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domingo, 1 de julio de 2012

EL HAIKU


El haiku es una forma de poesía tradicional japonesa muy influida por el budismo zen. Se trata de un breve poema que generalmente consta tan solo de tres versos. Hacía tiempo que deseaba escribir una entrada sobre este tipo de poesía, basado principalmente en la contemplación de la naturaleza. El hecho que por fin me ha empujado a hacerlo ha sido el hallazgo de un libro: «La inocencia del haiku. Selección de poetas japoneses menores de 12 años», con prólogo y compilación de poemas a cargo de Vicente Haya (Vaso roto. Poesía). Ya la definición de haiku que nos da Haya nos descubre a un verdadero especialista: «El haiku es una impresión fácil de comunicar por medio de palabras fáciles de comprender». Pero mejor leamos unos pocos de mis haikus predilectos pertenecientes al maestro Basho.

Nadie emprende
este camino salvo
el crepúsculo de otoño.


Un ruiseñor llora
en el bambudal
su senectud.


En medio del campo,
sin apego de ningún tipo,
canta la alondra.


Canta el cuclillo:
un bosque de bambú
filtra la Luna.


Como habrán podido comprobar, las definiciones arriba expuestas se aproximan bastante al espíritu de lo que es un haiku: sencillez, brevedad, concisión, naturaleza, quietud. 


 

En un libro anterior, «El espacio interior del haiku» (Shinden, Barcelona), Vicente Haya hizo, tal como él mismo nos explica, «un experimento no exento de cierta malicia. Incluí entre haikus clásicos y bien conocidos de Shiki, Basho o Buson, tres haikus de niños japoneses. Y los comenté a conciencia, exactamente como hice con el resto de los haikus de la antología». Y es que, tal como nos explica la trasera del libro, «la escritura de haikus sigue siendo una parte esencial de la educación japonesa». No puedo reprimir un consejo dedicado al señor Wert: incluya esta práctica en su política de recortes, así, en lugar de cuartillas, los niños sólo necesitarán papelillos de fumar: ahorro en papel, ahorro en letras, ahorro en tinta, ahorro en tiempo, ¡todo son ventajas, señor Wert!


 Dos de los haikus escritos por niños y escogidos por Haya:

(Escrito por una niña de seis años)

Las hormigas en fila
suben por una hoja de hierba...
y enseguida bajan.

(Escrito por un niño de siete años)

Mientras me reñían
por haber cogido el girasol,
yo miraba la flor.

Según Haya estos haikus carecen de todo artificio literario. «Es posible que nadie antes que ella hubiera dejado por escrito el hecho milagroso de que una fila de hormigas suba por una hierba y que -cuando llega a la punta- descienda por el otro lado. Quizá hay que tener 6 años para hacer un haiku sobre este aspecto trascendental de la existencia: desde hace miles de años las hormigas suben y bajan las hojas de hierba. Y es una suerte para nosotros podernos dar cuenta de ello. Se nos ha dado la oportunidad de habitar, no lo olvidemos, en un mundo concebido para nuestra fascinación; (...)» No sé qué pensarán ustedes, quizá que todo esto sea una bobada, pero a mí me parece una realidad fascinante, y eso que detesto los insectos, inclusive, por supuesto, las hormigas.


El libro de Vicente Haya es muy recomendable, estupendo para estos días de vacaciones, de girasoles y de hormigas. La tele es horrorosa: ¿por qué no venderla en una tienda de segunda mano y con el dinero obtenido comprar dos o tres libros? (al precio que están no se podrían comprar muchos más), y ya puestos, ¿por qué no empezar por este libro escrito por niños? Les dejo una música apropiada y les escribo a continuación una selección de haikus extraídos de este libro así como algún comentario del autor..

 Vlastislav Matousek: Shakuhachi (Shakuhachi - flauta de bambú japonesa)

 
 
(Escrito por un niño)

Y, si de golpe
me tiro al suelo,
el cielo azul.

(Escrito por un niño de ocho años)

Si me elevo
al columpiarme,
el cielo del otoño.

(Escrito por poeta consagrado)

Canta el cuco
desde el fondo del arrozal
y su canto resuena en el cielo.


 «¿Cuál de estos haikus es de Buson y cuál es de un niño de nueve años?»

Sopla el viento
en la espalda dorada
de la oruga.

La brisa de la mañana
está soplando en los pelos
de la oruga.

«Lo importante no es quién tiene el asombro, ni siquiera cómo se expresa ese asombro en palabras, sino si hemos sido capaces de ser testigos de lo que sucedió ante nosotros. Y en ese sentido, tanto da un haiku de un niño como de un adulto. De niño japonés o español. ¡Como si no es un haiku!» (los signos de admiración son míos).


Haikus de niños
de 5 años

El canto de los insectos
rodea mi casa
por todas partes.

Atrapando cigarras
las de muy arriba
no las alcanzo.


Haikus de niños
de 6 años

Mientras las gallinas
me picotean,
recojo los huevos.

Alguien invisible
junto a mí
en el columpio.

El caracol camina
a paso lento «pachín-pachín»
en la lluvia.

Mi hermano mayor
chocando contra el viento
camina delante de mí.

También la oruga pequeña...
¡está viviendo
con todas sus fuerzas!


Bien, así así hasta llegar a haikus escritos por niños de 11 años. Toda una tentación para leer en tantos y tantos ratos sueltos que nos aguardan silenciosos en el largo verano.


Por último, quien así lo desee puede darse un paseito por un cuidado


y desde allí por otros interesantes lugares. Pero si lo prefiere, también puede hacer esto otro:

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