Páginas vistas en total

Seguidores

sábado, 23 de junio de 2012

EL ARMONIO (o HARMONIUM)


El armonio es un instrumento fenomenal. Desconocido u olvidado, menospreciado, arrinconado en sacristías y coros de iglesia, muere lentamente sin tan siquiera poder entonar su canto del cisne. Es un instrumento muy curioso: por un lado es de teclado; también es de viento; el sonido, al igual que en el caso del acordeón, se produce al poner en vibración el viento mencionado unas lengüetas metálicas dispuestas a modo de peine, para entendernos; el aire se insufla manchando el propio intérprete con los pies mediante dos amplios pedales. 


Ahora se llama armonio pero cuando yo iba tocando por iglesias le llamábamos «harmonium». Por aquel entonces era el instrumento que con más frecuencia te encontrabas por los templos: abandonados como a un asno viejo al que se deja en el monte a morir, así te encontrabas estos delicadísimos instrumentos, maltrechos, llenos de polvo e inmundicias, sin restauración ni tan siquiera cuidado alguno, daban pena. Cierto es que muy a menudo maldecías como un marino al toparte con alguno de estos especímenes: al estar descuidados, los pedales iban duros y pesados como rocas, y si te tocaba una misa mayor, a las doce y media de un día del mes de agosto, aquello se convertía en un martirio que ríete tú de la etapa del Tourmalet del Tour de Francia: sudabas como un animal de granja, y el sudor de las manos convertían el teclado en una pista de patinaje. Cuánto padecimiento, qué vida más perra la del músico de iglesia de aquel entonces, lo que tenías que hacer para sacarte cuatro perras: días había que tenías que amenizar «Cuatro bodas y un funeral». Mala vida.



Siempre me desvío del tema en banales digresiones, pido disculpas. El armonio, al igual que el órgano, tiene registros, es decir, unos tiradores que al accionarlos cambian el timbre del instrumento. Pero, quizá, la característica que lo hace más singular es que, en algunos modelos, el teclado es móvil; me explico: se trata de un teclado de cuatro o cinco octavas que descansa en un lecho que tiene dos pequeños pomos; si coges de ellos y tiras hacia arriba todo el teclado se eleva y a continuación puedes desplazarlo a izquierda o derecha y posarlo en una posición distinta de la propia y habitual: con esto se consigue transportar sin complicación ninguna. Por ejemplo, si has de tocar un tono bajo, pillas el teclado y lo desplazas hacia la izquierda hasta que la tecla do coincida con la posición real del sonido si bemol. Los músicos me entenderán, supongo, y los no músicos sepan que este invento facilita indeciblemente las cosas al sufrido intérprete cuando ha de acompañar a una cantante que ese día no está fina de la voz y te pide que le bajes un tono o un semitono la pieza que ha de cantar. En la imagen que sigue se puede observar esos dos pomitos de los que hablo:


No he encontrado ningún vídeo, que seguro que lo hay, en el que se vea cómo se mancha y toca a la vez este dulce instrumento. En el siguiente vídeo podemos observar a Michael Hendron tocando dignamente una pieza desconocida, al menos para mí, pero muy bonita y adecuada.


A continuación podemos escuchar y contemplar la interpretación de una fuga de Bach.


Perdónenme que a continuación les muestre cómo no ha de tocarse jamás un armonio ni ningún otro instrumento, (... ayer escribí aquí una descripción excesiva de la que me arrepiento y suprimo; pido disculpas por mis excesos).   


En compensación por las palabras arriba suprimidas añado este vídeo en el que un joven explica cómo funcionan los registros de un armonio; estoy casi convencido de que prácticamente todo lo que toca lo improvisa, es decir, lo compone y ejecuta a la vez; eso, la Improvisación, es una de las materias que yo modestísimamente intento enseñar en el lugar donde ejerzo mi oficio. El joven del vídeo es un buen músico, sin duda, que todavía, al pie del vídeo en la página de Youtube, pide disculpas por las notas falsas que pueda haber dado. Todo un ejemplo:


Ya en alguna ocasión hemos hablado de algún instrumento que, olvidado o maltratado por la historia, cual Ave Fénix ha dejado en las cenizas el olvido y curado las heridas que décadas y décadas que las viles plumas de musicólogos y sabihondos, y dedos torpes de intérpretes por así llamarlos le han causado, ha alzado el vuelo, primero débilmente, con tropiezos, caídas, como toda tierna criatura, y poco a poco ha conseguido volver a ocupar el lugar propio de jóvenes, fuertes, ágiles y veloces aves, y volar alto, de momento quizá a media altura, pero resaltando de nuevo el brío y la belleza de sus alas, y deleitarnos con los diestros perfiles de sus arriesgados giros, y cantar, cantarnos cantos con voz de extraña belleza gracias al haber caído bajo las plumas de honrados compositores, bajos las manos y pies de buenos, ágiles músicos intérpretes. Tras esta reflexión escuchemos a Dirk Luijmes interpretar la obra Machina ex Deo, del compositor Roderik de Man,


nacido en 1941 en Bandung, Islas Orientales Holandesas, en la isla de Java:


El timbre de este instrumento, cuando se toca con bondad y destreza, es dulce, nítido, tierno, muy particular, capaz de sutilezas y cambios de sonoridad sorprendentes. Ya hemos visto que no sólo música litúrgica se toca en el armonio. Escuchemos a continuación a Luijmes tocar con sumo acierto y buen gusto, Remembering that Sarabande..., del compositor neerlandés Louis Andriessen (1939),


obra que aparece en el álbum «A century of Duch harmonium music DIRK LUIJMES Dutch Airlines»:


Prosigamos escuchando a Johannes Matthias Michel interpretar de la Harmonium Sonata No. 2 en si bemol menor, op. 46, su primer movimiento, subtitulado Enharmonische Fantasie und Doppelfuge, del compositor alemán Sigfrid Karg Elert (1877 - 1933).


El oyente avisado reconocerá, en las cuatro primeras notas de esta pieza... De hecho, la doble fuga con la que concluye este movimiento hay que entenderla como un homenaje a...


Tras la gravedad en la que nos ha sumergido la composición de Karg Elert, escuchemos de nuevo a Luijmes interpretando, del compositor y violista holandés Cor Kint (1890 - 1944),


 el Scherzino op. 29 nº 3, de la Suite voor harmonium op.29:


Kint también compuso música para el recogimiento; escuchemos su Solitude interpretada por Michael Hendron en su armonio Mustel, construido en París en 1887:


Escuchemos ahora, y contemplemos un magnífico instrumento magníficamente tocado, la Totentanz de Karg Elert. En este vídeo se puede ver por un momento cómo el intérprete insufla aire con un suave pedaleo de los pies. Toca Jonathan Scott:


Finalicemos escuchando la dulce Abendendgefuhl, (Ruhevoll), composición de Sigfrid Karg Elert, interpretada por nuestro ya viejo amigo Dirk Luijmes:





Retrato de Erik Satie al armonio. Santiago Rusiñol

Permitámonos, todavía, una pequeña digresión final contemplando algunas obras del pintor catalán, Santiago Rusiñol (1861 - 1931).



Ya llegamos al The End. Sólo me resta dejarles unos cuantos pinchos. Que ustedes los disfruten:










6 comentarios:

  1. Que buen blog, gracias!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a usted. Espero que pase en Guerra y Paz algún que otro buen rato.

      Un saludo cordial

      Eliminar
  2. Gracias por esa excelente información sobre este hermoso instrumento, has hecho que recuerde aquella etapa de mi vida en la que tocaba el Harmonio y además vivía enamorado. El artículo, las fotos, los videos , un buen detalle por todo y por tu tiempo Gracias!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Carlos, no hay de qué, los recuerdos...
      Hace mucho tiempo que ya no escribo en el blog pero he comprobado que los enlaces de esta entrada todavía funcionan. He vuelto a escuchar el sonido bello y quejumbroso de este humilde instrumento y también han venido a mi mente recuerdos...
      Gracias a ti por tu comentario.
      Un cordial saludo.

      Eliminar
  3. Primeramente mis mas sinceros saludos y respetos desde Neuquen. Muy buen Blog. Has hecho que me plantee una clase distinta de nivel medio. Tu informacion ha sido disparadora. MUCHAS GRACIAS EXCELENTE! Fabian

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias por tus saludos que correspondo desde Valencia, en España, y también por tus generosas y amables palabras.
    No hay mayor alegría para un profesor que influir provechosamente en beneficio de quien le escuche o lea. Te deseo que tu clase sea bien recogida por tus alumnos.
    Carlos

    ResponderEliminar