Páginas vistas en total

Seguidores

sábado, 6 de octubre de 2012

A UN MANCO

Un soldado de Urbina



Sospechándose indigno de otra hazaña
como aquella en el mar, este soldado,
a sórdidos oficios resignado,
erraba oscuro por su dura España.

Para borrar o mitigar la saña
de lo real, buscaba lo soñado
y le dieron un mágico pasado
los ciclos de Rolando y de Bretaña.

Contemplaría, hundido el sol, el ancho
campo en que dura un resplandor de cobre;
se creía acabado, solo y pobre,

sin saber de qué música era dueño;
atravesando el fondo de algún sueño,
por él ya andaban don Quijote y Sancho.

J. L. Borges (El otro, el mismo)



Postludio

De nuevo, tras los fatigados giros de una noche de jirones hecha, de una noche en blanco (no es menuda la frase), salgo a la negra noche y sus estrellas, al fresco aire, al tropiezo y la sonrisa. Algo, repulsivo, la difiere; el grito chabacano de un borracho, y ahora otro, el de una borracha, ¿habrá algo que disuelva más las tan harto señaladas diferencias de sexo y género que el líquido alcohol y sus efectos charros? De nuevo cada giro y jirón se ve envuelto en palabras y abrigado, y en el recuerdo claro de este soneto, y en el de la gozosa tarde que con tan grande asombro lo descubrimos, y leímos y releímos, y reímos y también casi de emoción lloramos. Y ese recuerdo claro, fresco como fresco este alba, en paz hace que me sienta con la vida, con los días y las noches y las horas. Y agradecido. (C. G. E.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario