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miércoles, 13 de junio de 2012

BACH - DWK I - 22 SI BEMOL MENOR


Johann Sebastian Bach
El clave bien temperado I
Preludio y fuga nº 22 en si bemol menor

Sviatoslav Richter

Louis Thiry

Gustav Leonhardt

Jaroslav Tuma


El preludio nº 22 del primer libro de «El clave bien temperado» de Bach es uno de mis predilectos de la majestuosa obra del Johann Sebastian, y lo mismo ocurre con su fuga correspondiente. De las cuatro versiones presentadas mi preferida es, sin duda, la realizada por Richter. Hoy en día, es casi un sacrilegio tocar a Bach en un piano moderno, en el caso que nos ocupa, un Bösendorfer, una marca austriaca que construye uno de los mejores pianos de la actualidad. Esta marca, además de realizar los modelos tradicionales de pianos, se caracteriza por llevar a cabo unos instrumentos de diseños vanguardistas.






A Richter le importaba un pito en qué piano tocar. En Japón, la casa Yamaha, puso a su disposición 100 pianos de gran cola perfectamente afinados y entonados para que escogiera el o los que quisiera para dar una serie de recitales en aquel remoto país. «Jamás lo he pasado peor», confesó, «fue como si tuviese que elegir mi propio destino».


Hace muchos años, en una reunión de profesores, surgió la mema pregunta esa de «¿qué disco te llevarías a una isla desierta?»; no dudé ni un instante: el álbum de «El clave bien temperado» interpretado por Richter. Júa, todavía hay profesores que cada curso les cuentan a sus alumnos la anécdota de marras. Sigo pensando lo mismo, ese álbum es uno de los grandes tesoros de la Humanidad; Richter se aprendió de memoria el primer libro en un mes; eso no es de este planeta. 


El manuscrito de este preludio y su fuga:

En fin, que mucha gaita con que si instrumentos originales y mucha pamplina pero cuando un gran músico toca una gran música con un buen instrumento, original o no tanto o nada, hay música, música con mayúsculas, y lo demás son cuentos y monsergas de ignorantes charlatanes.


2 comentarios:

  1. Richter obtiene un sonido etéreo, como de otro mundo. La forma de ligar las notas, el pedal, con un tempo mesurado que nos permite saborear el preludio y, sobretodo, la fuga.

    Esta fuga es de las que llamo de tipo "arcaico"; como queriendo mirar más al pasado renacentista. Buscando ese sabor a ricercare.

    El preludio es como una constante súplica. Como un querer llegar a un lugar y no poder alcanzarlo. Con esa figura rítmica repetida hacia arriba y hacia abajo. Nos obsesiona este preludio.

    Conozco más la versión del Clave por G. Gould y, quizás, me identifico más con su visión de la obra. Pero lo de Richter es sobrehumano.

    Personalmente, me llaman más las fugas movidas, ágiles cual ave rapaz: Do#menor, A m del libro I;
    G menor del Libro II. Por poner unos ejemplos, pero todo el Clave es buenísimo.

    También hay que reconocer cómo cambia la percepción de la obra de escucharla en piano o en clave. Parecen obras diferentes.

    Un cordial saludo y siga brindándonos y desbrozándonos el universo del Clave bien Temperado.

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    1. Qué duda cabe de que Glenn Gould es fue un gran pianista y un músico excelente pero sobre todo, en mi modesta opinión habría que calificarlo de «muy interesante»; sus excentricidades, su modo particularísimo de ver la música en general y la de Bach en particular... Todo un gran personaje que debía su incomparable talento -por supuesto, entre otras cosas- a su peculiar autismo, en particular a el síndrome de Asperger.

      Pero Sviatoslav Richter... de nuevo en mi modesta opinión, ha sido el mejor pianista del siglo XX. Para mí es algo que está fuera de toda duda; también poseía unas facultades casi mórbidas; su colosal memoria le martirizó siempre, en especial los últimos años de su vida: no podía dejar de recordar los nombres, con sus apellidos y patronímicos, de todas las personas que le habían presentado en toda su vida.

      En cuanto a Bach y su «Clave bien temperado»... ahí sí que me quedo sin palabras. Yo soy persona dada a la melancolía, de hecho en exceso pues padezco una grave depresión mayor; por este motivo prefiero la tonalidad menor a la mayor, el tempo lento al rápido, etc. El preludio en si bemol menor es una obra que cada vez que la escucho, en particular si está interpretada por Richter, me conmuevo de tal modo que a partir de ese momento mi día ya no es el mismo.

      Muchas gracias por su participación. Intentaré ahondar en ese cosmos que es «El clave bien temperado» en futuras entradas.

      Un cordial saludo

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