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miércoles, 5 de septiembre de 2012

XIAOJUN DENG (un tenor excepcional)

Xiaojun Deng (ni tan siquiera sé es este su nombre correcto o si se escribe así o qué) es un tenor chino nacido en 1963. Es un portento. No sé por qué razón carece por completo de fama, no encuentro explicación. Quizá sea que su aspecto, evidentemente asiático, no convence a los coreógrafos y directores de escena actuales cada vez más preocupados en gilipolleces como castillos. Posee, quizá, la mejor voz, la de mayor y mejor calidad, de todos los tenores actuales. Sus respiraciones son de infarto; su zona media es redonda y con cuerpo, sus agudos sobrenaturales. Quizá lo desconozcamos por asuntos y asuntillos más o menos sucios de agentes y agencias. Tal vez sea que yo no entiendo un pepino y en realidad este tenor es más malo que la carne de perro (no para él, claro); también puede ser que este buen hombre haya cometido algún que otro exceso con su colosal voz que haya echado atrás a los puristas, a los auténticos connaisseurs... Este mismo verano hablamos de un gran tenor, Peter Dvorský, a quien Pavarotti reconocía como auténtico sucesor, y que tampoco aquí lo conocía casi ninguno. Sabemos que fue alumno predilecto del gran Carlo Bergonzi, así como que está en posesión de los más prestigiosos premios de canto internacionales, tales como:


«The 28th Verdi International Vocal Competition (1988)»

«Pavarotti International Vocal Competition (1992)»

«Bjorling International Tenor Competition (1994)»

Ha cantado en todos los grandes teatros de ópera del mundo y bajo la batuta de todos los grandes directores actuales. Poco más puedo decir. Tan sólo me resta dejarles con Deng y su grandiosa voz y que juzguen por ustedes mismos. En todas las arias que vamos a escuchar está acompañado por la Württembergische Philarmonie dirigida por Roberto Paternostro. Voy a dejar para el final un aria en la que comete un exceso de los arriba mencionados.


Comencemos por la bellísima aria «Colpito qui m'avete» de la ópera «Andrea Chenier», de Umberto Giordano. En los enfermos tiempos que corren, en los que a un tal Miguel Bosé se le da una amplia cobertura mediática con motivo de que ha grabado una mierda nueva o algo así, mientras que se nos oculta lo realmente valioso, se hace casi imprescindible detenernos un momento a leer el revolucionario texto de esta aria.

Bellísimo canto de llamada a la revolución, ¡REVOLUCIÓN!, tan necesaria en los tiempos actuales o más que en aquellos de la guillotina: ¡REVOLUCIÓN!, no más pobreza, no más corrupción, no más privilegiados, no más ineptos, ladrones, traidores gobernando, ¡REVOLUCIÓN!, ¡POR EL PUEBLO!, trabajo para todos, cultura para todos, ¡REVOLUCIÓN!, ¡JUSTICIA, LA MISMA PARA TODOS!, ¡PATRIA, patria, te amo, a ti que me besas, patria mía divinamente bella!, ¡que nunca nadie más te mancille en nombre de sus miserables ideas, mediocres ideales, mezquinos intereses!, ¡REVOLUCIÓN!

Bien, estoooo..., uf, prosigamos. Escuchemos a continuación la siempre emotiva aria «Recitar - Vesti la giubba», de la ópera «I Pagliacci», de Ruggero Leoncavallo, ópera que, bien mirado, no se aleja mucho de lo que acabamos de hablar, puesto que pagliacci significa «payasos», y aquí eso es lo que hay, mucho payaso suelto.
 
No sé por sus terruños, apreciadas lectoras, estimados lectores, pero por aquí, por Il Giardino della Spagna, ya van refrescando las noches, ya echa uno mano de algo que tape más que la sola sábana, ya va haciendo fresco. Aunque no tanto como en aquella infinitamente repetida noche en la que Rodolfo tomó la mano de Mimì y, con voz emocionada, le dijo «Che gelida manina», (Qué manita tan fría), en la eterna ópera de Puccini, «La Boheme».

Puccini, «Tosca», «E lucevan le stelle»

Y por último, el exceso anunciado, ustedes lo advertirán. De nuevo Puccini, «Turandot», «Nessun dorma». Aférrense a sus butacas. Y que tengan una feliz velada.





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