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miércoles, 26 de febrero de 2014

SE NOS HA IDO PACO DE LUCÍA


Ha muerto Paco, el de la Lucía. Su familia ha emitido un enunciado, cuatro líneas con las que no se puede decir más, y que con todo mi respeto me tomo la libertad de divulgar en esta entrada:

«Miércoles 26 de febrero de 2014, el dolor ya tiene fecha para nuestra familia. Anoche se nos fue el padre, el hermano, el tío, el amigo y se nos fue el genio Paco de Lucía. No hay consuelo para los que le queremos y le conocemos pero sabemos que para los que le quieren sin conocerle tampoco. Por eso, queremos compartir con todos ustedes una abrazo y una lágrima pero también nuestra convicción de que Paco vivió como quiso y murió jugando con sus hijos al lado del mar. La vida nos lo prestó unos maravillosos años en los llenó que este mundo de belleza… Gracias por tanto… y buen viaje amado nuestro.»
Vivió como quiso. He leído por ahí que últimamente se mantenía alejado de la guitarra, que pasaba el tiempo jugando con sus chavales: sabio, Paco.  Nos dice Montaigne: «La prueba más clara de la sabiduría es una alegría continua». ¿Qué mayor alegría que pasar el tiempo estando (viviendo, siendo) con las personas que amas?. También, Herrigel, en su libro «El arte zen del tiro con arco», nos cuenta que su maestro en este milenario arte le dice estas palabras: «En el momento de la despedida, que no era tal, el maestro me entregó el mejor de sus arcos: “Cuando usted tire con este arco, sentirá que la maestría del maestro está presente. ¡Que no lo toque la mano de ningún curioso! Y cuando lo haya superado, ¡no lo guarde como recuerdo! ¡Destrúyalo, que no quede nada de él, nada más que un puñado de ceniza!”» También en la Edad Media, cuando un escriba era especialmente brillante en el arte de iluminar los libros ilustrados con esas preciosas miniaturas, cuando llegaba a ser un maestro en ese arte, el abad del monasterio lo retiraba de ese quehacer, y le ponía a labrar el huerto, o a cualquier otra cosa: para qué obcecarse, para qué cegarse en el arte, para qué obsesionarse: no, déjalo estar… la vida no es eso, ponte a labrar el huerto. Sabio Paco, pa qué más.
Paco, el de la Lucía, se nos ha muerto, como del rayo, así, tan de repente como la fugaz idea de cada una de sus improvisaciones.
Quizá alguien se rasgue las vestiduras. Yo mismo he dudado mucho a la hora de escribir esta entrada. Pero no por lo que ese supuesto alguien, cuyo atavío debe estar ya hecho girones considere, sino porque parece que últimamente sólo escribo necrológicas. Menudencias. Escribo sobre Paco de Lucía porque músico, se es o no se es. Punto. Y Paco de Lucía llevaba la música en la sangre, en el corazón, en el alma, vaya, en donde se lleva la música, que en otro sitio no cabe. Porque la música se tiene o no se tiene, y si no tienes soniquete pa qué te metes, pa qué te metes…
 

Estas bulerías provienen del disco Zyryab, y del mismo disco saco esta Canción de amor, porque el amor es el instrumento que tocaba Paco últimamente, y mucho amor hay en el comunicado de su familia, y porque sin amor no se puede tocar como tocaba este hombre:
 


Contaba Paco que cuando era un chaval le llamó su padre: «Paco (o Paquito), ¿tú ya sabes escribir?, -sí, padre-; y de cuentas, ¿tu ya sabes de cuentas?, -sí, padre-; pues entonces ya no puedes ir más a la escuela que yo no te la puedo pagar; toma, coge esta guitarra y métete en ese cuarto a tocar…» Y allí, en ese cuarto se metió Paco, y allí estuvo horas y horas, años y años, sin maestro ninguno, y luego salió del cuarto y se fue por el mundo entero a regalar su arte, y cuando dominó su arte, su guitarra (su arco, su libro),  lo dejó de lado y se dedicó sencillamente a ser, ahí es na…
La música que pongo como colofón a esta dedicatoria no es gran música, para qué nos vamos a engañar, no es muy buena música, pero Paco la tocó como nadie, sin miedo a dar una nota falsa ni a sacar un mal sonido aquí o allá, e hizo, de una música no demasiado buena, algo grande. Paco, sabio. Paco. Grande.
  




8 comentarios:

  1. ¡Ay Carlos, que estoy entre dos aguas! entre el agua que fluye mansa y no genera ruido y el aguaje del mar, con su ruidosa cadencia.
    Paco, nuestro Paco de Lucía, era como las aguas que se juntan en el cabo de Hornos, navegando con su guitarra contra viento y marea como los viejos marinos, sin la partitura de una carta de navegación que no existía, pero con la brújula de su talento bien afinada, señalando al norte que nunca le obsesionó, sin tener en cuenta la deriva del norte magnético: él siempre llegó a buen puerto y tuvo los amores del público de todos los puertos del mundo.
    Quizás era un músico de raza, predestinado para tal fin... No me cabe la menor duda de una persona que improvisa una composición para "rellenar" un disco y se convierte en un éxito mundial, cruzando todas las aguas que separan a los continentes, con la expresión de su cara, que lo decía todo y anticipaba la emoción de la música que él sentía.
    Un saludo, Carlos.

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    1. Sí, Jano, sí, así son las cosas, Paco de Lucía ha muerto. Qué cosas más bonitas has dicho de él, sobre él; le hubieran gustado, a pesar de su timidez. Porque Paco era tímido -además de poseer otras virtudes-; decía que él hubiera querido ser cantaor, como su amigo del alma, Camarón, pero que la timidez le llevaba a esconderse detrás de la guitarra. No sabía música, me refiero al solfeo, la armonía y todo eso; de ese tipo de músicos se dice, peyorativamente, que tocan de oído, fíjate la insensatez, ¿de qué se va a tocar si no de oído, de olfato...? Paco tocaba de oído, como debe ser, y de alma, que ya quisieran muchos. Ya no tocaba, pero lo sabíamos ahí, en algún sitio, esperando que en cualquier momento nos maravillase con su magia. Y ahora, en fin, ya ves... una pena muy grande.
      Un abrazo, Jano, gracias por las palabras que le has dedicado a ese gran músico que fue Paco de Lucía.

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  2. Una vez le escuché contar a Quiñones algo que Paco de Lucia le había contado durante una de esas vacaciones en las que aparcaba la guitarra: "mira Fernando, es que yo miro la guitarra y veo que del agujero no hacen mas que salir billetes de cinco mil pesetas". Yo creo que Paco tocaba menos por la sencilla razón que se ponía un listón tan alto que no le bastaba con repetirse, necesitaba hacer algo nuevo cada vez. En una de las ultimas hasta metió la armónica en el flamenco, que hay que tener valor... o ser un genio o las dos cosas juntas.

    Y si, ultimamente solo damos para necrológicas. Yo también he escrito sobre Paco con un par de enlaces a conciertos que he encontrado por ahí.

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    1. Estimado Aloy, bienvenido. Precisamente esta semana hablábamos en una de mis clases del afán en la composición musical actual de hacer algo nuevo a toda costa, como única premisa. Como imaginarás concluimos coincidiendo en que ese afán es, incluso, antiartístico. Yo creo entender lo que tú quieres decir con que Paco siempre buscaba hacer algo nuevo: lo interpreto como que Paco siempre intentaba hacer algo que le satisficiese plenamente, nuevo o no nuevo, pero sí a la altura artística de ese listón que mencionas, algo grande, algo hondo, profundo (jondo). Son sólo dos maneras de explicar lo mismo. Pero yo también pienso que Paco había llegado a ese punto del "desasimiento", en el sentido que le da, por ejemplo, el Maestro Eckhart, y me imagino a Paco pensando: "... ahí está la guitarra, ahí está bien, si en algún momento siento el verdadero gusto de cogerla porque se me ocurre algo ya la cojo, pero si no, prefiero estar jugando con mis chavales en el mar, no voy a estar intentando superarme, lucirme, darle la vuelta al rizo a mi virtuosismo..." Sí, sé que lo que me imagino es mucho imaginar, pero por ahí van los tiros. Un caso opuesto sería el del gran pianista Richter, estudiando hasta pocos días antes de su muerte, y también pocos días antes de su muerte confiesa: "no me gusto a mí mismo". Así planteadas las cosas, Paco fue sabio, y sin embargo Richter... ¿murió feliz y contento, riendo incluso rodeado de las personas que amaba? En fin, qué sé yo, pero a mí me da igual escuchar una nueva interpretación de Paco como de Richter: ahí está el arte en mayúsculas que ambos hicieron y legaron a la humanidad y para la posteridad. Una palabra he encontrado en el artículo que publicas en tu entrada y que también yo he escrito en la mía: "grande", Paco era grande, que también se dice Magno.

      Un abrazo

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  3. La vida y la muerte fueron nobles con Paco, nacer con ese talento y ese don sabemos que es privilegio de unos pocos. La felicidad que inyecta la música fue exprimida por Paco, y esa muerte, la que llaman "dulce", así de improvisto, como un viento de primavera a orillas de mar rodeado de alegría y sentimiento amorosos, es otro privilegio enorme, enorme.
    Felizmente existen las grabaciones, y lo vídeos, y las fotos, y las cartas y tantas formas de mitigar este vacío y esta orfandad de la partida.
    Donde estés Paco, sigue viviendo como quisiste!

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    1. También yo pensé que esa manera de irse, rápida, de repente, debe de ser una de las menos traumáticas, no sólo para él, fíjate tú, incluso también para los suyos. Una larga enfermedad, un largo deterioro, una larga decadencia, si encima va acompañada de sufrimiento físico... eso prefiero no imaginarlo. Pero, mira, ahí está Abbado, años y años con su enfermedad a cuestas y, como quien dice, siempre con una sonrisa en los labios, en la mirada, en las manos. Sea como fuere, la partida, siempre da pena, incluso da pena despedir a un amigo que parte a un largo viaje. Y como tú dices, ahí está todo lo que nos dejó, para deleite, admiración, y siempre renovado asombro, de quienes le queríamos.

      Un abrazo

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  4. Hola Carlos,
    Internet tiene estas cosas, me ha dado una gran alegría descubrir que tienes este blog. he pasado un buen rato leyendo entradas al azar. Te mando un abrazo desde lejos en el tiempo y en el espacio.

    Barbara

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    1. ¿Qué tal, Bárbara?

      Sí, Internet tiene esas cosas, buscas a Tolstói y te encuentras conmigo. Me alegro de saber de ti. Dices que me mandas un abrazo desde lejos... Muy lejos debes de estar, o muy madrugadora debes de ser, cuando me has escrito a las 5:33 de la mañana (Internet también es indiscreto). En cuanto al tiempo... ¡cómo ha pasado el tiempo!

      Yo te mando un abrazo desde aquí mismo.

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