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lunes, 3 de diciembre de 2012

SCHUBERT - GESANG DER GEISTER ÜBER DER WASSERN. D. 714

Franz Von Schober - Franz Schubert (1797 - 1828) A la edad de 17 años
Schubert no era nada vanidoso; puedo afirmar que era el último en reconocer el elevado lugar que ya en esta época ocupaba en el mundo del arte. Sencillo y bondadoso es sus relaciones, totalmente desprovisto de toda pretensión o afectación, resultaba casi anodino en su apariencia externa. En el caluroso círculo de sus amigos era donde mejor se sentía, y a pesar de su apariencia flemática aunque fuera de temperamento sanguíneo,
no faltaban las bromas y palabras ingeniosas.
Era un verdadero placer verlo y escucharlo ensayando él mismo sus composiciones para piano. Una hermosa interpretación, tranquila y serena, una forma de tocar clara y nítida, llena de sentimiento. Pertenecía a la antigua escuela de los buenos pianistas en la que los dedos no son como aves de presa que se abaten sobre las pobres teclas. Era muy interesante verle componer; raramente se servía del piano. Muy tranquilo y sin molestarse por el ruido y las conversaciones de sus camaradas, inevitables en el Konvikt, se inclinaba ante su pequeño escritorio, inclinado sobre el papel de música y el texto del libro (era miope), mordisqueando su pluma, tamborileando con los dedos, escribiendo rápida y claramente y con muy pocas correcciones, como si esto tuviera que ser así y no de otra manera. ¿Y no tenía razón?

(Recuerdos de STADLER)

Brigitte Massin. «Franz Schubert. Biografía»
(Ed. TURNER. 60 pavos del ala)
 
 Concentus Musicus Wien - N. Harnoncourt 


Gesang der Geister über den Wassern

Des Menschen Seele
Gleicht dem Wasser:
Vom Himmel kommt es,
Zum Himmel steigt es,
Und wieder nieder
Zur Erde muß es,
Ewig wechselnd.

Strömt von der hohen,
Steilen Felswand
Der reine Strahl,
Dann stäubt er lieblich
In Wolkenwellen
Zum glatten Fels,
Und leicht empfangen,
Wallt er verschleiernd,
Leisrauschend
Zur Tiefe nieder.

Ragen Klippen
Dem Sturz entgegen,
Schäumt er unmutig
Stufenweise
Zum Abgrund.

Im flachen Bette
Schleicht er das Wiesental hin,
Und in dem glatten See
Weiden ihr Antlitz
Alle Gestirne.

Wind ist der Welle
Lieblicher Buhler;
Wind mischt vom Grund aus
Schäumende Wogen.

Seele des Menschen,
Wie gleichst du dem Wasser!
Schicksal des Menschen,
Wie gleichst du dem Wind!

Johann Wolfgang von Goethe


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