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domingo, 13 de mayo de 2012

AMPARÍN



Hoy es el santo de mi santa madre. Ella pasa de lo del día de la madre, sólo quiere que la felicitemos el día de su santo. Tiene casi noventa años, y todavía quiere que la llamen Amparín, como toda la vida. Es una gran mujer, una mujer de coraje. Sacó adelante a cinco hijos con unos medios que no eran medios, eran cuartos. Hasta hace relativamente poco no sabíamos su edad, sólo cuando hubo que acompañarla a algún médico se descubrió el pastel. Siempre decía: «Como decía Napoleón, la mujer que es capaz de decir su edad es capaz de decirlo todo», y ya te apañarás; la frase es buena, muy buena pero, claro, de otros tiempos. 


En cuanto a su santa, la Virgen de los Desamparados, dice (resumido) la Wikipedia: «El 24 de febrero de 1409 el padre Jofré se dirigía a la catedral para pronunciar un sermón durante la Cuaresma, cuando presenció el linchamiento de un enfermo mental en una calle de Valencia próxima a Santa Catalina. Este hecho le llevó a tomar la decisión de fundar un hospicio para enfermos mentales. La hermandad se constituyó bajo la advocación de "Nostra Dona Sancta Maria dels Folls Innocents e Desamparats" (Nuestra Señora de los Locos Inocentes y Desamparados). El objetivo de la hermandad era atender a los locos, no obstante y debido a la hambruna de la época y el gran índice de orfandad debido a la peste negra, las calles se encontraban numerosos niños desamparados. El hospicio se amplió para recoger a los niños desamparados, expósitos y abandonados». Por eso, aquí, en Valencia capital, se le llama La mare de Déu des bojos, palabra esta última que se pronuncia «bochos».


Mi madre es una persona ecologista al cien por cien, sin ella saberlo: nunca ha fumado ni bebido alcohol, toda la vida se ha acostado pronto y se ha levantado a las seis y media, recicla, se alimenta saludablemente, y adora las plantas y los animales. Durante muchas épocas ha tenido gato y la compenetración que adquiría con esos ariscos animales era asombrosa. Casi nunca ha estado enferma: recuerdo que cuando yo era niño tuvo que guardar cama por una gripe: el gato que tenía a la sazón no se movió de los pies de su cama durante toda su convalecencia, ni comió ni bebió, y ponía muy mala cara a todo aquel que se acercara demasiado.


Sigue levantándose a las seis y media, todos los días. Sigue teniendo su punto de coqueta, se maquilla elegantemente todos los días, se viste también con elegancia. De joven fue tan guapa como la que más y según mi padre estaba como un queso, aunque él no me lo dijo de esa manera, claro.


Mi padre murió de una mala enfermedad hace veinticinco años o más. Cuando le diagnosticaron la enfermedad le dijeron a mi madre que duraría cinco o seis años. Mi madre no dijo nada a nadie. Pero resulta que mi padre duró no cinco ni seis años, doce años duró. Cada año que pasaba tras el sexto mi madre estaba en un ay, sufriendo silenciosamente y padeciendo por si ese sería el último. Cuando murió, mi madre entró en una grave depresión. Yo no entendía qué era eso de la depresión hasta que también sucumbí a esa horrenda enfermedad. En fin, la vida tiene esas cosas.


Cuando yo nací, lo hice con una salud horrible: me ahogaba, no podía respirar, bronquitis asmática le llamaban por aquel entonces a aquello. Esta estupenda salud me ha acompañado durante toda mi vida, estoy hecho un hombretón con una salud de hierro. Si no hubiera sido por mi madre yo no estaría en este mundo. Mi primer recuerdo es ir en brazos de mi madre, envuelto en una áspera manta que me ahogaba más, camino de un ambulatorio de urgencia, de noche. Nunca he tenido dinero, pero salud... salud tampoco.


A mi madre le encanta la música clásica, quizá ella me transmitió ese amor. Hubiera querido ser cantante, de hecho siempre ha tenido una bella voz de una cristalina impostación natural. Pero llegó la guerra, asesinaron a su padre, miseria y compañía. Todavía se emociona cuando escucha a Callas, o la sonata Claro de luna de Beethoven; es mejor no hacerle escuchar estas páginas, se queda ensimismada pensando lo feliz que le hubiera hecho dedicarse a la música, le sobrevienen los malos recuerdos...


No creo que vea, que lea nunca esta entrada, ella con su periódico diario y sus crucigramas, y su gata, tiene suficiente. Por eso pongo a continuación una música que si la escuchara la emocionaría hasta el llanto, y ya ha llorado bastante. Yo soy soltero de nacimiento, de vocación y profesión, por eso, para mí, ella es la persona más entrañable de mi vida; si alguien intentara hacerle daño tendría que hacerlo después de pasar por encima de mi cadáver, lo cual, dicho sea de paso, tampoco le costaría demasiado esfuerzo, todo hay que decirlo. 


Creo que por una madre hay que hacerlo todo. Espero haber compensado a la mía por todo cuanto ella me ha dado, espero seguir haciéndolo el tiempo que todavía estemos juntos. Felicidades, Amparín, que tengas un feliz día y muchas felices horas durante el tiempo que te reste en este mundo. Te estoy muy agradecido por todo, y seguiré estándolo durante el tiempo que me reste en este mundo.


Quien desee varias versiones de la pieza de Dvorak que aparece en esta entrada que haga clic:

12 comentarios:

  1. Qué gran entrada de un gran hijo para una gran madre.
    Debería usted hacérsela leer, aunque le haga llorar, y se emocione escuchando la preciosa canción tan alusiva que le dedica, llorar por estas cosas vale la pena.
    Un afectuoso saludo

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    1. No es usted la única persona que me hace esa sugerencia. Quizá lo que me para es que también yo acabaría llorando a moco tendido. Cómo pasa la vida, algunos sueños se quedan atrás... Pero tiene usted razón, hay llantos y llantos. Y también ha acertado plenamente en otra cosa: la mía es y siempre ha sido una gran madre. Muchas gracias por su apreciado comentario.
      Un afectuoso saludo

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  2. Carlos,deseo a tu Madre un Feliz día de su Santo..

    A ti te felicito por ser ese buen hijo,y mis respetos... Un gran Abrazo y fuerte apretón de manos

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    1. Muchas gracias, apreciado Karl, felicitaré a mi madre de tu parte y se alegrará, y yo con ella.
      Un fuerte apretón de manos, y un fuerte abrazo.

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    2. Hola Carlos, me dejas enlazar esta entrada de tu blog en el de Música Clásica, para hacer una referencia sobre las canciones de cuna?
      Perdona las molestias y a la espera de tu respuesta.

      Un Abrazo.

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    3. Claro, Karl, estás en tu casa, y perdona que haya tardado en responderte, estaba ocupado. Haz lo que creas oportuno, y te agradezco que me lo hayas solicitado. Y no es molestia, todo lo contrario, Karl.

      Un abrazo

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    4. Estimado Karl, acabo de dejar un archivo comprimido al final de la entrada con varias versiones de la pieza de Dvorak. Espero que te gusten y te sean útiles. Por supuesto, puedes hacer con dichas versiones lo que te plazca y creas oportuno.

      Un afectuoso saludo

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    5. Gracias por todo.... y por este espacio que en cierta forma a los que nos gusta la soledad y el silencio nos hacen reciclarnos del polvo que se nos pega en la suela en el día día. DISFRUTAR DE LAS PEQUEÑAS COSAS Y SENCILLAS... En un mundo donde lo calificado importante, el dinero y el poder evitan al hombre ser medianamente feliz.

      Magnifica esas versiones, gracias por tu ofrecimiento.

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  3. Hola carlos! A mi también me ha emocionado tu entrada, seguro que tu madre es fantástica, sólo hay que conocerte a ti mismo para comprobarlo... Mi madre también lo es jejje, coincidencias que también en el pueblo la conocen como Amparín... Un abrazo y espero que vaya todo mejor!!

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    1. Sí que lo es, una mujer fantástica, todo un carácter. No dudo que tu madre también lo sea, las madres o son fantásticas o no pueden serlo por vete tú a saber qué circunstancias. Amparín es un nombre bonito, a mí me suena dulce, un nombre con candor. Muchas gracias, Josep, por tus palabras, por tus ánimos, por ser, que seguro que lo eres, un buen hijo.
      Un fuerte abrazo

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  4. Espero de todo corazón, que la Sra. Amparín continúe muchísimos años más disfrutando de sus hijos y nietos, y de sus comiditas con su hijo soltero que tanto le gusta preparar con esmero, y de sus ratos en compañía de su gatita, y de las mañanas claras, y de las tardes noches templadas, y de sus recuerdos.
    Si tú, estimado Carlos, eres sencillamente entrañable, Amparín debe ser lo siguiente de lo siguiente.
    De tal palo...
    Que no te quepa duda.
    Hay quien tiene mucho dinero y una salud de hierro, pero no tiene la capacidad de querer o ser feliz con las cosas sencillas de la vida.
    Ya ves, se tiene todo y nada a la vez.
    Pero bueno, ¿qué te voy a decir yo, que tú no sepas?...bueno, sí, algún restaurante donde comernos un buen pedacito de carne a la brasa, servida por un buen Ágador, y para rematar, media de café, y todo ello, a la salud de la Sra. Amparín, y de paso a la nuestra, que nos va haciendo falta.
    Te queremos mucho Carlos, cuídate.
    SALUD !!!

    Ricky Rochina.

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    1. Hay unas cuantas cosas que las grandes personas tenéis en comnún: el amor por los hijos, por los animales, por las cosas sencillas y realmente valiosas, por la famila, por esas mañanas y esas tardes que mencionas. Es cierto, yo no tendré dinero, ni salud, pero la vida me ha otorgado el estar rodeado por las mejores personas del mundo, que tampoco tienen pasta, y salud así así, pero con un corazón tan grande como tú.
      Ya sabes cuánto os quiero.
      Un abrazo, Raquer.

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