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jueves, 31 de julio de 2014

Cécile Chaminade – Nocturno Op. 165

Cécile Chaminade fue una compositora y pianista francesa, que vivió entre 1857 y 1944. Escribió un poco de todo, música de cámara, orquestal, canciones. Por lo que más se la conoce es por sus numerosas piezas para piano. Como la que traigo hoy. Se trata del Nocturno Op. 165. Es una pequeña obra a la que le van muy bien adjetivos como encantadora, o incluso deliciosa. Tiene la impronta de una improvisación y algunos de sus giros me son familiares de cuando yo me siento al piano y me dejo llevar por la imaginación sin más pretensiones. Es como el aroma de un jazmín que te sorprende al doblar una esquina, como el recuerdo de un momento, dulce momento, que te sobreviene y te posee y hace que tu mirada se pierda, y te invade una indefinible nostalgia, y piensas que menos mal que estás solo, que nadie ha visto ese brillo acuoso que por un instante se ha apoderado de tus ojos.

Ah, interpreta este nocturno un pianista llamado Peter Jacobs.
La partitura, junto con un gran número de otras piezas, puede encontrarse en:


Flor de jazmín
Jesús Moreno Cano

4 comentarios:

  1. Efectivamente no le cabe otro calificativo a este Nocturno, es delicioso y vital, también con una vehemente afirmación en cada nota, no sólo a ud le arranca el brillo acuoso...será la zancadilla de la sensibilidad extrema...menos mal que estamos solos!

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    1. La soledad permite a nuestra sensibilidad esos momentos de debilidad. ¡Vaya!, tres «ad» seguidos, ¡menudo ripio! Bueno, también la soledad le permite a uno reírse de sí mismo.

      Sí, creo que este nocturno es una música encantadora, llena de candor, inocencia, dulzura. Y, por si fuera poco, muy bien escrita.

      Que disfrute de una apacible tarde, querida Inés, muchas gracias por su visita.

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  2. ¡Que cosa, que asunto éste...!, no son coincidencias las sensibilidades que se comparten .... ¿será aquello de la Forma? ¿En esta pieza? No sé decir, profesor. Pero sentí la querencia de volver al teclado después de tantísimos años.

    Gracias. Jazmines para vosotros (con o sin nostalgia).

    un quijote

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    1. Yo creo (aunque, evidentemente, no es más que mi opinión) que la sensibilidad musical es innata; no la poseemos nosotros a ella, más bien al revés, ella nos posee, con ella veninos. Es cierto que, en ocasiones, tarda en despertar, mi experiencia es esa: niños que aparentemente no la poseen, basta con que toques los resortes adecuados, para que se les despierte. Una vez despierta ya no te abandona; quizá se adormezca, entre en latencia, pero, de nuevo, tarde o temprano vendrá un estímulo que la sacará a flor de piel: aflorará, florecerá, volverá a dar flores, como los jazmines.

      Quizá le queden a usted muchos buenos ratos que pasar al teclado. Ojalá.

      Gracias a usted, quijote, siempre gracias a usted.

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