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miércoles, 28 de marzo de 2012

NO SÉ


El pasado 24 de enero del año en curso se hizo pública la noticia de que el marine estadounidense Frank Wuterich había sido «condenado» a tres meses de prisión durante los cuales sólo cobrará un tercio de su salario y a la degradación de sargento a soldado. Originariamente había sido acusado de asesinato: el 19 de noviembre de 2005 se hallaba en la población de Haditha, Irak, y ordenó a los hombres bajo su mando que abrieran fuego, consecuencia de lo cual fueron asesinadas 24 personas, de las cuales, al menos, 15 eran civiles, mujeres y niños. Estos crímenes se cometieron bala a bala; este hecho fue negado por Wuterich y mintió diciendo que habían sido resultado de un bombardeo. Wuterich, defendido por un flamante abogado, consiguió un trato con los fiscales militares: por declararse culpable de «negligencia en el cumplimiento de sus deberes» se retiró el cargo de asesinato y se redujo a «homicidio involuntario». Tras un largo proceso penal que comenzó con una previsión de condena por la masacre cometida de 152 años de prisión se alcanzó el acuerdo arriba señalado: tres meses de prisión con un tercio del sueldo y degradación de sargento a soldado.


Yo, evidentemente, no estuve allí, no presencié los hechos, no tengo modo de saber qué es lo que ocurrió realmente. 


Leo por ahí que este sargento es músico de jazz, toca la trompeta; también Condoleezza Rice es músico, dicen que una excelente pianista. Me pregunto, ¿hace la cultura en general, y la música en particular, mejor al ser humano?


Tengo muchas preguntas y muy pocas respuestas. ¿De qué se ríe este?


Y este abogado (supongo que será el abogado), ¿de qué cojones[1] se ríe)

¿Quizá se ría de esto?
 
Y estos, ¿qué encuentran tan divertido?

¿Quizás es esto lo que les parece divertido?


Y, ¿a qué vienen estas sonrisitas?



Ya digo, muchas preguntas, pocas respuestas. Quizá alguien piense que descontextualizo, que manipulo... No sé, no sé casi nada, soy un grandísimo ignorante. Solo sé una cosa con absoluta certeza: esta niña no ríe, tampoco sonríe:


Así comienza la Pasión según San Juan de Johann Sebastian Bach, con el coro «Herr Unser Herrscher», que significa «Señor y Dios nuestro». Dos versiones de lo mismo y una sola pregunta: ¿Por qué, Dios y Señor nuestro?





[1] Primera palabrota que utilizo en este blog


lunes, 26 de marzo de 2012

LA HUELGA



Para el próximo jueves, día 29 de marzo de 2012, hay convocada una huelga general. El gobierno, los sindicatos y demás agentes sociales han alcanzado un acuerdo de mínimos satisfactorio para todas las partes. Todos contentos. Todos los derechos están a salvo. Un nuevo triunfo de la democracia.


Esta canción que traigo hoy pertenece al cantautor Chico Buarque, su título original es «Construçao», «Construcción» u «Obra» en español, y la versión corre a cargo de la cantante Nacha Guevara. 




Construcción

Amó aquella vez como si fuera la última

Besó a su mujer como si fuera la última

Y a cada hijo suyo cual si fuera el único

Y atravesó la calle con su paso tímido

Subió a la construcción como si fuera máquina

Alzó en algún lugar cuatro paredes sólidas

Ladrillo con ladrillo en un diseño mágico

Sus ojos empapados de cemento y lágrimas

Se puso a descansar como si fuera sábado

Comió frijol y arroz como si fuera un príncipe

Bebió y sollozó como si fuera un náufrago

Bailó y se rio como si oyera música       

Y tropezó en el sol como si fuera un cómico

Se bamboleó y tembló como si fuera un pájaro

Y terminó en el suelo hecho un paquete alcohólico

Y agonizó en el medio del paseo público

Murió a contramano interrumpiendo el tráfico


Amó aquella vez como si fuera el único

Besó a su mujer como si fuera la última

Y a cada hijo suyo cual si fuera el pródigo

Y atravesó una calle con su paso cómico

Subió a la construcción como si fuera sólida

Alzó en algún lugar cuatro paredes mágicas

Ladrillo con ladrillo en un diseño lógico

Sus ojos empapados de cemento y tráfico

Se puso a descansar como si fuera un príncipe

Comió frijol y arroz como si fuera tóxico

Bebió y sollozó como si fuera máquina

Bailó y se rio como si fuera el prójimo

Y tropezó en el sol como si oyera música

Se bamboleó y tembló como si fuera sábado

Y terminó en el suelo hecho un paquete tímido

Que agonizó en el medio del paseo náufrago

Murió a contramano interrumpiendo al público


Amó aquella vez como si fuera mágico
(Amó aquella vez como si fuera la última)

Besó a su mujer como si fuera tóxico
(Besó a su mujer como si fuera alcohólico)

Y a cada hijo suyo cual si fuera un príncipe

Y atravesó la calle con su paso lógico (lúcido) (físico)

Subió a la construcción como si fuera alcohólico
 (Subió a la construcción como si fuera el único)

Alzó en algún lugar cuatro paredes tímidas

Ladrillo con ladrillo en un diseño lúcido

Sus ojos empapados en cemento y vértigo

 Se puso a descansar como si fuera un náufrago

Comió frijol y arroz como si fueran lágrimas

Bebió y sollozó como si fuera sábado

Bailó y se rio como si fuera un cómico

Y tropezó en el sol como si fuera un pájaro

Se bamboleó y tembló como si oyera música
(Se bamboleó y tembló como si fuera trágico)

Y terminó en el suelo hecho un paquete trágico

Que agonizó en el medio del paseo incrédulo
 (Y terminó en el suelo hecho un paquete incrédulo)

Murió a contramano interrumpiendo al prójimo

Amó aquella vez como si fuera máquina

Besó a su mujer como si fuera lógico

Alzó en algún lugar cuatro paredes tímidas

Se puso a descansar como si fuera un pájaro

Y tropezó en el sol como si fuera un príncipe

Y terminó en el suelo hecho un paquete alcohólico

Murió a contramano interrumpiendo el sábado...






A diario muchas personas luchan en unas condiciones precarias e infames, cargadas de temor por si les echarán o no a la calle y por si llegarán o no a fin de mes; a diario se rompen las espaldas, se dejan la vida por sacar adelante a su gente. Héroes anónimos que lo arriesgan todo, que a muchos parece poco, todo, por construir, arreglar, apagar, salvar... todo, a cambio de muy poco, que a muchos parece mucho (y que dicen que todavía han de dar las gracias). Ojalá que esta huelga, que cualquier huelga, que cualquier cosa, sirva para cambiar este miserable y canalla estado de las cosas. 


jueves, 22 de marzo de 2012

LA PRIMAVERA


La primavera... ah, la primavera. En fin, sí, la primavera, fuente de inspiración de poetas, pintores, compositores, artistas en general sobre todo del Romanticismo. En Alemania y Austria tiene mucho éxito, la primavera: en Viena, creo recordar que en la plaza del ayuntamiento, todas las primaveras realizan algún evento floral. Recuerdo cierta ocasión en la que compusieron una rosaleda constituida por rosas de los más diversos tipos y colores: recuerdo, en particular, una rosa negra, bellísima en su rareza, inquietante; cada rosa tenía su nombre, a la rosa negra la habían bautizado «Dr. Faustus»... 


Este bello Lied de Schumann se titula «Rose, Meer und Sonne» (Rosa, mar y sol), y lo canta Vasselina Kasarova acompañada por Friedrich Haider:








Mucha música se ha escrito en torno a la estación que acaba de empezar. Desde el cura pelirrojo aquel que no quiero ni mentar hasta nuestros días se han compuesto mil y una piezas de todo tipo. Y si se han escrito tantas, ¿por qué?, ¿¡POR QUÉ!, dios misericordioso? ¿por qué razón se ha de recurrir siempre al conciertito ese de marras?... ta, tá, ta, ta, tira, rááá: tirará, ta, ta, tira, rááá... ¡Monserga infame! ¡Si es que se la saben hasta las gallinas! Deberían prohibirla durante unos cuantos años, quizá así generaciones venideras la volvieran a escuchar con agrado. Vivaldi no fue un mal compositor, tampoco vamos a exagerar, tiene algunos aciertos y momentos inspirados; pero se repite, se repite hasta el hastío, quizá por eso de que era cura... ¡Qué plasta con la serie de quintas! Insisto, deberían prohibir su ejecución durante decenios, o, mejor aún, ejecutarla de una vez por todas, en el patio de armas, al amanecer...


No nos desviemos. La primavera... mmm... sutiles aromas mecidos por la brisa... bellos atardeceres... No me gusta la primavera, prefiero el otoño. Vale, el mes de abril siempre guarda algunos de los más bellos días del año, de acuerdo, mola. Pero tras ese espejismo de la primavera se esconde, al acecho, el tedioso verano, con sus cuarenta y pico grados a la sombra. Recuerdo una escena de no sé qué película, creo que «Memorias de África», en la que una señora, antes de morir, dice algo así como: ¡ah, no más veranos, no más este calor! 

 
Pero, bueno, no seamos cenizos, escuchemos un poco de música buena relacionada con esta estación, que la hay. Así, Beethoven, escribió una sonata para violín y piano que, no sé si por él o por sus editores, fue bautizada como «Primavera»; la cuestión es que su tonalidad es fa mayor, tonalidad que está relacionada desde tiempos inmemoriales con la madre Naturaleza, con el campo, los pastores, ovejas y cabras, los faunos y las ninfas, lo bucólico, las aldeas, los aldeanos y tal;


de hecho, la sexta sinfonía de este ilustre sordo, llamada «Pastoral», también está en la misma tonalidad. Escuchemos el primer movimiento de esta sonata en interpretación de Sviatoslav Richter al piano y Oleg Kagan, magnífico violinista:



Aunque, en realidad, no está fuera de lugar la rosa negra, el patio de armas... El Romanticismo poco tiene que ver, en realidad, con la luz y la primavera, más bien al contrario. La gran poetisa Marina Tsvietáieva, en su librito «Mi Pushkin», el escritor y poeta ruso romántico por excelencia, nos advierte:

«En la habitación roja había un armario misterioso.
Pero antes del armario misterioso había otra cosa: un cuadro en la recámara de mi madre - El duelo.
La nieve, las varas negras de los arbustos, dos personas negras que arrastran a una tercera - de las axilas - hacia un trineo - y otro, uno más, de espaldas, que se va. Al que llevan es Pushkin, el que se va - D'Anthès. D'Anthès retó a duelo a Pushkin, es decir, lo sedujo para que fuera a la nieve y allí, entre los arbustos negros y desnudos, lo mató.
Lo primero que supe de Pushkin fue - que lo habían matado. Después supe que Pushkin era poeta y D'Anthés - francés. D'Anthès odiaba a Pushkin porque él no podía escribir versos y entonces lo retó a duelo, es decir, lo atrajo hasta la nieve y allí lo mató con un disparo de pistola en el estómago. Así, que a los tres años, supe con firmeza que el poeta tiene estómago - recuerdo ahora a todos los poetas con los que me he encontrado - , y de ese estómago de poeta que con tanta frecuencia no está satisfecho y en el que hirieron de muerte a Pushkin, me he preocupado tanto como de su alma»


Quien iba a decirle a Pushkin que él mismo iba a terminar sus días, a la temprana edad de treinta y siete años, del mismo modo que el personaje principal de su inmortal novela «Eugenio Onegin».


Ya lo escuchamos tiempo atrás, pero por qué no volver a oírlo. Wunderlich cantando la célebre aria de la ópera que Tchaikovski escribió basándose en esta novela:



De modo que los poetas también tienen estómago... Nada mejor que darse una vuelta por alguna pastelería vienesa, mejor si es la célebre «Demel», para llenar el estómago, sea poético o no. Hagámoslo de la mano de Natalie Desay, cantando al más vienés de los compositores, Johann Strauss II, «Voces de primavera»:



También más al norte celebran la llegada de la estación de marras. Grieg escribió una deliciosa «An den Frühling », que podemos escuchar de manos del prodigioso  Sviatoslav Richter:


Seguidamente, la misma pieza pero en interpretación de la pianista Hideyo Harada, que la toca a un tempo tan distinto que parece otra, qué cosas:



Hugo Wolf, en sus «Morike Lieder», también escribió una canción a la primavera, «Im Frühling». Lamentablemente desconozco los intérpretes, pero son magníficos:


Schumann escribió esta bonita canción dedicada a la noche primaveral: en su ciclo Liederkreis - Op.39 - XIII, «Frühlingsnacht». Perdón, tampoco sé el nombre de los intérpretes:


Y Brahms, «Der Frühling»; esta sí: Kasarova y Heider:



«La canción de la alondra», también de Brahms, los mismos intérpretes:



Como todos ustedes saben, Clara Schumann, la esposa de Robert, fue una gran pianista. También fue una excelente compositora, como demuestran estos dos bellísimos Lieder sobre poemas de «Amor de primavera» de Friedrich Rückert. Toca el piano Hélène Grimaud, canta Anne Sofie von Otter:




Otro Strauss, Richard, también escribió un Lied a la primavera: «Frühling», de sus «Vier letzte Liede»; je, je, qué ceporro, tampoco sé los intérpretes:



Claro, como es de suponer, Schubert también escribió a la primavera. El Lied que podemos escuchar a continuación «Im Frühling» lo acompañé hace muchos años en un recital; como dijo Richter sobre un concierto que dio su maestro Neuhaus toqué como un cerdo, no lo digo por presumir, pero sí, como un auténtico cerdo. Aquí podemos escucharlo por Elly Ameling; no sé quién es el pianista pero le sale mucho mejor que a mí en aquella olvidable ocasión:




No puede faltar en esta página dedicada a la primavera el famoso Lied de Schubert, con acompañamiento de piano y clarinete, «Der Hirt auf dem Felsen», «El pastor en la roca»,


una de las canciones más bellas jamás escritas, en la que Schubert, como es su costumbre, contraviene muchas de las sacrosantas reglas de esas que machacan en las cabecitas de los pobres alumnos los profesores de armonía y otras... cosas, y que como es natural, suenan que da gozo.


Haciendo un nuevo alarde de mi conspicua ignorancia, no sé quién es el clarinetista ni el pianista, o la y la; eso sí, la cantante es la fantástica Christa Ludwig:


 

Bien, esto ha sido todo, les deseo una feliz y dichosa primavera, sin alergias ni ningún otro inconveniente.