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domingo, 30 de diciembre de 2012

CHET BAKER, POETA Y RAPSODA


En el libro  «Deep in a Dream. La larga noche de Chet Baker»  de James Gavin, publicado en España por Reservoir Books, en la página 479, podemos leer:


«En ninguna ciudad se sentía Baker tan a gusto como en Roma, y pasó gran parte de enero de 1988 en el Music Inn con Stilo, Del Fra y Enrico Pieranunzi. Aquel mes grabó uno de sus álbumes más excéntricos y memorables, Chet on Poetry, en el que leía y cantaba versos de Maurizio Guercini y Gianluca Manzi, dos poetas italianos con los que había hecho amistad.
 











Los poemas eran sombrías y crípticas reflexiones sobre el fracaso en la vida y el amor, a las que Stilo puso música. La amarga interpretación de Baker acentúa su desesperación. Chet on Poetry fue también un escaparate para Stilo, cuya música recorría toda una gama desde el europop estilizado a un elegante jazz con ritmo de vals, pasando por el funk. Acompañaba a Baker con una flauta y una guitarra cargadas de lirismo, e improvisó un estremecedor solo de flauta mientras Vavra y Baker se turnaban leyendo versos de un poema abstracto de Guercini, "Waiting for Chet".

A pesar de lo fanfarrón que había sido Baker en su juventud, hacía mucho que mostraba una conmovedora humildad en lo referente a su talento. Pero sabía que su manera de tocar con el corazón estaba pasando de moda. Miraba el futuro del jazz y veía que este arte se volvía frío y robótico. En una entrevista con el periodista francés Gerard Rouy, Baker ofreció una acertada profecía sobre los años noventa, que estarían dominados por el smooth jazz, una música de fondo repetitiva y amorfa, cuyo principal representante era el saxofonista soprano Kenny G., que pronto se iba a convertir en el artista de jazz que más vendía. "A la gente corriente no le interesa pensar demasiado en música -decía Baker-. Probablemente por eso, el jazz se convertirá tarde o temprano en un arte perdido. Todo será electrónico, y la gente hará discos por su propia cuenta, con un sintetizador»

Recordemos que Chet Baker iba a morir ese mismo año en una fecha tan cercana como el 13 de mayo. Nicola Stilo se había convertido en los últimos años de la vida de Baker en el amigo fiel e inseparable, enfermero, compañero incondicional. 

Stilo, el primero por la izquierda

Del disco del que se hace referencia en lo que acabamos de leer vamos a escuchar dos piezas, la que abre y la que cierra el disco: In A Sentimental Mood, en la que Chet declama un poema de Gianluca Manzi como introducción a una impresionante interpretación a la trompeta del famoso estándar de Duke Ellington, poema que hemos podido conseguir y Waiting For Chet, la estremecedora pieza en la que Stilo improvisa con la flauta y Diane Vavra y Chet declaman los versos de Guercini; en esta última pieza podemos observar cómo el jazz, de la mano de Stilo, sobrepasa sus propias fronteras para adentrarse en un mundo muy próximo a la más exquisita música contemporánea. Es cierto que Baker acertó en su pronóstico sobre los derroteros que iba a tomar el jazz; a principios de los noventa, músicos de medio pelo como el mencionado Kenny G., cuyo nombre real es Kenneth Gorelick, iban a hacer una música comercial y facilona que se hizo muy popular entre el llamado gran público. Afortunadamente, y a pesar de que este tipo de «músicos» siguen hinchándose a ganar pasta, otros muchos músicos de gran calidad han mantenido la tradición y hecho evolucionar el gran jazz.

El modo de declamar de Baker el poema de Manzi es tan expresivo, tan estremecedor, como su modo de cantar o tocar, y en esta ocasión, y pese a estar ya en unas condiciones que podríamos calificar de deplorables, lo hace como en sus mejores momentos, de esa manera que te deja sin aliento. Este es el poema de Gianluca Manzi:
 
 But now it has happened,
No use in talking
The silence between me and you
Has never had meaning.
It was, love it, that was all
That was asked.
But now it has happened,
No words for the foretime,
The desperation has made me the same,
Has made me another.
Who looks at the shape of the fish
Grow giant on the side of his bowl,
Who walks on the terrace
Observing foliage from above,
Who hears the snapping of plastic
That wraps like cellophane
Bare branches of climbers?
You don't know, and I
Who descend the stairs neither,
I am the same, I am another.

Y así lo declama Baker:


Por último, Vavra y Chet


con la prodigiosa improvisación de Stilo


interpretan Waiting for Chet: