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jueves, 24 de abril de 2014

YO no TUVE...

Esta mañana me he encontrado con 10 correos electrónicos de YouTube comunicándome que habían retirado 10 vídeos por haber recibido notificación de un tercero que afirma que ese material infringe derechos de copyrigth. Este correo contenía una frase especialmente alentadora:

Una reclamación más contra tu cuenta dará lugar a la cancelación de la misma.

Pues para rematar un día que ha sido especialmente grato me acaba de llegar un undécimo correo electrónico de los chicos de YouTube:


...bla, bla, bla... notificación recibida que afirma que se han infringido los derechos de copyright en una de tus publicaciones; por tanto, tu cuenta se ha cancelado.

En fin que c'est fini, au revoire que dijo Voltaire, ya nadie en el mundo mundial podrá ver las decenas de vídeos con subtítulos en español que he ido subiendo con mucho esfuerzo durante estos últimos años. Saben de sobra que el único propósito que me movía a hacerlo no era otro que el de difundir vídeos que considero muy interesantes para el deleite en la cultura y el arte de la inmensa comunidad hispanoparlante, quizá una, junto con la del Polo Norte, de las más olvidadas de dios y de los hombres en cuanto a divulgación cultural se refiere. No sólo que nuestras autoridades académicas y educativas no se han ocupado jamás en traducir tantos y tantos vídeos maravillosos: Richter, Wunderlich, Fischer-Dieskau y un larguísimo etcétera, no sólo los vídeos, tampoco las portadas de los discos, algo que podrían muy bien haber hecho mediante convenios con las compañías discográficas, sino que a un pobre soplagaitas como yo que ha hecho como buenamente ha podido lo que ellos han omitido hacer durante siempre, le cierran la cuenta de YouTube. 

Me entristece. Cada día se apuntaban más y más personas a mi cuenta para estar al corriente de todo lo que fuera publicando; casi que me da igual las cientos de horas, los cientos de euros que he invertido en esta maravillosa empresa. Lo que me entristece profundamente es el hecho de que muchas personas de sitios remotos a los que no llega ni la cultura ni el arte y que gracias a YouTube y a mi humilde esfuerzo podían disfrutar de un bien que es universal se han quedado con todavía menos de lo que tenían. Hasta de la Patagonia había gente apuntada a mi canal. ¿Quién les va a acercar ahora un poco de Richter, Wunderlich, Fischer-Dieskau, Maria Callas, Fürtwangler, Karajan, Celibidache, Menuhin, ¡Carlos Kleiber!, ¡Ferenc Fricsay!... a todas estas humildes personas que se sentaban delante del ordenador a ver, escuchar, leer, a enriquecer su espíritu y su mente?

En fin, ustedes me disculpen, ya no sé qué más decir. Fue para mí un placer y un gran honor acercarles un poco de lo que he ido consiguiendo a lo largo de los años. Está muy de moda utilizar la palabra "compartir"; a mí no me gusta, compartir es dar la mitad de lo que se tiene, se comparte un bocadillo: toma, medio para ti y medio para mí. No, no me gusta utilizar esa palabra: yo no he compartido con ustedes, yo he convivido con ustedes, no les he dado la mitad de mi bocadillo, les he dado entero todo lo que tenía, y que, por otro lado, tampoco era mío, tampoco es mío: el arte, la cultura, el saber no es de quien tiene los libros o los vídeos: es de todos, es patrimonio de la Humanidad, se convive, no se comparte. Y les digo una cosa, es fantástico, ha sido fantástico regalar, convivir, lo que ni tan siquiera es de uno, lo que ni tan siquiera es mío. Dar lo que uno no posee, qué paradoja maravillosa.

Sinceramente vuestro, sinceramente de ustedes, con todo mi afecto

Carlos Gimeno 

sábado, 5 de abril de 2014

JACQUES BREL «Quand ma maman reviendra»

 
«Quand ma maman reviendra» es una canción muy poco conocida del gran Jacques Brel. Y no sé por qué razón, pues es una canción tan bonita. Quizá sea por su letra, que uno no acaba muy bien de saber por dónde cogerla… Habla de los regresos, claro, de gente que nos ha dejado previamente, que se marchó algún día. Es un muchacho quien nos cuenta la historia, y es triste para un muchacho quedarse mientras los demás se marchan. Y con tan poco, el gran Jacques construye un bello poema, y una canción todavía más bella. Ya hemos hablado de los arreglistas que trabajaban con Brel, músicos de primer orden, salidos del mismísimo Conservatorio de París. Estos buenos músicos realizan un acompañamiento para esta bonita canción con unas pocas armonías diluidas, armonías que van transcurriendo por los distintos grados de la tonalidad, como si se marchasen y luego regresasen, con una suavidad inasible… casi espectral. Y todo envuelto en ese velo de ternura que sólo Jacques era capaz de conseguir y sólo en sus ojos y sus gestos, en sus manos, se podía encontrar; maestro en el manejo de su voz, que no sabe uno si canta o habla, si ríe o llora, pero que siempre, siempre cautiva.



Quand ma maman reviendra
Cuando vuelva mi mamá
C'est mon papa qui sera content
Es mi papá quien estará contento
Quand elle reviendra maman
Cuando vuelva mamá
Qui c'est qui sera content c'est moi
Quien estará contento soy yo
Elle reviendra comme chaque fois
Ella volverá como siempre
A cheval sur un chagrin d'amour
A caballo sobre una pena de amor
Et pour mieux fêter son retour
Y para festejar mejor su retorno
Toute la sainte famille sera là
Toda la santa familia estará ahí
Et elle me rechantera les chansons
Y volverá a cantarme canciones
Les chansons que j'aimais tellement
Las canciones que me gustaban tanto
On a tellement besoin de chansons
Necesitamos tanto canciones
Quand il paraît qu'on a vingt ans
Cuando parece que se tiene veinte años

Quand mon frère il reviendra
Cuando vuelva mi hermano
C'est mon papa qui sera content
Es mi papá quien estará contento
Quand il reviendra le Fernand
Cuando vuelva Fernando
Qui c'est qui sera content c'est moi
Quien estará contento soy yo
Il reviendra de sa prison
Volverá de su prisión
Toujours à cheval sur ses principes
Siempre a caballo de sus principios
Il reviendra et toute l'équipe
Volverá y todo el equipo
L'accueillera sur le perron
Lo acogerá en el portal
Et il me racontera les histories
Y me contará historias
Les histoires que j'aimais tellement
Las historias que tanto me gustaban
On a tellement besoin d'histoires
Necesitamos tanto historias
Quand il paraît qu'on a vingt ans
Cuando parece que se tiene veinte años

Quand ma sœur elle reviendra
Cuando vuelva mi hermana
C'est mon papa qui sera content
Es mi papá quien estará contento
Quand reviendra la fille de maman
Cuando vuelva la hija de mamá
Qui c'est qui sera content c'est moi
Quien estará contento soy yo
Elle reviendra de Paris
Ella volverá de París
Sur le cheval d'un prince charmant
Sobre el caballo de un príncipe encantado
Elle reviendra et toute la famille
Ella volverá y toda la familia
L'accueillera en pleurant
La acogerá llorando
Et elle me redonnera son sourire
Y ella volverá a darme su sonrisa
Son sourire que j'aimais tellement
Su sonrisa que me gustaba tanto
On a tellement besoin de sourires
Necesitamos tanto sonrisas
Quand il paraît qu'on a vingt ans
Cuando parece que se tiene veinte años

Quand mon papa reviendra
Cuando vuelva mi papá
C'est mon papa qui sera content
Es papá quien estará contento
Quand il reviendra en gueulant
Cuando vuelva gritando
Qui c'est qui sera content c'est moi
Quien estará contento soy yo
Il reviendra du bistrot du coin
Volverá del bar de la esquina
A cheval sur une idée noire
A caballo de un mal pensamiento
Il reviendra que quand il sera noir
Volverá cuando esté bien cocido
Que quand il en aura besoin
Cuando ya no pueda más
Et il me redonnera des soucis
Y volverá a darme problemas
Des soucis que j'aime pas tellement
Problemas que no me gustan tanto
Mais il paraît qu'il faut des soucis
Pero parece que hacen falta los problemas
Quand il paraît qu'on a vingt ans
Cuando parece que se tiene veinte años

Si ma maman revenait
Si volviera mamá
Qu'est-ce qu'il serait content papa
Qué contento se pondría papá
Si ma maman revenait
Si volviera mamá
Qui c'est qui serait content c'est moi
Quien estaría contento soy yo


viernes, 4 de abril de 2014

How Long Has This Been Going On


Una de las materias que he de impartir en el conservatorio en el que trabajo es la denominada «Acompañamiento». Dicho acompañamiento ha de realizarse al piano y mi cometido consiste en hacer que el alumno adquiera los conocimientos y desarrolle las destrezas que le permitan acompañar una melodía, o varias simultáneas, mediante armonías, acordes, sujetos a un ritmo y tempo adecuados. Dentro de los géneros que trabajamos se encuentra el jazz, aunque de una manera bastante elemental; hoy en día, ya existe en muchos conservatorios, como es el caso, la asignatura «Jazz» propiamente dicha, y allí sí que se estudia en profundidad. En mis clases nos limitamos a tocar algunos estándares -así se llaman las canciones en el jazz- al piano, e intentamos utilizar algunos acordes un poco enriquecidos, poco más.

Uno de los estándares que estamos estudiando es el que da título a esta entrada. Que dios confunda a quien ha ideado semejante título: ¡qué frustrante es enseñar una canción y no ser capaz ni de pronunciar su título! Porque yo soy más de francés que de inglés, como toda la gente de mi generación. El mencionado letrista no fue otro que el mismísimo Ira Gershwin, hermano del compositor de la música de la canción, de idéntico apellido y llamado George; hay gente que piensa que el tal Ira era mujer, supongo que por ser un nombre terminado en «a». Pues no, era un señor, como su hermano.

El estándar en cuestión es una auténtica delicia. Los hermanos Gershwin tenían una compenetración especial; escribieron innumerables canciones, y en todas ellas, música y letra se amalgaman formando un todo indisoluble de absoluta coherencia. El texto, que pegaré más abajo para quienes sepan el bello idioma de John Donne, es un dulce soliloquio, inocente y candoroso, que el protagonista dice a su amada. La versión que he escogido, quizá la mejor, capta a la perfección estas características. Louis Armstrong, a pesar de su peculiar voz que recuerda a un papel de lija, resalta esa inocencia de un modo realmente enternecedor; un gran músico, este Louis. Le acompaña el magnífico pianista Oscar Peterson, que se mantiene en un sabio, discreto y acogedor segundo plano, contraviniendo su peculiar estilo virtuoso y, a menudo, un tanto espectacular. El título se podría traducir como algo así: «¿Desde cuándo viene ocurriendo esto?». Si alguno de ustedes quiere traducirnos la canción estaré encantado de publicarla en la entrada. 

La susodicha letra, con algunas pequeñas modificaciones por parte de Louis, o de quien la ha escrito en el lugar donde la he encontrado, dice así: me permito indicarles que presten especial atención al momento en el que dice «Kiss me once, then once more», «Bésame una vez y luego una vez más»; Louis hace que esas inocentes palabras suenen con una dulzura realmente encantadora:

As a tot, when I trotted in little velvet panties,
I was kissed by my sisters, my cousins, and my anties.
Sad to tell, it was hell, an inferno worse than Dante's.
So my dear I swore,
'Never, never more!'
On my list, I insisted that kissing must be crossed out.
Now, I find I was blind, and oh my!, how I lost out!

I could cry salty tears;
Where have I been all these years?
Little wow, tell me now:
How long has this been going on?

There were chills up my spine,
And some thrills I can't define.
Listen, sweet, I repeat:
how long has this been going on?

Oh, I feel that I could melt;
Into Heaven I'm hurled!
I know how Clombus felt,
Finding another world.

Kiss me once, then once more.
What a dunce I was before.
What a break! For Heaven's sake!
How long has this been going on?

Dear, when in your arms I creep,
That divine rendez-vous,
Don't wake me, if I'm asleep,
Let me dream that it's true!

Kiss me twice, then once more.
That makes thrice, let's make it four!
What a break! For Heaven's sake!
How long has this been going on?
How long has this been going on?


Y aquí, por fin, pueden escuchar esta preciosa canción. Espero que la disfruten:



martes, 1 de abril de 2014

ROBERT WALSER - «MÖRI»

La entrada anterior la dediqué a rendir un modesto homenaje a Sviatoslav Richter en el nonagésimo noveno aniversario de su nacimiento. Dado que nuestro amado pianista nació el día en el que comienza la primavera, escogí un pequeño relato de Robert Walser, persona también muy querida en este blog, titulado «Primavera»*, para agasajar a Slava. Pocos días después, Anónimo, imprimió un comentario y en mi respuesta le conté que cuando leí sus palabras acababa de leer otro relato de Walser. Le decía que me hubiera gustado escribir ese relato en una entrada para todos ustedes pero que era demasiado extenso como para escribirlo pues me resultaba dificultoso mecanografiarlo, palabra esta que no sé si entenderá todo el mundo. Bien, hoy he acudido a solucionar un papeleo y me han hecho esperar; la espera ha sido muy grata, pues en el móvil llevo el libro de Walser y me he dedicado a leer tan plácidamente. Y voilà, he dado con un relato que reúne todos los requisitos para publicarlo en nuestro blog. Es lo suficientemente breve como para no fatigarme demasiado, pero sobre todo, en él podemos encontrar todas las características que definen a Walser; además, es, en su brevedad, una obra maestra en su género. Otra razón me ha impulsado a escribirlo; al final de la entrada encontrarán un Lied de Schubert cuyo texto, de Wilhelm Müller, está muy relacionado con nuestro relato; la interpretación correrá a cargo de Peter Schreier y… sí, Sviatoslav Richter al piano. Les dejo con Walser:

Möri

Érase una vez un hombre llamado Möri, un tipo singular. Vestía con esmero. Cierto que llevaba un sombrero viejo y deformado, pero lo principal era su seriedad. Tenía siempre una expresión muy seria. Miraba como si tuviera la muerte ante sus ojos. La gente que pone una cara tan seria a las gentes y a la vida no es apreciada. Möri parecía casi un caballero medieval, un bandolero. Tenía pinta de filósofo, y la gente con pinta de filósofo no está bien vista. Se la esquiva como si se tratara de delincuentes. Al fin y al cabo el más fecundo en pensamientos fue clavado en la cruz y tuvo que sufrir la lastimosa muerte de la crucifixión. Möri tenía buen corazón, era un hombre bueno, muy cabal, aunque en demasía. La gente lo miraba muy asustada, como si esperasen algo malo de él. Pero Möri no era malo, sino serio. No era capaz de reír, de ser alegre y divertido. Tampoco sabía contar chistes. Quien no es alegre, chistoso y divertido, quien se toma la vida en serio, por ese mero hecho resulta un poco sospechoso a la gente. Möri miraba a todo el mundo tan receloso, tan serio, tan dubitativo… Era un hombre inquietante, poco sociable; pero la gente desea que seamos sociables. ¡Unos ojos tan grandes y tan serios! ¡Huy, qué miedo! Todo el mundo evitaba a Möri. Donde aparecía, se hacía un silencio sepulcral. La gente experimentaba ante él un extraño, incomprensible horror, como ante la tumba.
El caso es que Möri fue a ver a la joven Emma para preguntarle si le quería. Sin embargo, esa joven buena y bonita no era para Möri y le respondió: «Me das miedo, eres muy serio. No te gusta reír, ni te comportas como las demás personas. No te quiero, y te ruego que te vayas y me dejes en paz». Una pena indecible atenazó el corazón de Möri, y se marchó. No sabía bien adónde ir. Le acometió la nostalgia de la muerte, y caminaba con la cabeza gacha. ¿Estás cansado de vivir, Möri? ¡Todavía no, pero lo estaré pronto! Entonces, como tenía que buscar sustento y salario, Möri fue a ver a un señor y le pidió una colocación modesta. Möri miró al señor con sus ojos serios y éste a él, y luego el señor dijo: «No me gusta usted, no lo necesito, lo siento, no hay nada que hacer, lo mejor será que se marche». Möri obedeció, y su pobre corazón, más oprimido aún que antes, casi lo aplastaba contra el suelo. Cansado y abatido, intentó entrar en una posada para pasar la noche. «Mañana temprano, después de dormir a pierna suelta, quizá me sienta más aliviado», se dijo. El posadero vio al hombre serio, extraño, y apenas fijó la vista en él hizo un ademán de rechazo y dijo: «Prefiero que no entres en mi casa. Regresa al lugar que procedes. Me pareces un vagabundo y no quiero relacionarme contigo». Y a Möri no le quedó más remedio que marcharse.
Entonces se sintió el hombre más desdichado y pobre del mundo. No tenía amor, ni confianza, ni pan, ni salario, ni trabajo, ni colocación, ni refrigerio, ni comida, ni bebida, ni descanso, ni lecho. Se dirigió al lago. Era medianoche y en las cercanías no se veía un alma. Cuando Möri se acercó al agua, ésta, benéfica y compasiva, susurró: «Ven conmigo, pobrecillo. A mi lado estarás bien. Podrás dormir sobre las almohadas más mullidas. Soy blanda y suave, y cuando yazgas entre mis brazos alcanzarás la paz. Te quiero, Möri, y soy cariñosa, y al que viene conmigo ya no le vuelven a acosar las preocupaciones, y toda tristeza desaparece. ¡Ven, hombre, ven!». Entonces Möri pensó que el agua era buena para él, y se dirigió hacia ella.


Créditos & Copyright: Tunc Tezel


En efecto, el lector avisado ya sabrá a qué Lied me refiero: Der Lindenbaum, del ciclo Winterreise, cuyo texto, en traducción de nuestro querido seguidor Andrés Neuman, dice así:

El tilo

Más allá de la verja,
junto a la fuente, un tilo:
soñé bajo su sombra
tantos sueños felices...

  Dibujé en su corteza
mis palabras de amor,
en la dicha y la pena
buscaba su cobijo.

Hoy pasé junto al tilo
en la profunda noche;
pese a la oscuridad,
mis ojos se cerraron.

Murmuraron sus ramas,
como si me llamasen:
«¡ven a mí, compañero,
y aquí reposarás!»

Y aquí la prometida versión de Schreier y Richter:



Doy por sentado que ustedes, quienes suelen leer este blog, son personas adultas, maduras, y entenderán esta entrada en sus justos términos, a saber, un poco de buena literatura, poesía y música que en cierto modo guardan relación entre sí y con la entrada anterior. Ni más ni menos.

* «Sueños». Robert Walser. Traducción de Rosa Pilar Blanco; Siruela. Edición Kindle