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viernes, 27 de enero de 2012

HABEDANK

Habedank es una palabra alemana, en desuso, que expresa de un modo poético la gratitud, se empleaba para, de una manera poética, dar las gracias. Hoy en día se hacen las cosas de otro modo, no tan poético pero igual de sincero y efectivo:


Nadie puede imaginarse las muchas maneras con que todo el mundo, pero en particular mis alumnos, me ha insuflado ánimo, me ha deseado la recuperación, qué diligentemente se ha prestado a ayudarme en lo que necesitase.


La enfermedad es como una capa de peróleo de la que cuesta mucho desprenderse. En mi caso, he llegado a un punto en el que no sé ni yo mismo cómo estoy, he de actuar como un delfín, mandando ondas para ver qué me devuelven; han de decirme médicos, familiares y amigos cómo estoy, cómo me ven, pues yo me siento, casi siempre, igual de mal, son los demás quienes me dicen que estoy peor de lo normal, que he de hacer algo al respecto:


A menudo se encuentra uno solo, no falto de compañía, sino aislado de la sociedad, aparcado como un viejo coche en un garaje:


Desde luego que, un profesor, incluso gozando de una espléndida salud, se encuentra a menudo perdido, rodeado de un vacío atronador:


Con impaciencia te asomas a la ventana, una y otra vez, esperando que lleguen tiempos mejores. Pero en vano...



Intentas, una y otra vez, sacar algo, de donde sea... sólo lo consigues de las personas, de muchas de ellas, no de todas, claro...



Por todo esto, cuando tantas personas me escriben o se ponen en contacto conmigo de cualquier otra manera para animarme siento que mi corazón se ensancha, y aun dentro de la enfermedad, me siento arropado:


Me siento como pez en el agua:


Veo, por unos momentos, las cosas de otra manera:


Strauss, Richard, escribió un Lied titulado Zeignung. No me interesa la traducción de todo su texto, sólo me interesa la palabra con la que concluye: Habedank. He encontrado dos versiones distintas, con pequeños cambios tanto en la melodía como en el acompañamiento y su orquestación. Dos maneras distintas de dar las gracias, de un modo poético, a todo el mundo, a mi familia, a mis amigos, a algunos de mis médicos..., y, claro, también a todos mis alumnos.



Habedank, muchas gracias a todos por indicarme, de una manera tan afectuosa y clara, por dónde está la salida:


martes, 24 de enero de 2012

ENRIQUE GRANADOS / DOS PIEZAS PARA PIANO



Enrique Granados fue un compositor español, nacido en Lérida en el año 1867 y que falleció, en trágicas circunstancias, 49 años más tarde, en 1916 al naufragar el barco en el que viajaba, torpedeado por la armada alemana. Y menudos bigotes, y cuánto debía pesarle la cabeza. En fin, qué trágico, pero qué romántico.


Ya comenté en su día que a mí, de la música culta española, sólo me gusta la de los maestros del Renacimiento. Sé que es falta de sensibilidad por mi parte, y no digo que el resto de música española sea mala, no, sólo digo que a mí no me va.


Hace muchos años, quizá alguien entre ustedes lo recuerde, hacían un programa en Radio Nacional de España, en el canal que se llamaba «Radio 2», que se llamaba «El buzón de radio 2»; en él, se podían escuchar las piezas, las obras que previamente solicitaban los oyentes mediante una carta, una carta de esas que se escriben, se meten en un sobre, se les pega un sello y se meten en un buzón; quizá alguien entre ustedes también lo recuerde. En aquel entonces, en España, que yo sepa no había Internet, por no haber no había ni paro. Bien, pues la sintonía de ese programa era la primera pieza de «Cartas de amor para piano», Op. 44, de Enrique Granados. Me gustaba mucho escuchar esta pieza y, si podía, escuchar a continuación el programa. Me sigue gustando, es una música de una dulce melancolía, y me trae recuerdos, malos recuerdos pues aquella época fue para mí muy difícil y muy dura, también alguno bueno, supongo. Pero esta breve pieza me sigue cautivando como el primer día. Es una pieza sencilla a más no poder, pero ya desde el título, tiene un encanto poético que la hace muy atractiva, sugerente y cautivadora. Evoca aquellas muñecas antiguas, con la cara de porcelana, tardes de domingo contemplando la lluvia tras los cristales, cartas de amor... ¿quién escribe hoy en día cartas de amor?, supongo que nadie, hoy en día todo va mucho más rápido, inmediato. Qué sensación encontrar una antigua carta de amor en el fondo de un cajón en el que no miras casi nunca. Recuerdo que, cuando te respondía la dama en cuestión, a veces, hasta ponía unas gotitas de su perfume en el papel... claro, eso en un email no se puede. Otros tiempos aquellos. 


De sus «Cartas de amor para Piano», Op. 44, la primera pieza, «Cadencioso»:


Carta manuscrita de Granados
Y una de propina, de sus «Valses poéticos», el primero, llamado «Vals melódico» o «Melodioso»:


Ah, el pianista es un tal Douglas Riva.


sábado, 21 de enero de 2012

CHARLES AZNAVOUR



Dice la Wik: Charles Aznavour (París, Francia, 22 de mayo de 1924), nacido con el nombre de Shahnourh Varinag Aznavourian es un cantante, compositor y actor francés de origen armenio, considerado en todo el mundo como «el embajador de la canción francesa». La canción francesa, «La chanson française» es un género, que en español se refiere a cualquier canción con letra en francés y, más específicamente, a piezas vocales de tema amoroso, y también a las de crítica social y política, en particular las pertenecientes al estilo de los cabarets.



Hace dos entradas hablamos de Alexis Weissenberg y tuvimos oportunidad de ver y escuchar un vídeo de Youtube en el que inefable Alexis acompañaba, de una manera poco adecuada, todo hay que decirlo, a este cantante, Charles Aznavour. Tiempo atrás también escuchamos al gran Jacques Brel, a quien podríamos ubicar también en este género. No obstante, Aznavour es más asequible, o mejor sería decir «era» más asequible, más popular.


Aznavour se caracteriza por un timbre de voz y una pronunciación muy características: algo nasal, muy melodiosa, su voz es idónea para la lengua francesa. En las dos canciones que voy a traer de Youtube habla, Aznavour, de los «veinte años»; son canciones nostálgicas, en una de ellas recuerda cuando tenía veinte años, en la otra dice que nadie que tenga menos de veinte años entenderá de qué habla al referirse a la bohemia. Hoy en día, habría que subir un poco la edad, pongamos un mínimo de treinta años para que alguien haya escuchado a este peculiar cantante.


Es uno de esos cantantes a los que vuelves de tanto en tanto, una vez cada cinco años, o algo así: al volver a escucharlo te estimula un poco la nostalgia, te hace recordar esos sueños que una vez tuviste y que, al cabo, se quedaron en eso, en sueños. A la gente de mi edad, escuchar a Aznavour, nos servirá para volver la mirada por un instante al pasado, con un poco de nostalgia pero siempre con una chispa de emoción; a los más o mucho más jóvenes les servirá, en primer lugar para descubrirlo, para conocerlo, quizá les sirva también para advertirles de que la vida no es otra cosa que eso que en ese preciso instante está acaeciendo, que el tiempo, aunque no lo parezca, se escapa como el agua de un cesto, y que la vida hay que saborearla día a día, cada instante, porque la vida es muy hermosa, es muy hermoso estar y sentirse vivo.

 
En fin, se nota que estoy con dosis elevadas de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, ¿eh? Vale vale, ya me callo, les dejo con Aznavour.

Hier encore

 La bohême



GUTENBERG / BERNERS-LEE

GUTENBERG

Tiempo atrás comenté que la cancilleresa alemana Angela Merkel había comparado Internet con la Imprenta. También dije que, aunque la comparación es obvia, me parecía lo más inteligente que había salido de la boca de un político referido a Internet.

ANGELA MERKEL
Johannes Gutenberg nació en Alemania c. 1400 y murió por allí cerca en 1468. A Gutenberg, como es bien sabido, se atribuye la invención de la imprenta. Siglos después, Sir Timothy «Tim» John Berners-Lee, físico ingles nacido en 1955 desarrolló la web (World Wide Web), que es el sistema que en estos momentos estamos utilizando para comunicarnos, yo con ustedes, ustedes conmigo.

SIR THIMOTY
Ahí radica la similitud de los dos inventos: en que cada uno en su momento supuso el nacimiento de un sistema que permitía una mayor facilidad en la comunicación. Gracias a la imprenta los libros dejaron de ser patrimonio exclusivo de los poderosos y poco a poco pasaron a estar al alcance de todo el mundo. Gracias a Internet, la comunicación instantánea dejó de estar sólo al alcance de los poderosos y pasó a ser patrimonio de todo el mundo.

Quizá, sólo dos hechos puedan compararse a estos dos inventos; antes que la imprenta las rutas de peregrinaje, y en particular El Camino de Santiago, eran los vehículos por donde circulaba la cultura, que en aquel entonces estaba exclusivamente en manos e la Iglesia; antes de Internet, el teléfono, después del telégrafo, fue un gran avance para la transmisión de las comunicaciones.

Hay otra similitud que señalar: los poderosos siguen teniendo la misma mentalidad hoy en día que en la época de Gutenberg. El poder siempre ha considerado la comunicación, la fácil transmisión de pensamientos, ideas, inventos y, sobre todo, la información, como algo peligroso para su estatus: «Si todo el mundo sabe lo que nosotros (quienes ostentamos el poder) sabemos y con ello desarrollan su inteligencia (su capacidad de entender), su opinión personal y su capacidad de crítica, no tardarán en darse cuenta de lo que nosotros en realidad hacemos (mentir, robar, asesinar, explotar, extorsionar, traficar y, sobre todo, hacernos multimillonarios)». Afortunadamente, como los poderosos siempre están liados con alguna guerra para así poder vender el armamento que fabrican, tardan un poco en reaccionar; por otra parte, siempre están alerta a ser atacados con armas, de destrucción masiva o, más simple, la hoja de una espada, sin darse cuenta, en su necio y mezquino modo de pensar,  de que no hay nada más afilado que el canto de una hoja… de las de escribir. Por eso, cuando surge un nuevo medio de comunicación, el poder tarda un tiempo en reaccionar, piensan: ¿Internet? Bah, que se entretengan con ese jueguecito. Hasta que se dan cuenta de que, por un lado, el jueguecito sirve para propagar instantáneamente consignas revolucionarias, y por otro, hace que sus incalculables ingresos económicos lleguen a ser casi calculables.

Es entonces cuando personajes tan siniestros como Sinde o Bautista se ponen en marcha. Y lo primero que hacen es, como siempre, prohibir, atacar, meter en la cárcel (por cierto, ¿qué ha sido del Teddy?), cerrar, insultar, agredir, esas cosas que son las únicas que saben hacer y mejor que nadie. Una actitud seria, responsable y justa sería analizar, dialogar, buscar soluciones que beneficien a todos por igual. Pero no: ¡Abran la puerta! ¡EFE-BE-I!, cosa que no sé para qué la dicen porque acto seguido derriban la puerta y ponen sus automáticas en las bocas de los presentes y les sueltan aquello de tiene derecho a callarse el pico y tal, como en las pelis.

Desde hace unos años hasta estos últimos días ha habido lo que se denomina un «vacío legal», lo que viene a ser una tierra de nadie o una ciudad sin ley. Cuando se abren este tipo de brechas siempre hay personas que crean negocios  más o menos justos, ya que no se puede hablar de legales ni ilegales, son, en todo caso, alegales o paralegales. En el caso que nos ocupa ha habido una serie de espabilados que han montado unos negocios denominados servidores. Un servidor es «una computadora que, formando parte de una red, provee servicios a otras computadoras denominadas clientes». Es decir, que con cuatro chavos se monta un tinglado que no posee nada, sólo facilita el intercambio, en este caso, de archivos. A cambio de ese servicio te cobran una pequeña cuota, más o menos diez dólares al mes. A cambio de esa cuota el cliente puede poner a disposición de todo el mundo los archivos que le dé la gana para que otros clientes se los bajen. Todos los clientes pagan los diez pavos al mes pero los que suben cosas, si luego hay mucha gente que se las baja, también cobran un tanto por ciento. Ejemplo: yo tengo un CD de Manolo Escobar y lo subo a un servidor; si ese CD tiene éxito y se lo baja mucha gente me dan unos pocos centavos: no lo sé con exactitud pero creo que te dan un dólar por cada mil bajadas. Supongamos que yo tengo muchos cedés o, mejor aún, tengo al alcance de mi mano una inmensa cantidad de cedés; empiezo a subir miles de cedés; puede que me forre sin invertir ni un solo centavo. Por otro lado está el cliente que sólo baja: si va a una tienda: no tienen el CD que busca, hay que pedirlo a Japón y tardará dos meses; cuando llega a la tienda pasas a recogerlo y te cuesta veintidós pavos, por lo menos; llegas a casa, lo desprecintas, lo pones en el reproductor y, ah maravilla, te das cuenta de que ese CD no es exactamente lo que tú te imaginabas; te aguantas, no lo puedes devolver; lo dejas en cualquier sitio a que empiece a acumular polvo. Hay veces que aciertas, chachi, lo escuchas a menudo pero también has de dejarlo en un sitio a que empiece a acumular polvo. Antes eran los vinilos, ahora son los cedés: cualquier persona amante de la música y con cierta edad, por ejemplo yo, ha acumulado a lo largo de su vida miles de vinilos y miles de cedés. Como te has gastado un pastón impresionante en estos artilugios no te has podido comprar un palacio, ni tan siquiera un adosado; vives en un pisito de noventa si llega metros cuadrados y cuando tienes ganas de bostezar te sales al balcón. Entonces, un buen día, descubres, por ti mismo porque esto nadie te lo enseña ni lo puedes leer en ningún sitio porque todo funciona de una manera más o menos clandestina, descubres que por diez dólares al mes te puedes bajar, veinte treinta, cincuenta cedés diarios… aproximadamente 1200 cedés al mes, es decir, que has conseguido una mercancía por valor de 24.000 euretes por nueve dólares. Mola ¿eh?

A todo esto, los poderosos, que si Irak por aquí que si Afganistán por allá. Y luego dos o tres meapilas, como la Sinde el Bautista y su cuadrilla, cacareando por aquí y por allá y, con un poco de suerte, llenándose uno o más bolsillos, más grandes o más pequeños.

Bien, ¿es justa esta situación?, es decir, ¿es justo que los discos que ha grabado un músico se regalen como churros en un sitio que no tiene nada en absoluto que ver con la producción de ese disco? En efecto, evidentemente la respuesta es no, no es justo. Paradójicamente, los mejores músicos, los que han estudiado toda una vida, no dicen ni mu, claro, están estudiando; son cuatro cantamañanas como un tal Ramoncín los que ponen el grito en el cielo. Vale, aunque sea un cantamañanas y esté enmarañado en una paradoja, tiene razón, la pela es la pela.

Está claro, ¿no? Ni veinte euros por un CD, ni 0,0075 euros por un CD, ni un Teddy por el medio, ni el FBI empapelando a la peña. Se está produciendo una revolución industrial y como consecuencia de ella una revolución cultural. Detengámonos a analizar, pensar, reflexionar y construyamos soluciones inteligentes que se adapten a los nuevos tiempos. Pues no señor, primero todo lo hacen al revés y luego de lo que se habían imaginado.

El CD ha muerto, ¡viva el mp3!, o el FLAC, o cualquier otro formato similar. Y creemos tiendas virtuales en las que en cualquier momento del día y de la noche de cualquier día del año puedas adquirir exactamente lo que deseas y a un precio justo. Ya hay tiendas virtuales de este tipo, yo he comprado en ellas muchas de las cosas que he publicado en mi blog: entras, te registras (no vaya a ser que vayas armado), buscas, encuentras exactamente lo que buscas, porque puedes escuchar un pedacito, si no quieres todo el CD porque en él hay dos o tres pistas que te dan asco las deseleccionas y escoges exactamente lo que quieres; la pista viene a costar, depende del sitio, unos nueve céntimos de dólar; ingresas la pasta y, ¡ale hop!, te bajas lo que querías, el jueves santo a las cinco y cuarto de la madrugada: diez pistas por nueve céntimos de dólar. Todos ganamos, todos contentos, santas pascuas… pues no, que si la Sinde, que si el FBI, que si…

He aquí las dos tiendas virtuales mencionadas. Pueden entrar en ellas sin ningún tipo de temor:

http://www.gomusicnow.com/artists.html?c=&p=2&genreid=371

http://www.mp3vips.com/

Bien, de momento, la pasma está actuando contra quienes sacan beneficio con lo ajeno, es decir, contra quienes actúan con ánimo de lucro. Tranquilos.

¿En qué me afecta esta nueva situación a mí y en qué al blog? Yo no actúo con ánimo de lucro, al contrario, a mí me cuesta pasta y mucho tiempo de trabajo escribir las entradas y subir las músicas pertinentes, además, habrán observado, que nunca subo un CD completo, sólo una pista por aquí, otra por allá, con lo cual lo que en todo caso hago es publicidad gratuita; por lo tanto en lugar de «tancame a la presò» digo yo que me tendrían que dar más libertad, cosa que no tengo ni idea de cómo se podría hacer. En cuanto al blog: de momento todo lo que he subido para ustedes que se podía bajar se ha ido a hacer puñetas; no obstante, he podido comprobar que el archivo que más veces se ha bajado no ha llegado ni a las quince descargas; ah, se me olvidaba decir que para que te paguen por las descargas has de hacer no sé qué trámites que yo, por supuesto, no he hecho; aun así, buscaré otro servidor que funcione e intentaré subir a él lo que quiera compartir con ustedes. Cuando se acabe el sistema este de los servidores y normalicen lo de las tiendas virtuales les diré en dónde, por nueve céntimos, se pueden bajar tal o cual pista de música. Quizá surjan nuevas posibilidades. Por otro lado, de momento podré seguir poniendo en mis entradas esos reproductores de audio con los que se pueden escuchar los ejemplos que pongo. Creo que eso es todo.

No quiero ir de marisabidilla pero hace años que vengo diciendo que este momento tenía que llegar. Ha llegado, estamos al comienzo del fin de lo de antes y del principio de una nueva manera de proceder. Poco a poco va llegando el futuro. Ya saben, partiendo de la nada alcanzaremos…

Con los libros pasa un poco lo mismo: en mi piso, el de noventa si llega metros cuadrados, además de los vinilos y los cedés, hay miles de partituras y miles y miles de libros: no puedo poner música muy fuerte porque no cabe. Pero los libros de papel tienen ese je ne sais quo que los hace diferentes. Yo creo que convivirán por muchos años los libros de papel con los electrónicos. Eso sí, los cedés tienen las horas contadas. Tiempo al tiempo.

Pido disculpas por el rollo macabeo que acabo de soltar. Al mismo tiempo aviso de que mis entradas serán, de momento, menos numerosas porque mi salud, últimamente, se está portando bastante mal.

Un afectuoso saludo a todo el mundo

miércoles, 18 de enero de 2012

ALEXIS WEISSENBERG 1929 - 2012


Alexis Weissenberg

1929 - 2012


Gracias a nuestros impagables y sin embargo insultantemente caros medios de comunicación no me enteré de que el pasado día 8, hace diez días, murió el  gran pianista búlgaro, de origen judío, Alexis Weissenberg.


Weissenberg fue un pianista magnífico, con una técnica poderosa, implacable. No estaba muy bien considerado por aquellos que se la cogen con papel de fumar, personas remilgadas y melindrosas. Sus versiones son muy apasionadas, con unos cambios de intensidad brutales, alcanzando unas velocidades de vértigo. También fue compositor, pintor y profesor.


Dadas sus raíces judías, en la Segunda Guerra Mundial, pasó las de Caín. Él y su madre estuvieron encerrados en un campo de concentración al que sobrevivieron. Tocó en colaboración con las mejores orquestas y bajo la dirección de los más grandes directores de orquesta.


Resulta asombroso cómo el paso de la edad fue minando a un hombre tan apuesto y de un porte tan vigoroso.



Este vídeo es célebre demostración de su portentosa técnica; toca un movimiento de la suite Petrushka de


... bueno, aquí no se le reconoce muy bien. Veamos en esta otra:


Sí, aquí si que se le reconoce bien, de Igor Stravinsky:


Aquí podemos verle en una faceta un poco distinta:


Escuchémosle, a continuación, interpretando unas transcripciones para piano de música de Bach, dos de las cuales, la segunda y la cuarta, ya hemos tenido oportunidad de escuchar en este blog:

«Jesus bleibet meine Freude»
Transcripción de Myra Hess

«Nun komn' der Heiden Heiland»
Transcripción de Ferruzio Busoni
«Nun freut euch, liebe Christen g' mein»
Transcripción de Ferruzio Busoni



«Ich ruf' zu dor, Herr Jesus Christ»
Transcripción de Ferruzio Busoni


Descansa, amigo Alexis, duerme suave y felizmente.


martes, 17 de enero de 2012

GUSTAV LEONHARDT · 1928 - 2012

GUSTAV LEONHARDT
1928 - 2012

Oh, amado Gustav, has marchado tan silenciosamente como silenciosa era tu manera de tocar. 
La vida se ha hecho un poco más pequeña con tu ausencia. 
Has dejado un vacío silencioso, blanco, eterno. 
¿Seremos capaces de aceptar que ya no estás? 
Nuestro corazón ha dado un latido de menos. 
Hiciste del mundo, hiciste de nosotros algo mejor que lo que había antes de ti. 
¿Cómo te devolveremos tanto? 
¿Se puede devolver todo? 
Mi llanto sabe el peso de mi gratitud.
Descansa, amado amigo, duerme dulcemente.


BRAHMS / MÚSICA DE CÁMARA CON CLARINETE


Me pregunta en un comentario (Anónimo, quien más comentarios escribe) qué música es esa que menciono, en la entrada anterior, que Brahms escribió para clarinete. La respuesta a esta pregunta bien merece una entrada para ella sola. Procuraré no aburrirles. Es una historia romántica, la de la relación de Brahms con el clarinete, como románticamente novelesca fue la vida de Brahms. Asomémonos, con amor y respeto, a estos últimos días de Brahms, y veamos, y escuhemos.


En el año 1891, cuando Brahms contaba 58 años de edad, comenzó a escribir su testamento. Cabe destacar que Brahms realizó donaciones de su importante biblioteca a varias asociaciones musicales; en su biblioteca había una valiosísima colección de manuscritos musicales, de Haydn, Mozart, Beethoven, pero también de maestros más antiguos. Al mismo tiempo empezó a revisar toda su música, retocar esto, descartar aquello, terminar esto otro, como dando por finalizada su vida creativa y queriendo dejar toda su obra en orden, cada cosa en su sitio.


Sin embargo, del manantial creativo del maestro todavía quedaba por manar mucha agua y muy pura. Al parecer, Brahms, tuvo la oportunidad de escuchar a un gran clarinetista, Richard Mühlfeld, integrante de la orquesta de Meiningen. Obtengo esta preciosa información de un libro muy querido para mí que leí con deleite en mi juventud: Geiringer, K.: Brahms, su vida y su obra, publicado en español por la editorial Altalena en Madrid en 1984. Supongo, que como todos los libros buenos, estará absolutamente descatalogado, en este país somos asín. Brahms quedó embelesado por la excepcional dulzura del timbre que este músico obtenía de su clarinete: «melancólico cantante», «querido ruiseñor», así llamaba Brahms a Mühlfeld.

Richard Mühlfeld
Sea como fuere, Brahms, retomó la pluma y escribió, en ese mismo año de 1891, su trío para clarinete, Op. 114, y poco después su quinteto para clarinete, Op. 115. Se estrenaron ambas obras en Berlín, el día 12 de diciembre del mismo año, en un concierto protagonizado por el «Cuarteto Joachim», y fue tal el éxito que hubo que repetir el Adagio del quinteto. Quiso el azar que en ese mismo recital estuviese presente el pintor Adolf Menzel:


fue tal la impresión que le causó la interpretación del clarinetista que realizó un boceto de Mühlfeld. Meses más tarde se lo envió a Brahms con las siguientes palabras:

«Frecuentemente pensamos aquí en usted, y a menudo, comparando nuestras anotaciones, confesamos nuestra sospecha de que una noche la propia Musa en persona se apareció -disfrazada con el traje de gala de la Corte de Meiningen- con el fin de interpretar cierto solo de madera. En esta lámina he tratado de captar esa sublime visión»


Otra memorable pintura de Menzel, Clara Schumann y Joachim:


Entre Brahms y Menzel había una íntima amistad. Sus opiniones sobre el arte y la vida en general eran muy afines; también compartían la afición por los placeres más prosaicos de la vida: Menzel preparaba enormes banquetes en honor de su buen amigo... Ya mencionamos que Brahms gustaba mucho del buen yantar y buen beber, y que un gran banquete para él bien podía estar constituido de ocho o más platos.


Pero todavía quedaba gran música por brotar del cansado corazón de Brahms. En 1894 escribió las dos sonatas para clarinete y piano, las Op. 120/1 y 120/2. Bien, si a estas obras mencionadas añadimos los dos Lieder para contralto, viola y piano, Op.91, cuya parte de viola es a menudo interpretada por un clarinete completamos toda la música expresamente escrita por Brahms para ese «melancólico cantante» que es el clarinete.


Es muy difícil para mí escoger. Cuando fui joven, Brahms era para mí el mejor compositor de todos. Al cabo ha ido a ocupar en mi escalafón el lugar más modesto que le corresponde. Aun así, sigo amando la música de Brahms, cómo si no. La dulzura, la ternura, la emoción que sigo encontrando en la música de este maestro no la encuentro en ningún otro; acaricia mi oído y mi alma con una suavidad que todavía me estremece. Por estas razones me resulta difícil escoger, ¿qué no escoger?... Tengo una gran cantidad de versiones de toda la música del maestro de Hamburgo, lo cual me dificulta todavía más, si cabe, las cosas. De modo que no me voy a detener mucho, cogeré esto por aquí, aquello por allá...


En primer lugar, y por seguir el orden de composición, propongo el primero, Allegro, y el tercero, Andantino grazioso, de los movimientos del trío Op. 114. Tocan Sabine Meyer, clarinete, Heinrich Schiff el chelo y Rudolf Buchbinder, claro, el piano.

A continuación podemos escuchar el primero movimiento, Allegro, y el tercero, Andantino, Presto non assai, ma con sentimento, del quinteto Op. 115, interpretados por miembros del «Berlin Philharmonic Octet»:

Prosigamos con el segundo movimiento, Andante un poco adagio, de la sonata en fa menor, Op. 129/1. Tocan Thea King, el clarinete, y Clifford Benson el piano:

De la sonata Op. 129/2, en mi bemol mayor, podemos escuchar su primer movimiento, Allegro amabile, interpretado por Sharon Kam, clarinete y Martin Helmchen piano:


domingo, 15 de enero de 2012

BRAHMS - SONATA Op. 34 - 2 PIANOS / QUINTETO


Johannes Brahms

Sonata Op. 34 · 2 Pianos / Quinteto Con Piano


Johannes Brahms fue un compositor alemán que vivió entre 1833 y 1897. Su música pertenece al período denominado Romanticismo, si bien, en la época en la que vivió, ya comenzaban los intentos de sobrepasar este estilo. Brahms fue un conservador; su música, influida especialmente por la de Beethoven, es como el dique de contención, como la presa que sostiene y pone fin al Romanticismo. Hasta su propia vida podría describirse como una novela romántica, repleta de los sentimientos más característicos de esta época: amor, abnegación, sacrificio, soledad, retiro, autodestrucción...


De origen humilde, muy pronto tuvo que contribuir a la economía doméstica con el dinero obtenido dando clases y, es famoso, tocando en burdeles. Comenzó a componer pronto, y pronto empezó a volar.
Casa natal en Hamburgo
En 1853 conoció a Schumann, quien quedó fascinado ante su música; también conoció a la esposa de Schumann, Clara, Wieck de soltera, de quien, al parecer, quedaría enamorado desde el primer momento. Luego acaeció la desdichada muerte de Schumann, y desde ese momento hasta el final de sus días (Clara falleció un año antes que Brahms), Clara y Brahms, mantuvieron una estrecha amistad, envuelta en una atmósfera de amor platónico.


Brahms, como Beethoven pero con menos razones para ello, siempre tuvo un carácter difícil, por no decir hosco. Echaba pestes de la música de Tchaikovsky, quien le pagaba con la misma moneda. Se cuenta la anécdota de que el gran compositor de Lieder, Hugo Wolf, le hizo llegar unos pocos de sus Lieder pidiéndole que pusiera una crucecita en aquellos puntos, en aquellos pasajes, que el maestro pensase que se pudieran mejorar. Al poco tiempo, Brahms devolvió los Lieder a Wolf sin ninguna crucecita, sólo una breve nota acompañaba los manuscritos: «Si hubiese puesto una cruz en cada lugar defectuoso sus partituras hubiesen parecido un cementerio», muy agradable el tío Brahms.



























Johannes, como intentando conseguir un final a su vida digno de esa novela romántica que había sido, acabó malamente. Cada vez más huraño y solitario, llegó un momento que dejó de componer; no obstante, todavía encontró en su interior una maravillosa música para clarinete. Ya habían muerto todas sus personas cercanas, sobre todo su querida Clara. Poco antes de su muerte le diagnosticaron un cáncer de hígado, toda la vida había comido y bebido Brahms como un auténtico cosaco. Se conservan menús que organizaban para él admiradoras suyas constituidos por ocho platos o más . Bien, Brahms, en lugar de cuidarse, tiró por el camino de en medio: un buen día, acudió a su taberna  preferida, «El erizo rojo», y comió y bebió como un leñador, con sus buenas cervezas y aguardientes; volvió a casa, se acostó, y ya no volvió a levantarse.


Con la sonata que traigo hoy, el primer tiempo de sonata, pasamos a mayores, es para oídos ya maduros musicalmente, como los de ustedes. Si hubiera empezado este blog con esta pieza, más de uno se hubiera echado atrás dada la gravedad del asunto. Pero ahora creo que ya todos podremos disfrutar de la ardua belleza, majestuosa, de esta pieza.


Se trata de la sonata en fa menor Op. 34. En primer lugar Brahms escribió un quinteto con piano, violín primero, violín segundo, viola, chelo y piano; posteriormente hizo una transcripción de esa misma música para dos pianos. Si en algo es cierta la célebre frase de Hans von Bülow: «Las tres bes», es en cuanto a la música de cámara de Brahms. Von Bulow, quiso decir con esa frase que los tres compositores más grandes de la historia habían sido Bach, Beethoven y Brahms; en cuanto a los dos primeros no hay nada que objetar, pero Brahms sólo es comparable a estos dos colosos por su música de cámara. Como es sabido, von Bülow estuvo casado con la hija de Liszt, Cosima, mujer que le abandonó para liarse con el enano cabeza gorda de Wagner; quizá Hans lanzó su frase para que nadie osara poner al antisemita por encima de Brahms.


Propongo la audición del primer movimiento de esta sonata, en primer lugar para dos pianos y posteriormente en su versión original para quinteto. No voy a entrar en análisis, quizá ya el oyente atento por sí mismo vaya descubriendo intuitivamente las secciones de esa estructura denominada «primer tiempo de sonata»; se pueden apreciar fácilmente repeticiones de melodías, de temas, de secciones, así como repeticiones con ligeras modificaciones. A mis alumnos les indico, y también al resto de la humanidad, que se puede escuchar un claro y bellísimo ejemplo de ese fenómeno tan extraño, casi extraterrestre puesto que nadie ha ni tan siquiera oído hablar ni de lejos de él, llamado CADENCIA EVITADA; esto acontece en la versión para dos pianos entre los minutos 10:34 y 10:36.


Primer movimiento, Allegro non troppo, de la sonata para dos pianos en fa menor Op. 34b, en interpretación de Emanuel Ax y Yefim Bronfman, pianos:


http://www.megaupload.com/?d=0YMF8D6A

El mismo movimiento en su versión original para quinteto con piano en interpretación del Cuarteto Italiano y al piano Maurizio Pollini. Pollini es, sin lugar a dudas,  uno de los más grandes pianistas que ha habido; es un gran músico que pone su portentosa técnica pianística al servicio de la música. Richter decía de él que «tocaba con demasiada perfección». Nació en el año 1942; a los 18 años ganó el primer premio del muy prestigioso «Concurso Internacional de Piano Frédéric Chopin» de Varsovia, de cuya edición formaba parte del tribunal Arthur Rubinstein, quien dijo: «Ya toca mejor que algunos de nosotros». No obstante, Pollini siguió estudiando: pasó a ser alumno del legendario Arturo Benedetti Michelangeli; en la actualidad, sigue estudiando, dando conciertos y realizando grabaciones.



En esta interpretación, la CADENCIA EVITADA arriba mencionada se encuentra entre los minutos 11:00 y 11:03:




Max Klinger: Brahms Phantasie



Aquí se puede bajar la partitura en transcripción para piano a cuatro manos. Mis alumnos pueden hacer con ella lo que se suele hacer con una partitura:



Por último dejo aquí dos links que llevan a dos blogs excepcionales. En ellos se puede encontrar prácticamente toda la música de Brahms así como sus partituras y los textos de la música vocal, en su idioma original y con traducción al español. Felicito a Álex y le agradezco de corazón la elaboración de estos dos magníficos blogs; es un trabajo colosal que apreciamos con sincera admiración:

http://opus-brahms.blogspot.com/

http://opus-brahms2.blogspot.com/