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miércoles, 2 de enero de 2013

GLENN GOULD - NO, NO SOY UN EXCÉNTRICO (EL ALQUIMISTA, subtitulado en español)

 
«Me encuentran excéntrico porque llevo siempre conmigo mi silla,
 porque llevo guantes en verano,
 porque me caliento las manos en agua caliente antes de tocar
 o utilizo guantes de caucho para nadar»

La cita que abre esta entrada proviene del libro, del que sólo poseo su versión italiana: «GLENN GOULD - NO, NON SONO UN ECCENTRICO - Interviste e montagio a cura di BRUNO MONSAINGEON - Prefazione di ENZO RESTAGNO» (E. D. T. 1989). 
Y es cierto, tiene razón Gould, ¿se le puede considerar un excéntrico por tales nimiedades? Para encontrar una respuesta más fundamentada echemos un vistazo a los guantes de caucho esos que menciona que utilizaba para nadar:
O la silla que siempre llevaba consigo: 
Como en tantas otras ocasiones, no voy a contar aquí la vida del protagonista de la entrada. Todo quien quiera saber sobre ella ha de leer el libro:

«VIDA Y ARTE DE GLENN GOULD. Kevin Bazzana» TURNER
Es un libro magnífico, de ineludible lectura para estudiantes de música, muy bien documentado y, sobre todo, amenísimo. Y, además, una vez más gracias a TURNER (aun con sus errores de traducción), en español. Por eso, porque existe este libro, me limitaré a escribir algunos pensamientos de Gould. Antes, otro libro, también, cómo no, de imprescindible lectura para cualquier estudiante de música:

«GLENN GOULD. ESCRITOS CRÍQUITOS» TURNER
también en español, libro del que Leonard Berstein (sic) dijo «Una larga serie de encantadores e interesantes sobresaltos».

De esta entrada, lo más importante es la publicación del vídeo, en versión completa y con subtítulos en español:

«Glenn Gould. The Alchemist» 
A film by Bruno Monsaingeon. 
Directed by François-Louis Ribadeau. 
EMI Classics.
No citaré en qué lugares encuentro, cual trovador, los pensamientos de Gould, haría muy tedioso para mí el trabajo y más tedioso para ustedes su lectura. Dice por ahí Gould:

«Cuando algunas migajas de música me penetran en el espíritu tengo un curioso modo de perder el contacto conmigo mismo, de abstraerme de la conversación y de todo cuanto acaece en torno a mí. ¡Puede usted imaginar cuán agradable puede resultar esto para mis amigos!
Pero, en serio, creo que esta extrema concentración es el aspecto más importante de la personalidad de un músico. Es inútil, para este fin, practicar yoga. Una buena capacidad de concentración, un oído absoluto y una excelente memoria musical han sido los tres elementos clave sobre los que he cimentado mi trabajo. (...) Tengo la suerte de poseer oído absoluto, lo que me permite escuchar mentalmente las polifonías más complejas, y por lo tanto poder estudiar una partitura o componer incluso caminando en medio de la gente. En este caso, ya que tengo la costumbre de mover los brazos para dirigir esta música mental, la cosa termina por atraer la atención de los transeúntes»
Glenn Gould nunca fue partidario de los concursos de piano; según él, los tribunales tendían a:

«condenar los misterios incomprensibles de la personalidad, a denigrar las virtudes de la independencia innata que son el inicio de la genuina llama creativa... La amenaza que encierra la noción misma de la competencia estriba en que mediante el énfasis que pone en el consenso hace que aflore la esencia perversa, malvada e irrefutable, de la competencia, y deja a sus ambiciosos y mal aconsejados suplicantes atrofiados para siempre, víctimas de una lobotomía espiritual»

Un ejemplo de esto es el cuidado y cariño con el que guardaba su Premio Grammy:
No pensaba de muy distinta manera de los conciertos públicos. Dice Bezzana: sus objeciones a las salas de conciertos eran, en última instancia, de carácter moral: le parecía inmoral exigir que alguien exhibiera sus mercancías de este modo frente a un público voraz. «Detesto a los espectadores -dijo-. Me parece que forman parte de las fuerzas del mal» Incluso le disgustaba asistir a conciertos (u obras teatrales u operísticas), y aseguraba no haberlo hecho desde 1967. Pensaba que el ámbito de un concierto alimentaba una manifestación de instintos competitivos y violentos donde «imperaba la ley de la calle», y comparaba la sala de conciertos como una «extensión cómodamente tapizada del Coliseo romano». En 1968 dijo a un entrevistador:

«Existe un ansia próxima al sadismo que invade al que asiste a un concierto. se espera con ansiedad que algo ocurra, que le trombón se equivoque, o que las cuerdas se rompan, que el director de orquesta se olvide de subdividir, ya me entiende. ¡Y es terrible! Quiero decir que en los asistentes a conciertos insensibilizados existe ese mismo instinto que había en los que iban a ver a los gladiadores, y supongo que por esa razón no me gustan los de su especie y no confío en ellos, y tampoco los quiero como amigos»
En otros lugares nos cuenta Bezzana:

«Odiaba la música simplista y repetitiva -el minimalismo ("aburrido a más no poder"), el rock ("insultante"), la música folk ("me embelesa la obstinación palurda que encierra")- y, aparentemente, carecía absolutamente de interés por las músicas no occidentales.»
(...)
Gould acabó por deplorar la obra de madurez de Beethoven ("demasiado beligerante"), la de Schubert ("repetitivo en exceso"), casi toda la música virtuosista y "supersensual" para piano de los primeros románticos (Schumann, Mendelssohn, Chopin, Liszt y sus coetáneos), y la música del siglo XX de similares características: Rachmaninov, por ejemplo, le parecía "absolutamente intolerable", salvo por un par de obras como la Rapsodia sobre un tema de Paganini, que incluso se planteó interpretar en los años cincuenta. La música ajena al canon austro-germánico y sus satélites era sospechosa: despreciaba repertorios enteros de países como Francia, Italia, España y casi cualquier otro lugar del sur. Su amiga Barbara Little recuerda que ya a los catorce años la reprendía por cantar "basura" como Fauré. No le gustaba el ballet, y consideraba que la ópera, en especial la italiana, estaba "bastante por debajo de la música". (...) Le repelían la sensualidad, la melodiosidad y las emociones intensas de la ópera italiana; la música de Verdi y Puccini, según él mismo reconocía, le "le incomodaba profundamente", una elección de palabras reveladora.
(...)
De adolescente trató de tomarle el gusto a Charlie Parker y otros músicos de bebop, "pero fue un capricho del todo pasajero"; a pesar de alguna alabanza ocasional de, pongamos por caso, Lennie Tristano o Bill Evans, admitía que le jazz solamente le atraía en muy pequeñas dosis. Con su pedantería habitual, desdeñaba el jazz como "un vástago menor y transitorio del movimiento romántico", y además, aseguraba, "nadie ha tenido nunca más swing que Bach". (Los músicos de jazz, por cierto, siempre han sentido aprecio por Gould, sobre todo por el dinamismo y el "swing" de su ritmo»
Bien. Algunas de estas opiniones de Gould nos parecerán más o menos acertadas, más o menos excéntricas, compartiremos algunas de ellas en mayor o menor medida. Todo lo cual es, hasta cierto punto, bastante irrelevante. Lo realmente valioso, lo realmente importante, es el legado musical, el legado interpretativo que nos dejó este peculiar pianista. Algunas de sus interpretaciones han pasado a formar parte del imaginario colectivo, hasta en círculos en los que la música clásica es poco menos que anecdótica. En círculos musicalmente cultivados, la manera de interpretar de Gould es, cuanto menos, sumamente interesante, en ocasiones prodigiosa, siempre musicalmente fascinante y profundamente cautivadora.

Glenn Gould. The Alchemist. (Glenn Gould. El alquimista)
Vídeo completo subtitulado en español.
A film by Bruno Monsaingeon.
Directed by François-Louis Ribadeau.
Schoenberg: Suite Op. 24: Intermezzo
Gibbons: Lord of Salisbury Pavan
Byrd: Galliard Nº 6
Webern: Variations Op. 27
Berg: Sonata Op. 1
Bach: Partita Nº 6 in E minor, BWV 830
Also included: excerpts from others works by Wagner, Scriabin and Bach
Filmed in Montreal
Source: National Archives of Canada
EMI CLASSICS

 

23 comentarios:

  1. Sabe bien de lo que habla.

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    1. Sí, y además por experiencia propia. Gould es una fuente constante de veraces, «... encantadores e interesantes sobresaltos».

      Un cordial saludo

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  2. De forma honesta, trató de desapegarse, o distanciarse, de la ingente cantidad de ideas preconcebidas que rodean al mundo musical (y al extramusical).

    Es lo que es.

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  3. Lo felicito Carlos por el magnífico post que nos ha brindado del Gran Gould.
    Su síntesis es clara, más allá de las multiples fascetas de la compleja personalidad del pianista, su legado es lo que importa.
    Que nada ni nadie nos prive de disfrutar fascinados de su música!
    Un cordial saludo.

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    1. Muchas gracias por su comentario, estimada Inés. Como usted ha señalado, Glenn Gould poseía una personalidad sumamente compleja, una inteligencia excepcional y una musicalidad de un buen gusto exquisito; para comprenderlo un poco es imprescindible leer tanto lo que se ha publicado sobre él como, sobre todo, los muchos escritos que él mismo nos dejó. Y, por supuesto, escuchar cuanto sea posible de su inmensa discografía.
      Un afectuoso saludo y bienvenida a este mi modesto blog, que desde este momento también es suyo.

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  4. El tipo un poco rarillo si que es. Pero cualquiera que tenga algo de genio siempre pasará por raro. Yo escuché por primera vez a Gould con las Variaciones Goldberg, con la segunda grabación concretamente. Me gustó tanto que la convertí durante mucho tiempo en "la" versión de las variaciones Goldberg. Ahora ya no estoy tan seguro por una única razón: cuando vuelvo a escuchar la grabación, cada variación me parece una pieza aislada completamente del resto, como si la concepción de Gould no diese importancia a que forman un conjunto. Pero a fuerza de escucharlas, y a fuerza de ver varios documentales (creo que todos de Monsaingeon) ya no se si es una imaginación mía de tanto ver a Gould recrearse en el estudio de grabación.

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    1. Además, según ya no tan recientes estudios, "padecía" el denominado "Síndrome de Asperger", una de las infinitas manifestaciones de autismo, lo que acentuaba su inteligencia y talento pero también un modo muy particular de ver y entender su entorno, la realidad, y de sufrirla. ¡Qué gran labor la de Monsaingeon, ¿no?!

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  5. He disfrutado enormemente con estas líneas sobre Glenn Gould. Muchas gracias, de verdad.

    Desde hace mucho tiempo que este pianista es uno de mis preferidos y siempre me han encantado sus fotos en blanco y negro con poses extravagantes, guantes en una mano y sombreros de alas anchas.

    La foto con Bernstein sería como la que ahora nos brindan otros galanes como George Clooney o Brad Pitt. ¡Qué par de genios aquellos dos¡

    Siempre me digo que me voy a hacer un cuadro o un poster con alguna foto de estas y ponerla encima de mi inexistente piano y que mis visitas me pregunten boquiabiertas: "¿Y quién es este tipo con caras raras?"

    En cuanto a su discografía me encanta el Clave bien temperado y Bach sobre todo. Me parece un gran acierto su particular visión de ese compositor y la manera nada convencional de interpretarlo con "tempos" muchas veces acelerados y obstinados "stacatos".

    He escuchado su versión de las sonatas de Beethoven, el Concierto Emperador y ahí ya no me convece tanto. Pero hay un vídeo muy bueno también de Glenn interpretando las Variaciones Heroicas de Beethoven. Ése me gusta mucho.

    Creo que también acierta en las obras del Siglo XX. Y que deambula muy bien entre esas extrañas naturalezas sorprendente que decía Furtwängler.

    Tengo que leer esos libros aunque los tenga que robar de una papelería ya que en las bibliotecas no están y me imagino un precio rondando los 30 "euripios". La Cultura se ha puesto más cara que el jamón de bellota.

    Un cordial saludo y apreciamos mucho esta "subida" de interesantes vídeos a la red.

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    1. Glenn Gould fue un pianista, una persona, una personalidad, absolutamente fuera de lo común. Sus rarezas, lejos de despertar desagrado, lo hacían un hombre que me atrevería de calificar de adorable, un eterno niño prodigio. Su Bach, tan poco convencional, fue sin lugar a dudas absolutamente genial. El repertorio que frecuentó, el que rescató, todo sin excepción es de una calidad incuestionable.
      Es digno de un estudio muy serio, de varias tesis doctorales. No sé si conoce una novela breve que escribió Thomas Bernhard, "El malogrado", novela que gira en torno a este personaje que se escapa a toda definición. Y sí, si uno no puede comprar algo que a todos nos pertenece, porque la cultura no es patrimonio ni de editoriales ni de libreros, lo que debe hacer es... "expropiar", y si no que espabilen las autoridades competentes y nos devuelvan lo que es nuestro, o, al menos, que nos lo hagan asequible.

      Ha sico un placer "charlar" un ratito con usted.

      Un cordial saludo

      P. S. Si no pasa nada, seguirán apareciendo más vídeos por el blog, hasta que me encierren en la cárcel por cuestiones de derechos de autor...

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  6. Muchas gracias por su contestación sobre el tema de Glenn Gould y por mencionarme esa novela "El Malogrado" que no conocía.

    La verdad que G. Gould cae simpático a todo el mundo. Incluso personas que no han tenido una formación musical se sienten atraídas por este curioso personaje. Es un artista al que hay que reconocer la genialidad y la autenticidad.

    Tampoco sabía que estaba casado y, ciertamente, me lo imaginaba como una especie de "artista aislado de todo contacto con la sociedad", ensimismado en si mismo (valga la redundancia)...pero se ve que no era totalmente así.

    He indagado sobre el precio del libro de Bezzana. 27 euripios del ala. Aunque es un libro de 500 y pico páginas.

    A este respecto quisiera preguntarle si Usted conoce algún "link" o página donde se pudiera descargar ese libro en formato PDF o Word.
    O, incluso, si Usted tiene esos PDFs pudiera poner en su post algún tipo de enlace para descargarlo.

    No he podido (de momento) encontrar esos pdfs por la Red y me ha fastidiado bastante, porque hay tanta gilipollez para descargarse y justo ésto no estoy siendo capaz de encontrarlo.

    Se lo comento porque he visto que Usted a veces ha puesto libros (como los de Bukowsky) y tal vez tendría los PDfs del "Caso Glenn Gould".

    De todas formas, no quiero importunarle con este tema y si va a causarle molestias, prefiero que no malgaste tiempo y lo dedique a crear nuevos posts que benefician a muchas personas.

    Yo seguiré un tiempo también buscando esos pdfs...y si no aparecen me compraré o expropiaré el libro. Más se perdió en Cuba.

    Un cordial saludo y disculpe si he soltado un rollo en este comentario. Que pase un buen fin de semana.

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  7. No sé en dónde ha encontrado usted el dato de que Gould se casara; que yo sepa, no hubo tal casamiento, y, en efecto, siempre fue un hombre solitario, de quien no se sabe que tuviera tan siquiera amigos, sólo animales de compañía.
    No existe el libro de Bezzana en pdf ni nada parecido. Tendrá que recurrir a comprarlo, cosa que le aconsejo y que merece la pena, o al plan B, ya me entiende. Acabo de mirar si existe versión Kindle, en la librería de Amazon, y tampoco; sin embargo he encontrado un título en inglés que quizá nos aportara informaciones con respecto a la vida sentimental de Gould: "The Secret Life of Glenn Gould: A Genius in Love". Ni idea.
    Le digo sinceramente que no me ha parecido ningún rollo su comentario, todo lo contrario, ameno y siempre digno de mi agradecimiento y, cómo no, de mi respuesta.
    Un afectuoso saludo y que también usted disfrute de un feliz fin de semana.

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  8. Ya estoy leyendo a todo trapo el libro de Bazzana. Muy interesante y me está arrojando chorros de luz sobre la figura de Glenn.

    Al final, estaba donde menos me lo hubiera imaginado: la biblioteca de mi pueblo prácticamente al lado de casa. Ya lo decía la Biblia:"buscando encontraréis".

    Es un libro que me gustaría comprarme, la verdad; pero mientras estemos por encima del 25% de paro...va a ser que iremos tirando de bibliotecas públicas, amigos y rastrillos del domingo mañanero.

    Le agradezco que me mencione también el libro "The Secret Life...".
    Habrá que hincarle el diente cuando se pueda.

    Me ha sorprendido el dato de que la familia de Gould quizá pudiera tener un cierto "regusto" judío. Curioso al igual que esa ciudad de Toronto de aquella época. Lo que cuentan de ella en el libro me parece fascinante. La verdad que Canadá es un universo desconocido para mí.

    Sin extenderme más, le agradezco sus sucesivas contestaciones y espero que se encuentre bien y próximamente se deje caer por su Blog de nuevo.

    Sinceramente, estamos hambrientos de Cultura y aquí se encuentra mucha interesante.

    Un cordial saludo y permaneceremos atentos a la pantalla.

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    1. Qué gran noticia supone el hecho de que este "raro" libro se encuentre en una biblioteca pública, además supongo que modesta, dado que está ubicada en un pueblo: una leve y titilante llamita de esperanza.
      El libro de Bazzana es muy agradable de leer, el rigor no tiene por qué no ir de la mano de la amenidad. Me alegro mucho de habérselo descubierto y de que esté disfrutando con él.
      Es cierto que hace bastante tiempo que no escribo en el blog. Incontables razones son las culpables de ello. Que usted se haya percatado es un estímulo para replantearme continuar con esta labor.
      Un atento saludo

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  9. Acabo de recibir un impacto musical de consideración con la Sonata nº 7 opus 83 de Prokofiev. Interpretada por Glenn Gould. En el último movimiento. POngo el enlace:

    http://www.youtube.com/watch?v=_49g4FI-_Ls

    Sinceramente, lo que ocurre a partir del minuto 8:20 hasta el final. Me he quedado sin palabras... No sé muy bien cómo definir lo que he escuchado.

    Pocas veces he escuchado tamaña "obsesión" en una pieza. ¿De qué va Prokofiev con esa mano izquierda obstinada? ¿Con ese ritmo machacón endiablado? Hasta al mismísimo Glenn Gould se le ve apurado para mantener el tipo y su silla tiembla y parece que se va a resquebrajar.

    Tiene que ser dificilisimo coordinar las 2 manos con ritmos tan dispares y no fallar.

    Estaba viendo el vídeo y padeciendo interiormente pensando en el esfuerzo sobrehumano que estaba realizando Glenn.

    Si tenía alguna mínima duda del valor y genio de Gould, este vídeo la ha disipado totalmente.

    Y bravo por Prokofiev. Vaya final...

    Un cordial saludo y disculpe por postear a estas horas pero me he emocionado francamente.

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    1. No tiene por qué disculparse por escribir a esas horas tan tempranas, o tardías, según se mire, cualquier comentario, hecho a cualquier hora, es bien recibido; en todo caso, también yo le pido disculpas por responderle tan tarde, cuando usted me escribió, yo intentaba descansar un poco.
      Esta es una de las sonatas denominadas "De Guerra", junto con la sexta y octava, escrita en 1942 y subtitulada "Stalingrado". Fue estrenada por Sviatoslav Richter, quien la aprendió -de memoria, por supuesto- en tan sólo cuatro días. Es una sonata "protesta"; Prokofiev estaba absolutamente en contra, por decirlo de una manera suave, de las atrocidades de Stalin, atrocidades que vivió en carne propia; su mujer estuvo confinada un montón de años en un gulag, muchos amigos suyos asesinados por aquel grandísimo canalla criminal que fue Stalin, a quien la historia sigue negando estos despreciables atributos, sólo unánimemente reconocidos a ese otro gran monstruo, aunque menor que Stalin, que fue Hitler. He ahí el porqué del dramatismo, de la furia endiablada de esta sonata: es una denuncia velada, camuflada, contra el terror stalinista.
      Glenn Gould toca especialmente bien este tipo de repertorio, le va mucho, le gusta mucho. No albergue la más pequeña duda sobre el gran talento de este genial pianista, extravagante, controvertido, excéntrico, pero magnífico pianista.
      Muchas gracias por su comentario.
      Un amable saludo

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    2. Muchísimas gracias por su explicación.

      Y yo que pensaba que Prokofiev era una castaña. Qué atrevida es la ignorancia. Poco conocía de él.

      El mundo de estos rusos tipo Prokofiev, Shostakovich, etc, es casi desconocido para mí. Me he quedado un poco anclado en las sonatas beethovenianas. EN fin...

      Ya he echado un vistazo a la partitura de esta sonata y he flipado. Esa disparidad de ritmos entre mano izquierda y derecha y el tempo pueden destrozar al más pintado.

      Esta música es más politonal o atonal que dodecafónica,¿no?
      Hay intervalos "raros" en la mano derecha, acordes chirriantes. No identifico tónicas, dominantes ni nada que se le parezca.

      Yo me quedo en definirla como una auténtica ametralladora. Como una especie de "organismo vivo" en continua queja... en ciertos momentos me recuerda un poco al Ravel de Gaspard de la nuit, por ejemplo.

      A ver si encuentro la versión de Richter tocándolo, debe ser la monda.

      Un cordial saludo y gracias de nuevo.

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  10. Hace unos días que ya he finalizado el libro sobre Glenn Gould.
    Impresionante.
    Menuda faena de investigación por parte de Bazzana. Descubre innumerables detalles de la vida y personalidad del pianista.

    Y es un libro fantástico por todo lo que descubre y muestra. Miles de datos, citas del propio Gould, de sus conocidos, opiniones de otros músicos... He aprendido un montón. Sobre el propio Glenn y también sobre muchas otras cosas.

    Me he quedado intrigado con dos de los libros que se mencionan: "El mundo de las tres esquinas" y "Matadero 5".

    Conocía la faceta de pianista de Gould pero no tanto la de su trabajo radiofónico y como productor de documentales. Eso ha sido todo un descubrimiento. E intentaré localizar esos documentales radiofónicos y escucharlos aunque sea en inglés.

    Me ha sorprendido que Bazzana piense que quizás la mejor grabación sea la de las Suites inglesas de Bach. Se ve que para Gould el disco de las Goldberg era importante, pero no tanto.

    También me ha sorprendido gratamente la querencia de Gould hacia Richard Strauss. Y sabía que le gustaba Schönberg y su escuela, pero no tanto que fuera casi una obsesión para él.

    También lamentar los prejuicios extraños de Gould hacia ciertos compositores: Schubert¡¡¡, Chopin, Listz... e incluso su ¿odio, repugnancia? hacia Mozart.

    Hubiera sido genial que hubiera grabado una sonata en Si menor de Listz y otras piezas virtuosísticas. Chocante su buena conexión con Karajan. Totalmente inesperado, la verdad. Y Karajan se quedó alucinado con Gould. La música hace extraños compañeros de cama.

    A resaltar Gould como músico total. No sólo como pianista genial. Él tenía claro que era un músico con todas las consecuencias. Intentó componer, dirigir, investigar, difundir la música, conferenciar...

    Si no era un niño prodigio...entonces, ¿qué es un niño prodigio? A los diez años ya dominaba el primer libro del Clave bien Temperado.
    Hay gente con la carrera de piano acabada y que hay fugas que ni se entera.

    Ahora, a detectar donde conseguir el otro libro de "Escritos críticos" gratuitamente porque ese sí que no está en la biblioteca.

    La verdad, nos podemos sentir muy afortunados por haber conocido la figura de Glenn Gould. Algo bueno tenía que tener el siglo XX.

    Un cordial saludo y muchas gracias por esos posts de su blog que nos van haciendo conocer tantas cosas deliciosas.

    Que pase una buena Pascua.

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    1. Hace un montón de años vi unos cuantos programas televisivos de esos que realizó Gould. Eran estrambóticos, hilarantes a más no poder. Aparecía disfrazado de las cosas más insospechadas y eran una continua parodia de sí mismo.
      Ya se ha comentado hasta la saciedad que Gould era un autista, en concreto se piensa que padecía el llamado síndrome de Asperger. Bien, como tal, su percepción de la realidad, su manera de entender esas percepciones, su inteligencia, sus carencias, en fin, todo lo relacionado con su mente era a la vez portentoso e inimaginable, y siempre sorprendente. ¿Cómo es que a un buen músico, a un buen pianista, no le guste Mozart o Chopin? La respuesta a esta pregunta sólo se puede vislumbrar a través del cristal de la psiquiatría.
      El hecho de que compaginara con Karajan no es de extrañar: Karajan era perfeccionista hasta, valga la expresión, el sadismo: Gould tocaba con absoluta perfección, rigurosa perfección, ¡cruel perfección!: tal para cual.
      El otro libro que tiene usted intención de leer, "Escritos críticos", no es ni por asomo tan ameno como este. Además, contiene artículos que quizá sólo comprendiese el propio Gould. No le estoy desanimando, sólo le prevengo: en ningún caso se gaste la fortuna que debe costar en una librería, sería un dinero del que no aprovecharía ni la mitad de su valor.
      Es un placer para mí leer sus comentarios, y saber que mis entradas le sirven de acicate y estímulo para descubrir nuevas cosas toda una satisfacción. Como habrá observado hace mucho tiempo que no escribo, por muchas razones; no sé cómo serán las cosas en lo sucesivo.
      Mi más afectuoso saludo.

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  11. Gracias por su advertencia sobre el libro "Escritos críticos" de G. Gould. Una lástima que no vaya a ser tan ameno como el de Bazzana.

    Ya he descubierto lo enrevesado del lenguaje literario del propio Gould. Es como si al querer expresar tantas ideas él mismo se bloquease y recargase innecesariamente el lenguaje. Le añade una pátina críptica que juega en su contra.

    De momento voy a dejar aparcado el libro "Escritos Críticos" para más adelante. Menos mal que Usted ha avisado de no gastarse los cuartos en su compra, porque me lo estaba planteando...

    Sin embargo, he comenzado hace unos días la lectura de otro libro sobre música clásica de la misma editorial Turner: "Shostakovich. El arte amordazado por la autoridad".

    Lo he visto en la misma biblioteca donde detecté el de "Vida y Arte de GG" y me he animado a empezarlo dada mi total ignorancia sobre la Vida y arte de Shostakovich.

    Tiene buena pinta y además me ayudará a adentrarme en esa época revolucionaria rusa (en lo social y en lo artístico) de la cual, también, desconozco muchas cosas.

    ¿Ha leído Usted el mencionado libro sobre Shostakovich? O mejor aún. ¿Qué debemos esperar de la música de Shostakovich? ¿Es uno de los "grandes"? ¿Mejor, peor que Prokoviev?

    Justo ayer vi un vídeo de Glenn Gould y un cuarteto canadiense interpretando un "Quinteto para piano" op.57 de Shostakovich.
    Y he de reconocerle que me encantó lo que pude escuchar. Una música muy melancólica, muy íntima.

    También recuerdo ahora que en el documental sobre Richter que Usted colgó en su Blog decía el mismo Richter: "Prokoviek era un genio, pero estaba loco"... Y además, hay un momento si no recuerdo mal, en el que aparece Richter con un gorro extraño en la cabeza tocando una especie de Fuga en Re b en Varsovia. Una fuga endiablada.

    Una vez más le agradezco su anterior respuesta y si tiene a bien compartir unas pinceladas sobre la figura de Shostakovich le estaría muy agradecido; pues ya le digo que este libro que estoy empezando es mi primera aproximación seria a este autor.

    Un cordial saludo y se echan mucho de menos sus posts en su blog.

    P.D. Me encanta la actitud que tuvo Gould al autoparodiarse. En general, es sano aprender a reírse de uno mismo para simplificar.



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  12. Que bueno saber que no soy el único obsecionado con Glenn Gould

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Fede. Aunque yo no me definiría como un obsesionado con Glenn Gould: tan sólo soy un humilde admirador. Eso sí, comprendo que su carismática personalidad pueda despertar pasiones, como queda demostrado en los muchos comentarios que ha suscitado esta entrada sobre el gran pianista.

      Un afectuoso saludo

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    2. pasan los años y me sigue cautivando ! Ahora estoy estudiando el concierto nu 5 en fa menor de bach , y la interpretación de Glenn es ..................( no encuentro palabras que lo expliquen.

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    3. Glenn Gould demostró de una manera ejemplar que la música de Bach puede ser interpretada con instrumentos actuales, al menos, tan bien que con instrumentos de época. Supongo que tú estarás estudiando el concierto en fa menor en un piano moderno; te deseo que tengas éxito en tu trabajo.

      Un cordial saludo y gracias por tu visita

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