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sábado, 5 de enero de 2013

FURTWÄNGLER'S LOVE (EL AMOR DE FURTWÄNGLER) Subtitulada en español


Dije que se trataría de amor,
 ¿qué se diría de un amante que premeditase
 todo cuanto va a decirle a su amada?

Wilhelm Furtwängler fue un compositor alemán, nacido en 1886, que, no obstante, ejerció como director de orquesta desde el año 1906, cuando contaba veinte años de edad, hasta pocos meses antes de su muerte, acaecida en 1954. En el desempeño de esta actividad llegó a ser uno de los más grandes de su época, y sólo tuvo que abandonarla durante cierto tiempo durante la Segunda Guerra Mundial, en primer lugar por culpa de los nazis y la GESTAPO y posteriormente por los aliados, en concreto los norteamericanos; como suele decirse en estos casos, le dieron por todos los lados.
El vídeo que he subido a YouTube para «Guerra y Paz» en esta ocasión se titula «Furtwägler's Love» (El amor de Furtwängler), pelicula documental de Jan Schmidt-Garre con la colaboración de Georg-Albrecht Eckle y subtitulada en español.
Se trata de una narración de la vida del maestro, contada de viva voz por personas de su más estrecho círculo personal, en particular por su segunda esposa, Elisabeth Ackermann.  Y, en efecto, es ella quien nos cuenta la siguiente anécdota: en cierta ocasión, Elisabeth, le dijo a Wilhelm: «Fue una pena que tu padre no te viera al frente de la Filarmónica (de Berlín)» La respuesta de Furtwängler fue la siguiente: «No, se habría llevado una desilusión. Mi padre sabía que yo soy compositor». Y es que desde un primer momento estaba claro que iba a ser compositor. A los doce años comenzó a recibir clases de composición, y sabemos que en 1948 concluyó la que sería su segunda sinfonía, incluso entre sus papeles póstumos se encontraron tres movimientos de una tercera sinfonía, en do menor, sin acabar. Durante toda su vida no dejó de componer: música de cámara, para piano solo, música coral, sinfónica, Lieder...
Pero es evidente que Furtwängler no es famoso como compositor, sino que ha pasado a la historia como uno de los más grandes directores de todos los tiempos. Autor de incontables grabaciones, muchos grandes intérpretes dejaron testimonio de la profunda admiración que sentían por el maestro, por citar sólo dos (que han visitado nuestro Blog), Dietrich Fischer-Dieskau y Carlos Kleiber. Fue un músico romántico, tanto en su manera de dirigir como por el estilo de sus composiciones, y no era partidario de la música atonal: «Ir de la mano de un músico atonal es como atravesar un bosque espeso. Las flores y las plantas más extrañas y maravillosas llaman tu atención. Uno no sabe de dónde viene ni a dónde va. La sensación de estar expuesto a la energía de la existencia elemental se apodera del oyente. Por el contrario, la cadencia en la música tonal surge del fundamento firme de la tríada. La tensión se desarrolla desde la distensión para captar la diversidad de la vida y finalmente volver al punto de partida. Por eso, todas las grandes obras de la música tonal, aun alcanzando una excitación que sobrepasa lo humanamente concebible, emana a la vez una tranquilidad profunda e inquebrantable, como un recuerdo de la majestuosidad de dios» Esta preferencia por la música tonal no fue obstáculo para que estrenase muchas obras de compositores contemporáneos: de Schoenberg, Strauss, Pfitzner (a quien aquí en la terreta sigue sin conocerlo ni dios), Bartók, incluso cuando se le prohibió estrenar la obra «Matías el pintor» de Paul Hindemith, Furtwängler renunció como acto de protesta a su puesto en la ópera de Berlín.
Para Furtwängler cualquier tipo de manifestación artística es un acto de amor. Fue un hombre que nunca perteneció al partido nazi, a diferencia de su sucesor en la Filarmónica de Berlín, Herbert Von Karajan. Sin embargo, tuvo que sufrir dos procesos de «desanazificación», primero en Austria y luego, más severo, en Alemania. En el libro «Wilhelm Furtwängler. Conversaciones obre música», traducido al español por J. Fontcuberta y publicado por la editorial ACANTILADO,

podemos leer:

“Es cierto que el arte, y en particular la música, que en mayor grado que cualquier otro arte da noticia de la realidad interna de los pueblos, está sujeto de alguna forma a limitaciones nacionales. No obstante, lo está de una manera diferente de la que suelen imaginarse los políticos» (Me viene a la cabeza la observación que hacía el otro día Glenn Gould con respecto a la música folk: "Me embelesa la obstinación palurda que encierra") «El arte no tiene nada que ver con  mercados de consumo, doctrinas, democracia, comunismo, etcétera. Tampoco habla de los pueblos que practican una política imperialista y llevan a cabo conquistas. No tiene nada que ver con el odio entre los pueblos, sea cual sea la razón, el lugar y el modo en que aparezca” 

John Ardoin, en su libro «The Furtwängler Record», 

no traducido al español, nos relata la opinión del maestro:

"Yo sabía que Alemania se encontraba en una terrible crisis; me sentía responsable por la música alemana, y que era mi misión el sobrevivir a esta crisis, del modo que se pudiera. La preocupación de que mi arte fuera mal usado como propaganda ha de ceder a la gran preocupación de que la música alemana debía ser preservada, que la música debía ser ofrecida al pueblo alemán por sus propios músicos. Este público, compatriota de Bach y Beethoven, de Mozart y Schubert, aun teniendo que vivir bajo el control de un régimen obsesionado con la guerra total. Nadie que no haya vivido aquí en aquellos días posiblemente pueda juzgar cómo eran las cosas. ¿Acaso Thomas Mann realmente cree que en la Alemania de Himmler a uno no le debería ser permitido tocar a Beethoven? Quizás no lo haya notado, pues la gente lo necesitaba más que nunca, nunca antes anhelaba tanto oír a Beethoven y a su mensaje de libertad y amor humano, que precisamente estos alemanes, que vivieron bajo el terror de Himmler. No me pesa haberme quedado con ellos»

Ronald Harwood escribió en 1995 una obra de teatro titulada «Taking sides» (Tomar partido) en la que recrea los que podrían haber sido los interrogatorios a los que fue sometido Furtwängler por parte de los estadounidenses; basada en esta obra teatral, István Szabó, realizó una película con un sensacional Harvey Keitel en el papel del feroz americano y un no menos brillante Stellan Skargard interpretando aun compungido pero muy digno Furtwängler. Como este es mi blog, echo mi cuarto a espadas y digo que cualquier patriotismo o nacionalismo (nazi onalismo) que se aplique a una patria con un territorio de mayores o menores dimensiones, no es más que un germen de división, de odio, de confrontación, además de involución y, como diría Gould, de palurdismo, algo propio de paletos, que mirándose el ombligo, y con la escusa de defender una cultura, parapetan su ignorancia e incultura, así como su carencia absoluta de amplitud de miras.

«El peligro de esas comunidades (los pueblos) basadas en indivíduos característicos de una misma especie es la progresiva idiotización por medio de la herencia, la cual sigue, por otra parte, a la estabilidad como si fuera su sombra» (Nietzsche).
Sin más dilación, con ustedes, «Furtwängler's Love», (El amor de Furtwängler), de Jan Schmidt-Garre con la colaboración de Georg-Albrecht Eckle, subtitulada en español.





Quien lo desee, con un poco de paciencia y a ratos sueltos, puede bajarse la película Taking Sides
mediante los siguientes enlaces. Primero hay que bajar todos los archivos; a continuación seleccionarlos todos y pulsando el botón derecho seleccionar «Extraer aquí»; aparte, se bajarán los subtítulos y se abrirán con el reproductor de vídeo escogido para ver la película.

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8 comentarios:

  1. Desconocía la película Taking sides, intentaré verla. El documental creo que es el mismo que pasó en Arte (otra vez el canal Arte) hace algún tiempo y tengo que volver a verlo, pero ahora me llama la atención que lo firma Schmidt-Garre, que también ha hecho un gran documental sobre Celibidache. Este siempre cuenta la anécdota de cuando preguntó a Fürtwangler a qué tempo debía dirigir una determinada transición en un pasaje de una obra, y Fürtwangler se limitó a contestarle "depende de cómo suena". Lo que encierra la dichosa frase. Parece un ejemplo de arbitrariedad y es todo lo contrario !

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    1. Schumann decía algo como: "Si me piden que explique una obra sólo puedo que volver a tocarla", y es que la música "es lo que suena", sin análisis ni largas y pegajosas explicaciones, "lo que suena", ¿qué otra cosa si no?: ¿un montón de tiza apelotonada en una pizarra?

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  2. Interesante aportación sobre Furtwrängler.

    No sabía que era también compositor y que durante toda su vida iba componiendo cosillas.

    Mi primera aproximación a este director fue escuchando las sinfonías de Beethoven (que algunos "entendidos" definen como la mejor versión realizada). A tanta osadía no me atrevo a llegar pero era una versión muy buena aunque con un sonido un poco deficiente.

    Y luego me sorprendió un fragmento de vídeo que circula por ahí de Furwrängler dirigiendo la 9ª de Beethoven durante el cumpleaños del Führer en 1944 o así. Concierto abarrotado de militares y cargos del partido y en el que impresiona ver imágenes de militares (generales, etc) mutilados, con parches, vendas...

    Creo que este director es una personalidad muy destacada y en la cual tendré que profundizar más.

    Si se me permite hacer apología de un director, me gustaría mencionar a Knapperstbuchst (vaya nombrecido). Me impresiono que este director aborreciera los ensayos muy constantes, porque decía que ensayar mucho mataba la "frescura" del día del concierto donde había que dejar un espacio a la "improvisación" a lo inesperado y no todo controlado como un mecanismo de precisión.

    Ya sé que Usted no es muy amigo de Wagner, pero el Parsifal de "Kna" me parece una de las grabaciones inexcusables de este siglo. Unos Cds de esos que hay que tener y apreciar. Y se reflejan en ellos lo que decía de "dejar margen a lo inesperado".

    Un cordial saludo y esperamos poder seguir disfrutando de su blog y de la música.

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    1. ¡Es que hay tanto donde elegir! A las alturas de la Historia que nos encontramos, hay tan ingente cantidad de música, compositores, intérpretes, tanto de todo, que es prácticamente imposible conocerlo todo. Ayer comentaba con un alumnos que hasta el prejuicio puede ser un elemento de discriminación; hasta cierto punto da igual que no escuches a este o a este otro: seguro que escuchas a otros ciento que son tan buenos como el que más. Asimismo también es importante estar alerta y escuchar los consejos de alguien que ha disfrutado de algo, como es su caso. Es cierto que, un poco por prejuicio, no me llama demasiado la atención la figura y música de Wagner; pero quizá su comentario me pique la curiosidad, me estimule a adentrarme en ese Parsifal que menciona. También me habla Usted de Kna; es cierto, un gran director, un gran maestro, pero una vez más se impone el comentario, ¡pero es que hay tantos! Y si no, pianistas: ¿cuantos grandes pianistas ha habido en el siglo XX? Me parece imposible, una vez mas, conocerlos a todos en profundidad; por eso, como ya debe Usted saber, yo me quedo con Richter, sin por ello menospreciar a ningún otro de los grandes, ni mucho menos, pero Richter me da tanto que, digamos, con eso "me conformo". Porque luego están los violinistas, chelistas, clarinetistas, oboístas, y mención a parte los cantantes, ¡madre mía! ¡pues no hay cantantes!
      Y luego los avatares que tuvieron que vivir estos grandes intérpretes del aciago siglo XX, Furtwängler, sin ir más lejos, o Richter, cada uno a un lado de del frente.
      Ha sido muy ameno leer su comentario, muchas gracias. Procuraré seguir publicando cosas y más cosas, ¡hay tanto de todo! Ars lunga, vita brevis...

      Un cordial saludo

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  3. Grande Furtwängler, mientras otros leían partituras, él, simplemente, las escuchaba con una facilidad pasmosa. Nadie como él, entre los directores de orquesta, ha comprendido tan bien la verdadera naturaleza de la música. Su Beethoven, Wagner, Brahms, Bruckner, Schubert, Mozart, Weber, ... son incomparables. Sin duda alguna, el mejor director de orquesta de todos los tiempos. Hoy día ya no es leyenda, es, quede bien claro, MITO. Único, grande e irrepetible.

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    1. No sé si usted habrá visto el documental de Schmidt-Garre, lamentablemente me cancelaron la cuenta de YouTube y ya no puede verse aquí. En él, además de la vida artística de Furtwängler, se puede descubrir su no menos fascinante y admirable vida personal.

      Muchas gracias por su comentario

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  4. gracias amigo por compartir todo este material del mejor director de orquesta de todos los tiempos

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    1. Gracias a usted, Esteban, por su comentario.

      Reciba un atento saludo

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