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domingo, 10 de junio de 2012

EL CLAVICORDIO


Una tecla es, en cierto modo, como un iceberg: un objeto del que sólo se ve una pequeña porción. En términos generales podríamos decir que es una palanca: un poco por detrás de su parte visible se sujeta en un eje que al presionar sobre la tecla hace que su parte interior ascienda y actúe de un modo u otro. Un teclado es un conjunto de teclas dispuestas en un plano y de izquierda a derecha. Es muy difícil catalogar todos los instrumentos musicales, hay varias maneras de hacerlo pero ninguna del todo satisfactoria. Parece que un instrumento de teclado sea algo que preste lugar a dudas: pues no, hay instrumentos de teclado que no son considerados instrumentos de teclado, por ejemplo, la concertina. 


Siempre ha habido multitud de instrumentos de teclado, hoy en día es la bomba. Pero ya en el Barroco las cosas eran así. Por esa razón, en Alemania, se denominaba a todos ellos Klavier, palabra que significa «teclado», y que se utilizaba, principal e indistintamente, para el clave, el clavicordio y el órgano, incluso para el incipiente fortepiano. La distribución de las teclas, esa particular alternancia entre blancas y negras, unas más bajas y otras un poco por encima, se debe a la distribución de los sonidos de la escala denominada diatónica. En el siglo XX, sin embargo, se han construido teclados con distribuciones muy diferentes de sus teclas con la intención de conseguir sonidos que se hallan entre los habituales de la escala diatónica, sonidos denominados intratonales, cuartos, tercios de tono y cosas así.




A continuación podemos observar a un auténtico virtuoso en el manejo de uno de estos complejísimos teclados:


Se luce, el campeón. Sin embargo, hay otros que hacen cosas más serias, o cómicas, según se mire:


Y por último, alguien que hace algo que es lo propio y adecuado a un instrumento de estas característcas:


Una de mis peores pesadillas, y tengo de todos los colores, consiste en que llego a un examen o un concierto y me encuentro con un teclado de estos, y ya te apañarás, me despierto sudando y despavorido.


En el Barroco, las teclas tenían los colores cambiados, las blancas eran negras y viceversa. 



Centrémonos y hablemos un poco del clavicordio. Un clavicordio es un instrumento muy distinto a un clave. En el clave las cuerdas son punzadas, como en una guitarra pero mediante un mecanismo que acciona a tecla. El clavicordio, sin embargo, es un instrumento en el que la cuerda es golpeada por una pequeña pieza metálica situada al final de la zona interior de la tecla que se denomina tangente. Por esta razón, es el clavicordio, y no el clave, el instrumento que se considera antecesor del piano moderno, porque también en este la cuerda es golpeada y no pellizcada. 

En el lado izquierdo de la cuerda vemos una tira de fieltro que impide que ese lado de la cuerda suene; la tecla, al ser accionada, hace que una pequeña pieza metálica que se halla en su extremo interno golpee la cuerda: golpea y al mismo tiempo delimita el trozo de cuerda que ha de sonar, el que hay entre la tangente y el puente de la derecha. Esta característica, la de que la cuerda fuese golpeada, le otorgagaba al clavicordio la posibilidad de conseguir graduar el paso de unas intensidades a otras, desde pianísimo hasta medio piano. Por esa razón, los músicos de Barroco, entre ellos Johann Sebastian Bach, flipaban con el clavicordio y la mayoría decía preferirlo al clave. Como acabamos de decir el ámbito dinámico era minúsculo, más o menos desde no oírse hasta oírse un poquito, por lo que no era un instrumento de concierto sino un instrumento casero, para tocar en casa. No obstante, eso de poder pasar de muy piano a un poco menos piano de una manera gradual, les tenía encandilados. En el clave, en el órgano, se puede tocar muy fuerte y muy piano, pero no se puede pasar gradualmente de una intensidad a otras: es lo que se denomina dinámicas en terraza. Pero no esra esa en realidad la característica que más les gustaba a los músicos barrocos: lo que verdaderamente les entusiasmaba era la capacidad de realizar sonidos vibrados, en vibrato, lo que en alemán se denominaba bebung; una vez más se trataba de un vibrato minúsculo, pero para ellos el no va más. A continuación podemos ver cómo suena un clavicordio y cómo se hace un bebung:


En el vídeo que acabamos de ver comprobamos la tangente que golpea la cuerda y el vibrato que se consigue oscilando un poco el dedo. La palanca de cada tecla tiene la forma adecuada para alcanzar el lugar exacto de la cuerda en el que se produce el sonido deseado:





Escuchemos a continuación la ejecución del preludio nº 1 del Clave bien temperado de Bach interpretado en un clavicordio. El intérprete mete alguna que otra gamba (nota falsa) pero no se corta un pelo:


Pero para pelo el que sigue. Obsérvese de qué manera tan horrenda se peina el colega para taparse la calva. Toqué en una banda de música cuyo director se peinaba con el mismo buen gusto y misma intención: cuando se emocionaba en mitad de una obra se le desmontaba el invento y la risa que provocaba en los músicos más de una vez estuvo a punto de interrumpir una obra en algún concierto. Quizá, el hecho de que haya escogido una pavana de Cabezón tenga su doble sentido:


En el Barroco, sobre todo temprano, no se utilizaban los dedos pulgares para tocar, lo que  ocasionaba que los restantes dedos tuviesen que hacer unos cruzamientos por arriba y abajo hacia la derecha e izquierda que hoy en día nos parecen muy arcaicos; con esa técnica sería imposible tocar ni tan siquiera la mayor parte de la música para teclado del Barroco tardío.


Pasemos a escuchar a uno de los mejores, si no el mejor, clavicordistas de la actualidad, Jaroslav Tuma, en un magnífico instrumento. Comencemos por la invención nº 1 de Johann Sebastian Bach:


Ahora, la sinfonía XI:


Ahora el Aria y la primera de las Variaciones Goldberg:




A propósito de «El arte de la fuga» ya tuvimos ocasión de comprobar que en el Barroco las obras para teclado (Klavier) se podían interpretar indistintamente en unos instrumentos que en otros. Escuchemos ahora una misma obra tocada primero al piano moderno, en segundo lugar al órgano, en tercero al calve y por último al clavicordio. Se trata del preludio y fuga nº 11 en fa sostenido mayor del «Clave bien temperado I».

Al piano, Sviatoslav Richter:


Al órgano Louis Thiry:


Al clave Gustav Leonhardt:


Al clavicordio Jaroslav Tuma:


Carl Philipp Emanuel Bach fue un gran enamorado del clavicordio. Para finalizar con esta entrada escuchemos, de sus 6 Sonaten Wq 63, la número 4 en si menor. Toca Christopher Hogwood:







4 comentarios:

  1. Es curioso conocer cómo han ido evolucionando los instrumentos de teclado hasta el piano de cola actual.

    Muchas gracias por la divulgación cultural.

    Joseee

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    1. Esa es la intención, divulgar un poco la cultura. En breve escribiré una entrada hablando de otro instrumento de teclado poco conocido, también muy interesante pero sobre todo de una sonoridad deliciosa.
      Muchas gracias por el comentario, Joseee
      Un afectuoso saludo

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  2. Cuales son las partes de un clavicordio?

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    Respuestas
    1. En estos momentos no puedo responderle. Mientras consigo un poco de tiempo, ¿sería posibles que especificase un poco más su pregunta?
      Un cordial saludo, hasta pronto

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