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sábado, 19 de mayo de 2012

DIETRICH FISCHER-DIESKAU / EPITAFIO



Rose, oh reiner Widerspruch, Lust,
Niemandes Schlaf zu sein unter soviel
Lidern.

Rosa, oh, contradicción pura en el deleite
de ser el sueño de nadie bajo tantos
párpados.

Rainer Maria Rilke
Este es el epitafio que escogió Rainer Maria Rilke para sí mismo. Me gusta porque es una manera deliciosamente poética de describir la nada, la nada absoluta a la que todos abocaremos, más tarde, más temprano. 


Ayer murió Dietrich Fischer-Dieskau, y hoy sigo preguntándome, ¿qué decir? Para mí Fischer-Dieskau no estaba ni vivo ni muerto, era, es, una leyenda, una utopía, un mito, y ni las unas ni los otros mueren, tan solo son; comenzaron en un momento desconocido, es decir, nacieron, casi in illo tempore, si es que se puede decir «casi». Por eso, cuando ayer me enteré de su muerte, me quedé en cierto modo como alelado; algo así me ocurrió, salvando magnitudes, con el atentado de las Torres Gemelas: lo veía por la tele y me quedaba igual, era como una película, como unos efectos especiales; solo con el paso de los días fui asimilando la indescriptible tragedia. 


He recibido dos comentarios que ambos dirigen mi mirada hacia el mismo sitio; uno de un apreciado asiduo de este blog «Entremeses musicales»; el otro de un amigo muy querido, Fernando: se trata de la interpretación de Fischer-Dieskau de uno de los Rückert Lieder, con texto de Friedrich Rückert, de Gustav Mahler, en concreto del bellísimo Ich bin der Welt abhanden gekommen, «Me he retirado del mundo»:

4. Ich bin der Welt abhanden gekommen

Ich bin der Welt abhanden gekommen,
Mit der ich sonst viele Zeit verdorben,
Sie hat so lange nichts von mir vernommen,
Sie mag wohl glauben, ich sei gestorben!

Es ist mir auch gar nichts daran gelegen,
Ob sie mich für gestorben hält,
Ich kann auch gar nichts sagen dagegen,
Denn wirklich bin ich gestorben der Welt.

Ich bin gestorben dem Weltgetümmel,
Und ruh' in einem stillen Gebiet!
Ich leb' allein in meinem Himmel,
In meinem Lieben, in meinem Lied!

.oO0Oo.

Estoy perdido para el mundo
en el que solía pasar tanto tiempo;
hace tanto que no ha sabido nada de mí,
que es muy probable que piense que estoy muerto.

No tiene consecuencias para mí,
que me crea muerto,
no lo puedo negar
porque es cierto que estoy muerto para el mundo.

Estoy muerto para el tumulto del mundo,
y descanso en un lugar tranquilo.
Vivo solo en mi cielo,
en mi amor, en mi canción.

.oO0Oo.

He abandonado el mundo
en el que malgasté mucho tiempo,
hace tanto que no se habla de mí
¡que muy bien pueden creer que he muerto!

Y muy poco me importa
que me crean muerto;
no puedo decir nada en contra
pues ciertamente estoy muerto para el mundo.

¡Estoy muerto para el bullicioso mundo
y reposo en un lugar tranquilo!
¡Vivo solo en mi cielo,
en mi amor, en mi canción!

Friedrich Rückert
Mahler escribió los Rückert Lieder entre los años 1901 y 1904. En ellos está presente ya el inconfundible sabor, aroma de su música; su estilo tan personal ya está completamente definido. A Mahler le gusta citarse a sí mismo en sus obras, recurso no sólo absolutamente lícito sino, en su caso, característica de su estilo y genio. Así, en este Lied, encontramos citas textuales del cuarto y quinto movimientos de su quinta sinfonía, sinfonía que fue compuesta en torno a las mismas fechas, así como pasajes impregnados de la atmósfera brumosa y melancólica del cuarto movimiento, el célebre Adagietto.



Gustav Mahler
De nuevo, no puedo rendir mejor homenaje a este colosal artista que convocando aquí a un puñado de buenos músicos para que con su arte creen para él el mejor epitafio. En primer lugar, escucharemos al propio Dieskau cantando este Lied, cuyo hermoso texto no puede ser más adecuado. A continuación seguirán otros excelentes cantantes interpretando el mismo Lied. Todo el mundo conoce ya mi afición por las transcripciones; he encontrado algunas para coro y no he dudado en ponerlas; dada la circunstancia de que «Aperitivos musicales» ha dirigido, no sé si lo hace todavía, agrupaciones corales, su inclusión en esta entrada ha sido para mí consecuencia lógica.






















Ayer escuchamos unas cuantas versiones del Lied de Schubert An die Musik, «A la música»; sin embargo no encontré por ningún sitio una versión en transcripción para coro, bueno, no, encontré una pero era muy flojita, y para ustedes sólo lo mejor es suficientemente bueno; cosas del azar hoy sí he encontrado una versión buena, la del Rodolfus Choir con Ralph Allwood:


He de reconocer que a medida que va transcurriendo el tiempo, durante el rato que me está llevando escribir esta entrada, voy tomando más conciencia de la desaparición del maestro. Escuchando esta música, estas voces, en más de un momento me he sorprendido con los ojos húmedos, emocionado y apenado casi hasta el llanto. Y no sólo por la muerte del gran, incomparable artista: también por la desaparición del hombre, de ese anciano cuyo cerebro contenía tanto, tantas cosas que quedaron en el pasado, tantos momentos sublimes irrecuperables, y con la pérdida de este hombre, también la pérdida cada vez mayor de otra época, de otro mundo, de otro modo de ver y hacer las cosas. Descansa en paz tu merecido descanso, amigo Dietrich, quienes te amamos siempre te echaremos de menos, y el mundo que has dejado ya nunca será el mismo.



6 comentarios:

  1. Estimat Carlos, ja feia un temps que no entrava a gaudir d'aquest blog tan meravellós. Quantes coses m'he perdut! (a poc a poc em posaré al dia). Disculpa'm la meua ignorància però he de confessar-te que fins avui no coneixia a aquest meravellós artista. He estant escoltant i mirant algunes interpretacions i la veritat és que m'han sorprès. Una veu excepcional, actitud, conducta, entrega, sentiment... tots els elements que a de tindre un artista i per suposat eixa màgia i aura que els envolta. Per una altra banda m'agradria preguntar-te per la referència que has fet sobre Mahler, en quant a que utilitza cites o temes d'obres seues que transforma i reinstrumenta en altres. Coneixia aquest aspecte però tenia estès que ho feia amb el procés contrari, és a dir, utilitzava els temes dels lieder en les seves simfonies. Respecte el "Adagietto", a mi no em sembla melancòlic sinó un cant a l'amor, cant que mostra totes les cares del mateix. El "adagietto" vas ser el regal de noces que el gran mestre li va fer a Alma.Es pot fer millor regal a una persona?
    Una abraçada!

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    1. Apreciado José Luis, la única manera de seguir aprendiendo y descubriendo nuevas maravillas cada día es reconociendo el propio desconocimiento de las cosas. Nunca en mi vida he conocido a nadie que ya lo supiera todo, que creyesen saberlo todo a muchos, demasiados...
      En estas dos entradas he querido traer cantantes y músicos que homenajeasen al maestro; por eso no he puesto casi nada cantado por él mismo. Pero dedicaré en breve una entrada con interpretaciones exclusivamente suyas, si es que manejar tanta belleza no acaba conmigo en el intento.
      Si quieres que te sea sincero yo no he leído en ningún sitio en qué dirección se citaba Mahler a sí mismo, tan solo lo he descubierto escuchando su música. Es decir, me declaro ignorante en este aspecto. No obstante, sólo un estudio histórico extremadamente riguroso podría decir cómo procedía Mahler; por otro lado, ¿se puede asegurar que primero escribía un Lied y posteriormente utilizaba esto o aquello en una sinfonía..? En mi modesto entender creo que las cosas no funcionan así; yo creo que Mahler tenía ideas musicales (melódicas, armónicas...) que iba empleando aquí o allá sin tener una planificación rigurosa. Quizá exista ese estudio histórico que ha determinado la hora y el minuto exactos en los que Mahler escribió esto o aquello, en cuyo caso confieso mi total ignorancia; o, permíteme un poco más de ironía, quizá haya alguien de esos que sí lo saben todo que mediante un procedimiento psicopatafísico y con ayuda de un médium le ha preguntado directamente a Gustav Mahler en persona (en espíritu) qué día, a qué hora y en qué minuto germinaba en su mente tal o cual diseño, en cuyo caso, debería ser un espíritu con una enoooorme memoria.
      El adagietto expresa una ternura que muy bien puede interpretarse como un canto de amor. La relación de Mahler con Alma estuvo envuelta desde su inicio por las brumas, por diferencias de mucha índole. Hay momentos en el adagietto que son muy dramáticos, casi desgarradores. Una vez más nos perderíamos en conjeturas. Sólo Mahler, y ni él tan siquiera, sabía qué quiso expresar con esa pieza. Un compositor tiene una serie de ideas, a continuación se pone a modelar una figura con blanda arcilla y esa figura, en más de un momento, es quien le dice al compositor cómo quiere materializarse. Al menos esa es mi modesta opinión.
      Muchas gracias por tu comentario, amigo José Luis, un fuerte abrazo.

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  2. Me enteré ayer de la muerte del maestro Fischer... Mi manera de rendirle homenaje es escuchar y escuchar su legado. Cuántas cosas nos dejó, cuánta profundidad en su visón... Si algo he aprendido escuchando a este gran maestro es que la música nunca debe ser trabalenguas; la música es poesia. Su extraordinaria técnica vocal siempre estuvo al servicio del arte, de la música. Me vienen a la cabeza unos versos, de Machado (creo):
    "En su claro verso
    se canta y medita
    sin grito ni ceño."
    Gracias Carlos por rendir tu homenaje a este gran hombre y gracias al maestro Fischer por su buen hacer y sus actos de amor. Nadie cantará así, nadie tocará así si no ama lo que canta/toca.
    Un saludo fuerte!

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    1. Así es, BGC, ya no habrá nadie como él. Fue un artista colosal, consciente de su inigualable talento y absolutamente responsable de convertir ese talento en un precioso legado a la Humanidad. Dices cosas muy acertadas de él, de las que se puede sacar muchas conclusiones. Por ejemplo, «la música nunca debe ser un trabalenguas»; cuán cierto es eso, y sobre todo en el arte del canto: a la mayoría de cantantes ni tan siquiera se les entiende el texto; Fischer-Dieskau pronunciaba hasta la última y más recóndita consonante de lo que cantaba, y, además, tenía la portentosa habilidad de darles la misma musicalidad, la misma calidad tímbrica que a las vocales, milagroso.
      Has tenido mucho acierto al escoger los tres versitos de Machado. Un intérprete ha de anularse a sí mismo y poner todas sus facultades al servicio de la música. El mediocre, el que no merece ni el adjetivo de artista, piensa que la música ha sido creada para su lucimiento personal; he conocido de estos últimos que decían que hoy interpretaban así pero que mañana quizá lo sintieran de otro modo y lo harían asá; luego no sabían ni la tonalidad de lo que tenían entre manos. Los grandes, Fischer-Dieskau, Richter, Pollini, se esfuerzan en analizar y desmenuzar la música para comprenderla lo mejor posible y así ofrecer la interpretación más fiel a la idea del compositor, «sin grito ni ceño». Evidentemente, en esa manera de hacer, es consustancial que quedará, inevitablemente, la impronta del intérprete, algo así como su lenguaje corporal. Una vez más descubrimos que el maestro es quien «sabe» y no quien «inventa».
      Dietrich ha sido un ejemplo que todo aquel que pretenda ser músico ha de seguir, siempre y en cada momento de su carrera.
      Gracias a ti por tu comentario. Un abrazo

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  3. No se si me va a caber todo en un comentario, pero voy a intentarlo. Lo primero es darle las gracias por incluir las versiones corales. Ya conocía la de Accentus, no así la del coro de Phoenix, que como instrumento creo que es algo inferior, pero es que Accentus se las trae como coro. El arreglo es de Gottwald, que hizo más transcripciones, y esta en particular es de las duras, para 16 voces. Para mí es una obra diferente de la orquestal; la escuché por primera vez en el Certamen Coral de Tolosa al coro de cámara Sankt Jakobs de Estocolmo, con Gary Graden. Un coro impresionante y representante de lo mejor de la escuela de Erikson. Desde entonces me aficioné a estas transcripciones de Gottwald y debo tener varias versiones en mi discoteca.

    Contaré otra cosa de la versión de Hampson. Yo sabía quien era, pero no le había escuchado nunca en vivo cuando vino al Concertgebouw de Amsterdam a hacer un programa Mahler con acompañamiento de piano, hace cosa de diez o doce años. La víspera del concierto le hicieron una entrevista en Radio 4, la Radio Clásica de Holanda. La entrevista era en inglés, la lengua materna de Hampson, y el propio locutor traducía luego al holandés. Como hablaba del repertorio que iba a interpretar al día siguiente en el concierto, tenía que explicar cosas muy ligadas a los poemas, y varias veces cambió y siguió hablando de Mahler en alemán. Parece algo trivial, pero no lo es en absoluto y algo así no era común entre los cantantes españoles, ignoro lo que pasa hoy. Excuso decir que al locutor le dio igual y pasó a traducir directamente del alemán como antes lo había hecho del inglés. Esa entrevista en la radio me animó a ir al concierto (en Amsterdam es posible encontrar entradas a última hora) y fue emocionante. Que un pianista y un cantante sepan cautivar de esa manera a un auditorio de mil y bastantes personas es algo siempre misterioso para mí. El silencio que acompañaba cada final se alargaba como parte del lied.

    Y para acabar, y dicho con la mayor de las simpatías: me rindo, lo de Entremeses Musicales me ha hecho reir de lo lindo. Yo me llamo Eloy, pero seguiré firmando en mis comentarios como Aperitivos Musicales por pura comodidad informática. Es el título de un programa musical que he hecho durante tres años en una emisora de Toulouse, un programa que se emitía a la hora del aperitivo en Francia, las once de la mañana. Pero vamos, si hace falta yo me meto unos entremeses a esa hora entre pecho y espalda.

    Muchas gracias por el blog y por esta entrada en particular, que tiene su miga.

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    1. Estuve dudando entre «Ensaladas» y «Entremeses»; me decidí por lo último para no crear ninguna relación con las de Mateo Flecha, no por nada en particular, sólo porque no quise establecer ninguna relación. Me alegra mucho haberle hecho reír, esa era mi intención, el buen humor es casi, en la vida, tan importante como el amor.

      Con Accentus nos encontramos ante un conjunto de esos excepcional. No sólo cantan maravillosamente, forman un conjunto absolutamente equilibrado, compenetrado, compensado, es decir, son unos músicos como la copa de un pino; Laurence Equilbey es una músico excepcional, una directora de lo mejor en el ámbito coral. Opino igual que usted, el coro de Phoenix no tiene ni mucho menos la talla de estos de Accentus; sin embargo, fue para mí todo un hallazgo el «Rodolfus Choir», ni idea tenía de su existencia y me ha gustado mucho. Mucho.

      Eloy, envidio sus experiencias musicales. Que en una sala de conciertos el público guarde respetuoso y atento silencio tras el final de cualquier tipo de composición es algo que, aquí en mi terruño, no lo he visto ni una sola vez; si al menos se guardase silencio DURANTE la interpretación ya me daría yo con un canto en los dientes. En efecto, una composición termina unos cuantos centímetros después de la doble barra final, algo que por aquí desconocen incluso la mayoría de músicos e intérpretes. ¡Menuda entrevista la que cita! Endiabladamente envidiable.

      Muchas gracias por su comentario, ha sido para mí un muy buen desayuno...

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