. La víspera del odioso crimen que se iba a cometer con él, dicen que se le escuchó cantar el célebre «canto del cisne», pobrecito mío, qué hecho polvo estaba:


Y por fin pasó lo que tenía que pasar. La iconografía del momento es muy variada:


Tras su deceso, opiniones hubo para todos los gustos; hubo quien se lo tomó a la tremenda:


Hubo quien pensó que se trataba de una broma pesada:


Los hubo que ni fu ni fa:


Hubo quienes dudaron:


 Pero sobre todo, lo que hubo fue distintas maneras de interpretar los hechos acaecidos:






En cuanto a lo de la salvación de los hombres... bueno, algunos sí que fueron salvados, o se salvaron ellos mismos a sí mismos mismamente:





Pero la inmensa mayoría, o bien corrió parecida suerte a la del buen Jesús:


O fueron olímpicamente dejados de la mano de dios:


No se sabe muy bien por qué, pero el color oscuro de la piel está en relación inversamente proporcional con eso de la salvación:


Da la sensación de que hay alguien, o algo (llámale energía) jugando con los abnegados humanos:

Aun así hay quienes se lo toman con buen talante:


En fin, siempre está aquello de ver la botella medio llena o medio vacía. Y luego estamos quienes preferimos ver lo que está detrás de la botella:


2 comentarios:

  1. Genial, una entrada simplemente genial. Me encanta lo de ateo y medio. Yo para no ser menos me pido ateo y tres cuartos, ja, ja, ja. Y la asociación con Tosca es simplemente hermosísima. Habrá quien vea todo esto como una provocación y sin embargo me parece más respetuoso con la religión que la actitud de muchos que van a misa. La historia de siempre.

    Dos lecturas me vienen ahora: el tratado de ateología, de Michel Onfray (se tradujo al castellano pero no se si con ese título exactamente). La otra está en este enlace, al que llegué por una recomendación de Juan Goytisolo: http://www.adiosadios.com/

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    1. Muchas gracias por tu comentario. No quise ser irrespetuoso, como tú dices, ya se faltan ellos el respeto a sí mismos; dejé muchas imágenes en el tintero que podían herir in-sensibilidades... Y sí, la pasión, Tosca, un tándem obvio, ¿no? El libro de Onfray lo he leído, el otro lo leeré. Se han publicado bastantes con parecido tema y no los han quemado: «Dios es malo», no recuerdo el autor.

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