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miércoles, 9 de mayo de 2012

WERT QUE NO TE QUIERO WERT



O Wert, no te puedo ni Wert. Conste, si cualquier cosa que diga en esta entrada ha pasado a estar prohibida (como el hecho de encadenarse a una valla como manifestación de protesta) por las nuevas medidas santo inquisitoriales adoptadas por el nuevo gobierno democrático, lo retiro, me lo trago, como decía cuando de niño alguien me cogía del cuello hasta que no renunciaba a algún insulto que le había dedicado: ya no tengo los huesos como para que me encierren en una húmeda mazmorra y me hagan confesar ante un crucifijo lo que quieran que confiese.


Voy a hablar un poquito algunos asuntillos relacionados con nuestro nuevo ministro de varias cosas, José Ignacio Wert. Ya señalé un estupendo eufemismo de este caballero, ministro de educación, cultura y fútbol, apellidado de esa curiosa manera, a saber, que no se trataba de embutir treinta y cinco criaturas, algunas de ellas un poco, quizá, hiperactivas, en un aula: no señor, se trata de fomentar la socialización: por casi se le escapa «socialistación», lo corren a boinazos por la sede, casi santa. Y digo lo del apellido porque si se fijan son cuatro teclas correlativas del teclado; así es súper fácil escribirlo y de paso cada vez que uno mira al teclado ahí está W - E - R -T -, al acecho...


Yo siempre he pensado que como ministro de cultura tendría que estar alguien de una gran cultura, por así decir el más culto de todos. Nasti de plasti: ahora salta el hombre de dios y dice que «Se ha extendido una cultura del gratis total», ustedes perdonen pero es que hay que joderse. La persona que más cultura debería demostrar utiliza una repugnante frase hecha que acuñó, no Cervantes, ni Cela, ni tan siquiera Azorín, no, ni más ni menos que Luis Roldán, aquel pájaro que voló, voló pero en la jaula acabó, y luego voló, y voló, y de él jamás se sabió... Eso por un lado, lo del «gratis total», cágate lorito: al parecer este conspicuo pensador no se ha enterado de que en este país no hay nada, pero nada pero nada, ni gratis total ni tan solo gratis no total. Todo, absolutamente todo, señor Wert, se paga con lo que se saca de las famosas arcas del estado, arcas que todos los españoles (casi todos) llenamos con los impuestos que pagamos, unos pocos euritos, según algunos. Su sueldo como ministro, señor Wert, tampoco es «gratis total», ni lo paga de su bolsillo el señor presidente del gobierno, no, sale del mismo sitio. De modo que ni la frase es afortunada ni cierta. Luego está la muletilla de llamar a cualquier cosa «cultura de esto», «cultura de aquello»; así tenemos la «cultura del botellón», «la cultura del ocio», «la cultura del pelotazo»... Y ahora tenemos una gran contribución a la cultura y al saber aportada por el ministro de cultura que es la «cultura del gratis total». Y más: «cultura de la evaluación»; «hay que abandonar la cultura del acomodo y la mediocridad"... y aún se atreve a nombra la soga en casa del ahorcado. Señor Wert, que por mucho repetir «cultura» no se es más culto, por mucho que le haya dicho algún asesor que sí. «La cultura cultural cultivada del culto ministro de cultura de la parte contratante...», sí, como aquel magnífico diálogo de aquella magnífica película, pero en vomitivo, laxante y sin gracia ninguna:


Yo añado mi granito de arena: «la cultura del ministro», expresión que admite muchas interpretaciones o más; «cultura del tijeretazo»; «cultura del donde dije Rajoy digo rajo hoy»; «cultura del recorte», o, más light, «cultura del recortable»:

En cuanto al fracaso escolar, el señor Wert dice, para justificar los recortes en educación, que «Aquí estamos hablando de lo urgente, no de lo importante»; muy bien, campeón, y de paso seguimos dejando que los chavales sigan nadando en la «cultura de la incultura total» y unas cuantas generaciones más de gente manipulable por los medios de comunicación que los políticos manipuláis. Y ahora que me lo recuerdan: hay más culturas, está la «cultura popular», esa mola mazo. Ahora, cuando escribo estas palabras, ahora que son las 20.00, iba a dejar de escribir y me disponía a leer un rato y, al abrir la ventana para que la brisa entre en mi miserable morada, lo que entra es, más que brisa, una serie de infames monsergas basadas todas ellas en una rica armonía de tónica, dominante, tónica. Esas torpes monsergas están sonando ahora mismo en mi humilde estancia a un volumen que me tiembla la papada. ¿Que qué es eso de tónica, dominante, tónica?, pero señor Wert, qué pasa, ¿que cuando usted fue niño se quedaron siempre en lo urgente y nunca pasaron a lo importante? Porque es que, usted, señor Wert, será inculto, pero no tiene un pelo de tonto:


¿Por qué siempre ha de poner carusas?
«Sin un esquema claro, viable y sostenible de financiación, nunca vamos a tener una universidad con capacidad de competir internacionalmente (...); con el modelo de gobernanza y de financiación que tenemos ni van a venir alumnos ni profesores extranjeros», perdónenme ustedes pero ya me tienen hasta los huevos con la palabrita esa de «sostenible»; es una palabra novísima y socorridísima; antes no había nada sostenible, había «sostenes», que por arte de magia desaparecieron de la faz de la España y fueron sustituidos por «sujetadores»; ¿por qué no varían un poco y en vez de tanto «sostenible» emplean algún que otro «sujetable»? Señor Wert, aquí los extranjeros no vienen ni a estudiar ni a enseñar, ¿a estudiar qué, dulzaina, tauromaquia, gaita, ciencias políticas...? No, aquí los guiris vienen a tomar el sol, a emborracharse a lo bestia en Benidorm, a mendigar por las calles, a comer paella, a comer como nunca han comido con lo que encuentran en nuestros contenedores de basura, a hacer los trabajos que nadie quiere; otros vienen porque nadie les pide el certificado de antecedentes penales y así pueden empezar aquí una nueva vida llena de ilusiones y esperanzas; también, y sobre todo, viene muchísima gente honrada en busca de un trabajo honrado que en su país no hay y, ustedes los políticos, reparten a esta buena gente por barrios marginales en los que puedan sobrevivir y en donde sus hijos puedan crecer en una buena «cultura de la marginación». ¿A enseñar?, ¿pero quién va a venir a enseñar aquí si todos somos más listos que el hambre? ¡pero si aquí ya todos somos casi tan listos como usted!; ¿a estudiar?, sí, es posible que venga gente harta de los pésimos profesores de conservatorios como los de París, Viena, Londres, Ámsterdam, de allá de la Haya, y ciudades así de incultas, ciudades que, derrochadoras ellas, tienen unas temporadas de ópera de tres o cuatro meses, con dos o tres óperas distintas al día, con diez, quince, veinte conciertos interesantes diarios, ¡buah, qué asco!, vámonos paspaña, que allí sí que hay una «cultura de la cultura cultural cultivadamente culta», claro, lo del Orgasmus no cuenta, estamos de acuerdo, ¿no?. Recortando urgentemente en investigación conseguiremos una Universidad con capacidad de competir internacionalmente... en torneos de mus.  ¿Cómo? sí, es cierto, nosotros, aquí en mi terruño, también, gracias a su partido, tenemos un teatro de ópera, que ha de repetir siempre la misma ópera porque no hay dinero para nuevos decorados: Tosca, mola, ¿ve? esa no está basada en tónica, dominante, tónica. Pues sí, ustedes, los del PP invirtieron en arquitectura en esta ciudad mía del alma mía. Acabo de encontrar por ahí lo siguiente:

Edificios construidos en la Valencia del PP y sus costes:
  • L’Hemisfèric costó 32,2 millones de euros (1,3 millones en honorarios de Santiago Calatrava).
  • El Museo de las Artes costó 168,4 millones (14 millones de Calatrava).
  • L’Umbracle ha costado 35,6 millones (3,3 millones del arquitecto).
  • El Palau de les Arts, el de la ópera que antes mencioné,  tuvo un coste de 478,5 millones (44,3 millones de Calatrava).
  • L’Oceanogràfic costó 201,4 millones (esa obra no la hizo Calatrava).
  • Pont de l’Assut de l’Or. 68,8 millones (6,2 de Calatrava).
  • L’Àgora. 102,4 millones (9,3 de Calatrava).
  • Torres de Calatrava. 15,2 millones para el arquitecto.
  • La Ciudad de las Artes y las Ciencias ha costado en total 1.102,9 millones (94 millones de Calatrava).
«Aquí Radio Armenia: nuestros oyentes nos han preguntado: ¿quién es ese tal Calatrava? ¿no hay más arquitectos en el mundo? Nuestros corresponsales en la ciudad del Turia han conseguido una información de una autoridad en la materia que, no obstante, prefiere mantenerse en el anonimato (bueno, mantenerse no, prefiere que lo mantengan): "Calatrava es valenciano, y nosotros hemos de defender la cosa nostra


En fin, para despedirme le reconozco una acertada idea: «... el reconocimiento de los docentes como autoridad pública», mola, pero tampoco se pase, a ver si ahora vamos a tener que ir a dar clase con uniforme, porra, esposas y revólver... Ah, por casi se me olvida: muy bien por no cobrar el IBI a la Iglesia, pobrecita; y también muy bien por no recortar en defensa: ¡bravo!



2 comentarios:

  1. Ai, els polítics... però, ai, els votants!! Cada dia estic més convençut que l'única manera de canviar les coses és tombar el sistema. I com? La primera cosa que em ve al cap és deixar sistemàticament d'anar a votar... Si no, estem contínuament legitimant el seu sistema de donar-nos pel...

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    1. Es un círculo vicioso... si no votas no eres "demócrata", si lo haces eres CÓMPLICE. Por eso es tan importante la educación, y por eso siempre ponen de ministro de cultura a un demagogo, a un cara dura.

      Gracias, Vicent, por tu comentario. Un abrazo

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