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viernes, 23 de noviembre de 2012

BACH . NUN KOMM’ DER HEIDEN HEILAND (BWV 659) - 18 Chorale Preludes, BWV 651-668


Decíamos hace bien poco que la música no se puede «explicar»; como siempre he dicho a mis alumnos «la música es lo que suena», con lo que quiero decir que  el análisis lo único que consigue es lo que la medicina con una autopsia. La música es lo que suena, y punto. Encima, echo un vistazo por la Red, y lo primero que encuentro es una burrada del tamaño de la Iglesia de Santo Tomás, la famosa Thomaskirche, de Leipzig: que esta composición está en sol menor: ¡que no, pedazo de asno (con perdón por los asnos, seres por los que siento un profundo respeto), que no está en sol menor! La música de Bach no es tonal, como demuestra, entre otros mucho ejemplos, este bellísimo coral; no hay un nombre específico, bonito, mono, para denominarla, por lo que sólo podemos decir que es «pre-tonal». Así, esta pieza está en sol dorio, o dórico. Si observamos la composición vemos que comienza por el acorde perfecto menor de sol y concluye en el mismo acorde pero con la tercera elevada; también podemos comprobar que en la armadura hay sólo un bemol, cuando sol menor, como saben hasta los políticos, lleva dos. Esta armadura se denomina «armadura dórica, o doria», y está constituida por una alteración en más que la correspondiente a la tonalidad homónima menor, de ahí que más de un «¡musicólogo-del-terreno-puaj-qué-asco!» encuentre una magnífica ocasión para demostrar su descomunal ignorancia. De modo que fuera comentarios y análisis superfluos, en todo caso sólo diré que se trata de una de esas obras de las que habrá alguna igual de bella, pero nunca más bella. Es una composición que cualquier músico de un nivel elemental debería saber de memoria, aunque, por desgracia, ni músicos hechos y derechos de esta nuestra Valencia del Cid, y España de Isabel y Fernando, conocen. Toda la música para órgano de Bach (TODA) ha de ser escuchada con atención, partitura delante. La mejor música de Bach es la que escribió para órgano, su propio instrumento, del que fue el mayor virtuoso de todos los tiempos, algo así como un Richter, en cuanto al piano, en la actualidad. En aquella época se hacían torneos, competiciones, musicales (como hoy en día la Champion esa y tal). Por ejemplo, se citaba a Bach y a otro organista (evitaré dar nombres) a tocar algo en tal iglesia y, a continuación (y este era el plato fuerte) a improvisar sobre un tema dado in situ, generalmente había que improvisar una fuga (cágate lorito); la cosa solía transcurrir así: en cuanto tocaba Bach, fuese en primer o segundo lugar, el otro contrincante salía cagando leches de la iglesia y no se le volvía a ver el pelo. Cuando Gilels tocó en Estados Unidos, bastante antes de que Richter hubiera salido de la Unión Soviética, la gente se quedó admiradísima ante su impresionante manera de tocar: «Pues esperen a que venga Richter», fue el humilde y generoso comentario que hizo Gilels. 

Nun komm, der Heiden Heiland, «Ven ahora, salvador de los gentiles», que me aspen si entiendo algo, pero bueno, eran otros tiempos. Escucharemos, a continuación, algunas versiones. En primer lugar la original para órgano y a continuación, ya me conocen, en diversas transcripciones. 


Ton Koopman, órgano
 

Martin Ford, órgano

Vahan Mardirossian, piano

Edna Stern, piano

Amstel Quartet, cuarteto de saxofones

Walter Hilgers, Sebastian Knauer, tuba y piano

Capella Istropolitana, Takako Nishizaki

Graham Anthony Devine, guitarra


Tiempo atrás ya se dedicó una entrada a este junto con otro coral de Bach. Nuestros amigos del buró americano ya se en-cargaron de cargarse los enlaces de bajada. Los audios, como espero que ya sepan, se pueden bajar toquicheando no sé muy bien cómo por el pequeño reproductor de cada versión. Pero las partituras… es otro cantar. Como las cándidas almas que revolotean por las aulas en las que yo hago lo que buenamente puedo han de tocar este coral al piano (para que luego digan de la chuventut), vuelvo a subir un manojo de partituras (en la edición completa las páginas 114 - 115), entre ellas el facsímil del mismísimo manuscrito de Bach nuestro señor. Quien quiera más ediciones puede buscarlas AQUÍ.


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