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domingo, 16 de septiembre de 2012

GLINKA / PUSHKIN - Я помню чудное мгновенье (RECUERDO EL MÁGICO INSTANTE) por DANILA






















Mijaíl Ivánovich Glinka (1804 - 1857) y Aleksandr Serguéyevich Pushkin (1799 - 1837), son dos de los más grandes creadores que ha dado esa inmensa tierra llamada Rusia. Sobre su importancia e influencia no hablaré, consulte quien, interesado, requiera información detallada, que mucho hay sobre ambos escrito. A mí sólo me interesa hoy del primero un romans y del segundo un poema. El otro día decíamos que los franceses tienen la palabra mèlodie para lo que los alemanes llaman Lied; los rusos tienen romans, en español «romance», y en ambas lenguas con iguales homonimias, «composición poética» y «relación amorosa pasajera». Considerado como uno de los poemas de amor más importantes de la literatura rusa, «Recuerdo el mágico instante» fue compuesto por Pushkin inspirado en Anna Petrovna Kern, dama de la sociedad rusa que no fue con este poeta con el único que coqueteó. Con este poema compuso Glinka el romans del que hoy no ocuparemos.
Este es el poema, cuya dedicatoria aparece velada, por razones coyunturales.


Я помню чудное мгновенье:
Передо мной явилась ты,
Как мимолетное виденье,
Как гений чистой красоты.

В томленьях грусти безнадежной,
В тревогах шумной суеты,
Звучал мне долго голос нежный
И снились милые черты.

Шли годы. Бурь порыв мятежный
Рассеял прежние мечты,
И я забыл твой голос нежный
Твои небесные черты.

В глуши, во мраке заточенья
Тянулись тихо дни мои
Без божества, без вдохновенья,
Без слез, без жизни, без любви.

Душе настало пробужденье:
И вот опять явилась ты,
Как мимолетное виденье,
Как гений чистой красоты.

И сердце бьется в упоенье,
И для него воскресли вновь
И божество, и вдохновенье,
И жизнь, и слезы, и любовь.


A***

Recuerdo el mágico instante:
apareciste ante mí,
como una fugaz visión,
como un genio de sublime belleza.

En los tormentos de la desesperada tristeza,
en las zozobras de la ruidosa vanidad,
resonaba la ternura de tu voz,
y el sueño tus caros rasgos me mostraba.

Los años pasaron. El ímpetu rebelde de las tormentas
dispersó mis antiguos sueños,
y olvidé la ternura de tu voz,
tus sublimes rasgos.

En la soledad y negrura del confinamiento
mis días se arrastraban en silencio,
ya sin inspiración y sin fe,
sin lágrimas, sin vida, sin amor.

Mi alma despertó de nuevo:
y otra vez apareciste tú,
como una fugaz visión,
como un genio de sublime belleza.

Y late embriagado el corazón,
y resurgen de nuevo para él
la inspiración y la fe,
la vida, las lágrimas y el amor.
(1825)

Víctor Gallego Ballestero, traductor. GREDOS.
GLINKA
Escuchemos en primer la versión delicada, melancólica de Lina Mkrtchyan (vocales, las justitas).
 
PUSHKIN
Prosigamos con la versión no menos delicada del mítico Sergey Lemeshev.
PUSHKIN
Pasemos a voces graves. En primer lugar escuchemos a Sergei Leiferkus.
A continuación, otra potente voz, la de Nikolay Kopylov.
Bien, he de reconocer que hasta este punto de la entrada todo ha sido pretexto, prefacio, preámbulo, prólogo, proemio, preludio, como quieran llamarlo. Porque lo que realmente quiero mostrarles, con esta entrada es lo que viene ahora. En numerosas ocasiones he manifestado mi opinión de que el arte, o lo es o no lo es, punto. Por mucho que aglutinemos elementos no conseguiremos una obra de arte mayor y más completa. Por mucho que muchos se rompan la cabeza buscando y rebuscando en sus inútiles cerebros, con pretextos, explicaciones, y, por qué no decirlo, gilipolleces, lo único que obtendrán será basura, originalidad, caca la vaca. Yo he dado clases de Solfeo a niños durante muchos años de mi vida y siempre me he quedado boquiabierto cuando he escuchado a un muchachito de diez u once años entonar a la perfección una simple escala, una sencilla canción popular; en ocasiones, mi emoción ante tal prodigio, ha sido tan vívida que he tenido que volverme para no asustar o extrañar al muchacho, que se hubiera extrañado de mi reacción. Porque, en mi modesta opinión, la belleza, el arte, es o no es; y una vez es ya no puede ser más. Cuando algún bodrio ha sido expulsado por una mente torpe, necia, estéril, ya puedes añadirle panderetas y tambores, trompetas, trompas y timbales, bodrio nació y bodrio seguirá siendo. Por el contrario, cuando de una manera sencilla y espontánea, ingenua, a partir de unos objetos elementales, se produce el prodigio del arte, de la belleza, nada sobra ni falta, el arte es, la belleza es, y sólo cabe la emoción y el respeto, el silencio y la admiración. El intérprete no es más que un intermediario imprescindible entre el mensaje del compositor y el oyente, nada más. Todo aquel que se ufane, que se infle de vanidad, que utilice la música para su lucimiento, no es más que un mono de feria, un pelele, un patán, un vendedor ambulante de cacharros y ungüento curalotodo. 



El niño que canta a continuación este romans nos deleita con una versión inolvidable. Creo que su nombre es Danila y en el momento de la grabación lleva tan solo un año y tres meses estudiando canto.
Podemos ver el esfuerzo y concentración que le supone interpretar la canción, el lógico y natural para un muchachito. Pero sobre todo nos cautiva poderosamente su timidez, su falta de vanidad que no contradice su satisfacción al concluir; su voz y manera de cantar y expresar son dulces, muy apropiadas al texto, su afinación irreprochable, la expresión de su rostro en ningún momento afectada. Candor, encanto, inocencia... Arte y belleza en estado puro. ¡Bravo, pequeño maestro! 


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