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domingo, 6 de octubre de 2013

BACH – «CHRISTEN, ÄTZET DIESEN TAG» – BWV 63. GARDINER EN ENSAYO

La presente entrada va a estar dedicada al vídeo:

Christen, ätzet diesen Tag (Cristianos, grabad este día)
John Eliot Gardiner
The English Baroque Soloist
&
Monteverdi Choir
IN REHEARSAL (En ensayo)


Christen, ätzet diesen Tag es una de las seiscientas cantatas que escribió Bach, de las cuales sólo doscientas, un tercio, han llegado hasta nuestros días, lo cual supone un verdadero, perdón por la expresión, un auténtico holocausto musical. No es este el momento de reflexionar sobre esta brutal hecatombe, pero tampoco hay que dejarla pasar sin más. Estadísticas, siempre las necias estadísticas: se perdieron dos tercios. De las cuatrocientas cantatas perdidas no se puede decir gran cosa: o sí: que es terrible, que son muchas, que qué lástima… Sin embargo, si en lugar de pensar estadísticamente lo hacemos considerando individualmente cada una de esas cantatas irreparablemente perdidas la cosa es bien distinta. Hoy vamos a ver cómo el gran director John Eliot Gardiner ensaya una cantata, una sola cantata: veremos cómo se detiene aquí y allá, busca, escudriña, pule, rincón por rincón. Es decir, que no se ha mutilado la historia del arte, la historia de la música, con un tanto por ciento de algo, sino con una por una -con sus innumerables y maravillosos recodos- hasta sumar cuatrocientas, absolutamente geniales cantatas cada una de ellas en su individualidad, una obra de arte insuperable una por una. En varias ocasiones a lo largo de este blog ya he manifestado mi desprecio por las estadísticas. Sólo recordaré una entrada dedicada a un libro de Fred Wander, en el que como judío habla sobre su experiencia en el Holocausto nazi; dice Wander: «¡Seis millones de judíos masacrados! Sobre millones de muertos nada puede decirse. ¡Pero sobre tres o cuatro se podría contar una historia!» Mutatis mutandis lo mismo podemos decir de las cantatas de Bach. Veamos cuánto es capaz de decir Gardiner sobre una sola cantata de Bach.

Señala Gardiner la condición cosmopolita de sus intérpretes; aunque hayan recibido y estudiado las partituras con atención su primer trabajo será detectar los pequeños errores que cometan: «Como un perro buscando una trufa» (nosotros diríamos un cerdo…). Dice Gardiner que ha leído en el currículum de alguien que está grabando todas las cantatas de Bach para la Deutsche Grammophon, mientras que él reconoce que «en los últimos cuatro años he hecho un disco por año». Con el paso del tiempo también Gardiner grabaría todas las cantatas de Bach, en una versión, por cierto, magnífica. Y aquí se hace necesario señalar el prurito que reina hoy en día en el campo de la interpretación: que si instrumentos originales, que si interpretación basada en los tratados de la época, que si instrumentos modernos pero con criterios interpretativos antiguos… a ver quién riza más el rizo (o, tratándose de Bach, el bucle). Por supuesto: hay que dejarse la piel, y el alma, en cada interpretación; hay que estudiar la obra en cuestión bajo todos los aspectos posibles: estéticos, históricos, armónicos, interpretativos, acústicos, formales, organológicos… Pero como todo en esta vida, de una manera ponderada, equilibrada. He escuchado grabaciones fabulosas de alguna pasión de Bach (no recuerdo ahora) con instrumentos originales y criterios interpretativos basados en los tratados de la época, tanto teóricos como sobre técnica instrumental; se supone que esta gran labor se acomete para conseguir una interpretación más auténtica, más acorde, lo más fiel posible a cómo se interpretaba en la época. Pero resulta que aquí y allá se escucha una tiorba hacer un refinadísimo giro melódico que para que se pueda escuchar convenientemente en la grabación ha sido imprescindible la utilización de un micrófono de ultimísima generación, y un equipo de grabación de una generación todavía posterior: ¿es esa una versión fiel a cómo se tocaba esa pasión en la época de Bach? Respuesta: ni remotamente. Es más, se trata de una versión tan idealizada, o más, que la que realizara el propio Mendelsohn al rescatarla del más absoluto olvido en 1829. Parece que no nos queremos dar cuenta de que en cada momento de la historia los humanos hemos hecho las cosas con los instrumentos, en el más amplio sentido de la palabra, que la tecnología, que la ciencia del momento ha puesto a nuestro alcance y con los criterios y necesidades propios de cada época. Uno de los más claros ejemplos podemos encontrarlo en el arte Románico: ¿eran los arquitectos y escultores del Románico peores que sus equivalentes de la Antigua Grecia? Que sus construcciones arquitectónicas fuesen diminutas en comparación con los templos griegos y que la escultura quedara relegada a unos escuetos relieves en los capiteles de las columnas y en las portadas de los templos mientras que en la Antigüedad Fidias esculpió estatuas y esculturas de una perfección asombrosa, ¿significa que los artistas románicos fuesen peores que sus colegas griegos? Respuesta: rotundamente no. Simplemente eran épocas distintas, con concepciones sobre el arte completamente diferentes, arte que cumplía funciones totalmente distintas, y que, por lo tanto, no es que hicieran unos un arte mejor o peor comparados con los otros, o un arte bueno y otro malo: lo que hacían en cada época era algo mucho mejor que «bueno»: hacían las cosas lo mejor que eran capaces de hacerlas.

¿Con qué cantantes e instrumentos, e instrumentistas, contaba Bach para la ejecución de sus cantatas? Por un lado con un puñado de chiquillos que se encargaban de las partes de soprano y alto; también las arias para este tipo de voces eran interpretadas por un chaval que por sus brillantes condiciones podía asumir un papel solista; completaban la parte vocal unos cuantos cantantes masculinos, tenores y bajos, que no formaban parte de un coro estable sino que, en su mayoría, eran más o menos aficionados; en cuanto a los instrumentistas la cosa era más ominosa: en cuanto a la cuerda, unos pocos violinistas, un par de violas, algún instrumento de cuerda grave, poco más; en cuanto a la «sección» de instrumentos de viento las cosas eran todavía más precarias: un oboísta, un flautista, un fagotista, un trompetista…, ¡cuando los había!, y la mayor parte de ellos músicos aficionados; claro, nadie podía vivir sólo con lo que le pagasen por tocar una cantata a la semana… De ahí que las plantillas instrumentales que se empleaban sigan siendo a día de hoy motivo de controversia; en efecto, quizá Bach había escrito una parte grave pensada para un fagot, pero resulta que el fagotista se encontraba indispuesto y había que salir corriendo a por el carnicero que, además de saber de salchichas, sabía tocar, más o menos, el trombón, y ahí te encontrabas con que lo que estaba pensado para un fagot era tocado por un trombón. Aparte de este elenco, eso sí, estaba el mismísimo Johann Sebastian Bach al órgano, el mejor organista de su época, lo que equivale a decir de todos los tiempos. Aun así, ¿se imaginan cómo sonaría una cantata interpretada por esta pandilla habiendo realizado un solo ensayo o tocando a primera vista? Para que luego te vengan con tiorbas y micrófonos de 6000 € y te digan que así es como se tocaba, y escuchaba, una Pasión, una cantata de Bach en su época.

Una cantata es, grosso modo, una composición que, en la época de Bach, estaba escrita para voces solistas, coro, y acompañamiento instrumental. Las había profanas y religiosas, aunque prácticamente todas las que escribió Bach fueron de estas últimas. Las cantatas comienzan por lo general con un coro, es decir, una pieza para coro a cuatro voces con acompañamiento instrumental; a ese coro le seguían, alternándose entre sí, arias, corales y recitativos, y, en ocasiones, algún otro coro. Como estaban escritas expresamente para ser interpretadas en oficios religiosos, muchas de sus partes eran conocidas y cantadas por los feligreses.

Como hemos dicho más arriba, ningún argumento es obstáculo para que no se estudie, analice y ensaye cualquier composición hasta el límite que las posibilidades lo permitan. Así, en el ensayo que podemos contemplar a continuación, vemos que hay una persona cuya única misión es revisar y enseñar cómo pronunciar el alemán de la manera más correcta posible. Parece que los recitativos no tengan demasiada importancia; un recitativo es un pequeño fragmento cantado por una voz solista y acompañado, generalmente, sólo por el continuo, es decir, un clave u órgano y, en todo caso, un instrumento grave. La función del recitativo es hacer correr el texto: en cada cantata hay una historia muy larga que contar y no todo el texto puede ser musicado a cuatro voces con instrumentos; de ser así, una cantata se haría interminable. Pero hasta los recitativos eran escritos por Bach con sumo esmero, con la misma genialidad que brotaba de su mano escribiese lo que escribiese. Por eso, veremos cómo Gardiner se detiene a ensayar concienzudamente también los recitativos, como no puede ser de otro modo. También veremos cómo, Gardiner, no sólo ensaya por planos separados, como el  continuo, la sección instrumental o el coro; podremos observar que hasta diferencia distintos planos dentro una misma sección, como cuando en el coro trabaja distintas partes que, aun sonando simultáneamente, tienen caracteres distintos, contrastantes.

Bien, he escrito otros muchos comentarios, otros muchos párrafos, y otros muchos más podría haber escrito, con respecto a este vídeo, a esta cantata, a Bach… pero no sé qué ha pasado que me han desaparecido, se me han borrado o algo… no sé. Pero da igual, incluso me atrevería a decir que mejor así. Lo que verdaderamente importa es el vídeo. Y sobre todo, la música, la magnífica cantata de Bach BWV 63. Como en el vídeo sólo se puede ver el ensayo, a continuación he puesto la cantata entera, para que quien así lo desee pueda escucharla en su integridad.






A continuación, en audio, la cantata completa.
 John Eliot Gardiner con más o menos los mismos intérpretes.


1 Coro: Christen, ätzet diesen Tag (do mayor) 


2 Recitativo (Alto): O selger Tag! Recitativo con acompañamiento de cuerda. (do mayor – la menor) 


3 Aria dueto (Soprano,  Bass), oboe solista: Gott, du hast es wohl gefüget (la menor)  


4 Recitativo (Tenor): So kehret sich nun heut (do mayor - sol mayor)

 
5 Aria (Alto, Tenor): Ruft und fleht den Himmel an (sol mayor)


6 Recitativo (Bajo): Verdoppelt euch demnach (mi menor - do mayor) 

 
7 Coro: Höchster, schau in Gnaden an (do mayor)

 

PARTITURAS

Full score
[difícil]
&
Vocal score
[un poco menos difícil ;)] 

http://www.mediafire.com/?jja2r9hcxb6ewut



La Universalidad del mensaje de las cantatas de Bach está por encima de ideas o creencias religiosas, de ahí que, con sumo acierto, se escogiese para las portadas de la integral de la grabación de Gardiner unas carátulas que ponen muy de manifiesto este carácter Universal:


10 comentarios:

  1. Gracias por obsequiarnos con éste, profesor Gimeno. La cantata, Bach, llegó para curar cualquier agitación externa e interna que me acontecía por éstos dias. (Sonriendo). Escucho... y escucho: 3. Aria dueto y 2. Recitativo (Alto). Y toda la obra, naturalmente, más ver los videos.
    (Y, como en mi caso, no es necesario pertenecer a confesión religiosa alguna para disfrutar desde ya la próxima celebración del espíritu navideño, digo: como alegría, y como esperanza de que el Bien se realice entre los hombres). Nota: los enlaces a las partituras están rotos, me parece.
    Felicidades!
    L.

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    1. Ante todo, gracias a usted por su comentario. Si hay una música que pueda apaciguar agitaciones de toda índole, en un persona sensible a ella, esa es la música de Bach. La cantata 63 es una viva muestra de ella: escrita en do mayor no es por ello de una alegría chillona, estridente, sino de una alegría espiritual, contenida, llena de una apacible emoción y júbilo.
      En efecto, como usted muy bien ha señalado, no es necesario estar abscrito a ningún tipo de creencia religiosa para, por un lado, disfrutar de la música religiosa de Bach y su mensaje, y por otro y mucho menos, para seguir creyendo que la Navidad, y seguir esperando de ella, sea un momento para la esperanza, para la paz, para la confraternización; por eso me he permitido añadir las carátulas de los cedés que se escogieron para la integral de la grabación de esta maravillosa y descomunal obra, carátulas que ponen de manifiesto el carácter universal de Bach y su música.
      Muchas gracias por advertirme sobre los links de las partituras, creo que ya lo he solucionado.
      Reciba mi máss afectuoso saludo.

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  2. ¡Que video(s) tan bonito(s)! Tan sustanciosos ... Lindo... ¡alegran!

    L.

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    1. A menudo (o siempre) pensamos que los grandes intérpretes son personas vanidosas, engreidas, distantes; salvo infames excepciones esto no es así. Lo más habitual es que grandes músicos, como Gardiner, sean personas sencillas, cercanas, "normales", y hagan que estar en su compañía o contemplar su manera de trabajar, como usted dice, alegre, como si se estuviese con un amigo de toda la vida.

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  3. El primer recitativo de esta cantata me parece sublime. Maravilloso en sí mismo.
    Si se me permite, algunos detalles:
    Compás 5, dominante de do mayor que, inesperadamente, resuelve en séptima de dominante de la menor.
    O, en el mismo final, cómo, con elegancia, la cantante se retira, permitiendo que el violonchelo cierre el recitativo; éste, a su vez, hace lo propio: mediante nota común, cede el final a los primeros violines.
    En fin, «...im Paradies...»

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    1. ... y fíjate qué sencillo: de "sol - si - re - fa" a "sol# - si - re - mi", mayor proximidad imposible, una nota sube un semitono, otra lo baja. Y va y, lo más sencillo, se le ocurre al más grande: se podría decir decir aquello de que "Dios se esconde entre los pucheros"; la sencillez es el mejor recipiente para la grandeza.
      Gracias, Raúl, por tu comentario.

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  4. Desde luego. Sencillo.
    A veces se me ocurre pensar en Bach como en un hombre sencillo, y libre. Todo lo libre que pudo ser. Esto lo percibo en sus obras: son del aquí y ahora; fruto de una mínima rigidez en cuanto a dogmas. Abierto por completo a la belleza. Ese fue Bach. ¿Cómo se puede escribir 400 cantatas siendo todas ellas tan únicas, tan creativas, si no fuera así? Mucha más intuición que intelecto...
    Algo que tendrá que ir recuperando la música de nuestro tiempo.

    Gracias Carlos, una vez más, por la magnífica labor que realizas con este blog.

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    1. Disculpa, Raúl, que no te respondiera anoche, ya tenía todo apagado. Estoy muy de acuerdo contigo. Nada de dogmas: por ejemplo, ¿acaso no fue Bach el mayor pionero de la música tonal? Sin lugar a dudas sí, lo fue. Sin embargo no se dice a sí mismo: "Soy el pionero de esto y voy a explotarlo para pasar a la posteridad como tal", no, a Bach le importan un pito las vanidades. Él, como tú has dicho, es libre y escribe lo que le brota, y ante lo correcto, o lo académico, o lo novedoso, escoge, como tú has dicho, lo bello. En la iglesia le decían que su música para órgano era insoportable: él, afortunadamente, hizo oídos de mercader y escribió la música para órgano que le brotó, sin duda, lo mejor de su producción.
      Por último, amigo Raúl, agradezco tu gratitud, pero si algo de bueno tiene este blog es su contenido, no mi modesta labor: yo no soy más que el mensajero, alguien que señala con el dedo un objeto: tú, y quienes como tú venís y participáis sois quienes hacéis de Guerra y Paz un lugar vivo, me atrevería a decir vibrante.
      De nuevo gracias, gracias a ti, amigo Raúl.

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  5. Sinceramente, ¿piensan Ustedes en serio que el incluir como imagen fundamental de la carátula de los Cds rostros de personas hindues, budistas, asiáticos en general viene a querer reflejar la universalidad de la música de Bach?

    En mi modesta opinión, me parece razón más que suficiente para no comprárselos. ¿Qué narices tienen que ver esas caras con la música que seguidamente escucharemos al insertar el Cd en el estéreo?

    No busquen tres pies al gato. Son imágenes poderosas, bellas, curiosas, coloridas pero pintan lo mismo ahí que si hubiéramos puesto la cara de Pep Guardiola o Mourinho.

    Piensen al contrario. Si unos japoneses, por decir algo, publicaran unos cds de música tradicional de allí con tambores de esos grandes que golpean con cintas en la cabeza; ¿pintaría algo poner como imagen la cara de ciudadanos europeos o americanos? Es más, ¿por qué hay que poner careto alguno?

    Me parece puro y duro "marketing" de hacer algo diferente y atrevido y subirse al carro de la multiculturalidad.

    La cantata es muy buena. La conozco desde hace tiempo. Muy navideña y llena de energía.

    Un cordial saludo y recuerden no pedir este año a los Reyes Magos este integral en concreto.

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    1. Pues, fíjese, a mí sí que me parece acertado, entre otras porque se trata de una versión integral de las cantatas de Bach de tal calidad que no necesita truco publicitario alguno para venderse: cualquiera que escuchase, por ejemplo, por la radio, una de estas cantatas sin ver la fotografía de su portada, saldría corriendo a comprar el cd, como me ocurrió a mí. Y no sólo me ha ocurrido con esta colección; con otras muchas músicas que he escuchado por la radio, antes Radio 2, ahora Radio Clásica, he sentido el irrefrenable impulso de ir corriendo a una tienda para comprar el disco; luego me he encontrado con la portada... y quizá unas veces me haya gustado más, otras menos. Pero en el caso que nos ocupa, además, sí que pienso que se intenta dar un mensaje de la universalidad de la música de Bach, quizá pecando de incauto o de inocente, no sé. De todos modos, cada cual, decirlo resulta una obviedad, puede tener su opinión, faltaría más, y la suya es tan respetable como cualquier otra, además de bien argumentada.
      Muchas gracias por su comentario
      Un cordial saludo

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